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La Guerra de los 100 años




                               Historia de la Guerra de los Cien Años


La Guerra de los 100 Años en realidad duró exactamente 116 años, desde 1330 hasta 1453, y enfrentó a Inglaterra y Francia por problemas de tipo sucesorio y feudal.



Introducción


Se da el nombre de Guerra de los Cien Años al largo conflicto que sostuvieron los reyes de Francia e Inglaterra entre 1330 y 1453. En realidad fue una extensa serie de choques militares y diplomáticos, caracterizada por breves campañas bélicas y largas treguas. No fue, por tanto, un estado de guerra permanente, aunque las prolongadas y frecuentes treguas se veían continuamente salpicadas de escaramuzas al estilo de la guerra de guerrillas, y las maniobras diplomáticas más tradicionales estaban al orden del día. Se inició en medio de condiciones feudales y por causa de un litigio típicamente feudal; y terminó en guerra entre dos países que se estaban convirtiendo rápidamente en naciones bajo la administración centralizada de sus respectivas monarquías.


Causas de la Guerras de los Cien años (1337 - 1453)

a) La posesion de vastas comarcas de Francia por la corona inglesa, lo que obligo a Francia a unificar el territorio y acabar con el feudalismo, expulsando a los ingleses.
b) Inglaterra necesitaba de sus dominios continentales que le proporcionaban recursos para su economia.
c) Las pretensiones de los reyes de Inglaterra a la corona de Francia, debido a los complejos entroques familiares de la epoca.











El origen de la Guerra de los Cien Años




Sin embargo, las raíces de la Guerra de los Cien Años se remontan a la conquista del trono inglés por Guillermo el Conquistador en 1066. Como duque de Normandía, Guillermo -y, posteriormente, sus herederos- participaba tan activamente en la política feudal de Francia como en el gobierno de Inglaterra. Tanto económica como culturalmente, Inglaterra se había convertido en colonia de Normandía, y los intereses de los nuevos reyes "ingleses" seguían firmemente asentados en Francia.

Esta situación se acentuó a partir de 1154, al acceder al trono de Inglaterra Enrique de Anjou, fundador de la dinastía angevina o Plantagenet. En su condición de conde de Anjou, duque de Normandía y de Aquitania, y ahora, como Enrique II de Inglaterra, este monarca tenía un pie firmemente plantado a cada lado del Canal. Según los principios feudales, Enrique y, después de él, sus hijos Ricardo y Juan, eran vasallos de la monarquía francesa, que era el poder central; pero el enorme poderío derivado del dominio de las riquezas y de los recursos humanos de Inglaterra, hizo de los primeros Plantagenet todo menos vasallos sumisos del rey de Francia.


Guerra de los Cien Años : Se pueden observar 4 periodos:

1. Primer Periodo: El triunfo ingles.- Se inicio cuando Felipe VI reclamaba Guyena (1337) y Eduardo III de Inglaterra, reivindica la corona francesa. Esta etapa concluyo despues de una sangrienta guerra, con la Paz de Bretigny (1360), en cuya virtud Eduardo III renuncia a la corona francesa a cambio de las propiedades de Calais y los territorios al sur del Rio Loira.

2. Segundo Periodo: El Triunfo Frances.- Carlos V, despues de asegurar la paz interna de Francia, inicio la guerra contra los ingleses, logrando recuperar casi todos los territorios cedidos en la Paz de Bretigny.

3. Tercer Periodo: El Triunfo ingles.- Enrique V de Inglaterra reinicio las hostilidades contra Carlos VI de Francia, a quien lo vencio y lo obligo a firmar el Tratado de Troyes (1420), por el cual reconocia como heredero del trono frances a Enrique V, que se habia convertido en su yerno, por haber contraido matrimonio este con Catalina, hija del rey frances.

4. Cuarto Periodo: Juana de Arco.- A los dos años del Tratado de Troyes, habian muerto los reyes firmantes. La corona de Francia e Inglaterra recaayo en Enrique VI, niño de un año , hijo de la princesa Catalina ( hija del rey de Francia) y Enrique V de Inglaterra.

