Kant y sus últimas obras.

Kant publicó una segunda edición de la Crítica de la razón pura en 1787, revisando en profundidad las primeras partes del libro. La mayoría de sus posteriores obras se centraron en otras áreas de la filosofía. Continuó desarrollando su filosofía moral, especialmente en la Crítica de la razón práctica (conocida como la segunda Crítica) de 1788 y la Metafísica de las costumbres de 1797. La Crítica del juicio ( segunda critica) de 1790 aplicaba el sistema kantiano a la Estética y la teleología. También escribió sobre historia, religión, política y otros temas. Estas obras fueron bien recibidas por los contemporáneos de Kant y confirmaron su posición preeminente en la filosofía del siglo XVIII. Por aquellos tiempos existían revistas criticando la filosofía que kant describía. Muchos de los discípulos más importantes de Kant (incluyendo a Reinhold, Beck y Fichte) transformaron la posición kantiana en formas de idealismo cada vez más radicales. Por lo que apareció el Idealismo alemán. Kant se opuso a estos desarrollos y denunció públicamente a Fichte en una carta abierta en 1799. Fue uno de sus últimos actos filosóficos. La salud de Kant, mala desde hacía mucho tiempo, empeoró, y murió en Königsberg el 12 de febrero de 1804, murmurando la palabra «Genug» («suficiente», «basta»). Su inacabada obra final.
Han surgido una variedad de creencias populares con respecto a la vida de Kant. A menudo se sostiene, que Kant maduró tardíamente, que sólo se convirtió en un filósofo importante a sus cincuenta y tantos años después de rechazar sus anteriores puntos de vista. Aunque es cierto que Kant escribió sus mejores obras relativamente tarde en su vida, hay una tendencia a infravalorar el valor de sus obras anteriores. Los estudios recientes sobre Kant han dedicado más atención a estos escritos y se ha reconocido una cierta continuidad con sus obras.
A menudo se sostiene que Kant vivió una vida muy estricta y previsible. De nuevo, esto es cierto sólo en parte. Mientras fue joven, Kant fue una persona muy sociable y un apasionado de los convites durante la mayor parte de su vida. No se casó nunca. Únicamente en una época más avanzada de su vida, la influencia de su amigo, el comerciante inglés Joseph Green, hizo que Kant adoptara un estilo de vida más regular.
Sus frases más celebres fueron:
• El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.
• No se puede aprender filosofía, tan sólo se puede aprender a filosofar.
• La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.