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Falacias y mentiras en torno al aborto

Navegando por el grupo de Facebook de ***** me tope con esta linda monografia, y aunque me tarde bastante mas de lo esperado en arreglar todos los links dañados, creo que resultado final sí valió la pena.


Catálogo actualizado de falacias y mentiras en torno al aborto (del profesor Pablo Grossi)

1. “Es algo que siempre se hizo y se va a seguir haciendo. Tiene que salir la ley para que no mueran mujeres en los abortos clandestinos”.

Falso: con ese mismo criterio habría que legalizar también las violaciones, los robos y todos los delitos que “siempre ocurrieron”, para que el marco legal reduzca los daños colaterales. No es tan insólito como parece: existió en una época la llamada “Ley del pulgar” en Inglaterra, donde se estipulaban los parámetros con los que los hombres debían golpear a sus mujeres, a fin de que la reglamentación preservara sus vidas. Lo que habría que hacer en realidad —si tanto nos preocupa que mueran mujeres en abortos clandestinos— es perseguir, denunciar y encarcelar a los responsables de llevar a cabo esos abortos. Decir “como siempre se hizo hay que legalizarlo” es renunciar a sancionar delitos. Es dinamitar las bases mismas del derecho. Todos los delitos, en mayor o menor medida, "ocurren". Otro ejemplo ilustrativo sobre lo que estamos diciendo: muchos de los promotores del aborto legal claman con justicia que dejen de morir mujeres cada 30 horas en episodios violentos. ¿Cabe aquí también la idea de que “siempre ocurrió y siempre seguirá ocurriendo”? ¿O hay esperanzas de que deje de suceder? ¿Por qué entonces no podemos apostar a que desaparezcan los abortos clandestinos?

2. “Hasta las 14 semanas es sólo un manojo de células”.

Falso. Desde la fecundación hay un nuevo ADN, cuyos genes son propios y distintos a los de la madre. ¿Eso lo dice la Biblia? No. Lo dice la ciencia:

• Lo afirman numerosos manuales de embriología, sólidamente fundamentados con todo el rigor de la ciencia, y con los que se forman los futuros médicos. En estos se asegura que el inicio de la vida humana tiene lugar con el ingreso del espermatozoide en el óvulo (Aleteia.org: ¿Cuándo empieza una vida humana según la ciencia?).
• La Academia Nacional de Medicina, sin ir más lejos, sacó declaraciones en reiteradas oportunidades, apelando a razones científicas para ubicar el inicio de la vida del ser humano en la concepción (https://www.acamedbai.org.ar/declaraciones/02.php ; https://www.acamedbai.org.ar/declaraciones/25.php).
• El juramento hipocrático que realizan los médicos graduados sostiene el inicio de la vida humana en la concepción. (http://www.fmed.uba.ar/titulos/jura.htm).
• El ADN es en lo que nos apoyamos hoy en día para afirmar la identidad de un ser humano, independientemente de su grado de desarrollo (e incluso, independientemente de si el sujeto vive o no). El ADN se usa para identificar asesinos o se asumen paternidades.

Hete aquí la cuestión central: el inicio de la vida de la persona. No se trata de una vida más, sino de vida específicamente humana. Ni siquiera en los mismos países donde se legalizado el aborto hay consenso sobre el momento en que comienza la vida: en algunos países se puede abortar hasta el segundo mes, en otros hasta el tercero. Eso significaría que hasta el día 89, hora 23, minuto 59 es sólo un manojo de células, pero un minuto después se transforma en un ser humano. Si se pone por criterio, por ejemplo, la actividad cardíaca, entonces se estaría justificando la muerte de los adultos con corazón artificial o marcapasos. O, si elige como criterio la actividad cerebral, entonces se estarían descartando a las personas adultas que están en coma, ya que el estado temporal del coma inhibe el funcionamiento del sistema nervioso. Como fuere, sigue sin haber unanimidad en el criterio de los que niegan el inicio de la vida en la concepción.
Pero todavía hay algo más por decir aquí: no se pretende legalizar el aborto porque se haya arribado a la evidencia de que no hay vida humana en la concepción, sino que se pretende demostrar, como sea, que la vida no comienza en la concepción, para así poder justificar la práctica. Un actitud sincera de parte de los defensores del aborto sería decir “no sabemos si el cigoto es una persona o no, no sabemos cuándo pasa de ser manojo de células a ser una persona” (porque, digámoslo, en algún momento, la vida humana comienza: hay un instante en el que se deja de ser algo no humano para empezar a ser una persona). Y frente la posibilidad de que haya un ser humano... ¡no lo maten! Supongamos que hay una competencia de caza de patos en un bosque. De repente, un cazador ve algo que se mueve entre los arbustos, pero no sabe bien qué es. ¿Le dispara o no le dispara? Existiendo, pues, el riesgo de que le dispare a otro cazador, es mejor no disparar hasta cerciorarse...

