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La Historia secreta de los Sumerios

Los Sumerios fueron habitantes de Sumeria, antigua región del Oriente Medio que formaba la parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris. La región de Mesopotamia, nombre griego que significa “Entre los ríos”, comprendía distintas regiones como Sumeria al sur, Acad en el centro y Asiria en el norte. De acuerdo a las investigaciones, en la Baja Mesopotamia existieron asentamientos humanos desde el período Neolítico (6700- 6500 AEC) y Calcolítico (5500 – 5000 AEC), El Obeid (5000 – 4000 AEC), Uruk (4000 – 3200 AEC) y Yemdet Nasr (3200 – 3000 AEC). En muchas ciudades de esta civilización, se han hallado muchos objetos y documentos antiguos que testimonian las huellas de un pasado remoto sorprendente. La civilización sumeria está considerada como la primera y más antigua civilización del mundo, aceptado así por la arqueología moderna y oficial. Sin embargo, la procedencia de sus habitantes, los sumerios, es incierta y existen numerosas hipótesis. El término “sumerio” también se aplica a todos los hablantes de la lengua sumeria. En la lengua sumeria esta región era denominada Kengi (ki), equivalente al acadio mat Sumeri, esto es, la «tierra de Súmer».
El nombre “sumerio” fue dado por los semitas acadios quienes serían los sucesores en términos históricos de los Sumerios, pero aún se desconoce porque los Acadios llamaron a estas tierras Shumeru. Los Sumerios se hacían llamar a sí mismos sag-giga que significa literalmente “el pueblo de cabezas negras”. De acuerdo al historiador babilonio Beroso, los sumerios fueron “extranjeros de caras negras”; al emplear el término “extranjero”, Beroso bien nos podría estar sugiriendo que los sumerios provenían de alguna otra parte.



La lengua sumeria no tuvo parentesco con ninguna otra de su época, no ha habido ningún vocabulario en el mundo que se le pareciera. Era una lengua de tipo aglutinante (como el turco o finlandés), es decir, una palabra consta de una raíz que expresa un concepto y una partícula anexa que le da el significado. También se formaban palabras con dos raíces, por ejemplo: lu=hombre, gal=grande; lugal=hombre grande=rey.
Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 AEC también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo.
Toda la historia de Sumeria está embebida en el misterio, en este artículo trataremos de analizarla haciendo un repaso a sus leyendas y secretos, mostrando coincidencias con las religiones y costumbres actuales, algunos videos y entrevistas, imágenes y demás material que puede servir como evidencia a hipótesis sobre el verdadero origen de la raza humana...


Nos encontramos unas primeras culturas preurbanas hacia el 7.000 antes de la era común (AEC), que ya tenían artesanía y cerámica. El origen étnico de los sumerios es verdaderamente intrigante pues no corresponde con las tribus semitas que poblaban esas tierras. Las explicaciones más creíbles nos indican que seguramente fueran una evolución de las poblaciones autóctonas, otras teorías hablan que llegaron de la zona del mar Caspio y otros de la India.
Algunos estudios proponen que los sumerios provenían de la cultura que fundo la ciudad de Mohenjo-Daro. Esta antigua ciudad es considerada capital de la civilización del Indo. De acuerdo a la arqueología oficial, Mohenjo-Daro existió al rededor del 2600, sin embargo, nuevas investigaciones han llegado a los sorprendentes resultados de datación de unos 13.000 años AEC de antigüedad. Parte de las evidencias que apoyan esta hipótesis, son los restos de esqueletos encontrados en las excavaciones en 1960 que datan de 8.000 a 12.000 años AEC, pero lo que más impactó a los estudiosos de este hallazgo fue que los esqueletos estaban radiactivos. Pero de este tema hablamos más en detalle en nuestro artículo las antiguas ruinas de Mohenjo-Daro.
Estudios arqueológicos más resientes han demostrado que en toda esta zona de Mesopotamia existieron importantes migraciones, así que no sería ilógico pensar que por diferentes motivos, estos antiguos pueblos fundaron asentamientos en toda la región.
Tenemos la cultura llamada Obeid (hacia el 4.500 AEC), que se desarrolló en lo que se podría llamar el primer asentamiento urbano, Eridu, la cual se sabe por restos arqueológicos que tenía gobernante y templos, así como una gran cerámica, también construyeron canales.
Más tarde apareció la cultura de la ciudad de Uruk, auténtico precedente de la civilización sumeria. A Uruk se la puede considerar como la primera ciudad-estado ( 3.500-3.000), además es en donde se han encontrado los restos de escritura más antiguos, sin duda como respuesta a la complejidad de la organización urbana, estos primeros escritos están relacionados con la organización de los almacenes de los templos.
Así pues nos encontramos con el principio de una nueva cultura que sobrepasará a las anteriores y que ante esta nueva organización social pasará a llamarse Civilización.
Hacia el año 3500 AEC, y sobre este vastísimo fondo de cultura antigua, común a todo el Próximo Oriente, en el sur de la Mesopotamia, y en las orillas del golfo Pérsico, surgen, de golpe, según parece, los sumerios. ¿Quiénes eran los sumerios? ¿De dónde venían? ¿Cómo llegaron? No se ha podido responder todavía a estas preguntas: las «pruebas» arqueológicas e históricas son, a menudo, difíciles de establecer y además muy delicadas. La luz es, de momento, tan endeble sobre estas cuestiones, que ciertos especialistas han juzgado inútil plantear estos problemas y están dispuestos a considerar a los sumerios como los primeros y más antiguos habitantes de la zona. Sin embargo, actualmente parece más probable que los sumerios hayan venido de otra parte, como conquistadores o como masa de emigrantes y es muy posible que hubieran adoptado y asimilado rápidamente la cultura de sus predecesores con los que seguramente se integraron más o menos profundamente hasta transformarla totalmente a la medida de su propio genio, pero su origen concreto, oficialmente es desconocido. Esto es lo que se ha venido denominando desde el siglo XX como el “problema sumerio.” En cualquier caso, es durante el período del Obeid cuando se producen avances que cristalizan en Uruk, y que sirven para considerar este momento como el inicio de la civilización sumeria.
Esta época de la instalación de los sumerios en la Baja Mesopotamia ha sido llamada por los arqueólogos época de Uruk.


La cultura de Uruk fue imponiéndose poco a poco, sin embargo no llegó a crearse un gran reino sino que era un país formado por varias ciudades-estado. Toda ciudad tenía un Zigurat (pirámide escalonada para observar los astros y hogar del Dios de la ciudad), un Palacio del rey, un Templo y asentamientos agrícolas en las afueras.
Existen indicios que demuestran que la historia retrocede mucho más en el tiempo de lo que siempre se ha creído, en una época remota en la que todavía no existían ni los seres humanos. Pero sí habitaban y reinaban en la Tierra otros seres. Una época remota enterrada por la arena del paso del tiempo, pero de la que conservamos algunos recuerdos.
Hasta finales del siglo XVIII, las fuentes de la Historia Antigua del Próximo Oriente se limitaban a las noticias transmitidas por el Antiguo Testamento y la tradición clásica antigua. El paso decisivo para acceder a los documentos originales se dio en 1802 al descifrar Grotefend algunas inscripciones cuneiformes persas. Su interpretación no se terminó hasta 1857, pero su conclusión tuvo importantes consecuencias, pues en esas lenguas (llamada hoy acadia) esta redactada la mayor parte de los documentos orientales de la antigüedad. Ya en 1821, Champollion en Egipto había descifrado también la escritura jeroglífica.

