Fabricación de un auténtico escudo íbero, parte 1
Saludos taringueros. Este no es mi primer post sobre escudos, ya que es algo a lo que me dedico en mi página llamada Ars Scutae, y suelo compartirlo aquí.
En esta ocasión tuve un encargo de otro cliente que quería una reconstrucción de una caetra íbera.
La caetra era un escudo redondo de entre los 35 y 70cm de diámetro; aunque generalmente rondaban tamaños pequeños, de entre 40-45cm. Su grosor era variable, pero debido a que solían ser escudos pequeños, el aumento de grosor no era un problema, por lo que podían rondar los 2cm de espesor. Cabe decir que no se han encontrado restos de la madera de estos escudos, salvando el asa metálica de varios ejemplares, asi como de los umbos (parte central metálica que servia para proteger la mano). La reconstrucción de estos escudos parte de las piezas originales encontradas, así como de las descripciones de algunos historiadores (como Estrabón), y de las muestras de arte, como estatuillas de piedra y bronce, y estelas.
Los materiales que empleé para la construcción de la caetra son totalmente históricos (con una salvedad, como vereis más adelante); aquí no hay nada de contrachapado, cola blanca, pinturas de bote... Como digo, los materiales que empleé son madera de roble, una mezcla de cola de huesos y piel (colas animales), lino crudo de 260gr/m2. Como pigmentos usaré ocre rojo, que es un pigmento tierra, en este caso procede de italia; ocre amarillo, que es otro pigmento tierra, este es de francia; y el azul si es un pigmento sintético moderno. Esto se hizo así para ahorrar costes, ya que las fuentes minerales para el azul (o el azul egipcio, el primer pigmento sintetico de la historia que data del 3.500 a.C) son increiblemente caros. El aglutinante será yema de huevo. Los elementos metálicos del escudo son todos de hierro (asa, umbo, cantonera y clavos), y también están forjados a fuego por mí. El tamaño del escudo acabado es de 40cm.
Bien, empezamos con la construcción. El primer paso es partir de las tablas (que previamente hay que cortar, cepillar y regruesar para dejarlas con las caras lisas y a escuadra, y con las medidas requeridas). Usé tablas de roble de 18mm de espesor, 90mm de anchura y 550mm de largo. Son mucho más largas que el escudo porque las saqué de unos tacos de roble que tenían 110cm de alto, y ese tamaño es el resultado de cortarlo por la mitad.
En la testa, pueden observarse los distintos anillos de crecimiento del árbol y los gruesos conductos por los que circula la savia.
Ahora con los tablones listos, hay que preparar el pegamento. Las colas animales requieren de preparación, y difieren mucho en su uso respecto a los pegamentos modernos.
Cola de piel (derecha), y cola de huesos (izquierda). Al fondo, el gato de mi taller.
Como se puede ver la cola de piel tiene un color mucho más oscuro que la de huesos; además no es translúcida como esta. Para preparar la cola para su uso en primer lugar mezclaremos ambos tipos en unas proporciones determinadas, a fin de mezclar sus propiedades: la cola de huesos pega más, pero es más frágil, por eso la mezclo con la de piel. Despues se mezcla todo con agua y se deja humedecerse por lo menos 2 horas. Esto ha de hacerse dentro de un tarro de crista, por ejemplo, y después se calienta al baño María a baja temperatura. Es importante que el pegamento no supere los 60ºC o el colágeno que tiene el pegamento (ya he dicho que son pegamentos animales a base de piel y demás, que además, el colágeno es la sustancia que hace que pegue) se destruirá, con lo que no pegará.
Al humedecer las perlas del pegamento, estas se hinchan, creando una masa gelatinosa.
Calentando el pegamento.
Hasta aquí la preparación para el encolado. Ahora para encolar dispongo 3 listones fuertes de roble, y sobre estos 2 tablas del escudo. Sobre estos a su vez, coloco otros 3 listones. Con esto creo una especie de "prensa" o "emparrillado" para facilitarme el encolado. Solo se pueden encolar tablas de 2 en dos, ya que las colas animales son pegamentos calientes: secan cuando se enfrian, y esto es tan rápido como 10-15 segundos.
Se aprieta todo con unos pocos aprietos. La tabla que esta colocada arriba es a la que posteriormente le daré cola.
Se le aplica el pegamento, y sin demora alguna se coloca la tabla en su sitio y se colocan los aprietos. Hay que ser increiblemente veloces, si no el pegamento se habrá enfriado lo suficiente como para no pegar bien y se nos podría desencolar la tabla.