3. “Nadie discute aborto sí o aborto no. Se discute si es legal o clandestino”.

Falacia. Técnicamente se llama “falsa disyuntiva” o “falsa dicotomía”. Es una parodia del principio lógico del “tercero excluido”. Todo lo dicho en el punto uno aplica para esta afirmación: “Nadie discute femicidio sí o femicidio no. Estamos discutiendo en qué condiciones se deben desarrollar los femicidios”. Así de ridículo y macabro suena cuando se dice que no es posible plantear un mundo sin aborto.

4. “Los que se oponen al aborto legalestán a favor del aborto clandestino”.

Es al revés. Lo que alimenta al aborto clandestino es la idea de que el aborto es una solución, una alternativa. La lucha por el aborto legal alimenta esta idea. Si son las mismas partidarias del aborto las que promueven el uso de misoprostol. Droga que está siendo retirada de distintos mercados del mundo (Francia, por ejemplo) porque se comprobó que el riesgo de muerte de la madre es altísimo. Son ellas las que promueven así el aborto clandestino. Lo que se debe hacer es tomar conciencia del valor de la vida humana y desterrar de las cabezas la posibilidad de que matando a una vida ya existente se puede solucionar algo. Se debe mejorar el sistema de salud. Se debe erradicar la pobreza.

5. “Todos los que se oponen al aborto son de derecha”.

Aclaración previa: no nos interesa en este texto hacer un juicio valorativo sobre la izquierda o a la derecha (personalmente no me representa ninguna de las dos, y creo que son categorías superadas en el siglo XXI). Sólo queremos desmitificar la idea de “a favor del aborto = izquierda; en contra del aborto = derecha”. En el año 2008 Tabaré Vázquez, durante su primera presidencia a cargo de la República Oriental del Uruguay, a pesar de ser socialista y líder del Frente Amplio (fuerza política izquierdista del Uruguay) vetó una ley de aborto que contaba con el respaldo de todo su partido. ¿Por qué lo hizo? Porque, además de ser político, es médico. Redactó un documento magistral donde expresa los motivos por los que, pese a ser socialista, se oponía al aborto. Entre esos motivos se destaca el reconocimiento del inicio de la vida a partir de la concepción como un hecho incontrastable. Afirma allí que la presencia de un nuevo ADN es usada en el universo legal como evidencia de la identidad de una persona. Recomendamos leer el documento entero, pues es breve y claro, redactado por alguien que conoce muy bien del campo científico y del campo legal (Infobae: Qué decía el veto presidencial de Tabaré Vázquez contra el aborto que elogió Esteban Bullrich). Otro ejemplo de personalidad “de izquierda” que se opone al aborto: el ex presidente de Educador, Rafael Correa. Correa, amigo de Hugo Chávez y Fidel Castro, se ha manifestado con fervor en contra del aborto, y ha hecho una mención explícita con respecto al reduccionismo de equiparar la oposición al aborto con la derecha (YouTube: Rafael Correa, contra el aborto). Por otro lado, sobran ejemplos de políticos etiquetados como “de derecha”, al menos en nuestro país, que ya se han manifestado partidarios de la ley (Pagina12: Una foto PRO aborto); similar testimonio dio Luis Contigiani, diputado por el partido Socialista (Clarin: un socialista está en contra del aborto y lo presionan para que cambie su voto). Por nuestros pagos, Eduardo “el gordo” Valdés, diputado del Parlasur y miembro del Frente para la Victoria ha dado un contundente testimonio en defensa de la vida desde la concepción, aludiendo a los aportes de la ciencia en el estudio del ADN y la fecundación in vitro (Pagina12: Vida Sí, Pena No). Pero si hay que nombrar a un funcionario argentino de tendencia izquierdista que durante años impidió el tratamiento de la legalización del aborto es Cristina Fernández de Kirchner. Lamentablemente durante el debate de la ley cambió de postura. Pero durante sus ocho años de presidencia impidió el debate y una ocasión indicó el motivo: en su juventud perdió un embarazo, y le consta que “eso” que perdió era mucho más que un manojo de células (El Argentino: Cristina ratificó su posición en contra del aborto).

6. “Cada uno hace lo que quiere con su cuerpo. Es una cuestión de derechos y decisiones personales. Hay que legalizarlo”.