Desde mediados del siglo XIX el interés despertado por estas interpretaciones dio lugar a que casi todos los países cultos enviasen “misiones culturales” a Oriente para realizar prospecciones a fondo. En ellas, encontrarían textos escritos y restos de materiales de estas civilizaciones. Por ello, en su estudio, la arqueología ha tenido un papel importante sobre todo en los primeros periodos.
Hacia la segunda mitad del siglo XIX se excava Nínive y Khorsabad y descubren monumentales palacios, templos y sobre todo, la biblioteca de Asurbanipal, el último gran rey asirio, que había coleccionado todas las obras literarias y reliquias de babilonios, asirios y sumerios. Después se trabajar en las ruinas de Babilonia, y las ciudades sumerias de Ur, Uruk, Nippur, etc, así como Egipto. A comienzos del siglo XX son notables las excavaciones de Ur realizadas sacando a la luz la necrópolis real.

Como ya se comentó en párrafos anteriores, en la Baja Mesopotamia existían asentamientos humanos desde el 6700 AEC – 6500 AEC aproximadamente, sin embargo no existen registros escritos de esa etapa para conocer el origen del pueblo sumerio, y tampoco los cráneos hallados en los enterramientos aclaran el problema de su origen, debido a que están representadas tanto la dolicocefalia como la braquicefalia, con algunos testimonios del tipo armenoide.

Es interesante notar, que los cráneos hallados en las excavaciones, presentan estas “deformidades”; digo que es interesante porque estos cráneos también han sido hallados en otras partes del mundo, en donde en algún momento reinaron otras civilizaciones.
Uruk, la “Erec” bíblica y la árabe “Warka“, es el escenario de descubrimientos fundamentales para la historia de la humanidad, al menos la hipótesis aceptada desde el punto de vista de la arqueología oficial, aquí aparece la rueda en torno al 3500 AEC, y la escritura en el 3300 AEC, siendo ésta la datación más antigua de tablillas de arcilla con escritura cuneiforme encontrada hasta la fecha. Estos registros escritos confirman que los sumerios no eran un pueblo indoeuropeo, ni camita, ni semita, ni tampoco elamo-drávida. Así lo demuestra su lengua de tipo aglutinante. Por tanto se especula, como se ha dicho, que los sumerios no fueron el primer pueblo en asentarse en la baja Mesopotamia, quizás los sumerios ¿eran descendientes de una cultura mucho más antigua?. Ya se hizo mención a Mohenjo-Daro, que quizás pudo haber sido la cultura antecesora de los Sumerios.
La Cultura Sumeria: Documental

La difusión de los avances de la cultura de Uruk por el resto de Mesopotamia dio lugar al nacimiento de la cultura Sumeria. Estas técnicas permitieron la proliferación de las ciudades por nuevos territorios. Estas ciudades pronto se caracterizaron por la aparición de murallas, lo que parece indicar que las guerras entre ellas fueron frecuentes. También destaca la expansión de la escritura que saltó desde su papel administrativo y técnico hasta las primeras inscripciones dedicatorias en las estatuas consagradas de los templos.
Lenguaje y Escritura
Como bien mencionaba al principio, el idioma sumerio se considera una lengua aislada en la lingüística ya que no parece pertenecer a ninguna forma lingüística conocida; ha habido muchos intentos fallidos para conectar el idioma sumerio a otros grupos lingüísticos. Los sumerios inventaron los jeroglíficos pictóricos que más tarde se convirtieron en escritura cuneiforme, y su lengua junto con el del Antiguo Egipto compiten por el crédito de ser lenguaje humano escrito más antiguo que se conoce.
Los textos sumerios conocidos incluyen textos personales y cartas de negocios y transacciones, recibos, listas de léxico, leyes, himnos y plegarias, encantamientos mágicos e incluidos textos científicos de matemáticas, astronomía y medicina. Mucho de todo este material sobrevivió en el tiempo a través de copias y transcripciones. A pesar de que los semitas llegaron a ser la raza gobernante de esa región, el lenguaje de la religión y la ley en Mesopotamia seguía siendo el sumerio.

Nippur o la ciudad de Nimrod, a 80 kilómetros al sureste de Babilonia, fue excavada por la Universidad de Pensilvania bajo los arqueólogos Peters, Haynes y Hilprecht, entre 1.880 y 1.900. Se encontraron 50.000 tablillas que se cree que fueron escritas durante el tercer milenio AEC, incluyendo una biblioteca de 20.000 tomos, diccionarios y obras completas sobre religión, literatura, leyes y ciencias. También se hallaron archivos de unos Reyes muy longevos.
Existe algo llamado la Lista Real Sumeria, es un documento histórico dejado por los escribas de Mesopotamia y escrito en sumerio, refleja la sucesión de monarcas desde los primeros tiempos hasta aproximadamente las conquistas de Hammurabi (1810-1750 AEC). Lo particular de esta “Lista” es que sus periodos parecen imposibles.
Desde el punto de vista histórico-comprobable, el primer rey mencionado en la lista es Mebagaresi (2631-2601) de la ciudad de Kish. Antes de este periodo se consideran como mitológicos a los antiguos gobernantes o reyes antediluvianos, es decir en el periodo antes del gran diluvio.



Estos textos de aspecto irrisorio, tan difíciles de comprender y de descifrar, han sido excavados en cantidades ingentes, de varios cientos de millares, que abarcan todas las actividades, todos los aspectos de la vida de sus redactores: gobierno, administración de justicia, economía, relaciones personales, ciencias de todos los tipos, historia, literatura y religión.

Estudiando y descifrando el contenido de los vestigios, utensilios, estatuas, imágenes, templos, palacios y ciudades, puestos bajo la luz del sol por los arqueólogos, una pléyade de eruditos ha conseguido, después de medio siglo de trabajos y esfuerzos oscuros y encarnizados, no solamente redescubrir y colocar en su sitio de honor el nombre de los sumerios, sino también redescubrir el secreto y el mecanismo complejo de su escritura y de su idioma y, por si ello fuera poco, reconstruir, trozo por trozo, su extraordinaria aventura olvidada.

Los Dioses Sumerios
El mundo sumerio es un descubrimiento que podríamos catalogar de moderno. Hasta podemos decir que es el mayor de los descubrimientos recientes en el terreno de la historia de la civilización. Muy poca gente se ha atrevido a hablar de forma abierta del tema, más allá de solo mencionar algunos puntos históricos, descubrimientos arqueológicos, etc.
Lo que de ellos se ha encontrado se ha tenido que ir a buscarlo a las entrañas de la tierra, por medio de profundas excavaciones. Y lo más corriente ha sido que el pico de los arqueólogos haya puesto al descubierto el modesto y frágil ladrillo, cocido o, aún más a menudo, crudo, en lugar de encontrarse con la piedra de las salas hipóstilas; no se han descubierto obeliscos gigantescos, enormes esfinges o estatuas imponentes y desmesuradas de faraones, sino modestas y extrañas esculturas.
Entre las principales figuras mitológicas adoradas por los sumerios, es posible citar:
An (o Anu), dios del cielo;
Nammu, la diosa-madre;
Inanna, la diosa del amor y de la guerra (equivalente a la diosa Ishtar de los acadios);
Enki en el templo de Erido, dios de la beneficencia, controlador del agua dulce de las profundidades debajo de la tierra;
Utu en Sippar, el dios sol;
Nanna, el dios luna en Ur;
Enlil, el dios del viento.
Su panteón divino (dioses) estaba encabezado por An, “estrella”, cuyo signo era inicialmente una línea vertical cruzada por varias en horizontal y diagonal. Bajo su mando estaban sus hijos EnLil (“Señor del Aire”) y EnKi (“Señor de la Tierra”), formando un triplete divino (¿La Santísima Trinidad bíblica?) al que más tarde se uniría la diosa Nin.Mah (“Dama Excelsa”) o también Nin.hur.sag (“Dama de la cabeza de la montaña”).
Los reinados de los reyes antediluvianos eran medidos en sars -periodos de 3600 años, la siguiente unidad hasta 60 en el sistema sumerio (3600=60×60) , y en ners - unidades de 600.
Pues bien, esta lista sumeria de reyes antediluvianos, nos dice:
“Después de que la realeza descendiera del cielo, la realeza estuvo en Eridug (Eridu). En Eridug, Alulim se hizo rey y gobernó 28800 años.”
Si consultamos las referencias en la lista vemos que Alulim (o Adapa, hijo de Enki) de Eridug gobernó 8 sars (28800 años), es decir desde 453.600 al 388.800 antes del diluvio.

