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La inflación genera mas pobreza, no permitas que te mientan




En las últimas décadas uno de los principales problemas que sufrieron las economías latinoamericanas (y del mundo) fue la inflación.



Una de las más recordadas es la hiperinflación en Alemania (República de Weimar) luego de la Primera Guerra Mundial. Durante la década de los ochenta podemos mencionar varios casos de hiperinflación en Brasil, Bolivia, Argentina y otros países América del Sur.

La inflación consiste en el aumento generalizado (no simplemente de algunos precios) y sostenido (no sólo una vez, sino de forma continua en el tiempo) del nivel de precios, es decir de aquellos productos que determinan el costo de vida de las personas. A partir de esto podemos deducir que la inflación es, a su vez, una disminución del valor de la moneda en relación a otros bienes.

Existen varios niveles de inflación, si bien los mismos son arbitrarios, sirven para dar una idea de la situación en la que se encuentra una economía. Se considera que hay “estabilidad de precios” cuando la inflación es menor al 10% anual, inflación “galopante” cuando es mayor al 10% anual e hiperinflación cuando supera el 50% mensual (se da por terminado el período inflacionario cuando desciende del 100% anual, durante dos meses consecutivos).



La hiperinflación constituye un fenómeno más complejo, suele considerarse una crisis económica, ya que implica la destrucción del sistema monetario. Ocurre que las personas quieren desprenderse de moneda y acumulan stocks, es decir, compran bienes, no necesariamente porque vayan a consumirlos sino porque esperan que el precio del bien aumente en el futuro, y así evitar pérdidas por tenencia de liquidez. Esto trae aparejado graves consecuencias sociales y económicas.

Impacto en la Sociedad

La inflación tiene muchas consecuencias negativas, a pesar de que algunos autores defienden la existencia de inflación controlada y algunos gobiernos la utilizan para mantener el nivel de empleo, la estabilidad de precios es fundamental para el desarrollo de una economía.

En primer lugar el deterioro del valor de la moneda es perjudicial para aquellas personas que cobran un salario fijo, como los obreros y pensionados. A diferencia de otros con ingresos móviles, estos ven como se va reduciendo su ingreso real mes a mes, al comparar lo que podían adquirir con lo que pueden comprar tiempo después.


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Otro de los efectos nocivos es la distorsión de precios relativos. Esto se debe a que cuando se realiza emisión de moneda, la misma ingresa en circulación en determinados puntos: proveedores del Estado, empleados de la administración pública. Los cuales gastarán ese dinero en aquellos bienes y servicios que consideren valiosos. Por lo tanto los precios no aumentarán en la misma proporción, ni tampoco simultáneamente.

Los precios son fundamentales en el desarrollo de una economía de mercado, ya que envían señales tanto a productores como consumidores. Una distorsión en lo mismos, provocará cambios en las decisiones de los agentes, se realizarán inversiones y transacciones que en otro momento hubieran sido considerados no rentables y la distribución del ingreso se verá afectada.

La inflación es perjudicial para aquellas personas acreedoras de montos fijos, ya que el valor real de la moneda decrece con el tiempo y su poder de compra disminuirá. Contrariamente aquellos deudores a tasa fija se verán beneficiados, ya que su pasivo real irá disminuyendo.

Como consecuencia de los puntos anteriores, surge lo que se suele denominar “inflación autoconstruida” (los seguidores de la teoría Neokeynesiana suelen considerarla un tipo de inflación, a mi entender es una consecuencia de la inflación prolongada). Este fenómeno consiste en trasladar el aumento de precios hacia delante en el tiempo, esto es así ya que las personas esperan que la inflación continúe como en períodos anteriores. Así se genera un espiral inflacionario, en el que se indexan contratos, se aumentan los sueldos y los precios por expectativas futuras.

Conclusión

De lo anteriormente expuesto se deduce que la inflación es perjudicial para la sociedad. Si bien al muy corto plazo puede traer algunas consecuencias positivas, como la creación de algunos empleos, en el largo plazo los efectos resultan nocivos, se genera ineficiencia en el mercado ya que sus señales fueron modificadas. Las personas reciben un menor ingreso real y por lo tanto son más pobres.




QUE PASA EN ARGENTINA





En una clásica actitud K, el ministro de Economía negó la pobreza en el país y afirmó que su medición es “estigmatizante”. La constante apelación del kirchnerismo a un discurso sin sentido contra la miseria y la marginación

El relato oficial habla sobre la enorme cantidad de argentinos que han dejado de ser pobres a lo largo del gobierno kirchnerista, efecto directo de la política “nacional y popular” que dicen llevar a cabo. La realidad, como en tantas otras cosas, le pega una fuerte cachetada a la ficción K.

"Cuántos pobres hay es una pregunta bastante complicada. Últimamente no tengo el número de pobres, me parece que es una medida un poco estigmatizante", aseguró ayer el ministro de Economía Axel Kicillof, levantando honda polvareda en la sociedad, que ve cómo el gobierno sigue empecinado en su postura de negar los escabrosos índices sociales que ha dejado la mal llamada década ganada.

La falta de datos certeros sobre los índices de la Argentina, es una herencia que dejará el oficialismo al gobierno que asuma en diciembre, ya que 8 años de intervención del Indec, ha llevado a que el organismo público sufra una pérdida total de legitimación.

Este error gigantesco en la política K, que Kicillof incrementa en vez de bajar, llevó a la Argentina a sufrir grandes humillaciones, porque en los países serios, las estadísticas son intocables y poseen una claridad notable y la sospecha sobre cualquier manipulación queda totalmente de lado, algo que en nuestro país no ocurre.