Por lo dicho arriba, no se trata de su cuerpo, sino del de otro. Cada uno decide lo que hace con su propio cuerpo. Pero no con el cuerpo de un tercero. Cuando una madre decide abortar, está tomando una decisión respecto de la vida de su hijo. Nadie tiene en su cuerpo dos ADN, dos corazones, dos cerebros... Pero hay otro engaño en esta afirmación: nadie puede exigirle cualquier cosa a un médico: ¿se le puede pedir que nos ampute una oreja? ¿O que nos implante un dedo en la frente? ¿Por qué no? ¿Si, en última instancia, se trata de nuestro propio cuerpo? ¿Acaso no tenemos derecho a elegir?

7. “Si el feto fuera un ser humano, entonces escupir, eyacular o rascarse también sería un crimen, porque en esos actos también mueren células”.

Totalmente errado. No es tan difícil ver la diferencia entre células epiteliales o espermatozoides de un adulto, y un ser nuevo con un ADN propio y distinto al de la madre. La saliva, el semen, la sangre, la piel de una persona ya nacida tienen el ADN de esa misma persona. No se trata en estos casos de células totipotenciales: no hay en ellos un plan de desarrollo de un nuevo individuo, con todos los tejidos humanos completos contenidos en sí, como sí lo tiene el óvulo fecundado. La muerte de esas células (los espermatozoides, las células de la piel, etc.) no equivale a la muerte de la persona. La eliminación del niño por nacer, en cambio, resulta irreversible.

8. “Es terrible llevar adelante un embarazo no deseado. Hay que legalizarlo para evitar este drama a las mujeres”.

Falso. Nadie pone en duda que es una situación dramática. Ahora bien, un embarazo podría ser rechazado por distintos factores: dificultades económicas, falta de madurez biológica o afectiva, objetivos vitales contrapuestos con la maternidad, etc. Ninguno de ellos es justificativo suficiente como para terminar con una vida humana. La legalización abre las puertas a que el aborto sea una alternativa viable para aquellas mujeres que simplemente no quieran asumir esa responsabilidad. Pero el precio de su irresponsabilidad sería la muerte de un hijo. La mínima responsabilidad esperable está en llevar a término el embarazo: no matar al niño por nacer y dejar que la naturaleza haga lo suyo. Luego, en todo caso, darlo en adopción (sin minimizar el hecho de que dar en adopción a un hijo es una decisión dura, pero mucho más lo es el terminar con su vida). Y en toda circunstancia, se debe recordar que el varón que engendró al hijo es partícipe ineludible de esa responsabilidad. En el caso de un embarazo producto de una violación, la respuesta debería ser frente a la justicia. En el caso de una relación consentida, sería el acompañamiento de la mujer.

9. “La maternidad es una elección, no una imposición”.

Parcialmente cierto. Al hablar de maternidad es necesario distinguir maternidad biológica y maternidad efectiva. En la mayoría de los casos ambos roles coinciden en la misma mujer. Pero en las adopciones, por ejemplo, quien da a luz a una criatura no es quien luego ejercerá la maternidad sobre esa persona. De allí que se haga la distinción entre “mamá biológica” y “mamá del corazón”. Así pues, este segundo tipo de maternidad es el que no puede ser impuesto. Pero la maternidad biológica no puede rechazarse una vez consumada la concepción, a no ser que se mate al niño concebido: desde el momento en que se está embarazada, se es madre. Y lo que se lleva en el vientre es un hijo. La adopción beneficia a todos: al niño, que puede acceder a una familia que le brinde amor; a las parejas que no pueden concebir; a los que se cruzan con un embarazo inesperado.

10. “El feto es un hijo sólo si la mujer lo reconoce como tal”.

La misma lógica no se aplica para el padre. Pues en su caso son obligados por ley a asumir forzosamente la manutención de los hijos engendrados. ¿Los hombres son obligados a asistir económicamente a hijos que no son reconocidos como tales, pero las mujeres pueden deshacerse de ellos porque no los consideran maternalmente?

11. “Pero las víctimas de las violaciones...”.

En primer lugar, las víctimas de violaciones ya cuentan con el protocolo de abortos no punibles. Con una simple declaración jurada, sin pericias, una mujer que declara haber sido violada puede pedir un aborto. Ello posibilita que una mujer desesperada por abortar fragüe la declaración. O, en el caso de las violaciones reales, se aumentan las posibilidades de dejar impune al violador. En segundo lugar, el bebé concebido como producto de una violación es tan humano como vos o como yo. No tiene la culpa del aberrante ultraje que sufrió su madre. ¿Queremos luchar en serio por el bienestar de esas mujeres? Luchemos entonces para que el Estado:

• vuelque sus esfuerzos en la prevención de estos delitos aberrantes
• brinde asistencia económica y contención médica integral a esas mujeres
• garantice que los violadores no salgan de la cárcel (la gran mayoría resultan reincidentes).