El primer conocimiento que tenemos a parte del Génesis, de una tradición similar vino a nosotros con Beroso, sacerdote de Babilonia, al rededor de 260 AEC. El trabajo de Beroso sobre astronomía y astrología fue traducido al griego, basando su historia en archivos del Templo de Marduk, copiados a su vez de inscripciones primitivas, muchas de las cuales han sido descubiertas; de su obra solo se pueden encontrar extractos en Josephus y Eusebio. De Beroso tenemos una lista de diez reyes quienes gobernaron el mundo antes del Diluvio (10 Reyes Longevos de Sumeria), que reinaron entre 10.000 a 60.000 años cada uno de ellos. “En los días de Xisuthro (Zinsuddu) –dice Beroso– ocurrió el Gran Diluvio” ¿Serán solo leyendas mitológicas?
“Después de que el diluvio hubiera terminado, y la realeza hubiera descendido del cielo, la realeza pasó a Kish”

A mi parecer, seguimos siendo demasiado arrogantes como para aceptar que estamos equivocados en muchos datos e información relevante de nuestros inicios como habitantes de este planeta.
“Son 11 ciudades allá donde la realeza fue ejercida. Un total de 134 reyes que en conjunto reinaron más de 28876 años”

A modo de ejemplo, de nuestra arrogancia muy influenciada por las religiones, incluso a modo de comparación, podemos hablar de los textos de Ebla. Ebla fue una antigua ciudad localizada en el norte de Siria, a unos 55 km al sureste de Alepo. Fue una importante ciudad-estado en dos periodos, primero en el 3000 AEC y luego entre el 1800 AEC y el 1650 AEC. El sitio es conocido hoy como Tell Mardikh, y es sobre todo famoso por los archivos con más de 20.000 tablillas cuneiformes, datadas alrededor de 2250 AEC en sumerio y en eblaíta; un desconocido idioma anterior al idioma semita similar al acadio.
El aspecto más importante de las tablas de Ebla es que contienen los nombres de 3 profetas que se mencionan en la Tora, recordemos que las tablas de Ebla son 1500 años más antiguas que La Tora. Aquí podemos hacer una comparación a modo de pregunta ¿heredó La Torá su contenido (o parte de el) de textos más antiguos como los sumerios?
La Religión y la Astronomía de los Sumerios
Para los sumerios, que observaban el cielo y conocían los ciclos de los eclipses lunares, sus dioses estaban allá arriba. Diferenciaban aquellos menores, los “igigi” o “vigilantes”, de los que se movían de forma distinta por la eclíptica (planetas). Así, la diosa Inanna, del amor y la guerra (Ishtar para los acadios), era Venus. Por su parte la Luna era Nannar, hijo de Enlil (el símbolo de Nannar era una luna en creciente, símbolo del Islam que comparte también personajes con el judaísmo y por ende el catolicismo), y así sucesivamente con otros astros que habían comprendido eran “especiales”.
Habían dividido el firmamento en tres caminos. El inferior que llegaba hasta el suelo era dominio de Enki, de ahí que fuese el señor de la tierra. Como desde algunos lugares no se veía más que mar, los acadios lo llamaron Ea (“El que tiene su casa en el agua”). Los dioses sumerios, acadios y babilonios eran los mismos, a excepción del supremo de éstos últimos que era de nueva creación, se llamaba Marduk y era hijo de Ea/Enki. El camino central, por su parte, era el dominio de An. El superior, de Enlil, de ahí que fuese considerado el señor del aire o quizá más concretamente “de las alturas”.


Los babilonios, en un extraordinario compendio astronómino denominado “Mul.Apin” (“Estrella Arado”), asignaron estrellas y constelaciones a los distintos caminos. La estrella arado, cuya identificación no está del todo clara, ascendía en el mes de Ninsanu (del 15 de Marzo al 15 de Abril) en el equinoccio de primavera, señalizando el inicio del arado y la siembra. Era como Sirio para los egipcios.
Es de interés recalcar que tanto los Sumerios, los Egipcios, los Olmecas, Mayas y otras culturas similares, hablaban de los Dioses del Cielo, y tenían un complejo sistema de estudio de la astronomía y un entendimiento claro de las constelaciones y planetas.
Según se entiende, los Sumerios descubrieron la relación de nuestro Sol con las Pléyades. Las Pleyades son un sistema de soles o estrellas que giran alrededor de una estrella central llamada Alción (Alcyon o Alcyone). El sol también forma parte de este conjunto, a nuestra galaxia entera (La Vía Láctea) le toma 25.900 años completar una órbita alrededor de Alcion. Como se ve, los planetas giran al rededor de nuestro Sol, y nuestra galaxia gira al rededor de una galaxia mayor; todo parece ser un conjunto entero de galaxias. Es sorprendente que los Sumerios hayan podido saber esto, pero no es descabellado ya que los Mayas también hablaron en su momento de las Pléyades y la órbita que hace la Vía Láctea al rededor de Alción. ¿Coincidencia? Lo dudo.
El cúmulo de las Pléyades o “las Siete Hermanas”, se ha tomado como referencia en muchas culturas del pasado. Su nombre corresponde en la mitología griega a las siete hijas de Atlas y Pleione, colocadas por Zeus entre las estrellas. También en la Biblia aparece alguna referencia a la Pléyades (Job 38:31). Los antiguos aztecas de Méjico y América Central basaban su calendario en las Pléyades.
Pero aquí no acaba la cosa, otra de las constelaciones muy nombradas por civilizaciones antiguas como la Maya y la Egipcia es Orión.
Se cree que los sumerios eran gente temerosa de sus dioses y con un profundo sentido de la amistad. Compartían fraternalmente sus desgracias y creían que los dioses habían creado al hombre para que les sirvieran diligentemente. Su concepto del mundo era bastante agorero; la humanidad estaba predestinada a sufrir porque los dioses así lo habían decretado.
En 1880 el investigador alemán Julius Wellhausen publicó Prolegomena to the History of Israel. En él recogía evidencias en relación a la Torá de que Moisés no pudo haber escrito los textos capitales del Pentateuco, (los cinco primeros libros de la biblia judía). Wellhausen defendía incluso la hipótesis de que estos relatos que hablan de los Elohim o Seres Brillantes equivalentes a los Annunakis (de quienes hablaremos más alante), procedían de fuentes más antiguas, más tarde identificadas como Sumerias. Posterior a Wellhausen, los avances en la crítica textual-religiosa han convencido a muchos expertos e historiadores de que estos textos, en la forma en que nosotros los conocemos actualmente, fueron tomados y adaptados de varias fuentes, ya sabemos que la fuente es Sumeria.
Para aclarar el término Elohim, es una palabra hebrea usada por judíos y eclesiásticos, es la forma en que se denominaba a “Dios”, pero Elohim sería su plural, es decir: dioses. En la biblia original, la hebrea, no se habla de un (1) dios sino de dioses….los Elohim. Fue tiempo después que se comenzó a usar en singular “Dios” cuando se “unificó” la religión monoteísta, es decir la que adora a un solo Dios.
El zodíaco también fue un invento de los sumerios. Originalmente disponía de 17 o 18 signos, cuestión aún poco clara, pero que contenían absolutamente todos los signos que hoy usamos. Posteriormente serían los babilonios, y no los griegos, los que les darían forma final reduciendo su número a 12.
La civilización sumeria llegó a ser tan avanzada que en las escuelas de sus ciudades-estado se enseñaba no sólo matemáticas y escritura sino también biología, zoología, geografía, teología y botánica. Los sumerios fueron los primeros en desarrollar la escritura, fueron los primeros en realizar composiciones literarias, en organizar una biblioteca y en crear un lenguaje musical. La cultura sumeria surgió prácticamente de las tinieblas en tiempos neolíticos, ¿cómo es posible que en tan poco tiempo haya alcanzado un nivel tan alto?
Todo esto nos aclara expresamente cómo ha influido la cultura Sumeria en el hombre actual, puesto que nuestras creencias religiosas nacieron de la misma semilla, aunque actualmente están diseminadas y distorsionadas.
Podemos seguir evidenciando otras similitudes:
Existía una trinidad de dioses mayores (Enlil, Enki, An).
También existían dioses y diosas patronos o protectores de una determinada ciudad
Nammu creó el cielo y la tierra (que se la dio a Ki y a An), su hijo Enlil creó la atmósfera, el viento, la tormenta y separó el día de la noche. Enlil y Ki crearon los animales y las plantas. Los hombres fueron creados por Enki y Ki para servir a los dioses.
Ki creó con la costilla de Enki una diosa, Nin-ti, que significa mujer de la costilla. (La Eva bíblica)
Enki creó un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales (serpientes, hienas, escorpiones o leones) un lugar sin terror, pero Enki descubrió un comportamiento inadecuado en los humanos y los expulsó. Es el paraíso bíblico…el jardín de Edén.