Julio Gambina, profesor en la Universidad Nacional de Rosario y Universidad Nacional de Buenos Aires, aseguró a Hoy que “se sigue negando la falta de credibilidad de los datos del Indec. El Indec en los últimos años nos ha hecho no creer en las estadísticas oficiales y se vienen escondiendo una serie de estadísticas que no nos permiten identificar bien los datos de la inflación, ni los datos del PBI, ni los datos de pobreza e indigencia”.

Para el economista y Doctor en Ciencias Sociales, “esto tiene una connotación política, es parte de la discusión de cuál es el impacto social de la política económica llevada adelante por el kirchnerismo. Eso llevó a Kicillof a hacer declaraciones sobre el impuesto a las ganancias, subestimando el reclamo de los trabajadores sobre la actualización del mínimo no imponible”.

Los datos del propio Indec y del Ministerio de Trabajo, hablan de que el promedio salarial en la Argentina es menor a 6.000 pesos, lo cual demuestra que hay una situación de inequidad del impacto que genera la política económica y por lo tanto para modificar la situación de pobreza en la Argentina.

“La solución real al problema de la pobreza pasa por modificar la orientación de la política económica y los beneficiarios. Hay que reorientar las políticas para hacer una política industrial que no que existe ahora, que no haya una política energética que favorezca el modelo extrativista primario exportador, sino una que vaya en pos de los intereses de la población”, sentenció Gambina.

El querer tapar el sol con las manos, negando lo obvio, como lo es el crecimiento de la pobreza, la marginación y la miseria en nuestro país, ha sumergido al kirchnerismo en una debacle muy grande de la cual no tiene idea cómo salir.

Las cifras oficiales, que son las que mueven a un Estado para hacer sus negocios tanto dentro como fuera del mismo, como por ejemplo negociar con los hold out, son indispensables para la construcción de un país serio. Mientras siga intervenido el Indec y se quiera esconder la basura bajo la alfombra, la salida para el descalabro social y económico que vive la Argentina será cada vez más grande y complicado de sortear.




COMO TE MIENTE EL INDEK



Por Patricia Valli|A ocho años de la intervención del INDEC, técnicos desplazados del organismo estimaron que en los primeros seis meses de 2014 la pobreza alcanzó al 25,5% de la población

bajo la mano del entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno–, los técnicos desplazados del Indec estimaron que la pobreza –que oficialmente no se informa desde hace casi un año– alcanzó en el primer semestre de 2014 al 25,5% de la población.

Según esa cifra, elaborada por la Comisión Técnica de ATE Indec con la metodología tradicional del Indec (antes de la intervención) y los precios corregidos, en el tradicional “abrazo” al ente estadístico, la coordinadora del IPC Nacional desplazada por Moreno, Marcela Almeida, divulgó el porcentaje que representa a 9,7 millones de personas sobre la base de un total de 38 millones de habitantes. De acuerdo con esta medición, la canasta básica total para una familia tipo fue de $ 5.373 en el primer trimestre del año pasado y de $ 5.801 en el segundo trimestre.

En el último dato informado por el Indec para el primer semestre de 2013, la pobreza llegaba al 4,7% de la población mientras que sólo 1,4% era indigente. Bajo la medición alternativa, la pobreza es cinco veces mayor al último dato oficial.

El 23 de abril de 2014, el Indec discontinuó la publicación de pobreza e indigencia “por contar con severas carencias metodológicas, la discontinuación del IPC-GBA y la imposibilidad de empalme con el nuevo IPC-Nu”. El nuevo índice de precios empezó a regir en enero de 2014. Si embargo, nunca se publicaron los datos de pobreza e indigencia correspondientes al segundo semestre de 2013, donde no hubiesen mediado problemas de “empalme” porque los datos se basaban en el viejo índice de inflación, que midió hasta diciembre de 2013.

Salario mínimo. Por otra parte, durante el acto que empezó cerca de las 2 de la tarde ayer frente al Indec, en Diagonal Sur y Perú, también se estimó un piso para el salario mínimo basado en las necesidades de una familia tipo, de $ 12.228, medido a diciembre de 2014.

Ese valor surge de una canasta alimentaria mínima de $ 3.922 y $ 8.306 para otros bienes y consumos mínimos, como transporte, vivienda o vestimenta, por ejemplo. En la comparación con diciembre de 2013, la cifra es un 36,5% mayor, lejos de la inflación medida por el Indec aun en su versión corregida a partir de la presión del Fondo Monetario Internacional, que marcó 23,9% para todo el año pasado. En ese marco, está más cerca del 38% que computaron las consultoras privadas. “No tenemos garantías de que en 2016 se pueda corregir la manipulación estadística”, indicaron los trabajadores del organismo nucleados en ATE. La semana pasada, consultados por perfil, los economistas referentes de la oposición aseguraron que normalizarían el organismo sin dar precisiones.

Inflación oficial de 1,1%

En línea con estimaciones privadas, el Indec también ve una desaceleración de la inflación, aunque se mantiene la brecha con las mediciones alternativas. La cifra de enero fue la mitad de lo que arrojó el índice en la Ciudad de Buenos Aires.
Por las vacaciones, el rubro que más aumentó en enero fue “esparcimiento”, con un 4,6%. Atención médica y salud también subió 1,9% en el comienzo del año.

Según el IPC-Nu, contra el mismo mes del año pasado la suba es de 20,9%. Para el IPC-Congreso, esa suba fue de 35,2%. En ambos casos se confirma una tendencia a la desaceleración.
Para la consultora Elypsis, la inflación de enero fue de 1,9% y en 12 meses el acumulado marcó 29,2%. “Esperamos que la inflación interanual continúe descendiendo, llegando a 28% en febrero”, estimaron.

El Indec también dio a conocer la suba de costos de la construcción, que en enero aumentaron 0,6% contra el mes anterior y en el interanual marcaron un aumento de 31,8%.




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