Matando a la nueva persona que de hecho ya existe no se “desviola” a la mujer. Al contrario: se agranda aún más su tormento: el trauma post aborto deja graves secuelas, a veces irreversibles (Aciprensa: El Síndrome Post-Aborto). Siempre está la opción de dar a la criatura en adopción, siendo que hay tantas parejas que no pueden concebir. El siguiente testimonio es de alguien que acompaña hace años a mujeres que padecen este terrible trauma, y que adoptó cinco niños: YouTube: Lic. Yamile Peralta, sobre las heridas post aborto en Diputados

12. “En los países donde se legalizó disminuyeron drásticamente las cifras de mortalidad materna”.

Falso. En primer lugar nos encontramos con que hay una manipulación pavorosa de las cifras respecto al aborto. Al ser ilegal, se dibujan números astronómicos imposibles de constatar (porque no puede haber datos oficiales de los abortos clandestinos). Se ha hablado mucho últimamente de la emblemática cifra de 500.000 abortos anuales. De ser así, en la Argentina se eliminarían cinco millones de seres humanos en el transcurso de diez años (más del 10 % de la población actual). Habría, pues, casi la misma cantidad de abortos que de nacimientos. Demográficamente llamativo.
Por todo esto, es evidente que el primer conteo oficial de abortos legales dará muy por debajo de los pretendidos 500.000. Así ocurrió en muchos países: en el primer año de legalización se practicaron un 10 % de los abortos supuestamente realizados el año anterior en la clandestinidad. O sea: según sus cálculos falaces, sin barreras legales y con el beneplácito del Estado “desapareció” el 90 % de los abortos. Hay algo aquí no termina de cerrar.
En el ya mencionado veto de Tabaré Vázquez, por ejemplo, se mencionan explícitamente los casos de Estados Unidos o España, en donde la legalización disparó las cifras. No se toma aquí como referencia la comparación entre las cifras del último año del aborto ilegal y las del primer año del aborto legal, sino el período comprendido entre el primer año de la legalización y los años subsiguientes. Allí se registró un incremento gradual del aborto. Y ello resulta de una cuestión obvia: la legalización levanta un montón de barreras materiales, e incluso morales, para que más mujeres accedan a él: “si el Estado lo permite, tan malo no debe ser”. No obstante, es posible encontrar algún país en el que, tras años de incremento de abortos legales, luego comience a descender la cifra. Pero no se debe hacer de esto una regla general.
Queda algo más por decir: en el aborto “legal y en el hospital” también mueren mujeres (además de morir en todos los casos la vida que lleva en su seno). En nuestro país resuena aún el caso de Keyla Jones, una joven de diecisiete años que falleció tras la aplicación del protocolo de abortos no punibles, en la provincia de Chubut. ¿No pedían aborto legal para no morir? Acá fue bien legal, y la mujer murió igual. Los medios (quienes no conocen grieta en el tema aborto, y en líneas generales bajan línea constante a favor de la ley) lo han tapado. Pero se puede acceder a medios locales de la provincia de Chubut para tener información sobre el caso. Aborto, legal o ilegal, mata igual. No sólo al niño por nacer, sino también a la madre.
Por último, las muertes por abortos clandestinos son enormemente inferiores a las que suceden por cáncer de pulmón, accidentes de tránsito o hechos de inseguridad. ¿Cuántas vidas se hubieran salvado, realmente, si todos los esfuerzos y recursos para legalizar el aborto se hubieran volcado, por ejemplo, en campañas de prevención y concientización sobre estas problemáticas? Según cifras oficiales, cuarenta y seis mujeres murieron por abortos en el año 2016. De ese total, algunas murieron por abortos espontáneos. Es decir que las muertes por abortos clandestinos fueron treinta y una. Una sola muerte es lamentable. Pero también es lamentable la muerte del niño por nacer. La forma de evitar las muertes de las madres en el aborto clandestino no es legalizar la práctica. Lo que se debe hacer es erradicar de las mentes (mentes de mujeres y de hombres, de ricos y de pobres, de izquierdistas o derechistas) al aborto como posibilidad. Matar nunca tiene que ser una opción. Salvemos a las dos vidas. (Para seguir ampliando el tema de la manipulación de cifras: YouTube: Camila Duro - Contra la despenalización del aborto YouTube: Exposicion Raul Magnasco en Congreso)

13. “Los que se oponen al aborto sólo piensan en la vida dentro del vientre. Pero no les importa la vida de los que ya nacieron”.

