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Los soldados que resistieron el ataque montonero


Corrian los años 70 , Argentina estaba en una de sus epocas mas oscuras jamas vista , los grupos guerrileros de diversas ideologias añoraban tomar el poder por la fuerza los mas conocidos fueron el ERP y montoneros como tambien la triple A que ya en plena democracia de Campora presidente titere de Peron estos habian conceguido una notable fuerza combatiente , durante estos años antecesores al golpe de 1976 se llevaron a cabo atentados con bombas , asesinatos a policias y  soldados ya sean de profesion o conscriptos , secuestros a empresarios y robo  y fabricacion de armamento de guerra.Uno de los ataque que mas quedo en el olvido fue el ataque al regimiento 29 de infanteria en el año 1975.

Sector del regimiento donde se produjo el ataque.

El nombre del ataque se conocio como "Operación Primicia" . Participaron siete pelotones de combate compuestos por más de 50 guerrilleros, en su mayoría vestidos con uniforme militar, empleando casi 20 automóviles que utilizaron para la fuga.El responsable de la operación fue el jefe montonero Raúl Yaguer, alias Roque, un ingeniero químico de 31 años famoso por ser metódico y audaz, demasiado audaz.
 

Los guerrilleros contaban con una inteligencia previa dentro del mismo Regimiento; se trataba de un joven soldado traidor  santafesino llamado Luis Roberto Mayol.
En la tarde del 5 de octubre, mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, Mayol le arrebató el fusil a su compañero del Puesto de Guardia Nº 2 y abrió los portones para permitir el ingreso de 5 camionetas que transportaban unos treinta Montoneros armados. El primer vehículo se dirigió al Puesto de Guardia Nº 1, cerca de la Guardia Central, donde el sargento Víctor Sanabria estaba intentando operar una radio, y al descubrirlo lo mataron para cortar toda comunicación con el exterior. Simultáneamente, otro pelotón de montoneros entró al dormitorio de la Guardia y mató a 5 soldados que estaban durmiendo. Otros conscriptos murieron en las duchas, alcanzados por las granadas arrojadas desde las ventanas del baño.

Conducidos por el soldado entregador Luis Mayol, los asaltantes del regimiento sabían bien dónde se hallaban los depósitos de armas y de municiones. Mayol fue muerto cuando intentaba replegar de la guardia junto a sus compañeros. Fueron cercados por el fuego cruzado de los soldados de guardia, que desplegaron cerca de la pista de combate y la ametralladora emplazada cerca del mástil de la Bandera.
Luego de robar cincuenta fusiles automáticos FN FAL, los atacantes se dirigieron al Aeropuerto local, desde donde, previa confrontación armada con algunos militares que se hallaban en esa zona, escaparon en una avioneta Cessna que aterrizó en un campo correntino; y en un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas que bajó en una pista improvisada en las cercanía de Angélica, Provincia de Santa Fe.


Conscrito argentino durante los años 70.

 
Según el parte de guerra de Montoneros sus fuerzas habían causado 40 bajas al enemigo y habían tenido 11 bajas propias entre muertos y heridos, y afirma que fueron finalmente rematados estos últimos. En el ataque fallecieron los soldados conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Dávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torales, Alberto Villalba y Hermindo Luna, como así también el subteniente Ricardo Massaferro y el sargento Víctor Sanabria.

Durante el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 se destacó la actitud en combate que tuvo el soldado conscripto clase '54 Hermindo "Negro" Luna quien contaba con veinte años.Repentinamente se le aparecieron cinco guerrilleros que habían bajado fuertemente armados de una camioneta que le dijeron: -Rendite, negro, que con vos no es la cosa. Luna respondió ¡Acá no se rinde nadie carajo! y fusil en mano trató de contener el ataque para darle tiempo a sus compañeros a reaccionar, recibiendo un impacto en el abdomen que lo dejó mortalmente herido su cuerpo seria tras el ataque ido a buscar por sus padres una pareja humilde que asistio al regimiento descalzos. En su honor, hoy en día el Salón de Eventos del Regimiento lleva el nombre de "Soldado Luna".

Soldado Luna héroe olvidado.


El último grupo de montoneros, entre los que estaba Mayol, atacó al pabellón de la guardia.
Era el objetivo más complejo, porque allí estaba el oficial de servicio y los radiotransmisores, junto a un grupo grande de soldados, los conscriptos, que estaban o durmiendo o descansando en una habitación amplia de la guardia, con la puerta cerrada. Eran 22 o 23, todos, también, de 21 años. Uno de ellos era Ricardo Valdez, que hoy lo recuerda: “Sin aviso ni nada, sentimos una ráfaga que atravesó la puerta. Yo estaba despierto y entendí enseguida, porque hacía tiempo se hablaba de un posible ataque subversivo. Fue todo rápido, un desastre”, cuenta. A su lado, cayeron muertos los primeros soldados y otros gritaban de dolor, agonizantes. Los demás lograron tirarse al piso y Valdez trabó la puerta con su cuerpo para evitar el ingreso de los montoneros, mientras una segunda ráfaga pasaba por encima de sus cabezas. Los guerrilleros ocupaban el pasillo cuando vieron salir a los soldados hacia el parque. Alcanzaron a dispararles y le dieron a dos, que salieron lanzados por la fuerza del impacto. Los demás se arrojaron al pasto con sus fusiles en la mano, y contra todos los pronósticos, giraron para devolver los disparos, para resistir. “No lo pensamos. Simplemente combatimos”, dice Valdez.
La resistencia de los soldados tuvo, a los segundos, un apoyo crucial de parte de dos o tres suboficiales y soldados que en otro flanco del cuartel, en el ala sur, habían alcanzado una ametralladora asentada junto al mástil de la Plaza de Armas del Regimiento.
Los montoneros decidieron entonces la retirada. Se tenían que ir rápido, porque en el aeropuerto los esperaba el avión secuestrado y para no dar tiempo a que llegaron refuerzos para el cuartel.
El problema era que para la retirada debían atravesar un sector abierto del predio, sin cobertura, la zona del lapacho que, como entonces, hoy es el único que florece, de rosa, cada primavera. Empezaron a cruzar de a dos en dos, corriendo en zig zag, tirándose a cada rato cuerpo a tierra, pero los esperaban los tiros de la metralla y los de los soldados con sus fusiles y su miedo y su ira; en fin, su pólvora.
Fue letal. Uno tras otro fueron cayendo hasta contarse doce. Entre los últimos estuvo Roberto Mayol, que quedó tumbado boca arriba justo al pie del lapacho.


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