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El gral San Martin era mason ??

La Logia Lautaro.

Poco se conoce a ciencia cierta sobre la constitución y accionar de esta logia. Sus orígenes se talvez remontan a la “Logia Americana”, cuyo Gran Maestre era el autotitulado “Precursor de la Independencia Americana”, Francisco de Miranda, residente en Londres, y en cuyo domicilio funcionaba la logia. En ella fueron iniciados Simón Bolivar, José de San Martín, Alvear, Zapiola, O´Higgins y Carrera (Chile) Montufar y Rocaforte (Ecuador) Nariño (Colombia) y otros.

Llegados desde Londres a Buenos Aires en la “George Canning”, San Martín, Alvear y otros acompañantes, formaron entre mayo y junio de 1812 la Logia Lautaro, entidad secreta a semejanza de las formadas en Londres, con la intención de influir en las decisiones políticas y militares. Poco se sabe de su funcionamiento, salvo la filtración de alguna correspondencia de Rodríguez peña, o las infidencias del ya anciano general Zapiola a Bartolomé Mitre.

La logia funcionaba en domicilios que rotaban según las circunstancia, y constaba de cinco grados. En los primeros se daban los principios de fraternidad y mutua cooperación; en los superiores se develaban las finalidades políticas que debían cumplirse; en el quinto y último, se asumía la obediencia a las logias extranjeras. Por regla de la logia, los “hermanos” no podían tomar resoluciones de trascendencia política o militar, designar jefes militares o eclesiásticos, firmar ascensos, etc, sin la aprobación de los Venerables de último grado, formando así un gobierno en las sombras, y lo que es peor, digitado desde el extranjero.

Era ley interna “ayudarse mutuamente, sostener la logia aun a riesgo de la vida, dar cuenta a los Venerables de todo lo importante, y acatar sumisamente las órdenes impartidas”. La reserva de los más mínimos secretos estaba custodiada por castigos que llegaban a “la pena de muerte por cualquier medio que se pudiera disponer”. De contrariarse la ley, la logia llevaba el desprecio, la persecución y el boicot. La única manera de librase de las obligaciones, era “dormirse”, según el término masón, quedando de esa forma desligado del voto de obediencia, pero no de los de silencio y fraternidad. Talvez ésta haya sido la actitud de San Martín, que recibió el repudio y boicot permanente de hombres como Alvear y Rivadavia. Muchas acciones “inexplicables” durante las luchas de la emancipación, como el desmembramiento del Alto Perú, talvez se “expliquen” en la “leyes” de la Logia.

Según las infidencias de Zapiola, el grupo mayoritario que respondía a Alvear, estaba integrado, por Valentín Gómez, Gervasio Posadas, Juan y Ramón Larrea, Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Nicolás Herrera, Monteagudo, Agrelo, el presbítero Vidal, el padre Argerich, el padre Amenábar, el padre Foseca, Azcuénaga, Monasterio, Tomás Antonio Valle, Dorrego, Pinto, Antonio y Juan Ramón Balcarce, etc. El grupo leal a San Martín, estaba formado entre otros por Zapiola, Agustín Donado, Álvarez Jonte, Toribio Luzuriaga, Vicente López, Manuel Moreno, Ramón Rojas, Ugarteche, Lezica y alguno más.


La actitud de San Martín

Mucho se ha dicho y discutido se San Martín perteneció o no a la masonería. Algunos lo ponen en duda, otros lo niegan rotundamente. La masonería lo toma como uno de sus miembros, talvez para apropiarse de su prestigio, como lo han hecho también con Rosas distintos grupos y asociaciones de los más diversos signos políticos, tendencias y colores. El escritor masón Alcibíades Lappas nombra a San Martín entre sus miembros, (Lappas Alcibíades: “La masonería Argentina a través de sus hombres”.Bs.As.1966) mientras que historiadores de la talla de Jorge Sulé lo niegan (Ver San Martín y la masonería, por Jorge Sulé)

San Martín perteneció a la Logia Lautaro aunque se cuestiona si esta pertenecía o no a la masonería propiamente dicha, y más allá de este contrevertido tema, lo cierto es que San Martín, disgustado y separado de ella, recibió el boicot permanente de hombres como Alvear y Rivadavia, que le guardaron una envidia y rencor permanente, frustrándole la gesta libertadora, llegando a violar su correspondencia y hasta atentar contra su vida.