La biblia nos dice que el Edén (palabra de origén acadio, un pueblo de estirpe semita que significa “lugar puro y natural”) era un huerto o jardín que habría existido, indicando su existencia en una región que se hallaría en el Cercano Oriente. Se dice que de él salía un río que se dividía en cuatro, a saber: río Pisón (o Wadi Baton), rodeando la tierra de Habila; río Gihón (o Karun), rodeando la tierra de Etiopía; río Hidekel (río Tígris), al oriente de Asiria y el río Éufrates. Para más detalles de Edén, invito a leer el artículo Adán, Eva, el Paraíso y el Edén
Los sumerios, así como los mayas y los egipcios, eran grandes observadores del cielo. La regularidad del movimiento estelar era algo que todos registraban con respeto divino y estudiaban con curiosidad. Sin embargo, la formulación de teorías astronómicas sería algo propio de la ciencia moderna, a pesar de algunas excepciones. En general, la observación de los astros adquiría matices religiosos, o a veces sus anotaciones servían para la temporalización de la vida cotidiana.

Por eso no es de extrañar que los pueblos antiguos registraran muy bien los movimientos de objetos celestes como Júpiter o la Luna, pero que no desarrollaran la idea de que existían planetas rotando alrededor del Sol. Sólo observaban y usaban su sentido común, el cual les hablaba de una Tierra quieta, por cuyo cielo desfilaban estrellas de origen desconocido. Sin embargo, grabados en piedra que han sido encontrados nos dicen de una forma sorprendente que los sumerios conocían muy bien la rotación de planetas a través de sus órbitas al rededor del Sol.
¿Sería posible que los sumerios hayan desarrollado la teoría heliocéntrica y conocido todos los planetas de nuestro sistema solar? La respuesta más posible es no. Más allá de las limitaciones epistemológicas, las observaciones astronómicas sumerias registraban a los planetas que sólo podemos observar con nuestro ojo, lente incapaz de captar las señales de Neptuno, Urano y Plutón. Si no podían, entonces ¿cómo obtuvieron éste conocimiento? o ¿desarrollaron los sumerios una tecnología avanzada de la que nosotros en la actualidad no sepamos?
La Tecnología de los Dioses


Las costumbres y la mitología sumeria influyeron en grado sumo en las culturas adyacentes, algo lógico si tenemos en cuenta que tanto sumerios como acadios y babilonios, así como los asirios, eran herederos en un mismo legado y todas fueron potencias predominantes en la zona. El Enuma Elish babilonio/asirio, el poema de la creación, es el espejo donde se miró el Génesis bíblico. Tanto es así que encontramos plagios evidentes a lo largo del Génesis. Recordemos que el Génesis es el relato bíblico de la creación, al compararlo con el relato sumerio de la creación encontraremos gran cantidad de similitudes.
Enuma Elish es un poema babilónico que narra el origen del mundo. Enuma Elish significa en acadio “cuando en lo alto-cuando en las alturas“, y son las dos primeras palabras del poema. Está recogido en unas tablillas halladas en las ruinas de la biblioteca de Asurbanipal. En el relato, el héroe es el dios Marduk quien derrota al monstruo Tiamat.
“Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre, y abajo, el suelo firme [la Tierra] no había sido llamado; nada, salvo el primordial APSU (el sol), su Engendrador, MUMMU (Mercurio) y TIAMAT (planeta desconocido) -la que les dio a luz a todos; sus aguas se entremezclaron. Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido. Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún, nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos; fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos“.
El relato deja claro más adelante que Mummu era el ayudante de confianza y emisario de Apsu: una buena descripción de Mercurio, el pequeño planeta que gira con rapidez alrededor de su gigante señor. De hecho, ésta era la idea que los antiguos griegos y romanos tenían del dios-planeta Mercurio: el rápido mensajero de los dioses.
Hoy sabemos que Enuma Elish es un compendio de leyendas más antiguas y de origen sumerio, como correspondería a toda buena creencia babilonia que se precie, pareciera ser la historia del nacimiento de nuestro Sistema Solar. El Enuma Elish se escribió en siete tablillas y el Génesis bíblico se desarrolló en siete días. Dios descansó en el séptimo día del Génesis y la séptima tablilla del Enuma Elish es una apreciación de la obra de su dios. Se narra la construcción de Babilum (“Pórtico de los dioses”, Babilonia), y su zigurat dedicado a Marduk, aunque originariamente lo era a Enlil; en la Biblia se nos habla de la “Torre de Babel”. Los ejemplos son innumerables. El caos, el abismo sobre las aguas o “Tehom”, se llama Ti-amat en el Enuma Elish, y era el monstruo que representaba el desorden.