Estas colas secan en pocos minutos, en cuestión de 30-60 minutos podríamos seguir trabajando con el escudo, pero por seguridad lo dejaremos 24 horas, ya que es el tiempo que tarda en cristalizar el pegamento y adquirir su máxima dureza. Al día siguiente encolaremos otra tabla, dejaremos otras 24 horas, y asi sucesivamente hasta acabar. También se puede realizar otro "emparrillado" y encolar otro grupo de tablas a la vez, asi se gana algo de tiempo (es lo que hice)
Una vez está el escudo encolado, con un formón se eliminan los restos de cola. La ventaja de estos pegamentos es que no manchan la madera, y son fáciles de limpiar, al contrario que la cola blanca de carpintero.
El siguiente paso es dibujar la forma del escudo y definir el tamaño del agujero para el umbo y el asa. El método más facil es un listón de madera clavado al escudo, y hacerle un agujero a 20cm del clavo para poder marcar con el lápiz. El compás más sencillo.
Se hace un agujero fino para pasar el clavo, y otros más gruesos para que pueda pasar la punta del lápiz.
Se traza el circulo exterior que delimita el escudo (40cm), y el interior para el asa y el umbo (12,5cm)
Luego cortaremos la madera sobrante. Lo mejor para cortar el exceso de madera y redondear el escudo es usar una sierra de cinta, si no se puede usar un método más tradicional y serrar a mano. Después de esto, lijar el borde para dejarlo liso y totalmente regular es una buena idea.
Después se lijan el borde para dejar el escudo perfectamente redondo. Se trazan unos circulos concéntricos como marcas de referencia para empezar a eliminar el material sobrante del borde y adelgazarlo a 8mm. Rebajar el grosor del borde ayuda a mejorar el equilibrio del escudo, por lo que es más manejable. También alijera algo el peso. Yo esto lo hice con una escofina gruesa y mucha paciencia. Luego al final le daba con la lijadora de banda para eliminar las marcas que debaja la escofina, y por último, con una lijadora orbital para darle un acabado más fino.
El borde se deja prácticamente plano, y la transición entre éste y el núcleo se suaviza para que no se note un cambio brusco.
Es muy importante asegurarse de que eliminamos solamente el material justo, y que lo hacemos de forma regular para conseguir un buen acabado. Esto ha de hacerse en ambas caras, ya que así, al rebajar por ambas y conseguir un resultado simétrico, las fuerzas que pueda ejercer la madera por cambios de temperatura y humedad, se repartirán por igual, dificultando la deformación del escudo. Mataremos las esquinas del borde para dejarlo redondeado. Es un paso opcional, pero como mi forma de hacer las cantoneras de metal hace que tengan un perfil redondeado, al hacer esto en el escudo encajarán a la perfección.
El escudo es totálmente simétrico, aunque en la foto no se aprecie al no haber alineado la cámara correctamente.
Para el agujero central hice una serie de agujeros y terminé de romper la unión entre estos con un formón. Después para eliminar los picos que quedaban entre cada barrenado le daba con la escofina.
Redondeé el canto del escudo para eliminar los vértices afilados que había; además luego cuando fabrique la cantonera de hierro, ésta se adaptará mejor, ya que por mi forma de hacerlas, salen con un perfil redondeado.
Se redondea el borde para que no haga daño en la muñeca al usarlo.
Ya está el núcleo de madera del escudo terminado. Ahora, con el trabajo de madera finalizado, toca hacer la cantonera de hierro. Para ello partí de una plancha de 0.4mm de espesor.
El primer paso a dar es calcular el perímetro del escudo, entonces lo dividimos por 2, y le sumamos 3mm; esta es la medida que tendrá cada mitad de la cantonera de hierro. Yo corté 2 trozos de 63,5cm por 5cm de ancho y 0.4mm de espesor. 0.4mm puede parecer poco, pero los fragmentos de cantoneras metálicas de escudos antiguos corroboran éstas medidas, y ofrecen una buena protección. Como mi plancha de hierro estaba oxidada le di una buena lijada.
Se marcan las lineas guía y se dibujan los lóbulos por donde irá más tarde el remache. Estos lóbulos son equidistantes entre sí. Como la chapa es fina, se puede cortar sin problemas con unas tijeras para chapa.
Ahora toca lo laborioso. Tras mil golpes con el martillo de bola y una herramienta que me fabriqué especialmente para esto, se va doblando la chapa hasta darle un perfil de "U".
