About Taringa!

Popular channels

El patio de la prisión. Cap. 31, 32, 33

El patio de la prisión (Libertad condicional) Novela.


(Y ¿cuánto tiempo dura ese estado de adormecimiento?, ¿es para todos igual?, ¿todos

despertamos algún día?)


Sigue encontrando grafitis cuadra tras cuadra de recorrido del ómnibus.


"Si lo que ven no es extraño, la visión es falsa."


"La sociedad es una flor carnívora."



31





20:15 Méndez se despide por un rato de Paula, ella está sola, su marido de viaje y su hijo haciendo compañía a su abuela paterna. Él se sabe obligado a volver a la oficina a cerrar de alguna manera su jornada, pero también se acuerda que mintió al decir que había perdido su ficha, igual decide regresar, está en falta y lo reconoce para sí, piensa que quizás aún encuentre a alguien además del guardia nocturno.
20:40 Llega, el vigilante le abre la puerta, Méndez le dice que solo lo deje asentado en su planilla de novedades, y le explica que ha perdido su tarjeta electrónica. Así todo queda arreglado para el día de mañana, en eso ve que el auto del contador estaciona en la puerta y solo Ponce baja del vehículo.


-¿Méndez que haces todavía por acá?-


-Me quedé un rato hablando con el guardia- (Lo mira al guardia y le hace el gesto de silencio cómplice).


-Vení por mi oficina que te doy el cheque así lo cobrás mañana, anda directamente no te preocupes por firmar la planilla de ingreso, yo lo dejo apuntado -



El nuevo cheque había subido su importe, un cero más lo multiplicó por diez, 250.000 dólares. Méndez sacaba la cuenta de cuantos meses de su trabajo habían asentados en ese papel y todo se multiplicó por doce. Sumaban años y años de independencia económica, tomó el cheque con un pequeño temblor en su mano derecha, lo guardó como un señalador en su libro, todo a la mochila, Ponce lo miró fijo esperando alguna reacción de José, alguna pregunta. Méndez hizo como si no se hubiese dado cuenta pero su cabeza no paraba de imaginar posibilidades.


-Tené mucho cuidado porque este vale diez veces más que el otro…- (Le dijo Ponce)


Méndez contestó con un simple gesto de afirmación y se retiró.
La ciudad estaba iluminada, aún quedaban algunos autómatas ya estaban en su horario de retirada, poco a poco empezarían a aparecer los noctámbulos que pintan la ciudad con otros colores, le dan vida, y paradójicamente en medio de la noche la despiertan, Méndez no debía madrugar al otro día y no paraba de pensar.

Para salir de ese hecho inesperado que había colonizado su pensamiento decidió invitar a Paula a despertar juntos aquella noche. Mañana será otro día.



32





La noche es toda para ellos, Paula antes de salir desconecta el teléfono, no quiere recibir reproches de llamadas no respondidas.

La oscuridad es intimidad y anonimato, se pierden allí, caminan rumbo al sur de la gran plaza, un viejo barrio poco iluminado y con antiguas casas parece ser el corazón de una ciudad en estado comatoso, un bastión para bohemios y algunos turistas en una diminuta plazoleta bien iluminada en medio de la nada.

Toneladas de comida y ríos de cerveza desbordan el lugar, y risas y brindis, y artistas callejeros y más brindis convierten el lugar en un gueto, y rememoran aquellas fiestas báquicas donde toda individualidad se perdía y todos pasaban a ser parte de un todo. El alcohol brota por los poros de la piel, no hay barreras, no hay defensas, la borrachera ha derribado todos los muros de la mente, Paula y Méndez son uno solo, el tiempo no existe, los idiomas no existen, todos son gestos y todos brindan por todos, a un costado de la plazoleta una pequeña banda ha empezado a ensayar una divertida música con pequeños y ágiles tambores y tamboriles, alrededor de ellos empieza el baile y la fiesta y el brindis otra vez, y todos brindan con todos y todo se hace y se deshace al compás de la música.

Esto es lo más parecido a la felicidad, y es lo más cercano a la libertad, existe y está allí, y ellos están allí. Las luces del alba empiezan a marcar el final, la pequeña tribu lo sabe y de a poco el lugar se empieza a despoblar, los primeros autómatas empiezan a aparecer con los diarios y sus malas noticias, ha llegado la hora de retirarse.

Nada de eso debe entrar aquí, esta es una pequeña república que dura un par de horas y se evapora, es imposible asirse a ella, así sobrevive y así seguirá.