Recontra falso, injusto y prejuicioso. Dos de las organizaciones provida más grandes de Argentina, Conin y Frente Joven, realizan una labor encomiable por la vida de los ya nacidos. Busquen información, por ejemplo, sobre el programa "Defensores de mamás" (https://www.defensoresdemamas.org/), o sobre los programas de nutrición de Conin (http://www.conin.org.ar/). Estas organizaciones parten de las estadísticas: los principales factores de mortalidad materna están vinculados con la pobreza. Luchando contra la pobreza se reduce la tasa de mortalidad. A eso se dedican ellos, “que solo piensan en la vida de los fetos”.

14. “Los artistas están a favor del aborto”.

Falacia de autoridad. Supongamos que una mujer tenga que realizarse una delicada operación que pone en riesgo su vida ¿Acaso la opinión de los artistas será tenida en cuenta? Pueden ser muy talentosos en lo que hacen, pero ello no es garantía de que sean autoridades en cuestiones de biología y mi mucho menos en cuestiones morales.

15. “Pero también hay muchos médicos a favor de la ley. Su voz tiene que ser escuchada”.

Falso. Las acciones o ideas de una persona pueden ser independientes del título de grado que posea. Un médico puede ser partidario del aborto no en tanto médico, sino en tanto ideólogo o consumidor de ideología. También es posible encontrar médicos que, de diversas maneras, atentan contra su propia vida o la de otros. Es necesario recordar una vez más la posición tomada por los integrantes de la Academia Nacional de Medicina. Que quede bien claro: no se pretende con esto, de ninguna manera, restarle el inmenso valor que tiene su vocación. Pero a veces es necesario separar a una persona de sus dichos: cuánto más aún se deberá separar a la profesión de los dichos de algunos de los que la ejercen. Cuando un médico se pronuncia a favor del aborto no está hablando en tanto médico, sino en cuanto ser humano portador de una ideología —que casualmente va contra los avances de su disciplina—. Hete aquí algunas exposiciones magistrales sobre argumentos médicos que aniquilan la justificación del aborto:

Dra. Bárbara Finn: https://www.youtube.com/watch?v=KpKSLALdwKE
Dr. Pablo de la Torre https://www.youtube.com/watch?v=U8NFaDlMKJE
Dr. Abel Albino: https://www.youtube.com/watch?v=R15eN2kI3Yg
Dra. Chinda Brandolino: https://www.youtube.com/watch?v=CglcA5l0dlw
Dr. Francisco Turri: https://www.youtube.com/watch?v=OwhGMFkewKA
Se podría objetar diciendo que no hay una voz unificada sobre el tema. Eso es falso, por todo lo que ya se dijo respecto al inicio de la vida. Lo que importa acá son las conclusiones a las que arriba la ciencia. Son destacables los testimonios como el del Doctor Jerome Lejeune, médico e investigador francés, que descubrió la causa del síndrome de Down (Aciprensa: Científico que perdió el Nobel por defender la vida y rechazar el aborto), y fue un fervoroso defensor de la vida desde la concepción. O el de Barnard Nathanson, quien tras haber practicado miles de abortos descubrió su error, se arrepintió y abrazó la causa provida (La Nacion: El médico de los 75.000 abortos que se hizo líder pro vida).

16. “Todos los que están en contra del aborto están a favor de la pena de muerte o el gatillo fácil”.

Frente a esta arbitrariedad generalizadora se deben decir dos cosas: primero, no todos los que están en contra del aborto están necesariamente a favor de la pena de muerte. No existe conexión causal. Segundo, no hay incoherencia entre lo uno y lo otro. La muerte como pena recae sobre alguien que es culpable de algún delito y que pasó por un proceso judicial sobre la base de una legislación (OJO: con esto no estoy avalando la pena muerte, solo busco desmentir la supuesta contradicción). En cambio, en el aborto, un ser totalmente indefenso e inocente es condenado a muerte, sin tener siquiera la posibilidad de un juicio. Todo eso, a pedido de su propia madre y bajo la tutela del Estado.

17. “La oposición al aborto surge por ideas religiosas”.

Falso: también hay gente atea que se opone (ver a partir de 0:48 YouTube: "Cuidemos las 2 Vidas"). Todos los argumentos éticos para oponerse al aborto se apoyan en la evidencia científica. No en la Biblia, Dios o el papa. Curioso ver cómo se acepta o no la ciencia en función de los prejuicios ideológicos.

18. “La oposición al aborto es machista”.