Primera pasada de martillo en la que se empieza a curvar la chapa.
Ahora hay que curvar la cantonera para que se adapte al escudo. Para ello hize un vaciado de media esfera en un viejo tocón, y con un trozo de pletina de acero modificada (con el grosor del escudo) fui golpeando hasta que poco a poco se curvó. Después se coloca en el escudo y se termina de hacer un ajuste fino.
Segunda pasada. Aún tiene una forma un poco burda, y no se adapta bien al borde; requiere más trabajo.
Tercera pasada de martillo. Ahora se hace el trabajo fino y se ajusta al escudo.
Después de un buen rato, y otros cuandos martillazos, queda bien ajustada, sin huecos ni irregularidades.
Este es el aspecto que tiene la cantonera. Puede verse el perfil en "U" que tiene.
Toca hacer esto con ambas partes. Una vez hechas y ajustadas, habrá que hacer un pequeño ajuste para eliminar el sobrante y así conseguir un ajuste perfecto, sin huecos. Los lóbulos para los remaches se taladrarán más adelante, cuando se haya pintado el escudo.
Por último se aceitan ambas mitades con aceite de linaza prensado en frio. Éste aceite es el de mayor calidad, y el más correcto e indicado para proteger el metal del óxido. Tan solo es necesario aplicar una fina capa de aceite. Este, al secarse durante el transcurso de los días (que dependiendo de la temperatura ambiental podrían ser algunas semanas) creará una capa prácticamente transparente a modo de barniz. La cantonera se aceita fuera del escudo, ya que si mancháramos con aceite la madera, arruinaríamos por completo la siguiente fase de entelado, ya que la cola no pegaría; además por el momento no ha de ser colocada.
Ahora toca entelar. Como dije al inicio, usaré lino grueso de 260 gr/m2. Este lino a pesar de ser relativamente grueso, tiene un entramado prieto, y sus hilos son de un espesor regular, por lo que es un excelente tejido, y una muy buena opción para este menester. Como el lino es un hijo de mil hienas, hay que lavarlo y plancharlo para eliminar todas las arrugas (salen a millares). Ya que el escudo tiene 40cm de diámetro, se necesitan 2 trozos de 45x45cm, para tener algo de margen; además tambien recubriremos el borde, así que esos centímetros extra son de ayuda para no ir justos.
Hay que usar de nuevo colas animales para pegarlo, solo que esta vez usé solamente cola de piel; aunque tambien puede usarse cola de conejo, o una mezcla de ambas. Como el pegamento seca en un suspiro, se aplica cola rápidamente a toda la superficie del escudo y se coloca la tela, se presiona, y se eliminan las posibles burbujas y pliegues.
Las manchas de la tela corresponden a que está saturada de pegamento, debido a que una vez puesta la tela, se hace necesario pasar una plancha caliente para volver a fundir el pegamento y asegurarse de que está bien pegado.
A los 30 minutos estará lo suficientemente seco como para poder seguir trabajando, así que con un pincel pequeño se aplica cola al borde del escudo (ese que ahora mide 8mm) y se presiona la tela sobre él. Se aplica la cola y se va pegando la tela tramo a tramo. También se corta la tela por el agujero del asa y se pega al borde interior. Otros 30 minutos de espera, y ahora cortaremos al ras de la la otra cara la tela sobrante.
Una cara ya está terminada.
Ahora hay que hacer exactamente lo mismo con la cara que falta; los procedimientos son los mismos. A la hora de volver a pegar la tela sobre el borde se requiere más cantidad de cola, ya que pegar tela sobre tela, parte del pegamento penetra en el tejido. Al pegar la tela por el borde interior del asa se hacen los cortes pertinentes de tal forma que no coincidan con los de debajo, a fin de cubrir los huecos dejados en esta capa.
Y por último, unas pocas fotos más, para que podaís verlo mejor. Ahora el escudo está listo para pintar.
Debido al entelado, el escudo ha ganado grosor. Ahora mide 20mm en el centro y 10mm en los bordes, tal y como estaba previsto; esa es la razón de haberlo dejado inicialmente a 18mm y 8mm respectivamente.
Y por último la certificada:
Eso es todo por el momento. Ahora me toca ponerme a hacer pruebas de pintura e imprimacion, para después ponerme a la forja para hacer los clavos, el umbo y el asa de hierro para poder colocarlos en el escudo. Publicaré la segunda parte cuando esté todo terminado.
