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El mejor escritor policial. Tenés que leerlo.


Saludos, maquinola neuronuclear. Hoy vamos a hablar de uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XX. Es un combo ganador: vos lees y te cagás de risa, y además pasas por tipo culto que lee libros que dan chapa de intelectual. ¡Y todo sin tener que morfársela!



RAYMOND CHANDLER

Raymond Chandler (1888―1959) nació en Estados Unidos pero se educó en Inglaterra. Es decir, era medianamente culto. Laburó de cualquier cosa y llegó a ser ejecutivo pulenta de una petrolera. Pero una mañana, hacia 1930, pintó la Gran Depresión y se acabó la joda.
Sin laburo, Ray se puso a yirar al pedo. Para pasar el tiempo leía revistas pedorras de cuentos policiales, de esas llamadas “pulp”, por estar impresas en un papel de mierda. Entonces se le ocurrió que podía escribir mejor que todos los muñecos que publicaban ahí y de paso hacer una moneda.
Chandler se puso a escribir, mandó sus cuentos y las revistas se los compraron; después, escribió novelas que fueron un exitazo; después, lo llamaron de Hollywood para que escribiera guiones… Y cuando los supuestos intelectuales de Francia descubrieron que el pibe era el escritor más mejor del megauniverso, el pibe se murió. The end.

TOP 3
Con Chandler, cualquier libro que leas te va a dejar contento; no publicó nada malo. Sin embargo, hay un par de novelas que destacan mucho sobre las otras y que te van a volar la cabeza. Nos dedicaremos a ellas:

1. El largo adiós (1953)

Esta novela es perfecta y difícilmente vuelvas a leer algo tan bueno. No te voy a describir qué pasa porque es al pedo: es una de las últimas apariciones de Phillip Marlowe (el detective de Chandler) y es por lejos la más memorable.
Phillip Marlowe es el prototipo de detective duro, sentimental y cínico que toda novela y película copió hasta el hartazgo. Bruce Willis en Duro de matar (1988) y en El último Boy Scout (1991) es la encarnación más obvia del personaje. Phillip Marlowe caga a palos a cualquiera, calienta a cuanta mina se le cruza y siempre tiene una frase ingeniosa y sarcástica que decir. No se deja impresionar por los poderosos y defiende a los débiles; en fin, es casi como yo…
El largo adiós tiene dos temas que son uno solo: la amistad y la fidelidad. Y Chandler los trata con toda la intensidad, el realismo y la idealización necesarias para que sea al pedo para cualquier otro escritor volver sobre ellos.
Pero El largo adiós no es sólo una reflexión sobre temas trascendentes. Además tiene suspenso, líneas memorables, un estilo visual y seco que es rápido de leer pero imposible de copiar y mucho humor. Además, uno sale de este libro como si hubiera andado noches enteras por el Los Angeles de los años `40, tomando whisky entre matones, apostadores enfermos y escritores fracasados. Es una experiencia única. Hacete un favor y leelo. Y te anticipo que te vas a aprender de memoria un par de frases que ya no te vas a olvidar nunca. Garantizado.
Consejo final: Si podés, leete antes alguna otra novela de Phillip Marlowe, así te vas acercando al personaje. Que esta no sea la primera que leas, aunque sea la mejor.
Curiosidad: el oligofrénico de Osvaldo Soriano afanó de una famosa línea de este libro el título de su bodrio llamado Triste, solitario y final. Bodrio que, según dicen, utiliza a Marlowe como personaje (¡Horror!).

2―El sueño eterno (1939)

Un viejo oligarca contrata a Marlowe para que le solucione los kilombos que hacen sus hijas: una se garcha todo lo que se mueve y la otra está infelizmente casada con un contrabandista de alcohol enriquecido que desapareció. Marlowe se pone a laburar y a las diez páginas tiene un fiambre, un pornógrafo que opera desde una casa de venta de libros antiguos y un mafioso que lo persigue para matarlo. Buena parte del clima de L.A.Confidential (1997) está sacado de este libro.
La novela es la primera aparición de Phillip Marlowe y fue un éxito. Al poco tiempo hicieron la película, con Humprey Bogart y Laureen Bacall.
Obvio que esta es la mejor novela para empezar a leer a Chandler. No le falta ni le sobra nada.
Curiosidad: En esta primera novela, Chandler inicia el método de trabajo que describió como de “canibalización de relatos”. En cristiano: el pibe armaba la novela usando los argumentos de tres o cuatro cuentos que ya había escrito. Por lo visto a Chandler no le gustaba laburar.