El aborto juega a favor de muchos intereses machistas: en primer lugar, el aborto le facilita la irresponsabilidad al varón que quiere eludir la paternidad y no hacerse cargo del hijo que engendró. En segundo lugar, como ya se dijo arriba, se aumentan las chances de impunidad de los violadores. Los niños concebidos en estas aberraciones —niños inocentes— refuerzan las pruebas para acusar al violador. Lamentablemente, muchas veces el testimonio de la mujer violada no basta para que la justicia proceda. El niño concebido es la prueba irrefutable del ultraje cometido. En tercer lugar, el aborto juega a favor de los patrones que quieren contratar mujeres sin hijos. O que desean que sus empleadas permanezcan sin hijos. Las mismas feministas que piden aborto legal son las que luchan contra las injusticias del mundo laboral. Pues bien, el aborto alimenta el machismo laboral.

19. “Sin aborto legal no hay ni una menos”.

Muchos de los fundadores del movimiento (“colectivo” le gustan llamarlo) se unieron con el objetivo inicial de luchar contra la violencia contra la mujer. Causa noble, justa y necesaria. Pero se alejaron del mismo al ver que este terminó siendo una filial de la Campaña para el derecho al aborto. La madre de una joven víctima de la violencia contra la mujer cuenta que su hija militaba en contra del aborto. Hoy, en su nombre, se pide el aborto legal. Otra de las madres cuenta que su hija fue asesinada por su novio, por negarse a abortar. El testimonio de ambas madres es realmente valioso para desenmascarar la hipocresía de quienes piden por el fin de la violencia, pero luchan para que la muerte sea institucionalizada: Infobae: Madres del Ni Una Menos piden que no se relacione la marcha con la discusión del aborto: “Es una contradicción”

20. “Si a usted no le gusta el aborto, pues no aborte. Pero respete a las que deciden hacerlo”.

Esta afirmación equivale a decir “Si a usted no le gusta el Ku Klux Klan, pues no se afilie a él. Pero respete. Respete a los que sí quieren pertenecer”. Esta comparación no es para nada exagerada, y se entiende al considerar que el niño por nacer es un ser humano al que se pretende eliminar con el beneplácito y los recursos del Estado. No se trata de una cuestión de gustos. Por todo lo ya dicho, hay vidas de terceros en el medio. Vidas inocentes e indefensas. Además, resulta contradictorio apelar al respeto de las decisiones personales cuando se pretende legalizar la muerte de un ser humano. En el aborto no se respeta la vida del niño por nacer. Por otro lado, los que promueven el aborto se oponen a la objeción de conciencia. Por ese lado, sí se pretende obligar a los médicos a practicar abortos (YouTube: Aborto. Los médicos dicen "No cuenten conmigo"). La paradoja está en que los que practican abortos ilegales cuentan con plena impunidad, mientras que los que quieren salvar las dos vidas serán vistos como delincuentes.

21. “No se preocupen, nadie los va a obligar a abortar a ustedes...”.

Esta proclama ridiculiza la causa provida al poner en boca de sus promotores palabras nunca dichas: NADIE interpreta que a partir de la promulgación de la ley todas las mujeres deberán abortar. Está clara la diferencia entre un supuesto derecho y una obligación. El problema está en que una sociedad que permite la muerte del indefenso se autodestruye. Es un suicidio colectivo. Y es complicidad por inacción con un genocidio silencioso (YouTube: El Grito Silencioso - Documental). Se incrementa el carácter indolente y individualista de la sociedad. Se alimenta a la falta de empatía que tanto daño hace.

22. “Yo estoy en contra del aborto, pero a favor de la legalización”.

Al parecer no se entiende bien el motivo por el cual hay que oponerse al aborto. Cuestión básica y fundamental que los partidarios de la ley pasan por alto: el inicio de la vida humana, y la consecuente muerte de una persona inocente e indefensa en cada aborto. Pues si la vida no iniciara en la concepción, se ahorrarían la mayoría de las discusiones al respecto y no habría tantas oposiciones.

23. “La penalización castiga a la mujer desesperada. Ni una mujer más presa por aborto clandestino”.

La penalización tipifica el delito. Las mujeres presas por abortar en realidad son muy pocas en comparación con la cantidad real de abortos que se denuncian. La penalización lo que busca es proteger la vida del niño por nacer. Y también la vida de la misma mujer que se expone a toda clase de riesgos en el intento de desprenderse de un hijo en gestación. Pero si vamos a la realidad, de facto ya se encuentra despenalizada la práctica. Lo que se busca es la regularización y el sostenimiento del Estado.

24. “La legalización se orienta a causas graves. Nadie va a estar abortando sin un motivo serio”.

