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Jardín de invierno (Cuento Propio)

Buenas tardes, comunidad de Taringa! Vengo humildemente a mostrarles un cuento hecho por mí basado en una canción del maestro Fernando Delgadillo. Antes que nada, gracias por leerlo y difundir. Les dejo el cuento y al final del post, la obra maestra de la cual me inspiré.



Amanecía, me levanté de mi cama y desde mi ventana me dediqué a mirar como el agua caía por el cristal de la misma. Llovía muy fuerte, tanto que, el ruido de las gotas al golpear sobre el techo se convertía en una melodía incomparable y en lo único que podía escuchar. Me sentía muy solo y una enorme tristeza me inundaba: "¿Quién soy?", "¿Qué hago aquí?", "¿Por qué a pesar de que todos los días intentaba abrir la puerta de la habitación e irme de aquí jamas pude hacerlo?". Miles de preguntas atormentaban mi cabeza. Tenía los días bien contados desde que me desperté, llevaba 14 días encerrado, ignorando y dejando de lado mis necesidades humanas, sin comer, sin dormir un segundo desde ese momento. No comprendía que sucedía y mi memoria no daba respuesta alguna. Volví a ver por la ventana con la esperanza de que algo haya cambiado pero solo seguía viendo la misma escena de siempre: Un campo verde muy amplio con un árbol muy grande; no sabía si era mi imaginación que jugaba conmigo pero, cada vez lo sentía más cerca de mi ventana.
La noche cayó de repente, seguía lloviendo al igual que todos los días que estuve aquí. Tenía la sensación de que cada noche era más larga. El miedo me atrapaba y no sabía ya que hacer. Luego de bastante tiempo, el amanecer surgió. No había rastros del sol, estaba oculto entre las inmensas nubes de la tormenta. Dirigí mi vista hacia el campo y me sorprendí al ver que algo había cambiado. Podía distinguir perfectamente a una persona sentada a los píes del árbol mirando hacia la lejanía. Era un anciano. Intenté gritarle, llamarlo, comunicarme y hasta por un momento creí que me estaba mirando pero parecía que el no podía verme. Se levantó y bajo la lluvia caminó más allá del árbol y en tan solo un instante desapareció. ¿Qué había pasado con aquel hombre? Me asusté mucho al ver que desapareció de esa manera y en mi interior tenía una sensación de tristeza, como si en algún momento yo lo hubiera conocido.
Siete días habían pasado desde que vi a esa persona y las ramas del árbol ya tocaban mi ventana. ¿Había llegado mi final? ¿Acaso iba desaparecer como aquel hombre sin si quiera saber quién soy?. Las ramas rompieron la ventana, ya no podía permanecer ahí. Tomé valor por primera vez e intenté abrir la puerta. Lo logré, cerré la puerta y avancé. Me encontraba ahora en un pasillo muy largo con muchas habitaciones. Las puertas tenían una pequeña ventana desde donde se podía visualizar el interior de las mismas. La mía tenía una también pero al parecer desde adentro no podía verse. Comencé a caminar por el extenso pasillo observando las habitaciones que habían. Todas estaban vacías con la ventana rota, el árbol ya las había atrapado. Me sentía muy cansado, como si la juventud que tenía se estuviera desprendiendo de mi cuerpo. Llegué al final del camino y una inmensa puerta se anteponía ante mí, la abrí y por fin salí afuera, no llovía, el sol estaba en su máximo esplendor e iluminaba calurosa y agradablemente el campo. Me sentía cansado, quería sentarme. Fue entonces cuando vi un árbol hermoso, sin dudarlo fui y me senté a sus pies. Un espejo roto estaba al lado mío, nunca había visto mi reflejo y creí que era hora de hacerlo, pero al verme quedé horrorizado, yo era el anciano del árbol. Levanté la mirada en un intento de encontrar el lugar donde me hallaba pero ya no había nada. De repente oí una voz hermosa que se me hacía familiar y por fin, volví en sí. Mi nombre era Ernesto. Yo era una persona muy feliz, había formado una familia muy hermosa, mi amada había partido hace varios años y quedé solo, lo último que recordaba es que contraje una grave enfermedad que por lo pronto me dejó paralítico y atacó mi corazón. -"Ernesto, mi amor, lo hiciste muy bien, ya no tenes que sufrir más"- dijo la voz. -¿Mariel? ¿Mi amor sos vos?- grité exaltado.
Más allá del árbol la vi, tan hermosa como siempre con esa sonrisa que irradiaba el carisma, la alegría y la calidez que tanto me enamoró de ella.
-Vamos, mi amor.- me dijo. -Ahora vamos a poder estar juntos para siempre.-
Me levanté y avancé con esmero, miré atrás y vi a mi cuerpo recostado en una cama del hospital y de él se desprendía mi alma. Crucé más allá preguntándome que significaba esa habitación, ese lugar, ese árbol. Fue cuando entendí que todos tenemos salvación, que tenemos una prueba que cumplir, superar nuestros miedos, nuestras angustias, volvernos fuertes para poder avanzar en nuestro camino. Nunca creí en Dios ni en nada, pero más allá de eso la salvación se halla en uno mismo.
-Árbol, seas lo que seas, te agradezco por mostrarme las dos caras de mi mismo y por haberme ayudado a salvarme, se que no fui el único ni voy a ser el último.- dije mientras caminaba. Seguí avanzando, tomé la mano de Mariel y juntos desaparecimos en la eternidad.



Y acá como prometí:



link: http://www.youtube.com/watch?v=40zaByH4a6E

"Hay un hospital donde dicen que todos los que se aman sueñan para siempre juntos un tiempo más."

Saludos.
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