Los franceses, imbuidos de sentimiento nacionalista , proclamo rey a Carlos VII, hermano de Catalina, y prosiguieron la lucha por la liberacion de Francia. Cuando los franceses estaban siendo derrotados, surgio la figura de Juana de Arco, mujer analfabeta que, no obstante su origen humilde, era dueña de una inquebrantable fe cristiana y de una probada lealtad al rey. Ella al mando de un pequeño ejercito, vencio a los ingleses en el sitio de Orleans, en 1429.

Este acontecimiento exalto el espiritu nacionalista de los franceses, al mismo tiempo engendro la envidia de los borgoñeses, quienes apresaron a la heroina y la entregaron a los ingleses. Estos la acusaron de hechiceria y herejia, por lo que fue sometida a la pena de la hoguera en la ciudad de Ruan (1430). La Guerra de liberacion, iniciada por Juana de Arco, continuo exitosamente. el año 1453, solo les quedaba a los ingleses el puerto de Calais, que definitivamente lo perderian.

En Inglaterra el rey Enrique VI, luego de las derrotas en Francia, le disputara el trono la Casa de los york, dando origen a la Guerra de las Dos Rosas (1455); los partidarios del rey, la Casa Lancaster (Rosa Roja) y los opositores al rey, la casa de los York (Rosa Blanca), esta guerra duro treinta años. Al final se ciño la corona Enrique VIIfundador de la dinastia Tudor, quien se adueño de los bienes de muchos nobles desaparecidos y para afianzar el dominio en toda Inglaterra se caso con Isabel, de la casa rival de los York.



Juana de Arco








Nació el 6 de enero de 1412 en Domrémy (hoy Domrémy-la-Pucelle), hija un campesino acomodado, Jaques d'Arc y de Isabelle. 

La ortografía de su nombre no es segura, se puede encontrar en los documentos Darc, Tarc, Dare, Day, etc. La forma d'Arc (de Arco en español) aparecería un siglo y medio después de su muerte. 

A los trece años dijo que había oído la llamada de Dios. Algún tiempo después, confesó haber visto a san Miguel y a las primeras mártires santa Catalina de Alejandría y santa Margarita, cuyas voces la acompañarían durante el resto de su vida. En los primeros meses de 1429, en el transcurso de la guerra de los Cien Años y cuando los ingleses estaban a punto de capturar Orleans, esas voces la exhortaron a ayudar al Delfín, más tarde el rey de Francia Carlos VII, quien todavía no había sido coronado debido a las luchas internas y a la pretensión inglesa al trono de Francia. 

Juana le explicó que ella tenía la misión divina de salvar a Francia. Un grupo de teólogos aprobaron sus peticiones y se le concedieron tropas bajo su mando con las que condujo al ejército francés a una victoria decisiva sobre los ingleses en Patay al tiempo que liberaba Orleans. El rey se opuso a realizar campaña militar contra Inglaterra y Juana sin el apoyo real, dirigió en el año 1430 una operación contra los ingleses enCompiègne, cerca de París. Los soldados borgoñones la capturaron y entregaron a sus aliados ingleses. 

Fueron conducidos ante un tribunal eclesiástico en Ruán que la juzgó de herejía y brujería. Pasó catorce meses de interrogatorio, tras lo que se le acusó de maldad por vestir ropas masculinas y de herejía por su creencia de que era directamente responsable ante Dios y no ante la Iglesia católica. El tribunal la condenó a muerte pero al confesar y arrepentirse de sus errores, la sentencia fue conmutada a cadena perpetua. 

A su regreso a la prisión volvió a usar vestidos de hombre por lo que de nuevo fue condenada, esta vez por un tribunal secular, y el 30 de mayo de 1431, es enviada a la hoguera en la plaza del Mercado Viejo deRuán por relapsa (herética reincidente). Ella grita varias veces "Jesús". Pasan cuatro horas antes de que se reduzca a cenizas. Sus entrañas y corazón se dice que no se quemaron. El cardenal inglés de Winchester ordenó que se los arrojase al río. 













