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Escribí un cuento re zarpado (Cortito) Pasá Lince

Buenas linces, este cuento se llama "El estratega espiritual" me tomó poco tiempo hacerlo, pero todavía no lo terminé. Espero que les guste mucho (eviten comentarios de la profesora)



Nos encontramos en un hermoso atardecer soleado. Un viernes, para ser más específicos, aunque no creo que te parezca importante. ¿Qué puede estar sucediendo, en esta historia tan deleitante? Así es! Deleitante, como un cremoso dulce de leche tierno y sabroso, que tan solo al mirarlo se podría despertar una energía en el interior de nuestro cuerpo, capaz de generar tan solo una pequeña parte de lo que Buda llamaba éxtasis nirvánico. Todo eso, tan solo con mirar un dulce de leche. ¡Qué hermoso es ese dulce de leche! ¡Qué brillante, fuerte, potente como un caballo, espeso como un litro de pintura vencido que dejaron en un tarro por dos años y medio porque se conformaron con dejar la pared sin pintar, o con los ladrillos a la vista. ¡Qué placetero! ¡Qué divino! -Ejem... Pero no nos desviemos del tema, que casi me olvido de lo que estaba hablando.



Ah cierto, les estaba contando sobre esta historia, que sucede en China, en aquel antiguo país que tantos años tiene. Nuestro pequeño amigo y personaje principal se llama Neil. Su cabellera es suave como una esponja llena de jabón de hace una semana, también podrida. Como la pintura del tarro. Sus ojos, esconden una belleza oscura, más poderosa que todas las maravillas del mundo fusionadas, puestas en una licuadora con tres kilos de lechuga, un tomate y para aterciopelar semejante obra de arte culinaria, una cucharada de café colombiano perfectamente amargo y curvo, como dos señoras voluptuosas mayores de edad caminando descalzas en la avenida mientras son observadas por un hombre depravado desde la vereda de enfrente. Así de increíbles son sus ojos, los ojos de Neil. Esos pequeños y chinos ojos que dan un aire de intriga digna de ser mencionada. Es casi como si viéramos a dos elefantes acercándose el uno al otro y saludándose con las trompas, entrelazándolas y formando un símbolo Nazi. Así de intrigantes eran sus ojos color petróleo.



Neil se encontraba en una nube (literalmente) pensando en su familia, cuando de repente vio acercarse a un viejo con barba parecida a la de Papá Noel después de hacer un asado, es decir, mitad blanca y mitad negra, parecida a la tez de un pingüino. Bueno, no es necesario tanto detalle, pero me gusta describir bien las cosas para que se den una idea clara de cómo son... Ahora sigamos con el cuento en el siguiente párrafo.




El viejo se acercó a Neil, nuestro querido personaje principal, y le dijo las siguientes palabras: "Disculpe las molestias, usted es Neil, ¿verdad?" -A lo que Neil respondió: "Claro que sí, viejo ignorante. Si estuvieras leyendo el cuento te habrías dado cuenta de eso hace como veinte renglones". El viejo, desconcertado ante semejante respuesta, le respondió: "Perdón pero no entiendo una reverenda poronga de lo que me estás hablando. Solamente he venido a decirte que soy tu maestro, y tú eres mi discípulo. Te he estado buscando hace miles de años y recién hace unos 10 minutos me di cuenta de que eras tú, pues he visto tu aura". Todo eso dijo el viejo, cuyo nombre aún no sabemos, mientras bailaba encima de su nube voladora parecida a la de Gokú en Dragon Ball. Así es, ambos personajes se encontraban en el cielo.



Pasados varios minutos de charla, el viejo le preguntó si quería ir a tomar una taza de café a su casa. Sonó un poco perturbador, por su tono de voz, que incitaba al suicidio. Cabe aclarar que los dos personajes hablaban español, y no es necesario explicar por qué, se los dejo a su imaginación.
Obviamente, Neil dijo que sí mientras le guiñaba el ojo y hacía una mueca extraña, casi como tirándole un beso al viejo. Podríamos casi deducir que Neil tiene ciertas tendencias homosexuales que habría descubierto en anteriores épocas de su vida, para luego reprimirlas. Probablemente a los 8 o 9 años, cuando su papá le enseñó a andar en bici y cuando se sentó sintió bastante placer entre sus nalgas que le hicieron dudar incluso de su existencia. No es que haya algo malo con que le guste la batata, la berenjena, el palo de amasar, la longaniza, la tira de asado con punta de hongo alucinógeno de Nepal. No, no hay nada de malo en eso, al contrario, Neil tenía capacidades para hacer fluir su sexualidad de forma libre en sus 14 chakras, que deberían ser 7, pero Neil tenía dos espinas dorsales, porque nació deforme.


















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