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Laprida y Oro los Sanjuaninos de la Independencia



Francisco Narciso Laprida


Francisco Narciso Laprida nació en San Juan el 28 de octubre de 1786. Estudió en el Real Colegio de San Carlos, en Buenos Aires, y luego en Chile se licenció en Leyes. En 1811 regresó a San Juan y un año después fue electo síndico del Cabildo sanjuanino.
Colaboró con el gobierno del doctor José Ignacio de la Roza y en la formación del Ejército de Los Andes. En septiembre de 1815 fue electo diputado por San Juan ante el Congreso de Tucumán. Presidía la Asamblea desde el 1 de julio y estaba en ese cargo cuando el 9 de julio de 1816 se juró el acta de Independencia.
De regreso a San Juan, en septiembre de 1818 reemplazó al doctor Ignacio de la Roza en la gobernación provincial. Cuando Mendizábal tomó el poder, fue prisionero y luego huyó a Chile, de donde regresó en 1822.
De ideas unitarias, fue perseguido por las fuerzas federales. En un ataque sorpresivo de los seguidores de José Félix Aldao, fue asesinado en Mendoza el 22 de septiembre de 1829. Se desconoce el lugar donde descansan sus restos.



Diputados Sanjuaninos llegan a Tucuman

Cuando el Triunvirato envió una circular a los Cabildos provinciales para que eligieran un representante para el Congreso que se reuniría en Tucumán, San Juan, impulsado por el general San Martín y el gobernador José Ignacio de la Roza, se movilizó en apoyo a la asamblea.
El 13 de junio de 1.815 eligió diputado a Fray Justo Santa María de Oro, prior vitalicio de la Recoleta Dominica de Santiago de Chile, residente en esos tiempos en San Juan, Tres meses más tarde, los sanjuaninos advirtieron que por su población –la provincia tenía en aquellos días 22 mil habitantes- le correspondía un segundo diputado y es así como el 12 de setiembre se elige a Laprida quien impugnó su propia elección por no haberse convocado a los cuarteles de la campaña, lo que no prosperó en virtud de la urgencia por enviar los delegados.
Fray Justo fue el primero en llegar a Tucumán y Laprida uno de los últimos. El Congreso se inauguró el 24 de marzo de 1.816 y cumplió una labor vasta.



Laprida Declara la Independencia

El 1° de julio de 1816 fue declarado Presidente del Congreso General de Tucumán y durante su gestión se declaró nuestra independencia. Y fue Laprida quien tuvo el alto honor de preguntar a los asambleístas: “¡Quereis que las provincias de la unión sean una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?”. Tras la respuesta afirmativa se labró el “Acta de la Emancipación”.



Fray Justo Santamaria de Oro el rebelde

Nació en San Juan el 5 de septiembre de 1772. Fue sacerdote dominico, maestro de arte y doctor en teología. En Mayo de 1810, cuando se formó el primer gobierno patrio, se encontraba en Europa.
En 1814 había vuelto a América y luego de pasar por Buenos Aires y San Juan, viajó a Chile. El gobierno español lo deportó y regresó a Cuyo junto con muchos chilenos que huían de su patria. Gracias a él, el General San Martín tuvo un panorama completo de los últimos meses en el país trasandino.
El 13 de junio de 1815 fue elegido para representar como diputado a San Juan en el Congreso de Tucumán. En las reuniones en las que se debatía si elegir la forma monárquica o republicada de gobierno, luchó para que esta decisión fuera tomada luego de consultar a los pueblos.
Durante 1818, el Papa León XII lo nombró Vicario Apostólico de Cuyo y en 1834 fue designado Obispo de Cuyo.
Murió en San Juan el 19 de octubre de 1836. Sus restos se encuentran en la cripta de la Iglesia Catedral de San Juan.

Si bien Laprida tuvo la gloria de presidir la sesión en la que se declaró la independencia de todos los argentinos, la historia le reservaba un lugar no menos importante a Fray Justo Santa María de Oro: cuando la mayoría del Congreso se inclinaba a votar por una monarquía constitucional, la cual estaba apoyada por San Martín y Belgrano, el párroco sanjuanino se levantó para manifestar su voluntad republicana. Si bien usó ademanes suaves y una voz clara y pausada, su posición fue inquebrantable. "Fue la suya la única protesta que se alzó contra la adopción inmediata de la forma monárquica constitucional", quedó escrito en El Redactor del Congreso.
Expuesta su postura, Fray Justo pidió permiso para retirarse del Congreso. La sinceridad y sus razones irrefutables produjo tal revuelo entre los diputados que dieron por terminada la sesión. Estuvo cinco días sin asistir a la histórica Casa de Tucumán. En esos días le escribió una carta al Cabildo de San Juan diciendo que "sin la consulta a todas las provincias la discusión sobre el sistema de gobierno sería viciosa y extemporánea".
Los diputados exigieron la presencia de Oro ante la amenaza de declararlo en rebeldía. Laprida intercedió y dijo que la única forma era si le daban un documento en el que se dijera que lo obligaban a ir. Los diputados le dieron por secretaría el resguardo que necesitaba. Pero fue esa enérgica protesta y las ideas expuestas por de Oro en el Congreso de Tucumán y al Cabildo de San Juan lo que abrieron el camino para la República y para la democracia argentina.



Poema de Borges dedicado a Laprida

Jorge Luis Borges, le dedica versos sentidos en su poema "Le hablo de un Nueve de Julio"

"...Por fin, Narciso Laprida,
que ocupa la Presidencia
en aquel 9 de julio
declara la Independencia;
hubiera visto alborotos
y lágrimas de pureza,
y los abrazos y vivas
entre esa gente dispuesta:
ya dieron el paso ansiado,
ya la confianza se asienta,
ya nos declaramos libres
a los pueblos de la tierra;
por fin la Patria nuevita
rompió sus duras cadenas.
Así es la cosa amigos:
Todo lo que vale cuesta..."



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