Saludos desde Hispania.
Parte 2 disponible.
En esta ocasión tuve un encargo de otro cliente que quería una reconstrucción de una caetra íbera.
La caetra era un escudo redondo de entre los 35 y 70cm de diámetro; aunque generalmente rondaban tamaños pequeños, de entre 40-45cm. Su grosor era variable, pero debido a que solían ser escudos pequeños, el aumento de grosor no era un problema, por lo que podían rondar los 2cm de espesor. Cabe decir que no se han encontrado restos de la madera de estos escudos, salvando el asa metálica de varios ejemplares, asi como de los umbos (parte central metálica que servia para proteger la mano). La reconstrucción de estos escudos parte de las piezas originales encontradas, así como de las descripciones de algunos historiadores (como Estrabón), y de las muestras de arte, como estatuillas de piedra y bronce, y estelas.
Los materiales que empleé para la construcción de la caetra son totalmente históricos (con una salvedad, como vereis más adelante); aquí no hay nada de contrachapado, cola blanca, pinturas de bote... Como digo, los materiales que empleé son madera de roble, una mezcla de cola de huesos y piel (colas animales), lino crudo de 260gr/m2. Como pigmentos usaré ocre rojo, que es un pigmento tierra, en este caso procede de italia; ocre amarillo, que es otro pigmento tierra, este es de francia; y el azul si es un pigmento sintético moderno. Esto se hizo así para ahorrar costes, ya que las fuentes minerales para el azul (o el azul egipcio, el primer pigmento sintetico de la historia que data del 3.500 a.C) son increiblemente caros. El aglutinante será yema de huevo. Los elementos metálicos del escudo son todos de hierro (asa, umbo, cantonera y clavos), y también están forjados a fuego por mí. El tamaño del escudo acabado es de 40cm.
Bien, empezamos con la construcción. El primer paso es partir de las tablas (que previamente hay que cortar, cepillar y regruesar para dejarlas con las caras lisas y a escuadra, y con las medidas requeridas). Usé tablas de roble de 18mm de espesor, 90mm de anchura y 550mm de largo. Son mucho más largas que el escudo porque las saqué de unos tacos de roble que tenían 110cm de alto, y ese tamaño es el resultado de cortarlo por la mitad.
En la testa, pueden observarse los distintos anillos de crecimiento del árbol y los gruesos conductos por los que circula la savia.
Ahora con los tablones listos, hay que preparar el pegamento. Las colas animales requieren de preparación, y difieren mucho en su uso respecto a los pegamentos modernos.
Cola de piel (derecha), y cola de huesos (izquierda). Al fondo, el gato de mi taller.
Como se puede ver la cola de piel tiene un color mucho más oscuro que la de huesos; además no es translúcida como esta. Para preparar la cola para su uso en primer lugar mezclaremos ambos tipos en unas proporciones determinadas, a fin de mezclar sus propiedades: la cola de huesos pega más, pero es más frágil, por eso la mezclo con la de piel. Despues se mezcla todo con agua y se deja humedecerse por lo menos 2 horas. Esto ha de hacerse dentro de un tarro de crista, por ejemplo, y después se calienta al baño María a baja temperatura. Es importante que el pegamento no supere los 60ºC o el colágeno que tiene el pegamento (ya he dicho que son pegamentos animales a base de piel y demás, que además, el colágeno es la sustancia que hace que pegue) se destruirá, con lo que no pegará.
Al humedecer las perlas del pegamento, estas se hinchan, creando una masa gelatinosa.
Calentando el pegamento.
Hasta aquí la preparación para el encolado. Ahora para encolar dispongo 3 listones fuertes de roble, y sobre estos 2 tablas del escudo. Sobre estos a su vez, coloco otros 3 listones. Con esto creo una especie de "prensa" o "emparrillado" para facilitarme el encolado. Solo se pueden encolar tablas de 2 en dos, ya que las colas animales son pegamentos calientes: secan cuando se enfrian, y esto es tan rápido como 10-15 segundos.
Se aprieta todo con unos pocos aprietos. La tabla que esta colocada arriba es a la que posteriormente le daré cola.
Se le aplica el pegamento, y sin demora alguna se coloca la tabla en su sitio y se colocan los aprietos. Hay que ser increiblemente veloces, si no el pegamento se habrá enfriado lo suficiente como para no pegar bien y se nos podría desencolar la tabla.
