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La historia de la Tv en Argentina !Carajo!

Hola a todos! Aquí les dejo una breve reseña del magnifico y perverso invento del hombre llamado "Televisión". Pero si no tienen ganas de leer les dejo el link de un bello y sencillo prezi:

https://prezi.com/-g3npxobise9/la-television/




La prehistoria de la televisión

Desde finales del siglo XIX un puñado de investigadores en EEUU, Gran Bretaña,
Francia, Alemania buscaban transmitir imágenes a distancia tal como se había logrado con el sonido. Esto fue posible gracias a la conjunción de tres series de descubrimientos: la fotoelectricidad (la capacidad de ciertos cuerpos de transformar energía eléctrica en energía luminosa), los procedimientos de análisis de fotografías transformadas en líneas de puntos claros u oscuros, y, por último, los que han permitido utilizar las ondas hertzianas para la transmisión de las señales eléctricas correspondientes a cada punto de una imagen.
Con el desarrollo de una serie de inventos –entre los que se destacan el tubo de rayos catódicos desarrollado por Karl Ferdinand Braun y el tubo disector de imágenes, inventado por el estadounidense Philo Taylor Farnsworth– hacia 1920 surgen los dos primeros modelos de televisión: la televisión mecánica y la televisión electrónica.



El camino a la televisión moderna

La televisión mecánica, el primer modelo en funcionar, se basó en un invento del científico alemán Paul Gottlieb Nipkow, quien ideó en 1884 un disco plano y circular con una serie de perforaciones dispuestas en forma de espiral que parten del centro. Al girar el disco delante del ojo se conseguía descomponer una imagen por partes. Posteriormente, en 1925, el ingeniero escocés John Logie Baird unió en un mismo aparato el disco de Nipkow y una célula fotoeléctrica capaz de transformar la luz recibida en impulsos eléctricos. Luego de crear su propia compañía de televisión, Baird –en colaboración con la British Broadcasting Corporation (BBC) de Londres– comenzó con emisiones de prueba el 10 de septiembre de 1929. La definición de las imágenes de este sistema a pesar de que mejoró notablemente con el tiempo, siempre fue pobre en comparación con el sistema electrónico.
Por su parte, la televisión electrónica se basó en el iconoscopio (un aparato capaz de “traducir” imágenes en señales electrónicas), creado por el científico ruso-norteamericano Vladimir Zworykin para la compañía estadounidense Radio Corporation of America (RCA) hacia finales de los años 20. Así, en 1931 la RCA comenzó con sus transmisiones experimentales y lo mismo hizo la inglesa Electrical and Musical Industries (EMI). Los especialistas no tuvieron dudas: la calidad de este sistema era muy superior (tres veces más líneas por imagen y dos veces más imágenes por segundo).
El primer evento importante que involucró al nuevo medio fueron los Juegos Olímpicos de 1936, que fueron televisados utilizando la primer cámara móvil de exteriores para transmisiones en vivo.

Tecnología.

La televisión se basa en la conversión de una señal luminosa y sonora en una señal eléctrica que es transmitida a través de las ondas hercianas. El procedimiento consta de dos procesos fundamentales: codificación de la señal en origen para ser transmitida y decodificación de la señal en destino, donde debe ser convertida de nuevo a señal luminosa y sonora.

Lenguaje Audiovisual.

Aunque solemos dar protagonismo a la imagen, no hay que olvidar que la televisión es un lenguaje audiovisual. Como su nombre indica, quiere decir que cada plano se compone de imagen (video) y de sonido (audio). A veces caemos en el error de usar el sonido como simple acompañamiento de las imágenes, minusvalorando así las potencialidades informativas y expresivas del sonido. Se trata de un código que tiene sus propias reglas gramaticales (reglas de montaje o edición) que dan lugar a una semántica concreta productora de significados.