La práctica totalidad de las historias y personajes bíblicos, además, están basados en historias de origen sumerio. Así, los diez primeros patriarcas bíblicos son los mismos que los reyes prediluvianos sumerios. Entre los diez reyes antediluvianos encontramos a Alulim, que fue “el que esparció la semilla” (Adán), a su hijo Alalgar (Set), y a otros como el pastor Dumuzid que fue asesinado (Abel), a Enmenduranna (que conocía los secretos de los cielos, Enoch), Enmengalanna (que sabía cómo conseguir la intercesión de los dioses, como Enós y sus oraciones), al mencionado Ziusudra (Noé) y al padre de éste Ubar-Tutu (Lámek). En Súmer fueron los dioses los que decidieron la destrucción del hombre a causa de su maldad, como en el Génesis, pero sólo uno de ellos (Enki) se apiadó de la humanidad y encomendó a un hombre construir un barco y llenarlo de animales.
Los Gigantes: El Libro de Enoch (Las imágenes del video son descriptivas)


El Diluvio Universal
El Diluvio universal es el nombre de un mito sumerio y, posteriormente, con que se conoce un acontecimiento narrado en el Génesis, primer libro de la Biblia, sobre la historia de Noé y el castigo enviado por Dios. Si textos como los de la Biblia son copias de antiguos textos sumerios, podemos decir que fueron heredados del periodo Babilónico, por lo tanto son creencias paganas apoyadas en el politeísmo.
Existe un escrito Sumerio que se suele llamar El Poema de Gilgamesh, es una narración de la Mesopotamia de origen sumerio, considerada como la narración escrita más antigua de la historia. Se emplearon tablillas de arcilla y escritura cuneiforme, lo cual favoreció su preservación. Según la lista Real Sumeria, Gilgamesh fue el quinto rey de Uruk. El poema trata sobre las aventuras del rey Gilgamesh, también conocido como Istubar, y su amigo Enkidu en busca de la inmortalidad. Una de las tablillas relata un episodio muy parecido al de la Biblia sobre el diluvio, Además de mencionar otra serie de detalles muy similares a los que podemos encontrar en la biblia, como los querubines que protegían el acceso al “árbol de la vida”.
Historia: Gilgamesh. Narrado por la historiadora colombiana Diana Uribe
http://www.youtube.com/watch?v=0by-9vT5Txc

Pues bien, según nos cuentan los Sumerios en sus antiguos textos, Enki, “Señor de la Tierra”, quien es el creador de la humanidad, según lo que se cuenta en la leyenda épica acadia de Atrahasis; para liberar de su trabajo a los dioses utilizó un hominido ya existente el cual manipuló de alguna manera para hacerlo capaz de entender y satisfacer las necesidades de los dioses. Hagamos una pausa aquí para aclarar el asunto y entender el profundo contexto de esto:
Los homínidos (Hominidae) son una familia de primates hominoideos, que incluye al hombre y sus parientes cercanos, orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos. Según nos cuenta la leyenda Sumeria, Enki creó a la humanidad, para que trabajaran para los Dioses, para ello usó algún primate que modificó (¿genéticamente quizás?) para satisfacer las necesidades de los dioses, en otras palabras para ser esclavo de los dioses.
Podemos especular diciendo que, de alguna forma ya existía vida en el planeta, ¿quien la creo? sigue siendo un misterio, pero de acuerdo a los escritos sumerios, estos primates, estos seres primitivos, fueron modificados y se les dio inteligencia suficiente para trabajar y cumplir órdenes.
Enki, el Dios benefactor parte X

Pero Enki no solo aparece como el creador del humano, sino que más adelante en la historia Sumeria será una especie de “Salvador” ya que es quien alerta a Ziusudra (héroe de la mitología sumeria, protagonista del mito sobre el diluvio universal) sobre el Diluvio enviado por los dioses para acabar con la humanidad, ya que ésta se había revelado en contra de ellos. ¿Quizás probaron del fruto del conocimiento o del árbol prohibido de la vida?
Aquí quiero hacer una analogía muy particular, y muy enfocada en nuestra época y realidad. Nosotros los seres humanos, pasamos gran parte de nuestra existencia trabajando, en teoría y sin caer en detalles podríamos decir que parte de la población del mundo tiene un beneficio por ese largo trabajo, pero otra buena parte de la población no lo tiene. Pero ¿quien se beneficia realmente de todo? ¿Te has preguntado eso? Será ¿la banca mundial, los gobiernos, algún ente privado operando en las sombras? Así que bien podríamos comparar y decir que los humanos seguimos siendo esclavos trabajando para otros, que son los que realmente se benefician. No quiero caer en una polémica conspirativa, pero creo que debemos tomar esta analogía con mucha seriedad, y más aún viendo los acontecimiento a nivel mundial, Si, estoy hablando de ese “cambio” en el que nos encontramos y que cada vez es más visible que nos “estamos rebelando” en contra de los grilletes que nos aprisionan; llamenlos como quieran, banca, gobierno, sectas secretas, illuminatis, etc. Y es aquí donde tenemos que hacer hincapié, porque si no sabemos cuales son nuestras raíces nunca sabremos quienes somos realmente. Creemos, ingenuamente que tenemos libertad, y que el dinero nos proporciona esa libertad; pero la verdad es que el dinero es un medio que nos esclaviza, y nos mantiene constantemente en “deuda” con un sistema mundial de esclavitud.
Pues bien, este diluvio lo promovió Enlil, el “Señor del Cielo (del aire o de la atmósfera)”, ante la asamblea divina, aparentemente preocupado por la excesiva proliferación del género humano y su ruidoso comportamiento. Enlil consiguió convencer al resto de los dioses, reunidos en asamblea, para que autorizasen el exterminio de la Humanidad. Esto dio origen, sin lugar a dudas, al relato bíblico de Noé y el diluvio universal. Ya veremos más adelante un poco más de los personajes que hasta ahora he mencionado.
Es interesante resaltar que este asunto de “exterminar a la raza humana” por las razones que fueran, no solo aparece mencionado en las escrituras sumerias, los mismos Mayas nos hablan en sus textos de algo muy similar; de acuerdo a las investigaciones, los dioses que crearon al hombre no estuvieron satisfechos en más de una ocasión con su creación (el hombre), por lo que exterminaban al ser humano para volverlo a crear tratando de corregir sus errores. Este proceso se repitió en varias ocasiones hasta que los dioses estuvieron conformes.
Este tema no debe tomarse a la ligera, posiblemente toda cultura antigua tenga un génesis en el que relata la creación del hombre por parte de los dioses, y al parecer en todas estas historias, los dioses no conformes con su creación pasaban al exterminio de la raza humana. Quizás….todas estas historias tengan la misma raíz.
Egipto y Sumeria
Según la historia, el Imperio del Antiguo Egipcio comenzó sobre el año 3.000 AEC. Las noticias históricas más tempranas en Mesopotamia nos hablan del 4.000 AEC. De esta fecha hacia atrás en el tiempo, es cierto que siguen hallándose algunos vestigios y huellas humanas en el pasado, pero todo empieza a volverse más confuso.
En 1.991 el geólogo de la Universidad de Boston, Robert Schoch detectó que la Esfinge de Gizeh, en Egipto, había sufrido erosión de agua varios milenios antes de que comenzara oficialmente la civilización egipcia. Por su parte, los investigadores Robert Bauval y Graham Hancock, autores del libro “El Misterio de Orión”, mediante la utilización de un programa informático que recreaba el paisaje astronómico en el pasado, calcularon que el conjunto de Gizeh fue posicionado hacia la Constelación de Orión sobre el año 10.500 AEC. Más adelante veremos que estas fechas son muy importantes al sacar conclusiones.