Crecimiento del poderío francés



Los primeros años de este "imperio angevino" coincidieron con un crecimiento sin precedentes del poder y el prestigio de los monarcas franceses. En 1202, el rey Felipe Augusto de Francia convocó al rey Juan de Inglaterra a su corte de París, en relación con el pretendido incumplimiento por parte de este último de sus obligaciones como señor feudal de Aquitania.
En base al principio de que las tierras de Francia eran poseídas por sus señores sólo en su condición de vasallos del rey de Francia, Felipe Augusto desposeyó a Juan de todas sus posesiones francesas. Naturalmente, la medida fue seguida de una serie de guerras. Hasta la firma del Tratado de París, de 1259, no pudo llegarse a una solución aceptable. El rey de Inglaterra pudo reasumir sus derechos en Aquitania, pero con la condición expresa de que lo hacía como vasallo del monarca francés.
En 1294 se inició un nuevo período de actividades militares esporádicas, interrumpidas por largas y complejas negociaciones diplomáticas, que culminaron con la desposesión parcial de Aquitania. Los franceses se negaban a limitar la soberanía de su rey sobre dicha región para dar satisfacción a los ingleses. Estos, por su parte, sostenían los derechos de su rey a la plena soberanía. La siguiente fase de este conflicto se inició en 1337, cuando Felipe VI de Francia decretó una vez más la desposesión del ducado de Eduardo III de Inglaterra y organizó una campaña militar para apoderarse de las tierras por la fuerza. Esta es la fecha que se toma como inicio de la guerra de los Cien Años. La magnitud del conflicto pronto se incrementó cuando Eduardo se proclamó rey legítimo de Francia, en 1340, e invitó a los nobles franceses a reconocer su derecho. De este modo, la disputa sobre Aquitania se convirtió en una guerra por la sucesión de Francia.

Este conflicto entre dos monarcas por la posesión de un reino se complicó aún más por el resentimiento que los nobles franceses venían manifestando desde hacía largo tiempo por la intromisión del gobierno central en su esfera de poder. Y Eduardo era lo suficientemente astuto para capitalizar ese resentimiento. Les hizo ver que sus esfuerzos eran la lucha de un señor francés que, al mismo tiempo, resultaba ser rey de Inglaterra, frente a la política expansiva de una serie de reyes cada vez más poderosos. Y, efectivamente, logró el reconocimiento de sus derechos en algunos círculos. Por tanto, a partir de 1340, existieron dos reyes de Francia.



La Batalla de Crécy










Las famosas batallas de Crécy (1346) y de Poitiers (1356) se produjeron de modo casi fortuito. Crécy rindió escasos frutos a Eduardo, excepto, indirectamente, el puerto de Calais y sus alrededores. Poitiers culminó con la captura del rey Juan II de Francia, aunque, curiosamente, este acontecimiento tuvo escasas consecuencias prácticas. Sin embargo, el efecto de estas dos victorias sobre el prestigio de Eduardo fue tal, que en 1359 se encontraba en una posición extremadamente fuerte.



En 1359, Eduardo había conseguido el apoyo de varias facciones en los ducados de Flandes, Normandía y Bretaña, y estaba negociando la adhesión del duque de Borgoña. Además, seguía teniendo al rey de Francia como prisionero. En ese momento Eduardo propuso una tregua, bajo cuyos términos le sería cedida toda la mitad occidental de Francia, además de un cuantioso rescate por el rey Juan. Cuando los franceses, en un derroche de valor, rechazaron tales términos, Eduardo reunió un poderoso ejército y montó una campaña que, según esperaba, iba a resultar decisiva.

Esta ofensiva inglesa fracasó estrepitosamente. Como consecuencia de ello, se firmaron los tratados de Brétigny y Calais (1360), que fueron los primeros acuerdos destinados a poner fin a la guerra. Según estos tratados, Francia reconocía la plena soberanía de Eduardo sobre una Aquitania bastante más extensa que antes. A cambio, Eduardo renunciaba a todo derecho a la corona de Francia. Este fue el primero de dos puntos culminantes del conflicto.
Poco después, los protagonistas del drama volvieron a las andadas. Eduardo retiró su renuncia a los derechos sobre la corona francesa, y el rey de Francia, en represalia, se negó a declinar su soberanía sobre Aquitania. En consecuencia, la guerra se reanudó. Hacia 1375, Carlos V de Francia había conseguido hacer retroceder a las fuerzas de Eduardo casi hasta el Canal. Todo lo que este rey había conseguido conservar era Calais, una franja costera que incluía Burdeos y Bayona, y unas pocas fortalezas sitiadas en Bretaña y Normandía.

