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Maduro es marxista y leninista

Introducción
La estética marxista leninista surge como expresión artística del régimen soviético implantado por Lenin, perdura en el período de Stalin y se flexibiliza durante el período de desestalinización, y que permite la entrada de otros elementos artísticos. En mi trabajo me refiero al período de 1922 a 1956, desde la fundación de la Unión de Repúblicas hasta el período de desestalinización, que inicia con la muerte de Stalin en 1953 y finaliza en 1956. Para explicar el concepto de belleza aceptado en la Unión Soviética durante dicho espacio temporal, me auxilio del manual de filosofía de Afanásiev, extractos de Lenin y de Zhdánov, este último el brazo estalinista que define las políticas culturales en la URSS.
Debido a que los soviéticos retoman el realismo para formular la estética que promueven, pongo particular atención a la explicación que proporciona, el historiador marxista del arte, Harold Hauser para el realismo literario pues coincide, en varios de sus puntos, con los planteamientos de los principales exponentes mencionados anteriormente.
Debido a mi formación histórica, pues no estudio filosofía, no ahondo en detalles e intento ser breve y conciso.

El realismo literario






“¿Qué hay más inverosímil que la realidad?”[3]
Fiódor Dostoievski

Hablar del realismo literario nos remite a sus tres representantes más conocidos, en el caso inglés a Dickens, a Balzac en Francia y a Dostoievski en Rusia. Dichos autores en sus obras integran a un elemento muy importante: las ciudades, pues estas participan dando un contexto particular a cada una de sus obras, donde el autor lleva por medio de su pluma a las barriadas, casas lujosas, tabernas y banquetes, por medio de una descripción, en ocasiones excesivamente detallada, nos permite conocer texturas, sabores y olores. Otro elemento primordial del realismo literario es el personaje principal, que se enfrenta a su realidad, con toda convicción y energía, pero aún cumpliendo sus objetivos y bebiendo de la copa de la victoria, se sabe derrotado y prisionero de la necia realidad.
El realismo literario es en sí mismo una ruptura ante el romanticismo, intenta reflejar una realidad cotidiana alejándose de la grandilocuencia.
Sin embargo lo anterior queda en una descripción superficial, Arnold Hauser nos ofrece una explicación más detallada, y en mi opinión más sólida. Los autores del realismo literario son esencialmente críticos de su realidad, son burgueses y al mismo tiempo la reacción ante la dominación burguesa, es ahí donde aparece la crítica al avaro padre de Eugenia Grandet, o la corrupción moral de un libertino Fiódor Karamázov. Sin embargo su crítica está tan ligada a los sentimientos que pierde racionalidad y desprecia a la máquina, sientiendo nostalgia por la producción artesanal, entonces “La novela social moderna surge en Inglaterra, como en Francia, en el período de alrededor de 1830, y alcanza su punto más alto en los turbulentos años de 1840 a 1850, cuando el país está al borde de la revolución. Ahí también se convierte la novela en la forma literaria más importante en la generación que ha puesto en tela de juicio los objetivos y criterios de la sociedad burguesa…” (A. Hauser, 1983:140). Se destaca, según Hauser, su naturaleza netamente reaccionaria que va a contracorriente de las nuevas ideas y concepciones del mundo, derivadas de nuevas formas de relacionarse tanto económicamente como socialmente, en el caso de Rusia “… acentúan frente al cosmopolitismo y el librepensamiento ateo de los occidentalistas, el valor de las tradiciones nacionales y religiosas y proclaman su fe mística en el campesino ruso y su fidelidad a la iglesia ortodoxa. Se declaran en oposición al racionalismo y positivismo… defienden a la vieja Rusia, con su “autentico cristianismo” y su libertad, frente al individualismo occidental como el ideal de salvación de Rusia…” (A. Hauser, 1983:140).
Otro elemento interesante que se enuncia es el carácter pequeño burgués de los autores, pues identifican como pueblo, esencialmente a la clase media, pues si bien no miran con benevolencia a la nobleza, vigilan con desconfianza al populacho que puede levantarse en cualquier momento, característica observable en los personajes principales: comerciantes, estudiantes, pequeños propietarios.
En el caso específico de Rusia del siglo XIX, el despotismo no ofrece muchas opciones para la expresión entonces “… la censura encauza la crítica social en las formas literarias como único canal de desagüe” (A. Hauser, 1983:167) por ello también la libertad y sus límites es un tema recurrente para sus autores y en el caso particular de “… los héroes de Dostoievsky son pensadores apasionados, imperturbables, maniáticos, que luchan desesperadamente por sus propias ideas, como los héroes de las novelas caballerescas con gigantes y vestiglos. Padecen, asesinan, mueren por ideas; la vida para ellos es una misión filosófica, y su única función vital, el único contenido de su vida, es el pensar” (A. Hauser, 1983:176).
Hauser exalta a los escritores rusos y enuncia “El milagro de la novela rusa consiste en que, a pesar de su juventud, alcanza no sólo la altura de la novela francesa e inglesa, sino que arrebata a éstas la dirección y representa la forma literaria más progresista y vital de la época. Junto a las obras de Dostoievski y Tolstoi, toda la literatura occidental de la segunda mitad del siglo aparece como agotada y estancada” (A. Hauser, 1983:178).
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