Estas colas secan en pocos minutos, en cuestión de 30-60 minutos podríamos seguir trabajando con el escudo, pero por seguridad lo dejaremos 24 horas, ya que es el tiempo que tarda en cristalizar el pegamento y adquirir su máxima dureza. Al día siguiente encolaremos otra tabla, dejaremos otras 24 horas, y asi sucesivamente hasta acabar. También se puede realizar otro "emparrillado" y encolar otro grupo de tablas a la vez, asi se gana algo de tiempo (es lo que hice)
Una vez está el escudo encolado, con un formón se eliminan los restos de cola. La ventaja de estos pegamentos es que no manchan la madera, y son fáciles de limpiar, al contrario que la cola blanca de carpintero.
El siguiente paso es dibujar la forma del escudo y definir el tamaño del agujero para el umbo y el asa. El método más facil es un listón de madera clavado al escudo, y hacerle un agujero a 20cm del clavo para poder marcar con el lápiz. El compás más sencillo.
Se hace un agujero fino para pasar el clavo, y otros más gruesos para que pueda pasar la punta del lápiz.
Se traza el circulo exterior que delimita el escudo (40cm), y el interior para el asa y el umbo (12,5cm)
Luego cortaremos la madera sobrante. Lo mejor para cortar el exceso de madera y redondear el escudo es usar una sierra de cinta, si no se puede usar un método más tradicional y serrar a mano. Después de esto, lijar el borde para dejarlo liso y totalmente regular es una buena idea.
Después se lijan el borde para dejar el escudo perfectamente redondo. Se trazan unos circulos concéntricos como marcas de referencia para empezar a eliminar el material sobrante del borde y adelgazarlo a 8mm. Rebajar el grosor del borde ayuda a mejorar el equilibrio del escudo, por lo que es más manejable. También alijera algo el peso. Yo esto lo hice con una escofina gruesa y mucha paciencia. Luego al final le daba con la lijadora de banda para eliminar las marcas que debaja la escofina, y por último, con una lijadora orbital para darle un acabado más fino.
El borde se deja prácticamente plano, y la transición entre éste y el núcleo se suaviza para que no se note un cambio brusco.
Es muy importante asegurarse de que eliminamos solamente el material justo, y que lo hacemos de forma regular para conseguir un buen acabado. Esto ha de hacerse en ambas caras, ya que así, al rebajar por ambas y conseguir un resultado simétrico, las fuerzas que pueda ejercer la madera por cambios de temperatura y humedad, se repartirán por igual, dificultando la deformación del escudo. Mataremos las esquinas del borde para dejarlo redondeado. Es un paso opcional, pero como mi forma de hacer las cantoneras de metal hace que tengan un perfil redondeado, al hacer esto en el escudo encajarán a la perfección.
El escudo es totálmente simétrico, aunque en la foto no se aprecie al no haber alineado la cámara correctamente.
Para el agujero central hice una serie de agujeros y terminé de romper la unión entre estos con un formón. Después para eliminar los picos que quedaban entre cada barrenado le daba con la escofina.
Redondeé el canto del escudo para eliminar los vértices afilados que había; además luego cuando fabrique la cantonera de hierro, ésta se adaptará mejor, ya que por mi forma de hacerlas, salen con un perfil redondeado.
Se redondea el borde para que no haga daño en la muñeca al usarlo.
Ya está el núcleo de madera del escudo terminado. Ahora, con el trabajo de madera finalizado, toca hacer la cantonera de hierro. Para ello partí de una plancha de 0.4mm de espesor.
El primer paso a dar es calcular el perímetro del escudo, entonces lo dividimos por 2, y le sumamos 3mm; esta es la medida que tendrá cada mitad de la cantonera de hierro. Yo corté 2 trozos de 63,5cm por 5cm de ancho y 0.4mm de espesor. 0.4mm puede parecer poco, pero los fragmentos de cantoneras metálicas de escudos antiguos corroboran éstas medidas, y ofrecen una buena protección. Como mi plancha de hierro estaba oxidada le di una buena lijada.
Se marcan las lineas guía y se dibujan los lóbulos por donde irá más tarde el remache. Estos lóbulos son equidistantes entre sí. Como la chapa es fina, se puede cortar sin problemas con unas tijeras para chapa.
Ahora toca lo laborioso. Tras mil golpes con el martillo de bola y una herramienta que me fabriqué especialmente para esto, se va doblando la chapa hasta darle un perfil de "U".