En el mundo sucede lo contrario. Históricamente, el aborto, comienza instalándose bajo causales supuestamente justificados (recordemos: nada justifica matar a un ser humano indefenso), y luego se termina siendo irrestricto. Así, países como Islandia se jactan de haber “desterrado” el síndrome de Down (Infobae: El país donde el Síndrome de Down está a punto de desaparecer). Otros países se dirigen también a tal objetivo. La eugenesia que tanto buscaba el Tercer Reich se concreta con estas leyes. La que ahora se debate en nuestro Congreso, por ejemplo, permite abortar hasta la semana 14. Pero el artículo 3 establece causales que van desde la presencia de malformaciones fetales —como el Síndrome de Down— hasta otras muy amplias y ambiguas. Esto reglamentaría la posibilidad de pedir el aborto en cualquier momento del embarazo: aborto irrestricto. ¿Cómo se aplica? Pues bien, en un embarazo avanzado se mata a una criatura que bien podría sobrevivir fuera del vientre. Ninguno de los métodos para abortar luego del quinto mes es menos riesgoso que una cesárea: estamos hablando de un parto que podría consumarse, de una ejecución llevada a cabo en un hospital, de un verdugo que estudió para salvar vidas y todo a pedido de la madre de la víctima. Todo esto, con el aval y los recursos del Estado. Es válido preguntarse por qué tal nivel de sadismo y crueldad. Es justo alzar la voz y oponerse.

25. “Se debe legalizar el aborto para brindar igualdad de oportunidades a las mujeres pobres que quieren abortar y no pueden”.

Hipocresía. Sobre este tema han hablado en el Congreso Lorena Fernández, referente social de la Villa 31. Aseguró que en los barrios humildes se rechaza el aborto y se ama la vida. También pidió que se deja de usar a los pobres para querer justificar la legalización del aborto. (YouTube: Lorena Fernández - Contra la despenalización del aborto). En similares términos se pronunciaron el Padre Pepe di Paola y Monseñor Gustavo Carrara. Ambos llevan muchos años viviendo en villas y combatiendo la pobreza. Nadie les contó sobre lo que los pobres piden: lo viven a diario. Sus exposiciones no tienen desperdicio: YouTube: Gustavo Carrara en el debate por la ley despenalización del aborto
YouTube: Intervención del Padre Pepe Di Paola, Cámara de Diputados de la Nación 31/05/2018
Aica: Los “curas villeros” contra el aborto: “Con los pobres abrazamos la vida”

26. “No es un problema de moral, sino de salud reproductiva y de políticas públicas”.

Toda cuestión política supone una determinada postura acerca de lo que está bien y de lo que está mal. Esto aplica a toda acción y a toda persona, incluso a aquellos que aseguran haber superado las categorías de bien y mal: en todo obrar -tanto público como privado- se pueden inferir parámetros implícitos acerca de lo que se debe o no se debe hacer. Todos obran, conscientemente o no, a partir de determinados principios y en orden a un fin. Ninguna cuestión política, por tanto, queda al margen de la moral.
Además, el uso recurrente de eufemismos para suavizar la cuestión pone de manifiesto que hay algo que se quiere tapar, edulcorar, diluir. El aludido concepto de “salud reproductiva” no solo es un eufemismo, sino una enorme contradicción: se habla de salud, cuando el aborto mata; se habla de reproducción cuando el aborto la cercena. Otro eufemismo: “interrupción del embarazo”: se interrumpen una conversación, la proyección de una película o un partido de fútbol... se interrumpen porque luego se pueden reanudar. Una vida eliminada, en cambio, no puede retomarse. La mujer, ciertamente, puede volver a quedar embarazada (es el momento oportuno para mencionar que el aborto puede causar daños irreversibles en el útero), pero gestando un nuevo ser humano. El que se abortó se perdió para siempre. Desde el derecho penal se habla incluso de “muerte prenatal”.

27. “El aborto ayuda a regular la población”.

Perturbadoramente verdadero. El aborto tira abajo las tasas de natalidad de los lugares donde se implementa. Pero es un engaño el neomalthusianismo que pretende hacernos creer que hay gente que sobra en el planeta. Es algo grave: abre las compuertas de cualquier método para reducir población. Ciertamente, se ha estudiado a fondo por qué hay quienes pretenden hacernos creer que en el planeta no hay lugar para todos. Por otro lado, la relativización del concepto de ser humano sienta un antecedente peligroso para que el día de mañana más personas queden excluidas de esta denominación: hoy es el niño por nacer. Mañana pueden ser los extranjeros, los enfermos crónicos, los que sufren alguna incapacidad laboral...

28. “Es bueno que la sociedad debata esto”.

Falso. Es bueno que se debata sobre un partido de fútbol, un método de cocción o una película. Se puede debatir una medida económica, una corriente pedagógica o el grado de apertura de un país hacia el mundo. Pero la vida no se debate. El derecho a vivir no se negocia. ¿Cuánta indignación y rechazo generaría, en buena parte de la sociedad, una ley que penara con la muerte a los violadores? Recordemos: uno de los argumentos por los cuales se pretende legalizar el aborto es para (supuestamente) aliviar el tormento de las mujeres que quedan embarazadas como producto de una violación. Ahora bien, la ejecución de los autores de dichos delitos no es algo que la sociedad esté dispuesta a discutir... ¿Por qué habría de debatirse, entonces, la posibilidad de matar el niño, que ninguna culpa o responsabilidad tiene sobre lo acontecido a su madre?

