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Las Conferencias Howison (1981).I.

LAS CONFERENCIAS HOWISON: 1981
.1 LA NATURALIZACIÓN DE LA METAFÍSICA: UNA PRETENSIÓN
INCOHERENTE DESDE LA POSICIÓN INTERNALISTA DE PUTNAM.
Dr. San Bruno de la Cruz , Lisardo .
La tradición filosófica occidental ha heredado una fuerte propensión hacia
movimientos de pensamiento atrincherados en alguna versión del realismo metafísico. Un
defensor del realismo metafísico presupone un mobiliario del mundo absoluto, en tanto su
darse existencial es completamente independiente de las subjetividades que ejecutan
operaciones teórico- prácticas sobre esa realidad estructurada en sí a priori. El sujeto humano
construye teorías científicas como progresivas y continuas aproximaciones a la Teoría
Verdadera exhibida en y por esa Objetividad a priori que caracteriza a lo real.
El hiato entre subjetividades pensantes y realidad dada en sí como Objetividad
apriórica se salvaba mediante una teoría de la correspondencia que anudaba nuestros hábitos
léxicos con una batería de entidades supuestamente no dependientes de la subjetividad
humana. Tales independientes entidades eran los datos sensoriales, llamados también
sensibilia, sense data o qualia. Más tarde, los objetos materiales destronaron a los qualia de su
independencia óntica y la relación de correspondencia entre sujeto y objeto se establecía como
una especie de relación causal.
Bajo este supuesto, cuando profiero una expresión que contenga el símbolo `libro´,
por dar un ejemplo cualquiera, la razón por la que yo pueda hacer referencia, representar o
denotar a libros-objetos existentes es que he trabado una “conexión causal del tipo apropiado”
con dichos objetos. La relación entre lo representado, el libro-objeto, y la representación
simbólica, el término libro, se establece mediante encadenamientos causales del tipo
apropiado. El que pueda referirme a entidades físicas no resulta problemático desde este
planteamiento, pero cuando profiero expresiones que se refieren a entidades no físicas
topamos con serios inconvenientes ; más aún , la relación `referencia ´ parece volverse
ininteligible.

Otra idea heredada de la cultura Filosófica Occidental fue la negación de las
propiedades hipostáticas, de las formas sustanciales de raigambre escolástica. El término
`agua´, por ejemplo, no contiene o expresa la esencia real del objeto agua. Cuando usamos la
expresión `agua´ no obtenemos la forma sustancial de ese ente, una vez ejecutado el proceso
abstractivo, tan solo manejamos símbolos que consensuadamente nos ha interesado manejar.
Los signos usados en la comunicación intersubjetiva no expresan algo así como la esencia real
del ente; más bien, esta creencia sería análoga a la creencia en cualquier tipo de ritual mítico-
mágico. La noción de `esencia´ se vaciaba de sentido a medida que evolucionaba el
empirismo. Un objeto como el mármol no sería tal objeto si lo descompusiésemos en sus
elementos químicos componentes. Si con una masa marmórea esculpiésemos una imagen, una
estatua ecuestre, por ejemplo, el mármol y la estatua conformarían un solo objeto, no dos .
Estos ejemplos en su simplicidad tratan de mostrar cómo la idea de propiedad esencial queda
“relativizada a una mera descripción”. Expresado en léxico de Putnam: “La pregunta:
`¿Cuáles son las propiedades esenciales de una cosa en sí misma?´ es una cuestión sin
sentido”.. (1).
Las propiedades esenciales quedan relativizadas a una descripción, lo que supone
también una relativización de la idea de “estructura intrínseca”. Dicho de otra forma, en el
empirismo tardío una entidad no conexiona de forma intrínseca con ninguna de sus
propiedades o relaciones más de lo que pueda relacionarse con cualquiera de sus otras
propiedades. Los paladines del realismo metafísico topaban con un contrincante muy
peligroso: el caballero de la correspondencia. El problema consistía en que existen una
variedad dilatadísima de formas de hacer corresponder una batería sígnica con los objetos o
entidades de un conjunto S; más aún, si S es infinito las formas de correspondencia serían
también infinitas, tal y como lo ha demostrado Putnam en las conferencias impartidas en
Frankfurt en 1980. Eliminado cualquier acceso privilegiado a lo en sí objetual independiente
de nuestra subjetividad, se torna una labor de selección imposible optar por una única forma
de correspondencia entre nuestros instrumentos simbólicos y los objetos en sí de lo real.
Aunque la correspondencia signo-objeto se estipulase como relación de referencia y se

