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El patio de la prisión. Cap.19, 20, 21

El patio de la prisión (Libertad condicional) Novela.


"Se vive dentro de una estructura, un sistema que no nos permite pensar por nosotros mismos, nos invaden todo el tiempo, nuestros cerebros están colonizados..."



19



8: 55. Fichaje.


9:00. Cada cual en su lugar.


9:10. Las promotoras se aprestan a dejar la sucursal tras el discurso- apriete diario de Ponce. En oposición con sus compañeros, se nota distensión en la cara de Méndez, pensativo pero calmo, simula trabajar como haciendo que controla datos superfluos en su computadora, en verdad espera ser llamado por Ponce y que lo mande a repartir folletos, en eso se le acerca Madelaine y le avisa que Ponce lo quiere ver en su oficina.
Cuanto habían cambiado las cosas para Méndez en las últimas veinticuatro horas, en las mismas circunstancias estaría transpirando al igual que lo hacen sus compañeros, pero ya no le importaba. A su nueva forma de ver las cosas Ponce era un ser mediocre, un “pobre tipo”. Frente a frente otra vez, Ponce lucía extrañamente servicial y modesto para con Méndez y le ofreció café, Méndez aceptó para estirar el momento, esperando que Ponce descubriera su estratagema, la que no tardó demasiado en revelar.


- Méndez ¿a qué te referías ayer cuando dijiste que todos escondemos un muerto en el ropero? -


- Guardamos, dije guardamos –


- Bueno, eso-



Méndez pensó en lo que Ponce declaró cuando fanfarroneaba diciendo con respecto a su matrimonio, eso de que “no comía arroz blanco todos los días”, pero llegó a la conclusión que escondía algo más pesado y más oscuro, y “el jefe” creía haber sido descubierto.


- No se preocupe Ponce, uno sabe callar cuando debe-


Ante la cara de miedo de Ponce, cara que nunca antes había visto él ni sus compañeros soñarían con ver, Méndez notó que había tomado al toro por las astas, y aprovechó para pedirle un “favor”, le dijo que mientras durase la propaganda de la nueva sucursal, a él le gustaría encargarse de la misma. Ponce con más dudas que antes, no podía negarse.
Ahora Méndez debía descubrir que era lo que tenía a Ponce tan preocupado, y mientras tanto seguir simulando que lo sabía.






20




Otra vez en la calle, la libertad no era total, pero al menos no debía ver esas caras que cada vez le caían menos simpáticas. Repitió el camino hecho el día anterior, pero al llegar a la peatonal decidió visitar todo negocio que tenía a la vista y le dejaba un montón de panfletos sobre sus mostradores para que cada cliente lo tome a su voluntad, así se los quitó de encima rápidamente y le quedó toda la mañana a su disposición.

9:40. Ya en la pequeña plazoleta intentó ubicar a su nuevo amigo, pero recordó que según sus palabras lo encontrarían en el lugar recién promediando el mediodía, seguramente aún estaría durmiendo en algún recoveco. La tapa del diario más vendido tenía en primera plana la foto del empresario desaparecido, y aún no había ninguna pista de él y sus familiares habían recibido ningún pedido de rescate. Desayunó un gran tazón de café con leche y dos medialunas de grasa, en el pequeño local de comidas rápidas. El pequeño televisor adosado a la pared, extrañamente no tenía quien le preste atención, hasta que el dueño del local lo hizo y le subió el volumen, y Méndez no pudo evitarlo. Estaban transmitiendo un pasaje del programa más visto de la noche, su rating era inalcanzable, no tenía rival. En él se veía de perfil y en primer plano a un competidor, por su vestimenta parecía ser un levantador de pesas, pero las pesas no estaban, su trasero apuntaba directamente a una vela encendida. De repente empezó a agacharse haciendo fuerza para sus adentros, de fondo sonaba música como salida de una película de suspenso, empezó a sudar y su cara tomó un color rojo violento, el plano de la cámara se acercaba al total de su perfil, su cuerpo doblado y con movimientos convulsivos al ritmo de la música, y como contrapartida de la misma escena, la vela y su llama en total tranquilidad. De repente un terrible estruendo salió desde sus adentros directamente sobre la flama que resistió como un árbol en medio de un huracán y paralizó a todo el estudio donde se encontraba, primer plano del conductor con la misma cara de siempre, esa que pone como si hubiese visto extraterrestres en una orgía con su esposa, y de repente aplausos y papel picado, el fuego finalmente se apagó, la mecha humeó y todo era una fiesta. Pero de pronto se abrió una incógnita, otra vez la música de suspenso y apareció en pantalla un señor con un aparato llamado sonómetro, debía decir cuántos decibeles había medido, y midió bien, sí señor, había sido el gas intestinal más sonoro de la noche y el señor tan transpirado se había convertido en el ciclópeo ganador de la jornada, el cheque por mil dólares automáticamente cambió la cara del esforzado competidor y la del dueño del local, que con una mezcla de lágrimas y puños apretados parecía haber sido el beneficiario del tan codiciado cheque.

En el otro extremo del local dos parroquianos a esa hora de la mañana ya bebían ginebra, y entre vaso y vaso comentaban lo difícil que veían el panorama económico y laboral sobre todo a su edad, si perdían su empleo ¿de qué trabajarían, que harían, que comerían? Ahogaban su angustia en alcohol, no encontraban otra salida.

Bebieron hasta la última gota, cargaron sus enormes bolsos llenos de cartas y bamboleándose arrítmicamente en su estado etílico, decidieron salir a repartir los sobres.


11:50.