San Martín, la masonería y la Iglesia Católica Apostólica Romana Mausoleo del General San Martín.Mausoleo del General San Martín.

Con motivo de cumplirse el pasado 17 de agosto de 2006 un nuevo aniversario de la muerte de don José de San Martín, el diario on line infobae.com publicó una nota que se puede ver en la dirección http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=271403&IdxSeccion=0 . La misma contiene afirmaciones de un trbajo mio que figura en Pasajeros de la historia donde detallo las vinculaciones del Libertador con la Masoneria inglesa y explico las dificultades que se tuvo para que la Catedral de Buenos Aires aceptara sus restos en ese recinto.

Esta información fué refutada por el general retirado Jorge Estol en nota publicada por el mismo medio en http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=271824&IdxSeccion=0 .
en su caracter de director del Instituto Sanmartiniano.
Para mayor aclaración sobre este tema transcribo mail enaviado a la autora de la nota primitiva en Infobae, Barbara Roesler:

"Estimada amiga:
Usted me menciona en su artículo sobre el Mausoleo del General San Martín en la Catedral reproduciendo, seguramente, material de la página http://comunidad.ciudad.com.ar/argentina/capital_federal/ricardobrizuela/smartin.html que pertenece al sitio Pasajeros de la Historia de mi autoría.
Dado el caríz que va a tomar esta polémica sería interesante que los lectores conocieran el material completo de mi nota.

Respecto a la desmentida realizada por el general retirado Jorge César Estol, la misma sigue la antigua política de concebir un héroe ideal, un militar sin máculas.
San Martín fué un actor comprometido con su tiempo, y como tal luchó desde una posición determinada. Esa posición estaba directamente vinculada a los intereses de Inglaterra en su lucha por imponerse a España. Sería una ingenuidad suponer que un desconocido oficial español llegaría al Rio de La Plata y establecería las mejores relaciones sociales y se daría además el lujo de descabezar a un gobierno, como ocurrió cuando se opuso al Triunvirato encabezando la primer revuelta después del 25 de mayo de 1810 al frente de sus granaderos (8 de octubre de 1812).
La fuerza de San Martín era precisamente el respaldo masón. La misma fuerza que respaldó a O´Higgins, a Francisco Miranda antes y al mismo Simón Bolivar. Mausoleo del General San Martín.Mausoleo del General San Martín.

Esa misma fuerza que le hizo desconocer las órdenes de regresar con el ejército a Buenos Aires en 1819 para defender el gobierno del Río de la Plata, proyectándose casi como un general apátrida e iniciando luego la campaña del Perú, bajo la protección chilena encabezada por O´Higgins.
La historia de los masones de nuestro país puede ser leída en un interesante libro de un historiador, también masón, de apellido Lappas y puede ser consultado en la biblioteca del Gran Templo Masón de Buenos Aires.

Otra ingenuidad es aceptar que "la Iglesia no condenó la masonería hasta 1884, a través de una encíclica. San Martín llevaba entonces 34 años muerto, demasiado tiempo para que lo condenen".
De qué Iglesia habla el general? El enfrentamiento entre la Iglesia Apostólica y Cristiana de Roma y la masonería tuvo siglos de vigencia y es parte de la historia universal.
San Martín cumplió una misión y, como todo masón, llevó hasta su tumba los secretos que lo impulsaron y sus hermanos masones respaldaron este silencio.

Respecto a que el doble cajón - es cierto - era muy grande por eso debió dejárselo inclinado, es un argumento de una soberbia candidez. Por último, habría que preocuparse en averiguar que créditos recibieron las autoridades de la Iglesia en Argentina por la misma época en que los restos del Libertador fueron trasladados a la Catedral. Algo muy simple en un país con buenos archivos.
De todas maneras, todo esto no compromete ni invalida la extraordinaria figura de nuestro máximo héroe, Don José de San Martín
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