seleccionasen las proposiciones que corresponden a los hechos o situaciones que
objetivamente se producen, aún de este modo se dan infinitas formas de especificación de la
correspondencia, siguiendo las consecuencias de la teoría de modelos. Si se decide elegir una
correspondencia C, y se aserta que C es la relación de correspondencia, el mero propósito
intencional de pretender que así sea no arroja ninguna luz sobre el problema al que se enfrenta
el realista metafísico. La elección de C como la relación de correspondencia presupone ya la
capacidad de pensar sobre C, más aun, C es una relación con un conjunto S objetual no
dependiente de la subjetividad; por tanto, C misma es algo extra-subjetivo. Dado que la
subjetividad humana carece de engarces directos para asir la esfera objetual o estructuras
inteligibles extra-mentales, la mera pretensión intencional de estipular una única relación C de
correspondencia carece de sentido. La negación de las propiedades o relaciones intrínseco-
esenciales supone que un objeto no guarda ninguna relación esencial con otras esferas
objetuales, y a fortiori, tampoco con la dimensión subjetual. No es posible seleccionar si es
más esencial a un acto subjetual hallarse en la relación de correspondencia C1 con respecto al
objeto O1 que hallarse en C2 con respecto a O2. Tampoco sería posible estipular si es más
esencial a O1 hallarse en C1 con respecto a O2 que hallarse en C2 con respecto a cualquier
acto subjetual en que pudiéramos encontrarnos. O si sería más esencial que O1 estuviera en
C3 o C4 . . . o Cn relaciones posibles con respecto a cualquiera de nuestras otras actividades
mentales. El corolario de la reflexión de Putnam resulta obvia: ... “ninguna relación C queda
seleccionada metafísicamente como la relación entre los pensamientos y las cosas; la
referencia se convierte así en un fenómeno oculto”. (2).
Los materialistas y/ o fisicalistas se han cerciorado de la tensión que fluye entre la
creencia en el realismo metafísico y la negación de las estructuras inteligibles o esencias
simplemente. La síntesis que pretenden realizar los fisicalistas entre realismo metafísico y
esencialismo es para Putnam una muestra de posicionamiento no-consistente, aunque el interés
de representar lo real en sí, sin mezcla de nuestra injerencia léxica siempre ha atraído la
atención de nuevos devotos de la postura materialista. El criticismo kantiano eliminó aquella
capacidad subjetual heredada del racionalismo que posibilitaba la aprehensión o captación de
las formas sustanciales. La intuición intelectual como facultad mental de percepción de

esencias pasó a ser “flatus vocis”. Lo que más le interesa a Putnam de Kant es retomar una
consecuencia inmediata de sus reflexiones críticas: Las experiencias son constructos
objetuales en parte. La filosofía kantiana no trata de los entes en tanto objetos o cosas dadas
al sentido común, de lo que trata en primer lugar es, de lo que necesariamente ha de ser así, la
legalidad natural; en segundo lugar, de lo que debe ser, libertad que autolegisla donando al ser
humano la dignidad que merece; y en tercer lugar, la filosofía de Kant aborda lo que debe ser
el Ser, la finalidad de este empeño reside en que lo humano le sea posible pensar que sus
deseos serán satisfechos postulando el Sumo Bien como garante de la compatibilidad entre
legalidad natural y responsabilidad humana. Naturaleza, Libertad y Dios. De las tres
reflexiones críticas ejecutadas por Kant, solo la naturaleza es cognoscible, porque solo nos es
posible, de forma estricta, conocer lo que el sujeto pone y / o dona a la naturaleza. Conviene
recordar que de la naturaleza , holísticamente considerada, la “natura materialiter spectata”, no
hay conocimiento stricto sensu de un todo subsistente o de un Mundo como totalidad
subsistente allende de mis representaciones. Sólo hay conocimiento genuino de la naturaleza
en tanto conexión de las determinaciones de una cosa, “natura formaliter”, conocimiento
verdadero de la naturaleza limitado a verter las restricciones - condiciones que a priori
modulan la experiencia de una cosa en general.
De acuerdo con la lectura de Putnam sobre Kant, las imágenes mentales son
edificaciones-construcciones; dicho de otra forma , la interpretación forma parte de las
actividades subjetuales. En la crítica Kantiana sobre la naturaleza en sentido formaliter, la
labor de la razón es cerciorarse de la validez objetiva de sus propias representaciones. Kant
abdica de las creencias metafísicas en el conocimiento de objetos-cosas existentes situadas
más allá de nuestra capacidad representacional. La razón es crítica-discriminadora porque
juzga, realiza una analítica de las funciones del ámbito de la subjetualidad, analítica que
cristaliza en capacidad sintética, en unificación por construcción. Putnam menciona el
tratamiento que hace Kant de la memoria. Cuando alguien recuerda un acontecimiento
pasado, no es una mera imagen mental parecida a la experiencia original. Los recuerdos de
experiencias pasadas precisan la conciencia hermenéutica de que tales experiencias son
eventos sucedidos en un pretérito que pretendo reconstruir, habilitando nuevas exégesis de

tales recuerdos. En léxico del intérprete sobre el interpretado: “Kant puede haber sido
demasiado ambicioso al pensar que podemos determinar las condiciones a priori en el proceso
de construcción; pero la idea de que toda experiencia lleva consigo una construcción mental y
de que la dependencia entre los conceptos de objeto físico y de experiencia es una dependencia
en ambos sentidos, continúa siendo de gran importancia en muchas y diversas corrientes de la
filosofía contemporánea”. (3). _Batería de notas habilitadas en el presente trabajo :
1. Putnam, H.: Racionalidad y Metafísica. Revista Teorema 1985. Trad.
Josefa Torivio, pág 11. El parágrafo citado en su léxico vernáculo se encuentra en
Putnam, H: Realism and Reason Cambridge University Press, 1983, pág 206. _2. Putnam, H.: Racionalidad y Metafísica. Ob. cit. pág 206
3. Putnam, H.: Racionalidad y Metafísica. Ob. cit. pág 17 . En el original
se encuentra ob. cit. pág 210.
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