Historia de la Televisión en la Argentina

Primeros Pasos en Manos del Estado




La televisión en la Argentina se inicia en 1951, respondiendo a una política estatal desarrollada por el gobierno de Juan Domingo Perón. De la mano de Jaime Yankelevich, la primera transmisión tuvo lugar desde LR 3 Radio Belgrano, con los mismos locutores que hasta el momento trabajaban para la emisora. Con una antena instalada en el Ministerio de Obras Públicas y el discurso de Eva Perón en los actos centrales de la Plaza de Mayo, fue inaugurado oficialmente el pionero Canal 7. Pocas fueron las personas que contaban con aparatos receptores en sus hogares y la novedad fue compartida en bares, cafés y negocios de Buenos Aires entre un público que hasta entonces había sido esencialmente radioescucha. Precisamente, fueron locutores radiales quienes pronto se convirtieron en primeras figuras del nuevo medio: Guillermo Brizuela Méndez, Nelly Trenti, Nelly Prince, Adolfo Salinas, Pinky (Lidia Elsa Satragno) y Antonio Carrizo.

En el único canal estatal se irían formando artistas, técnicos, camarógrafos y directores, la mayoría de ellos provenientes del mundo del espectáculo que en aquel momento atravesaba su época de oro: el teatro, con dos funciones diarias, y el cine, con una cuantiosa producción de títulos. Los programas se emitían por la noche y en vivo, modalidad que dio lugar al más frondoso anecdotario de equivocaciones y obstáculos.

El primer formato de producción nacional fue el telenoticioso, al que seguirían los musicales y los programas culinarios con la mítica figura de Petrona C. de Gandulfo. La grilla televisiva se completaba con series norteamericanas de media hora de duración, como "Patrulla del camino", "El llanero solitario" o "Cisco Kid". A partir de 1956, atendiendo a las demandas de un público predominantemente femenino se pusieron en pantalla las primeras telenovelas; pionero en el género resultó el "Teleteatro a la hora del té", con Fernando Heredia y María Aurelia Bisutti.



En la programación general, en tanto, la oferta comenzó a ampliarse: se impusieron los periodísticos con figuras como Blackie o Tito Martínez del Box; las comedias de asunto familiar con Mirtha Legrand; y los shows musicales con la presentación de cantantes solistas. Al mismo tiempo, la exhibición de series norteamericanas se extendió a una hora de duración y así se impuso en la Argentina el mítico lejano Oeste con "Cheyene", "Cuero Crudo" y "Caravana".

Los aparatos receptores de la década inicialmente habían sido importados hasta que comenzó la producción nacional; la normativa, en tanto, dio cuenta de los cambios generados por el nuevo medio al sancionarse en 1957 el Decreto/Ley que establecía el carácter individual de las licencias.

En 1959 diez cronistas de radio y televisión fundaron la Asociación de Periodistas de la Televisión y Radiofonía Argentinas (APTRA) en la sede de Argentores, bajo la presidencia de Manuel Ferradás Campos. A fin de año se realizó la entrega del primer premio: "El gaucho", una escultura de Perlotti. Entre los ganadores se destacó Narciso Ibáñez Menta, primer actor y director del ciclo "Obras Maestras del Terror". Al año siguiente, ya bautizada la estatuilla con el nombre de "Martín Fierro", APTRA distinguió a Tato Bores, un actor clásico del humor político que mantendría su vigencia hasta los 90, con interrupciones impuestas por la censura de distintos gobiernos.



La Televisión Privada

El final de la década del 50 vio nacer en Córdoba la televisión privada. En 1960 iniciaron sus transmisiones desde Buenos Aires los canales 9 Cadete y 13 Proartel, con escasos cuatro meses de diferencia. Surgieron otros en el interior del país, en especial en Rosario y en Mar del Plata; en 1961 lo hizo Teleonce y en 1966, Canal 2 de La Plata.

Se trató de una época de gran expansión del medio basada en una programación diversificada, en adelantos técnicos notables que permitieron la grabación en carreteles de cinta sin cortes, en la ofensiva publicitaria que deshechó las viejas placas estáticas y comercializó directamente los segundos de aire por medio de gerencias comerciales de los propios canales y en una industria que comenzaba a crecer a su sombra y a retroalimentar su funcionamiento: las revistas especializadas (TV Guía, Canal TV y Antena TV) y las mediciones de audiencia (rating). Estas últimas dan cuenta de que los programas cómicos ("Felipe", "Viendo a Biondi", "Telecómicos", "La Nena"; las telenovelas ("El amor tiene cara de mujer", "La Familia Falcón"; las series ("El fugitivo", "Combate", "Bonanza", "Ruta 66" o "La caldera del diablo" y comedias norteamericanas ("El show de Dick Van Dyke", "Yo quiero a Lucy" o "Los 3 chiflados" se encuentran entre las preferencias del público.