(¿Qué estará haciendo Paula por estas horas?)


La tentación de una visita sorpresa era innegable, no le importaba la hora, no le importaba nada, pero él sabía que no debía arruinarlo y tenía que esperar su llamado telefónico.
Abandonó el pequeño local y decidió partir rumbo a la plaza donde había estado el día anterior allí los bancos eran muy confortables, la sombra abundante y acompañado con el canto de los pájaros transformaba la hermosa plaza en un verdadero oasis en medio de una sobrepoblación de cuerpos y un desierto de mentes.
El lugar y el momento exacto para continuar con la lectura de su pequeño libro, su gran tesoro "Escritos al borde de la desesperación y la locura".







21



Reflexiones a la hora de la nada 2


Se vive dentro de una estructura, un sistema que no nos permite pensar por nosotros mismos, nos invaden todo el tiempo, nuestros cerebros están colonizados. Dentro de esta estructura existen al menos dos tipos de personas.
Siempre me pregunté ¿Por qué se comporta de manera tan distinta la gente que se mueve durante el día de la que se desenvuelve durante la noche?
La primera, que es la mayoría, parece robotizada y por lo general se despierta de una manera artificial, es decir que no deja de dormir cuando ya no tiene sueño, sino que la orden de interrumpir su descanso se la da un aparato, y por lo general lo hace de una manera violenta, o sea que su mente desde que arranca responde a ordenes violentas. Se podría decir que es primordialmente gente sometida, y es este grupo mayoritario el que hace que la sociedad funcione de la manera que funciona, o sea de manera violenta.
Conduce los automóviles de manera violenta, frena de manera violenta, saca la cabeza por la ventanilla para insultar al conductor que no repite sus códigos. Si no fuese castigado atropellar peatones, seguramente no sentiría ninguna culpa al hacerlo. Se comporta como un verdadero hombre-mono guiado por sus instintos más primitivos, y su decadencia y la decadencia social están emparentadas y es diaria y continua.
Debe respetar horarios y se los ve en todo momento apurado, y la persona que está todo el tiempo corriendo detrás de algo no piensa en otra cosa que no sea alcanzar eso tras lo que está corriendo. Mientras corre el tren o el colectivo no piensa en quién es él, solo piensa en alcanzar el tren o el colectivo. Cualquiera que lea esto, aunque parezca extremo, seguramente ha visto o se ha enterado alguna vez de alguien que perdió su vida después de caer debajo de uno u otro transporte en su intento por no perderlo, seguramente en su intento por no llegar tarde a su lugar de trabajo, o quizás a su regreso.
Es que la cárcel mental en la que se encuentra encerrado y sometido es muy fuerte, y es tan fuerte que doblega a la fuerza de su voluntad. No existe otra cosa que no sea su rutina, por más mala que sea la cree suya, y con el correr del tiempo se hace cada vez más fuerte, el óxido endurece y afianza los eslabones de las cadenas que lo tiene tan bien sujeto. Entendamos que este sujeto del que les hablo ha perdido su vida por intentar responder de manera inconsciente a esta estructura que lo mantenía preso de ella, su vida no era su vida, le pertenecía a la estructura, su voluntad estaba vendida por un par de monedas, y el resto; los testigos de esta tragedia no tendrán la oportunidad de dilucidar como se sucedieron los hechos, pensarán que fue tan solo un hecho desgraciado, o al que quiera echarle la culpa al finado preferirá pensar que solo le pasó por tonto, que a él no le pueden suceder estas cosas.
Bueno creo que quedó claro que esta es el tipo de gente que se mueve como una masa oceánica, como una gran manada, la que con su movimiento marca la temperatura y las tormentas sociales, pero hay una forma de contenerla y dominarla, y es a través de los medios de comunicación masiva, que precisamente no intentará sacarlos de su letargo, al contrario los medios serán su principal estupefaciente. Previo despojo claro, de la posibilidad de que tengan una buena educación.
A veces el sistema es infiltrado por alguno de los “Noctámbulos” y funciona como un pescador que tira su anzuelo y rescata alguno de ellos, el gancho lleva consigo el antídoto que intentará despertarlos, es que biológicamente aún respiran, y quizás aun les quede alguna posibilidad.
La gente que se mueve de noche es diferente, lo hacen de una manera más aletargada como buscándole el sentido, el por qué al próximo paso que dará. Vive como si sus días fuesen más largos y hasta parecen más jóvenes. Para responder una pregunta se toma su tiempo, analiza la respuesta, a todo le busca su razón, no corre los colectivos ni los trenes y no porque no los utilice, se sienta en un bar al lado del ventanal que da a la calle a tomar un café o un trago y mientras tanto mira a través de él y disfruta de la plaza o la esquina o la chica con el vestido rojo que tiene delante de sus ojos, después quizás lo pinte en un cuadro, le saque una fotografía o lo describa en un cuento para despertar la sensibilidad e intentar sacar a alguno de los zombis diurnos de su estado comatoso. Eso intentamos hacer…
Una cosa más, estas dos especies son como el agua y el aceite, en estado puro no se juntan…

*Existe una tercera especie, que la desarrollaremos en un capítulo aparte.



otros capítulos


http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16170044/El-patio-de-la-prision-Cap-1-2-3.html


http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16334848/El-patio-de-la-prision_-Cap_-16_-17_-18.html


http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16375521/El-patio-de-la-prision_-Cap_-22_-23_-24.html


http://www.taringa.net/comunidades/letras-vivas/6562629/Tema-maestro-de-_jamesmorrrison1.html#comment-435665
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