3―La dama del lago (1943)

Un empresario contrata a Marlowe para que busque a su mujer, que se piantó. Marlowe se pone en camino y se mezcal con una runfla de médicos que pasan falopa, detectives pedorros, reventadas y borrachos perdidos. Más o menos lo de siempre, es decir, un diez por ciento de lo que vemos acá en el Congreso de la Nación.
En esta novela, como en casi todas, la trama no es muy importante: hay, básicamente, una sucesión de aventuras que se van enhebrando y concluyen con la solución del caso, que en general no sorprende a nadie. Chandler maneja bien el suspenso pero no trabaja mucho en sus “misterios”. Por eso sus libros pueden releerse cien veces: uno no vuelve a la historia sino al clima, a los personajes, a las palabras y a las ideas. Cuando uno termina un libro de Chandler se pone de putas; el mundo, afuera del libro, es mucho menos intenso. La gente es solo gente.
Curiosidad: Esta es la única novela que no ocurre en la ciudad de Los Angeles sino en los pueblitos aledaños. Y Chandler consigue crear un ambiente idílico y a la vez amenazador. Chandler es el escritor más visual que existe.

LOS CUENTOS
Chandler escribió muchos cuentos y casi todos son buenos. En ellos se refleja el aprendizaje del autor: en algunos los personajes son un poco esquemáticos o los ambientes no están del todo logrados. Pero todos tienen algo que los hace recomendables.
Lo primero que leí de Chandler fue un cuento largo (o novela corta) llamado Bay City Blues, y me partió la cabeza. Sin embargo, los mejores cuentos son Viento rojo, Estaré esperando y Sangre española. Los tres son policiales, pero muy distintos entre sí. El primero es una especie de pesadilla, Estaré esperando es una pieza dramática perfectamente llevada, mientras que Sangre española es un cuento de acción bien redondo.


El poster de la versión argentina de "El sueño eterno" (1977). Según el Matt Orton, investigador de Harvard, Chandler se revolvió en su tumba desde que esta película comenzó a rodarse hasta que la última copia fue quemada a pedido de la Asociación Mundial de Espectadores de Cine.

¿CUENTOS FANTÁSTICOS?
Chandler escribió dos cuentos fantásticos que vale la pena leer: La puerta de bronce y El rapé del profesor Bingo. Los dos son excelentes. Están publicados por Bruguera en un libro que trae además dos cuentos “serios”: Una pareja de escritores y Verano inglés. Los dos últimos podrían ser de Francis Scott Fitzgerald, solo que escritos con más fuerza. Todo el librito vale la pena.

LOS ENSAYOS

A Chandler no le cabía ni medio el ambiente en el que se movía. Así, en los pocos ensayos que escribió, y en sus cartas, el tipo putea contra casi todo lo que existe en el mundo: sobre la crítica, sobre los escritores, sobre los agentes literarios, sobre el negocio del cine, sobre la cultura norteamericana, etc., etc.
El problema es que los ensayos son difíciles de conseguir. Yo tengo un libro que se llama Chanlder por sí mismo, que es una antología (demasiado breve) de cartas y ensayos. Los ensayos sobre literatura policial, que son imperdibles, se encuentran intercalados en los libros de cuentos que publicó Bruguera. La cagada es que esos libritos se conseguían tirados en saldo veinte años atrás; ahora no creo que se consigan en ninguna parte.

UNAS PLABRAS DEL AUTOR
No resulta nada fácil que conseguir que tus personajes y tu historia funcionen a un nivel comprensible por el público semianalfabeto, y, al mismo tiempo, ofrecerles algunos matices intelectuales y artísticos que dicho público ni busca, ni exige, ni, de hecho, reconoce, pero que de algún modo, subconscientemente, acepta con gusto. Siempre he sostenido la teoría de que el público acepta el estilo, siempre que no lo llames estilo en voz alta o, para el caso, te pares a admirarlo.

16 de abril de 1951.


CONCLUSIÓN

Es fácil. Lee a Chanlder porque te va a gustar y porque es culturalmente relevante. Buena parte de las ideas que tenés (que sacaste de las películas norteamericanas) se le ocurrieron a este tipo. Pero este tipo, además, las concibió de un modo muy distinto. Su héroe duro no glorifica a la autoridad policial; Marlowe no es un policía que lucha por el sueño americano. Es un tipo que sabe que vive en un mundo de mierda y trata de hacer algo bueno.
Leelo.

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