A principios del siglo XV, los ingleses tuvieron una nueva oportunidad de apoderarse de gran parte de Francia, por no decir de todo el país. La ocasión fue el estallido de una guerra civil o, más concretamente, un conflicto armado entre los duques de Borgoña y de Orleans. Carlos VI, que había accedido al trono de Francia en 1380 a la edad de once años era un enfermo crónico incapaz de gobernar efectivamente. En el vacío de autoridad así creado sus ducales tíos rivalizaban por el poder personal y por adquirir una influencia dominante sobre la administración central.

Fieles al espíritu de la política feudal francesa, ni el duque de Borgoña ni el de Orleans tuvieron escrúpulo alguno en buscar la ayuda inglesa. Después de haberse asegurado la neutralidad benevolente del primero, Enrique V desembarcó cerca de Harfleur en 1415. Sin embargo, la supuestamente gloriosa victoria que obtuvo en Agincourt poco después resultó ser poco más que una desesperada acción de retaguardia para cubrir su retirada.






Enrique regresó con un nuevo ejército en 1417, encontrando esta vez mejor suerte. Mientras se dedicaba a conquistar Normandía, fortaleza por fortaleza, su reticente aliado, el duque de Borgoña, sitió y se apoderó de París. Cuando el duque fue asesinado en 1419, su sucesor decidió concertar una alianza formal con Enrique. Este acuerdo llevó directamente al tratado de Troyes, de 1420. Fue el segundo punto culminante, al menos aparentemente, de la prolongada guerra.

Con arreglo al tratado de Troyes, Enrique debía ser reconocido rey legítimo de Francia cuando quedase vacante el trono por la muerte de Carlos. Parecía que todo lo que le quedaba por hacer a Enrique era completar la conquista de aquellas regiones que todavía se resistían al avance de los ejércitos ingleses. Una vez más, los sueños de Eduardo III de crear un imperio que abarcara toda Francia e Inglaterra parecían a punto de realizarse.


Enrique V 






Nombrado caballero dos veces, Enrique se mostró desde muy joven como un jefe confiable, decidido, experto en táctica y organización logística, muy frío y racional. Considerando que los franceses tenían al frente un rey inestable, (Carlos VI), de escasa personalidad, enfermo, desorganizado y propenso a frecuentes ataques de demencia, es fácil comprender las ventajas de que gozaron las tropas de Enrique. 

Los nobles franceses se habían dividido en dos facciones que disputaban entre sí y acorralaban a Carlos: los de Armagnac y los de Borgoña. Las virtudes de Enrique como general y gobernante así como esta división interna de los franceses llevarían a estos últimos al desastre de 1415. 
A la edad de 12 años (en 1399), el futuro Enrique V fue nombrado por primera vez en un campo de batalla irlandés por Ricardo II, que lo había tomado como rehén para garantizar el buen comportamiento del padre de Enrique. El solo hecho de que un rey rival de su familia (que sería asesinado por su padre) lo armase caballero en un campo de batalla y con sólo doce años, demuestra a las claras el coraje y la bravura que el joven Enrique mostró desde muy niño. 
Más tarde, ejecutado el crimen y un día antes de la coronación de Enrique IV, el nuevo monarca llamó a su hijo (que al día siguiente se convertiría en Príncipe de Gales) y lo nombró caballero por segunda vez. 
Este joven brillante conduciría la guerra en Francia. 





Pero Enrique V murió unos meses antes que el incapaz Carlos, por lo que el tratado de Troyes nunca entró en vigor. El pequeño Enrique VI fue coronado rey tanto de Inglaterra como de Francia, y los ejércitos ingleses prosiguieron la conquista del norte y del sudoeste de Francia. Pronto resultó evidente que, si lograban apoderarse de Orleans y cruzar el Loira, sería militarmente imposible cortar su avance por el resto de Francia.