Paula se despide de Méndez y sube a un taxi, ella lo llamaría por teléfono o lo esperaría a la salida de Credi-Tul, o iría a su departamento, estaban extenuados y felices. Méndez regresa a su habitación que en una segunda mirada ya no encuentra ni tan fría ni tan oscura, no atina a mirar la hora, solo se deja caer sobre la cama y desfallece.



33



11:00 Méndez completamente dormido se viste sin siquiera mirar el reloj, toma la mochila que Ponce le dio el día anterior y sale a la calle, sube al colectivo, se ha convertido en un androide más, no ha tenido tiempo de nada, mira por la ventanilla, ejércitos de autómatas por todos lados, se mueven en automóvil, transporte público, caminando, las luces de los semáforos les indica cuando detenerse, cuando arrancar, cuando cruzar una calle, cuando doblar.

Ha leído un grafiti en un paredón de la avenida y de repente un golpe de lucidez.


"No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos."


Piensa, duda.


(Y ¿cuánto tiempo dura ese estado de adormecimiento?, ¿es para todos igual?, ¿todos despertamos algún día?)


Sigue encontrando grafitis cuadra tras cuadra de recorrido del ómnibus.


"Si lo que ven no es extraño, la visión es falsa."


"La sociedad es una flor carnívora."


"Contempla tu trabajo: la nada y la tortura forman parte de él."



"Ni amo, ni esclavo"



De repente sale de su hipnótico estado y se da cuenta que debe bajar del ómnibus.
Se dirige directo a las oficinas de Credi- tul, levanta la cabeza y descubre más patrulleros que la vez anterior, y a la vez recuerda que no debía estar allí porque primero debía dirigirse al Banco Dracma a cobrar el cheque, pero ahora ya está aquí y ante semejante panorama la curiosidad es más fuerte.
Ingresa a las oficinas y le hace un gesto al croata, gesto que este entiende muy bien. Saduc lo aparta del montón y le explica:


-Es increíble lo que pasó, la policía mató a Ponce anoche en un tiroteo, es que ayer a la tarde apareció el cuerpo de un empresario desaparecido hace unos cuantos días, era el dueño de la empresa y aparentemente “el jefe” participó del hecho, anoche cuando lo fueron a detener, salió con un arma en la mano y tiraba a diestra y siniestra como un loco, dicen que salió jugado a que lo maten, estaba implicado junto con el contador, al que le encontraron el automóvil sport del dueño de la empresa, y en el vehículo había sangre que parece ser de Rocco y están haciendo peritajes sobre huellas digitales -


-Y, ¿que más sabés?-


-Encontraron el cuerpo del contador, se suicidó hoy a la mañana, se tiró abajo del tren subterráneo y quedó completamente descuartizado, ahora vinieron revisaron la oficina de Ponce, cargaron unos papeles, nos hicieron algunas preguntas, sacaron algunas fotos, por ahora no sabemos nada más-



La policía le toma declaración a Méndez, que solo habla del no tan inusual nerviosismo de Ponce y rápidamente lo desliga, Luis bajo órdenes del comisario baja la persiana del local y todos de a poco se hacen de sus cosas, Méndez saca de su cajón unas biromes y el DNI que el cliente olvidó y lo guarda en su bolsillo delantero derecho, pensando en ir a devolverlo personalmente en caso de que el local no vuelva a abrir por algún tiempo. Entre medio de caras de angustia comienzan a retirarse del negocio, nadie sabe que será de ellos y como seguirá esta historia, cada cual piensa en su incierto futuro.

Todos, absolutamente todos Luis, Saduc, Valeria, Armando, Verónica, las promotoras y Méndez se reúnen en la vereda casi sin decir palabra, solo arreglan reunirse en la puerta al día siguiente a las nueve de la mañana como todos los días y Luis llamaría al sindicato para recibir su apoyo.

Y así ven como una cinta de clausura cierra el lugar, ¿qué harán mañana?, ¿qué pasará?
¿Quién se hará cargo de ellos?

Es que de repente se ha esfumado su rutina cotidiana, rutina que además los alimentaba. Méndez ensimismado piensa, se retira dubitativo y apenas llega a la esquina, ve el titular en los diarios: “Encontraron el cuerpo sin vida de Alberto Rocco, el empresario desaparecido”. Abajo del titular en letra mas pequeña: “Aún no hay datos serios sobre los responsables”





otros capítulos



http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16170044/El-patio-de-la-prision-Cap-1-2-3.html


http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16485576/El-patio-de-la-prisi-n-Cap-34-35-36.html




http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16428475/El-patio-de-la-prision-Cap-28-29-30.html



http://www.taringa.net/comunidades/letras-vivas/6562629/Tema-maestro-de-_jamesmorrrison1.html#comment-431088
0No comments yet