Nuestros antepasados nos contaron en sus escritos muchas cosas, por ejemplo que aconteció un Diluvio Universal, un relato que aparece en todas las civilizaciones antiguas del mundo. Pero para la ciencia e historia de la actualidad, todas estas referencias no son sino fabulaciones y mitologías de unos antepasados “atrasados”, o si se prefiere, poco evolucionados y poco desarrollados. Como dice el investigador John Anthony West, “todos esos desafíos a los dogmas establecidos, no encajan con la visión que tenemos nosotros, ‘los listos’, que vivimos en nuestro mundo de bombas de hidrógeno y pastas de dientes con rayas”
Como vemos hasta ahora, siguen apareciendo muchas similitudes entre culturas aparentemente desconocidas entre sí, y que la arqueología ortodoxa suele negar. Según recoge Eusebio, una dinastía de dioses reinó en Egipto durante 13.900 años: el primer dios fue Vulcano, el dios descubridor del fuego, después el Sol, Sosis, Saturno, Isis y Osiris, Tifón hermano de Osiris y Horus hijo de Isis y Osiris. A estos, siguieron dinastías de Semidioses héroes que reinaron durante 11.025 años. Lo que hace un total de 24.925 años. A partir de ese tiempo, aproximadamente sobre el 3.000 AEC reinaría el primer faraón humano. Parece que oficialmente es Menes el primer Faraón hombre, también identificado como Narmer, pero de hecho se sabe que anteriormente a Menes reinaron otros monarcas como el Faraón Escorpión y el Faraón ka, posiblemente semi-dioses.
Podemos profundizar aún más entre diferentes culturas, para eso invito a leer nuestro artículo Dioses en la antigüedad: Mayas, Egipcios y Sumerios
Los Anunnaki: aquellos que vinieron del cielo a la tierra
El término Anunnaki, hace referencia a un grupo de deidades sumerias y acadias, conocidos también como los Anunna, los “50 grandes dioses” hijos de An. Hay quienes mencionan que los Anunnakis fueron un grupo de dioses abandonados por sus padres en un mundo que se estaba recuperando de una terrible calamidad, algo que devastó casi por completo el planeta.
De acuerdo a las traducciones de Zecharía Sitchin (escritor, historiador, lingüista y especialista en lenguas antiguas, quien dedicó más de 30 años de su vida al estudio de los sumerios. 1920-2010), estos dioses venían de un planeta (planeoide, enana marrón o algo similar) llamado Nibiru. Para los babilonios, era un cuerpo celeste asociado con el dios Marduk. Nibiru significa “lugar que cruza” o “lugar de transición”. En muchos textos babilonios se identifica con el planeta Júpiter, aunque en la tablilla 5 de la Enûma Elish se asocia con la Estrella Polar, que también se conocía como Thuban (estrella en la constelación del Dragón).
De acuerdo a Sitchin, Nibiru sería el planeta número 12 en nuestro sistema solar, y éste tendría una órbita elíptica al rededor de nuestro sol y un período orbital de unos 3600 a 3760 años. Sitchin le atribuye estos datos no solo a los sumerios, sino también a los astrónomos Mayas.
Aclaremos un poco el asunto del número de planetas en nuestro sistema solar. De acuerdo a la ciencia oficial y sus estándares (Unión Astronómica Internacional), nuestro sistema solar (hasta ahora) tiene 8 planetas y 5 planetas enanos, anteriormente esta clasificación era diferente, poniendo a 11 planetas en nuestro sistema solar (si mal no recuerdo), de ahí que Sitchin hablara de uno más cuando realizaba las traducciones y de hecho, según los sumerios, ellos clasificaban a 12 planetas, nuestra ciencia actual tiene una clasificación diferente. Si quieres conocer más a nuestra galaxia, invito a leer nuestro artículo La Vía Láctea ¿qué tanto la conoces?
Sitchin explica que Nibiru colisionó con un planeta que existía en nuestro sistema solar llamado Tiamat entre Marte y Júpiter. De acuerdo a la mitología babilónica, Tiamat era una Diosa/Monstruo/Planeta primitivo mencionado en el poema épico Enûma Elish. A causa de esta colisión, se formarían la tierra, nuestra luna y el actual cinturón de asteroides. Esta teoría también la sostuvo Leonard William King en 1902; de acuerdo a su interpretación, Tiamat representa una estrella o constelación y Marduk representa al planeta Júpiter.
“Nibiru resguardará el portal entre el cielo y la tierra; Aquellos que no pudieron cruzar por arriba o por abajo, deben siempre pedir su autorización. Nibiru es la estrella que brilla en el cielo“. Extracto del Enuma Elish
El historiador de la universidad de Cambridge D.S. Allan y el geólogo de la Universidad de Oxford, J.B. Delair realizaron una exhaustiva investigación multidisciplinaria, presentada en su libro “Cataclismo”. En este trabajo los investigadores sostienen también que el Enuma Elish narra una gran colisión en nuestro Sistema Solar que tuvo consecuencias catastróficas para la Tierra.
Como vemos, son varios los investigadores que sostienen que el Enûma Elish narra la representación de componentes astronómicos y de una colisión estelar.
Sitchin murió con la esperanza de que se efectuara una prueba de ADN a la reina Puabi (reina de la ciudad sumeria de Ur), el sostenía que Puabi fue más que una reina, fue una semi-diosa ligada genéticamente con los Anunnakis. “Quizás comparando su genoma con el nuestro, podríamos descubrir cuales son esos genes que deliberadamente no nos dieron“
A parte de Sitchin, Burak Eldem y Marshall Masters apoyan estas teorías. A nibiru también se le conoce como Hercólubus/Hercóbulus. El explorador y geólogo Christian O’Brien (Universidad de Cambridge. 1914-2001), también dedicó una buena parte de su vida a tratar de reconstruir la historia de los dioses de la antigüedad, aunque éste los llamaba Anannage.
“Es notable que tanto Sitchin como O’Brien, entre otros, hayan reconocido el hecho esencial de que en el pasado hubo una civilización avanzada y brillante liderada por los Anannage. Ambos merecen toda nuestra atención y todo nuestro respeto por la recuperación de nuestra increíble historia, libre de las represiones religiosas creadas por el hombre“. Edmund Marriage.
Parte de las críticas que recibió Sitchin en relación a la existencia del planeta Nibiru, se basaban en que era imposible que un planeta fuera errante y tuviera una órbita elíptica y tan grande (3600 años), pero hoy ya se ha comprobado que existen estos “planetas extrasolares” que mantienen una órbita elíptica. Ejemplo de esto es Sedna, un pequeño cuerpo en el sistema solar (poco más pequeño que nuestra luna) más allá de Neptuno; fue descubierto en el 2003 y tiene una órbita de 11.400 años. No digo con esto que Nibiru exista, pero tampoco se puede decir lo contrario.
En 2008, un equipo japonés anunció que según sus cálculos, debía existir un planeta no descubierto a una distancia de unas 100 UA (150 millones de kilómetros) con un tamaño de hasta dos tercios del de la Tierra.
En mayo del 2012 el astrónomo Rodney Gomes del observatorio nacional de Brasil, realizó un estudio en el que plantea la posibilidad de que exista un planeta desconocido que esté orbitando en los límites del sistema solar:
“Demasiado lejos para ser fácilmente visto por nuestros telescopios, el probable planeta aún no visto parece hacer sentir su presencia alterando las órbitas de los cuerpos celestes del cinturón de asteroides de Kuiper“. Declaraba Gomes. Estas órbitas, según Gomes, fueron provocadas o alteradas por un planeta que orbita alrededor del Sol y que aún no conocemos.
Con estos ejemplos anteriores, solo se trata de decir que todavía queda mucho por descubrir, no hay que cerrarse a las posibilidades que existen fuera de nuestro planeta, es ahí donde debe aparecer nuestra humildad….si es que la tenemos.
Sitchin y O’Brien pueden ser considerados los dos principales investigadores de la cultura sumeria y los dioses mencionados por ellos. Sin embargo, ambos investigadores tienen diferencias marcadas en sus hipótesis. Pareciera que O’Brien está más enfocado en los registros de los ancestros que hicieron renacer la civilización de la cultura luego de un cataclismo mencionado en sus estudios al rededor del 10.850 AEC (diluvio universal), posiblemente como consecuencia del choque de Tiamat con Nibiru. Según el, esa civilización renacida vivió en paz y armonía durante miles de años y que historiadores griegos y de Alejandría pudieron evidenciar.
Por su parte Sitchin aportó piezas necesarias para poder entender la ruta de Nibiru en el sistema solar y la colisión con Tiamat, y que también se explica en el libro ¡Cataclismo!, de D.S. Allan y J.B. Delair. Sitchin se enfocó más (al parecer) en escudriñar todo el tema de los Anunnakis, de donde provenían, si fueron o no partícipes de la creación del hombre, de la necesidad del oro para su planeta, etc.
De acuerdo a Edmund Marriage (investigador y sobrino político de O’Brien) nuestra civilización no comenzó como lo plantea Sitchin, no existe Nibiru, ni extraterrestres, ni tecnología espacial. Nuestros ancestros (los que tanto el y O’Brien llaman Anannage) vienen de una cadena evolutiva que inició hace cientos de años atrás posiblemente en la Atlántida, y que ésta pudo haber sido un refugio en la era glacial de Dryas.