Primera pasada de martillo en la que se empieza a curvar la chapa.
Ahora hay que curvar la cantonera para que se adapte al escudo. Para ello hize un vaciado de media esfera en un viejo tocón, y con un trozo de pletina de acero modificada (con el grosor del escudo) fui golpeando hasta que poco a poco se curvó. Después se coloca en el escudo y se termina de hacer un ajuste fino.
Segunda pasada. Aún tiene una forma un poco burda, y no se adapta bien al borde; requiere más trabajo.
Tercera pasada de martillo. Ahora se hace el trabajo fino y se ajusta al escudo.
Después de un buen rato, y otros cuandos martillazos, queda bien ajustada, sin huecos ni irregularidades.
Este es el aspecto que tiene la cantonera. Puede verse el perfil en "U" que tiene.
Toca hacer esto con ambas partes. Una vez hechas y ajustadas, habrá que hacer un pequeño ajuste para eliminar el sobrante y así conseguir un ajuste perfecto, sin huecos. Los lóbulos para los remaches se taladrarán más adelante, cuando se haya pintado el escudo.
Por último se aceitan ambas mitades con aceite de linaza prensado en frio. Éste aceite es el de mayor calidad, y el más correcto e indicado para proteger el metal del óxido. Tan solo es necesario aplicar una fina capa de aceite. Este, al secarse durante el transcurso de los días (que dependiendo de la temperatura ambiental podrían ser algunas semanas) creará una capa prácticamente transparente a modo de barniz. La cantonera se aceita fuera del escudo, ya que si mancháramos con aceite la madera, arruinaríamos por completo la siguiente fase de entelado, ya que la cola no pegaría; además por el momento no ha de ser colocada.
Ahora toca entelar. Como dije al inicio, usaré lino grueso de 260 gr/m2. Este lino a pesar de ser relativamente grueso, tiene un entramado prieto, y sus hilos son de un espesor regular, por lo que es un excelente tejido, y una muy buena opción para este menester. Como el lino es un hijo de mil hienas, hay que lavarlo y plancharlo para eliminar todas las arrugas (salen a millares). Ya que el escudo tiene 40cm de diámetro, se necesitan 2 trozos de 45x45cm, para tener algo de margen; además tambien recubriremos el borde, así que esos centímetros extra son de ayuda para no ir justos.
Hay que usar de nuevo colas animales para pegarlo, solo que esta vez usé solamente cola de piel; aunque tambien puede usarse cola de conejo, o una mezcla de ambas. Como el pegamento seca en un suspiro, se aplica cola rápidamente a toda la superficie del escudo y se coloca la tela, se presiona, y se eliminan las posibles burbujas y pliegues.
Las manchas de la tela corresponden a que está saturada de pegamento, debido a que una vez puesta la tela, se hace necesario pasar una plancha caliente para volver a fundir el pegamento y asegurarse de que está bien pegado.
A los 30 minutos estará lo suficientemente seco como para poder seguir trabajando, así que con un pincel pequeño se aplica cola al borde del escudo (ese que ahora mide 8mm) y se presiona la tela sobre él. Se aplica la cola y se va pegando la tela tramo a tramo. También se corta la tela por el agujero del asa y se pega al borde interior. Otros 30 minutos de espera, y ahora cortaremos al ras de la la otra cara la tela sobrante.
Una cara ya está terminada.
Ahora hay que hacer exactamente lo mismo con la cara que falta; los procedimientos son los mismos. A la hora de volver a pegar la tela sobre el borde se requiere más cantidad de cola, ya que pegar tela sobre tela, parte del pegamento penetra en el tejido. Al pegar la tela por el borde interior del asa se hacen los cortes pertinentes de tal forma que no coincidan con los de debajo, a fin de cubrir los huecos dejados en esta capa.
Y por último, unas pocas fotos más, para que podaís verlo mejor. Ahora el escudo está listo para pintar.
Debido al entelado, el escudo ha ganado grosor. Ahora mide 20mm en el centro y 10mm en los bordes, tal y como estaba previsto; esa es la razón de haberlo dejado inicialmente a 18mm y 8mm respectivamente.
Y por último la certificada:
Eso es todo por el momento. Ahora me toca ponerme a hacer pruebas de pintura e imprimacion, para después ponerme a la forja para hacer los clavos, el umbo y el asa de hierro para poder colocarlos en el escudo. Publicaré la segunda parte cuando esté todo terminado.
Saludos desde Hispania.
Parte 2 disponible.
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