29. “Hay que hacer un plebiscito para ver qué opina la población”.

Cuando una persona quiere construir una habitación, no somete los planos a un plebiscito. Simplemente llama a un arquitecto. O cuando se necesita sanar una enfermedad tampoco se busca la opinión de la mitad más uno acerca de la cura. Y así podríamos seguir enumerando ejemplos de casos en los que no se requiere la voz de la mayoría, sino sólo una voz autorizada. De la misma manera, el comienzo de la vida no se rige por el consenso de la mayoría. El recorrido de la sangre dentro del cuerpo, la composición química del universo, el proceso de digestión de los alimentos... Ninguno es inventado por el hombre: son descubiertos. Y la ciencia ya descubrió el momento en que se inicia la vida humana.

30. “El aborto es un tema que incumbe sólo a la mujer, porque es ella la que se embaraza. Sólo las mujeres pueden hablar sobre el tema”.

Insostenible. Desde esa misma óptica, ni siquiera deberían existir los ginecólogos varones. Si bien es la mujer la que acoge al bebé en su seno durante cuarenta semanas, esto sólo puede ser producto de una acción cuya responsabilidad es compartida por el varón y la mujer. El 50 % de la carga genética del niño por nacer proviene del esperma paterno. Por otro lado, a nivel social, la ciencia y la ética incumben a hombres y mujeres por igual. Llevando hasta las últimas consecuencias el razonamiento según el cual los hombres no pueden opinar sobre el aborto, entonces sólo los enfermos podrían hablar de medicina.

31. “Los países del primer mundo cuentan con aborto legal. Es una cuestión de progreso de la humanidad”.

¿Riqueza económica equivale a progreso moral? ¿O a conquista de derechos? Todo lo que hacen los ricos, entonces, sería bueno. En realidad los países llamados desarrollados son el antiejemplo en un montón de otros aspectos: malnutrición, tasa de suicidios, descuido materialista de la niñez, inicio de guerras injustificadas. Si estos países están desarrollados no es precisamente por haber legalizado el aborto. Canadá, por ejemplo, tiene los índices más bajos de mortalidad materna, porque prácticamente no hay pobreza y cuentan con uno de los mejores sistemas de salud del mundo (

32. “La lucha por el aborto legal es un acto de rebeldía contra el sistema”.

Divertido. El sistema te quiere con pañuelo verde y acrítica. Mera repetidora de lo que dicen los líderes de la rebeldía. Así te quieren. Los organismos internacionales, esos que tanto rechaza el progresismo, esos que financian y patrocinan guerras, esos que generan pobreza y miseria en el tercer mundo, esos organismos se entrometen en las políticas internas de los países y presionan para que se legalice el aborto. Y los medios de comunicación te bajan línea todo el tiempo a favor de tu trapo verde. Los artistas (salvo honrosas excepciones), todos a favor de la matanza de niños en el vientre. Y el grueso de las cátedras universitarias se suman a favor de la causa verde (verde dólar). ¿Sabés cuánta guita mueve el aborto legal? ¿Y vos sos el rebelde? 

33. “La oposición al aborto atrasa siglos”.

Muy divertido. Paradójicamente, la idea de que algo “atrasa” cobró fuerza en los siglos XVI a XVIII. Es simplista decir “lo antiguo es falso, lo nuevo es verdadero”. No todo lo anterior es falso, ni todo lo nuevo es verdadero.

Se puede apreciar que los partidarios del aborto tienen una montaña de argumentos. Nosotros tenemos sólo uno, pero que alcanza para tirar abajo cualquier intento de justificación: según demuestra la ciencia, la vida humana comienza en la concepción, y eliminarla, por el motivo que fuere, constituye un homicidio.

Para seguir ampliando:

Infobae: El crimen del aborto: relato vs. realidad

La Nacion: Aborto, Ciencia y religión: sobre Barañao y sus definiciones

La Nación(fragmento de diario): Edición del 10 de marzo de 2018

YouTube: Aborto, Plenario de Comisiones, 10 de Abril de 2018

YouTube: Plenario de Comisiones 17.04.2018 - Exposición Lic. José María Aguerre

YouTube: Debate sobre el aborto en el Congreso. Alejandra Planker de Aguerre

YouTube: Debate despenalización del Aborto - Dra Maria del Rosario Aguerre
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