La traducción de algunas tablillas (actualmente eliminadas de la existencia por el Poder Mundial), realizadas por lingüistas destacados como Samuel Noah Kramer y Zecharía Sitchin, muestran una civilización sumeria muy avanzada. Kramer afirma que “los sumerios, con la ayuda de sus dioses, especialmente Enlil, transformaron una tierra llana, árida y azotada por los vientos en un reino fértil y floreciente”.
“Tanto la Biblia Hebrea como el Nuevo Testamento, afirman que los secretos del futuro están arraigados en el pasado, que el destino de la Tierra está conectado en los cielos“. Zecharia Sitchin
Alan Alford, nos dice que toda la vida sumeria giraba en torno a sus dioses. Estos tenían cuerpo físico y a ojos de los sumerios eran los An.Unna.Ki (o Annunakis), literalmente “aquellos que vinieron del Cielo a la Tierra”, esta hipótesis también es apoyada por Robert Bauval. Estos dioses instruyeron al pueblo en la construcción de templos en lugares escogidos. Con el tiempo, se cree que se desarrollaron diversas confrontaciones bélicas entre o contra los dioses. En la Biblia y escritos judíos y cristianos se les conoce como Nefilim.
Los Nefilim (o Nephilim) eran un pueblo de gigantes (o titanes) hijos de los hijos de dios y las hijas del hombre, aquí aparece el apareamiento entre los dioses y los humanos, algo muy mencionado en textos antiguos como los sumerios y la biblia. Para los arameos, el término Nephila se refiere a la constelación de orión, y así los Nefilim serían descendientes divinos de esta constelación. Nuevamente se menciona a Orión, y “a los que vinieron de Orión“….¿casualidad?
“Y aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, al ver los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Entonces dijo Yahvé: «No contenderá para siempre mi espíritu en el hombre, porque ciertamente él es carne; y su vida no rebasará los ciento veinte años». Los nefilim se hallaban en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos del Dios continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos, estos fueron los gigantes de la antigüedad, fueron los hombres famosos. Génesis, 6, 1-4″
Los escritos sumerios nos dicen que ellos conocían perfectamente nuestro sistema solar, sabían cuantos planetas existían, desde mercurio a plutón. Este último descubierto a principios del siglo XX y hoy considerado un planeta enano. Nos narran que de Nibiru venían sus dioses, y que estos fueron el génesis de la vida en la tierra y la causa de la rápida evolución del hombre (¿el eslabón perdido?)
Para los sumerios, sus dioses fueron de carne y hueso, seres que convivieron entre ellos y les enseñaron diferentes actividades y normas para convivir. Estos dioses crearon al hombre a su imagen y semejanza.
El autor Bob Frissell propone, al igual que Sitchin, que el ser humano es producto de un cruce genético entre 2 razas, pero a diferencia de Sitchin, Frissell dice que el cruce fue hecho entre una raza de Nibiru y la otra de Sirio. De acuerdo a Sitchin, los Anunnakis crearon al menos 2 híbridos distintos, uno era considerado un semi-dios (como es descrito en muchas culturas antiguas como en Sumeria, Egipto, los Olmecas, los Mayas…etc), la otra era una versión “desmejorada” que pudiera ser mucho más manejable (aunque conservaba ciertas habilidades escondidas en su ADN). Las traducciones de Sitchin nos dicen que ambos híbridos poblaron la tierra en algún momento de la historia, una de las razas era sirviente de la otra.
Sumeria la verdadera historia

Un texto sumerio dice: “En la tierra cayó una calamidad, una desconocida para el hombre, una que no se había visto nunca antes… una gran tormenta del cielo… una tormenta que aniquiló toda la tierra… un viento diabólico como un torrente enfurecido… acompañada de un calor abrasador… durante el día robó a la tierra de su sol reluciente, por la noche las estrellas no brillaban… La gente aterrorizada, no podía apenas respirar… Las bocas se llenaron de sangre… hizo que las casas se abandonaran… los ríos de Sumeria afluían con aguas amargas… los pastos crecían con hierba marchita… Los dioses evacuaron Uruk, se escondieron en las montañas, escaparon más allá de las lejanas llanuras…”.
Extraña forma de relatar una calamidad, pero si leemos nuevamente el pasaje con “ojos modernos” lo primero que se me viene a la mente es una fuerte explosión, pero ¿ocasionada con qué? y ¿por qué motivo? ¿Pudo acaso ser algún meteorito? o ¿algún tipo de artefacto explosivo? También resulta interesante resaltar que este relato parece familiar, como los que podemos encontrar en el libro de las revelaciones de la biblia y a la parte referida a Sodoma y Gomorra de la Torá.
En todo caso, la revista científica Geology en su edición de Abril del 2000, mostró resultados de análisis radiológicos y químicos de antiguas capas de polvo de aquel periodo, en varias zonas de Oriente Próximo, pero particularmente del fondo del golfo de Omán, y llegaron a la conclusión de que hubo un inusual cambio climático en las regiones adyacentes al Mar Muerto levantando grandes tormentas de polvo, y que este polvo fue transportado hacia el sur de Mesopotamia y más allá del Golfo Pérsico. (El mismo desarrollo del Viento maligno de Sumer). La conclusión del estudio fue que esta inusual precipitación de polvo se debió a “un extraño y dramático evento que tuvo lugar en torno al 2025 AEC” coincidiendo así con los textos sumerios.
Entrevista a Javier Pérez Nieto: Los Sumerios, La Biblia, El Corán, Babilonia y Los Annunakis

Por otro lado en la revista Science en su edición 27 de abril de 2001 dedicada al paleoclima mundial, en una sección dedicada a Mesopotamia, dice haber evidencias de que en la región de Irak, Kuwait y Siria “el abandono generalizado de la llanura aluvial entre los ríos Tigris y Eufrates se debió a unas tormentas del polvo que comenzaron hace 2025 años AEC.” eso sí, sin entrar en la causa de esas tormentas.