Crecieron también los productos destinados a segmentos particulares de la población: los programas infantiles ("Disneylandia", "Lassie", "Rin Tin Tin", "Titanes en el ring", "Las Aventuras del Capitán Piluso y Coquito", "El flequillo de Balá"; los juveniles ("El Club del clan", "Escala musical"; los femeninos ("Buenas tardes, mucho gusto"; "Dr. Cándido Pérez, señoras". Sin embargo, esta segmentación no descartó los programas ómnibus del fin de semana (el pionero "Sábados circulares" de Pipo Mancera; "Sábados continuados" de Héctor Coire; "Domingos de mi ciudad", luego convertido en "Feliz Domingo".
El 20 de julio de 1969 se cubrió la llegada del hombre a la luna y en septiembre se inauguró la primera antena parabólica o estación terrestre (vía satélite de Balcarce). La década se cerró con la entrega del "Martín Fierro" por primera vez a la producción radial y televisiva del interior y con el éxito de programas, hoy ya clásicos, como "Los Campanelli", "Telenoche" –conducido por Mónica Cahen D´Anvers y Andrés Percivale– y "Almorzando con Mirtha Legrand".

En 1972 a partir de la promulgación de la Ley Nacional de Telecomunicaciones se creó el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER). Dos años después los canales privados pasaron a manos del Estado Nacional.

En el transcurso de la década continuó creciendo la oferta segmentada: musicales para el público joven ("Música en libertad", "Alta Tensión" y para un público mayor ("Grandes valores del tango", "Asado con cuentos" con Luis Landriscina), las grandes transmisiones deportivas (las peleas de box de Monzón y Galíndez y el Mundial 74), los programas cómicos ("La Tuerca", "Hiperhumor", "Operación Ja Ja", "El chupete", "Porcelandia", los relacionales de Roberto Galán ("Si lo sabe cante" y "Yo me quiero casar… ¿y usted?" y los unitarios de factura dramática entre los que se destacaba especialmente "Cosa Juzgada", dirigido por David Stivel con uno de los mejores elencos de la escena nacional.

Las telenovelas por su parte, comenzaron a ocupar la franja nocturna, horario que hasta el momento les había sido ajeno. Se sucedieron los grandes éxitos de Alberto Migré ("Rolando Rivas, taxista"; "Pobre Diabla"; "Dos a quererse"; "Piel naranja".

Paralelamente los canales del interior comenzaron a incorporar las máquinas Ampex, recibiendo la programación de Capital Federal en diferido y a veces filmada de la pantalla. La escasa calidad en la definición de la imagen más allá de los 60 kilómetros de la antena transmisora, llevó a la creación de los pioneros circuitos cerrados de televisión en los pequeños pueblos, germen de lo que luego sería la TV por cable.




Con la peor dictadura de la historia, la cultura y el arte nacional sufrieron múltiples atropellos. Las listas negras se impusieron de inmediato: actores y actrices habían recibido amenazas en las postrimerías del anterior gobierno constitucional por parte de la Triple A, fueron prohibidos por decisión de la Junta Militar. La ceremonia de entrega del "Martín Fierro" se realizó casi en secreto, sin televisación y con escasa repercusión en los medios gráficos. Numerosos periodistas del medio recibieron también presiones y censura.
Próximo a realizarse en el país el Campeonato Mundial de Fútbol en 1978, la dictadura creó el Ente Argentina78 TV con el propósito de instaurar un canal de transmisión en color. Se adoptó la norma Pal–N y nació ATC en reemplazo del Canal 7, con instalaciones monumentales y de última generación para justificar el desmesurado presupuesto acordado. Otra muestra del accionar dictatorial con la televisión fue el engañoso manejo informativo que se hizo durante la Guerra de Malvinas a través del tratamiento triunfalista del conflicto.

