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Leopoldo Luque : Campeón





Son poco los que han tocado la famosa copa del mundo. Pero son muchas las historias que redondean al tan codiciado trofeo. En esta oportunidad les hago saber sobre la historia de Leopoldo Jacinto Luque en el mundial 78. Al momento de hacer este gol, sus padres le habian ocultado una muerte... Es una entrevista de hace unos años. Pero vale la pena.





link: https://www.youtube.com/watch?v=WJDlC46rPEU


Se jugaban 28 minutos del segundo tiempo cuando Luque recibió un pase de Osvaldo Ardiles, levantó la pelota y sacó un derechazo tremendo que superó la estirada del arquero francés Dominique Baratelli para meterse en el ángulo izquierdo. Con ese golazo, Argentina ganó 2 a 1 en la cancha de River, y se aseguró la clasificación para la segunda ronda. Sin embargo, aquel martes 6 de junio de 1978, el Pulpo comenzaba a transitar un camino oscuro, una inesperada pesadilla. Esa misma mañana, su hermano Oscar, de 25 años, había perdido la vida en un accidente automovilístico cuando viajaba de Santa Fe a la Capital Federal para ver el partido entre la Selección y Francia.



- ¿Es verdad que tu familia no te avisó del accidente para no desconcentrarte?

- Sí, fue así. "No le avisemos, tiene que jugar", dijo mi padre. Mi hermano no había conseguido pasaje en micro y viajó en la camioneta de un vecino. Dicen que había mucha niebla y que el accidente se produjo entre las 6 y las 7 de la mañana.



- Increíble pensar que mientras vos jugabas y metías un gol, tu familia sufría con la desaparición de un ser querido.

- Pero te cuento más. Después de hacer el gol, caí al piso y sentí un dolor tremendo en el codo. Los médicos me atendieron, me anestesiaron y me vendaron. Me querían llevar al vestuario y me negué. Menotti ya había realizado los dos cambios y, aunque ellos me pidieron que no arriesgara, les rogué que me dejaran terminar el partido. ¿Sabes por qué? Yo creía que mi familia estaba en el estadio, y no quería que se preocuparan por mi lesión. Al reingresar al campo de juego me sentí más tranquilo.

- Mientras tanto...

- Mientras tanto, mi familia estaba pendiente de los trámites del cuerpo de mi hermano.

- ¿Cuándo te enteraste de la muerte de tu hermano?

- Recién al otro día. Estaba durmiendo en la concentración cuando me avisan que estaban mis padres. Me llamó la atención porque era temprano, muy temprano. 'Vienen a ver cómo estoy del codo', pensé, ya que me habían diagnosticado una luxación. Lamentablemente no fue así.

- ¿Y entonces?

- Me fui de la concentración y me hice cargo de todo. Absolutamente de todo. Los militares se ofrecieron para ponerme un helicóptero y me negué. Todos los trámites los hice solito, solito. Mi hermano murió carbonizado y yo no quería que mis viejos lo vieran. Contraté una ambulancia y me hice cargo de la situación.



- ¿Pensabas en la Selección?

- No podía. Miraba a mis padres, que estaban destruidos, y pensaba en ellos. 'No vuelvo más', dije.



- ¿Viste el partido siguiente, con Italia?

- Estábamos trasladando el cuerpo a Santa Fe cuando mi padre encendió la radio. Fue en el momento que los equipos salían a la cancha. Muñoz dijo que se iba a hacer un minuto de silencio y contó que los jugadores tenían una bandera que decía "Leopoldo, te esperamos".

- ¿Cómo fue que, finalmente, regresaste a la concentración?

- El encuentro con Polonia lo vi por televisión en mi casa. No tenía ganas de volver. Cuando terminó el partido mi viejo me dijo: "Leo, tenés que reincorporate. Tenés que estar, Dios quiso que así sea". Me convenció, y mi tío me llevó en auto hasta Rosario.



- ¿Te recibió Menotti?

- La verdad que todo el grupo se portó bárbaro, diez puntos. Me sentí acompañado todo el tiempo. Menotti, incluso, me autorizó para que mi familia vaya a verme las veces que sean necesarias. Y así fue. Al otro día, vinieron todos. Pero me di cuenta que no eran todos. Faltaba mi hermano... Me hizo mal y entonce hablé con la familia y les pedí que hagamos una vida normal.



- Y jugaste contra Brasil, un partido clave.

- Menotti, después de la práctica, me llamó aparte. "Pulpo, quiero que juegues". Me concentré en el partido y lo jugué. No anduve bien, es verdad, pero estuve. Después vino la recordada goleada contra Perú, que nos dio el pase a la final. Hice dos goles, uno se lo saqué a Passarella, que todavía hoy me lo reclama.



- Hasta que llegó la final con Holanda.

- No se nos podía escapar la Copa en nuestra casa. Fue un partido duro, pero por suerte lo ganamos. Recuerdo que cuando el italiano Gonella pitó el final, Omar Larrosa pegó un salto y me dijo: "Leo, campeones". Y nos abrazamos. Por un instante quedó como un zombie. La gente cantando, festejando y yo pensando en mi hermano.







- ¿Tuviste fuerza para festejar?

- A la noche el plantel se juntó para cenar pero fui el primero en irme; mi familia me estaba esperando en un departamento de Belgrano. Me escapé de la fiesta custodiado, y cuando llegué a casa había mucha gente esperándome. Me largué a llorar y me desahogué.



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