Comento los últimos párrafos porque existe una teoría, que aunque ya la había escuchado (por relatos de la India, otra época, otros factores; más concretamente de los Vimanas) sigue resultando muy controversial. Es la teoría o hipótesis de explosiones nucleares en la antiguedad. Si, leyó bien; se cree que en la Península del Sinaí ocurrieron. Las imágenes que pude encontrar a través de Goggle Maps nos muestran una gigantesca cavidad y una visible fractura de la superficie de la Tierra; y los estudios realizados como los que cité anteriormente, revelan “anomalías” en la zona. Lo cierto es que en la zona quedan esparcidas hoy en día restos de rocas quemadas y ennegrecidas, con una proporción extremadamente inusual de isótopos de uranio-235, lo cual indica según los expertos, la exposición de estas rocas a un inmenso calor repentino de origen nuclear. Dejo abierta las respuestas a las preguntas antes hechas: ¿fue acaso un meteorito o algún dispositivo explosivo/nuclear? Creo que todas las posibles respuestas solo generarían más preguntas!
“Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. GÉNESIS 19:26“
Este relato biblico tiene su origen en las famosas ciudades de Sodoma y Gomorra…que fueron destruidas por los Dioses. Sin lugar a dudas esta es otro curioso relato bíblico que hace alusión a los efectos que tendría una explosión nuclear en una persona: la desintegra convirtiéndola en polvo (sal)
Según el historiador Kisari Mohan Ganguli, quien sostiene que los textos sagrados de la India están repletos de estas descripciones de un gran holocausto nuclear en la antigüedad, de proporciones claramente superiores a Hiroshima y Nagasaki, podemos extraer:
“Una columna de humo incandescente y llama tan brillante como miles de soles en todo su explendor, una explosión perpendicular generando una enorme columna de humo que generaba círculos concéntricos de ondas que se extendían como parasoles gigantes.
Era una explosión desconocida como una gigantesca expansión de muerte, que redujo a cenizas la raza entera de los Vrishnis y los Andhakas. Tras unas horas la comida y los alimentos devastaron a aquellos que sobrevivieron a la explosión y los soldados intentaban lavar en vano su equipamiento y vestidos“

Zecharia Sitchin, investigador de las primeras civilizaciones conocidas

Pero el asunto no acaba aquí, si ya vieron algunos de los documentales que incluyo en este artículo, ya sabrán que (y en resumen) los Sumerios tienen aproximadamente unos 6700 años AEC de antigüedad, esa estimación es aceptada oficialmente; pero los textos sumerios, y buena parte de sus leyendas, son las que incomodan a la arqueología tradicional, ya que estos escritos hablan de dioses longevos que reinaron en el planeta hace ya 450.000 años aproximadamente (Pleistoceno medio).


Pues bien, y siguiendo con el tema de los Anunakis (o Annunakis), claramente están referenciados en los textos sumerios y descritos como los que vinieron del cielo, también los podemos encontrar en otras partes del mundo como los Ananakus y chitauri en Africa, eran representados como hombres altos o gigantes y además de aspecto blanco, en ocaciones como aves y como animales terrestres, en áfrica se los representaba como lagartos, en china como dragones (amaru) y en la india como serpientes (naghas).
Por las inmediaciones de la selva ecuatoriana, existen los Shuaras, tribu indigena antigua que vive en la inmediaciones de la famosa “cueva de los Tayos”, este grupo de indígenas también habla de los dioses celestes y relata el caso del dios Sunki conocido por su simbologia del dios de las aguas o de las fuentes de aguas y que era hijo de An (¿el mismo An sumerio?), y a este supuesto sistema de deidades los llamaban los Ananakus. De éstos últimos no puede encontrar mayor referencia, sin embargo resulta de interés que el dios Sumerio Enki sea conocido como la misma simbología en Ecuador como Sunki; aparte de esta similitud, Sunki, al igual que Enki castigó al mundo con un diluvio, aunque como ya sabemos de la mitología Sumeria, Enki “salvó” a un grupo del desastre del diluvio.


“Y Jehová pasó a decir: “Mira que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal. No vaya a ser ahora que tienda la mano del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre”. Jehová lo echó del jardín del Edén, para que cultivara el suelo del que había sido tomado. Expulsó al hombre del Jardín del Edén y puso delante de él dos querubines blandiendo flameante espada para guardar el camino al árbol de la vida”. (Génesis 3, 24)“
Ya se comentó antes el rol de Enki en la creación de los humanos, según las escrituras sumerias, pero algunos autores y estudiosos de las antiguas civilizaciones han ido más allá y propuesto algunas teorías mucho más controversiales. Los textos sumerios hablan de la necesidad de crear trabajadores en la Tierra para los yacimientos de oro (mineral que se supone necesitaban los Annunakis) “dándoles la imagen de los dioses” (¿a tu imagen y semejanza bíblico?) y suficiente inteligencia para utilizar herramientas. Se supone que tras varios intentos fallidos, consiguieron dar con un espécimen apto para el trabajo de las minas. Lo llamaron Lu.Lu (Lulu Amelu), o “uno que ha sido mezclado”. A estos grupos de “obreros primitivos” los llamaron Adamu (“el de la tierra”).
La mezcla entre divinos y “humanos” da lugar a la “humanidad”. Una humanidad en la que hallamos razas mixtas, mezcladas, más o menos puras. Entendemos que esta es una cuestión muy delicada y no se pretende establecer como definitiva una idea sin tener fundamento firme, pero hemos de tener en cuenta que los textos sumerios son, además de históricos, los textos más antiguos de la humanidad, por lo que hemos de concederles un estimable valor. Esta cuestión tratada por las tablillas sumerias podría ser una explicación de la radical diferencia existente entre las diferentes razas humanas. Producto de la mezcla entre elementos divinos y humanos, hallamos espíritus divinos, razas celestes, encarnados en trozos de barro (materia demiúrgica): “ángeles caídos”, etc. y todas estas historias (derivadas de las Sumerias) se repiten a lo largo de textos en todo el mundo, como en Egipto, el judaísmo, cristianismo, hinduismo, y un largo etc. ¿Mera casualidad, o una fantasía masiva?
Entrevista a David Parcerisa sobre los dioses de Sumeria

En un artículo publicado en 1973 por Francis Crick en conjunto con Leslie Orge, para la revista Icaro, en el que argumentan que el ADN encapsulado dentro de pequeños granos pudo ser disparado en todas direcciones por “alguna avanzada civilización” para diseminar la vida en el universo; cito:
“Parece ahora improbable que los organismos vivos extraterrestres pudieran haber alcanzado la Tierra ya sea como esporas conducidas por la presión de la radiación de otra estrella o como organismos vivos incrustados en un meteorito. Como alternativa a estos mecanismos del siglo diecinueve, hemos considerado la Panspermia Dirigida, la teoría de que los organismos fueron deliberadamente transmitidos a la Tierra por seres inteligentes de otro planeta. Concluimos que es posible que la vida alcanzara la Tierra de esta manera, pero que la evidencia científica es inadecuada actualmente como para decir algo acerca de esa probabilidad. Prestamos atención a los tipos de evidencia que pudieran arrojar una luz adicional sobre este tema”
Permítanme recordar, y de forma tajante, que Francis Crick no era ningún pendejo! él, junto con James D. Watson fueron los descubridores del ADN. Así que la hipótesis de una “mezcla” de ADN para constituir
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