Check the new version here

Popular channels

El tren de los olvidados: el Matvei Mudrov










A veces no nos damos cuenta de cuantas cosas positivas tenemos alrededor. Fijate en estas zonas siberianas, como pueden sobrevivir.


Lee el post


Los enfermos y los heridos esperan el tren en cada estación. En Jani, una aldea de 742 habitantes incrustada entre las cumbres nevadas de los montes Stanovói, los pacientes emergen de edificios de concreto y se reúnen a lo largo de las vías. Todos buscan tratamiento médico. Un hombre que cae de las escaleras y se rompe huesos. Un maestro de la única escuela del lugar necesita atención, una niña de 14 años, quien enfermó de apendicitis hace un mes, terminan extirpadole el apéndice en Chara, a una angustiosa distancia de tres horas.





Estos y otros pacientes esperan para abordar el tren médico Matvei Mudrov, la principal línea salvavidas de Jani, una clínica médica móvil con equipo básico, cuartos para exámenes y entre 12 y 15 médicos. El Matvei Mudrov, administrado por la agencia de ferrocarriles rusos y bautizado en honor del médico del siglo XIX que ayudó a establecer la práctica clínica en Rusia, va de aldea en aldea, se detiene un día para ver a los pacientes y después continúa a lo largo de los miles de kilómetros de vías férreas que cruzan el extremo oriental de Rusia.





Jani es en muchos sentidos una aldea típica entre las comunidades a lo largo de la ruta del tren: un patio de grava gruesa y piedra rodeado de edificios de departamentos prefabricados forma parte del pueblo, que en su mayoría se ve desierto. La gente no tiene un médico propio ni muchos menos especialistas; cuentan apenas con una pequeña clínica con equipo de la era soviética y un médico multiusos con formación de dentista. Para mucha gente, el tren Matvei Mudrov representa la única atención experta que podrían recibir.





El Matvei Mudrov atiende docenas de aldeas como Jani a lo largo de la línea del ferrocarril Baikal-Amur, llamada así porque se extiende desde el lago Baikal hasta el río Amur. Corre por 4,300 kilómetros, paralela a la línea Transiberiana, que es más conocida, solo que 650 kilómetros al norte. Construida a finales de los años setenta y principios de los ochenta del siglo XX, fue el último gran proyecto de construcción de la era soviética, cuyo objetivo era ostentar la superioridad del hombre sobre la naturaleza, gracias a las proezas de la ingeniería soviética y la voluntad del pueblo.





La aldea no cuenta con cárcel, lo que significa que no puede realizar arrestos por crímenes graves. Ni siquiera puede hacer válidas las leyes contra la conducción en estado de ebriedad: no tiene alcoholímetro, ya no digamos un técnico médico que pudiera hacer un análisis legalmente admisible. No hay morgue ni médico calificado que pueda firmar un acta de defunción, lo que significa que los cadáveres esperan en una vieja bodega de ladrillo al lado de las vías a que los patólogos lleguen en tren y se los lleven.





En 1989, la aldea tenía una población de 3000. Ahora en 548 permanecen. La historia es la misma para la mayoría de los pueblos a lo largo del Baikal-Amur (BAM) de tren. Muchos fueron abandonados después de la caída de la Unión Soviética y el fin de los generosos subsidios estatales. La gente en pueblos como Tungala dependen en gran medida de los servicios médicos que ofrece el tren médica Matvei Mudrov. A pesar de que no están equipados para llevar a cabo procedimientos quirúrgicos el tren cuenta con monitores cardíacos, ultrasonido y máquinas de rayos x para entregar el diagnóstico.






En una aldea típica entre las comunidades a lo largo de la ruta del tren: un patio de grava gruesa y piedra rodeado de edificios de departamentos prefabricados forma parte del pueblo, que en su mayoría se ve desierto. La gente no tiene un médico propio ni muchos menos especialistas; cuentan apenas con una pequeña clínica con equipo de la era soviética y un médico multiusos con formación de dentista. Para mucha gente, el tren Matvei Mudrov representa la única atención experta que podrían recibir.


A veces creo que nos quejamos demasiado cuando veo estas cosas... Pero, cada uno puede pensar como quiera, estamos en paises democráticos (por ahora)


0
0
0
7
0No comments yet