Se impuso entonces una televisión pasatista con series norteamericanas de nueva factura ("El hombre nuclear", "La mujer biónica", "Las calles de San Francisco", "Koyak", "Swatt", "Los ángeles de Charly" que naturalizaban la violencia, los apremios ilegales y el sexismo. Las telenovelas incorporaron a niños o adolescentes como protagonistas ("Pelito", "Andrea Celeste" o se reeditaron viejas historias ("Rosa de Lejos", remake de "Simplemente María", al tiempo que se incorporaban tiras mexicanas o venezolanas que resultaban de bajo costo para la situación cambiaria de la época.
Otros programas de esos años fueron "Tiempo nuevo" de Bernardo Neustadt, "Pinky y la noticia", "El show de Velazco Ferrero" o "La hora de Andrés". Un hito aparte lo constituyó "Video–Show" de Cacho Fontana, el primer programa en utilizar una videocámara.
En 1980, sobre el antecedente de la CONART, se creó el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) con el fin de controlar el funcionamiento y emisión de la programación de radio y TV.




El Retorno a la Democracia



A partir de 1983 soplaron aires frescos en la sociedad y por ende, en la televisión, que renovó formatos y lenguajes.
La necesidad de reflexionar sobre el pasado reciente se puso de manifiesto en unitarios de temática más profunda ("Compromiso", "Nosotros y los miedos", "Atreverse" y la telenovela planteó la construcción de un verosímil más sólido ("Contracara", "Historia de un trepador". Los programas humorísticos en tanto, comenzaron a exhibir cierto "destape" ("No toca botón", "Calabromas", "Comicolor".
Las flamantes empresas de cable instaladas en la zona norte del Gran Buenos Aires se mudaron a la Capital dando origen a un fenómeno nuevo: el auge de la TV por cable. En 1984 Canal 9 volvió nuevamente a manos de Alejandro Romay. Dos años más tarde comenzaron a ser utilizados los satélites para la transmisión de video, audio y datos y las empresas del rubro llegaron a promocionar hasta 70 canales de señales nacionales y extranjeras. Volvió APTRA: en 1988 pudo transmitir la entrega de sus premios desde ATC, en directo hacia todo el país.


Los Años Recientes



La década del 90 produjo otros cambios. Se liberaron señales y frecuencias y los canales de aire regresaron a manos privadas. Paralelamente, surgieron poderosos grupos multimedia que comenzaron a concentrar en una sola empresa distintos medios de comunicación.

Por otra parte, la instrumentación del zapping por parte del espectador generó también desde la propia TV una retórica más audaz e impactante, en muchos casos de marcado tinte sensacionalista, a fin de mantener al público cautivo. Indirectamente se vio afectada la programación de materiales fílmicos, que ganó en actualidad, aunque no siempre en calidad. Las viejas figuras dieron paso a los jóvenes de entonces (Pergolini, Tinelli, Suar, Cris Morena), aunque se mantuvieron algunas de larga data como Mirta Legrand o Susana Giménez, repitiendo fórmulas de éxito seguro.



El videocable permitió la llegada de series originales sin doblaje ("Friends", "Seinfield", "La niñera", "Código X". Los programas infantiles también tuvieron en productos importados sus principales referentes ("El show de Xuxa", "Los Simpson" y proliferaron dibujos animados protagonizados por monstruos y criaturas extrañas. El deporte pasó a ocupar un rol destacado, con canales de dedicación temática completa.


A partir de aquí no hace faltar escribir. Con solo prender el hermoso aparatejo y hacer zaping por nada mas que diez minutos para tener una idea del contenido y forma que sucede y sucede noche y día por la vista de los argentinos. Entretenido y sofocante, vergonzoso y excitante, escoria y cultura, competencia e incompetencia, encantamientos y trucos, verdades y muchas mentiras, negocio de pobreza, discriminación y un intento de inclusión... y mucho mas y, al mismo tiempo, mucho menos...





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