  Pero fue precisamente en Orleans, en 1429, donde el signo de la guerra cambió finalmente en favor de Francia. Estando Orleans sometida al tenaz asedio de los ingleses, apareció en escena la enigmática figura de Juana de Arco. A la cabeza de los ejércitos franceses, Juana levantó el asedio y convenció al Delfín, hijo mayor del fallecido Carlos VI, para que se hiciera coronar en Reims como rey Carlos VII de Francia. El país recobró su aliento, porque otra vez tenía un rey, así como un general victorioso. A partir de entonces, las posiciones inglesas fueron deteriorándose continuamente; Borgoña se sometió nuevamente a la casa real francesa en 1435, y París fue por fin reconquistado al año siguiente.



Sólo en 1449 Carlos se sintió lo suficientemente fuerte para pasar a la ofensiva. Cuando lo hizo, reconquistó rápidamente Maine y Normandía. Burdeos, la última plaza fuerte inglesa en Aquitania, cayó finalmente a manos de los ejércitos de Carlos en 1453. Eso significó el fin efectivo de la presencia inglesa en Francia, por lo que la fecha es considerada como el final del centenario conflicto.

Aparte de confirmar a la dinastía Valois como casa reinante de Francia, y de forzar a los Plantagenet a ser más "ingleses" que antes, la guerra produjo otros efectos importantes a largo plazo. La guerra se había desarrollado exclusivamente en Francia, dejándola empobrecida y despoblada. El resurgimiento francés, durante la guerra y después de ella, sólo podría conseguirse bajo una administración central fuerte, y toda Francia reconoció esta realidad.






Los reyes de Francia, en aras de esa necesidad de contar con un gobierno central fuerte, pronto llegaron a adquirir poderes que habrían de desembocar en la monarquía absoluta de tres siglos después. Antes de la guerra, Francia era un mosaico de ducados y condados casi independientes, frecuentemente en conflicto unos con otros o con el rey. Sus duques y condes, así como el pueblo, tenían muy poca conciencia de ser "franceses". Después de la guerra, apareció un embrionario sentido de unidad nacional, bajo la bandera del rey de Francia y de todos los franceses. El viejo estilo feudal había desaparecido para siempre.



Tras 116 años de contienda, Francia resultó finalmente vencedora en laGuerra de los Cien Años, recuperando todos los territorios en litigio -muchos de ellos en manos de monarcas ingleses desde mucho tiempo atrás- salvo la ciudad de Calais.
                                                              




Consecuencias de la Guerra de los Cien años:

Consecuencias Politicas:
- Unificacion de los Paises Bajos (Flandes)
- Hegemonia maritima de Castilla
- Consolidacion de la monarquia especialmente en Inglaterra y Francia, y abandono de las formas politicas medievales.
- El largo período de guerras dejo muy debilitado a la nobleza francesa , ya que, a medida que los nobles morian (señores feudales) morian, sus feudos iban pasando para el dominio del Rey, debilitando el sistema feudal.
- Definitiva unidad nacional y politica en Inglaterra y Francia.
- la Guerra de los 100 Años contribuyo al afianzamiento del poder de la Dinastia Valois en Francia, con el apoyo de burguesía, el fortalecimiento del poder real francés, allanando el camino para las llamadasMonarquias absolutistas.

Consecuencias economicas 
Los conflictos han dejado un saldo de miles de muertos en ambos lados, y la devastación sin precedentes de los territorios y la paralizacion de la producción agrícola en Francia.

Consecuencias Militares:
- Reemplazo de la caballeria medieval por la infanteria
- Aparicion de la artilleria: todo tipo de armas de fuego.
- Reclutamiento de mercenarios y aparicion del ejercito profesional.

Consecuencias sociales:
-La construcción de una identidad nacional entre los franceses
- Definitiva desaparicion del feudalismo.
- Creciente papel de la burquesia que presto cada vez más apoyo en lo economico y en lo cultural a los reyes.
- Podemos decir que la Guerra de los Cien Años marca el final de Edad media y anuncia el advenimiento de los Edad Moderna.



Video:





link: https://www.youtube.com/watch?v=JGpZVjV1dfw











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