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Mafalda politica para ciudadanos comunes




La tira de origen argentino ilustrada por Joaquin Salvador Lavado Tejón (quien firmaba su trabajo como “Quino“) más famosa en el mundo es, sin duda, Mafalda.

A través de los ojos infantiles de Mafalda, se ve el mundo como es, sin más filtro o referente que las opiniones de los adultos. Sin embargo, para Quino resultó necesario agregarle a la serie otras voces, para poder caricaturizar otros puntos de vista sin tener que estirar demasiado la personalidad del personaje principal, que después de muchas tiras, comenzaba a tomar forma sólida e individual. Sigue conquistando lectores de todas las generaciones porque sus comentarios sobre la realidad política de la década de los sesentas siguen vigentes en la actualidad.

Según el mismo Quino, la política en Mafalda

es más bien una política de la condición humana, no de ciertos regímenes. Landrú dice que el humor es una válvula de escape, que el tipo que quiere poner una bomba ve un chiste que lo hace reír alrededor del asunto que lo tenía irritado y entonces ya no necesita poner la bomba.



La mejor manera de observar las ideas políticas que Quino transmite a través de las tiras de Mafalda es viendo las personalidades de cada uno de los personajes principales, pues tienen como fin caricaturizar algún concepto o permitirle al ilustrador la crítica de algún evento político del momento.

Mucho gusto, Mafalda

Es así que Mafalda, una niña de clase media acomodada se convierte en una especie de voz de la conciencia del ciudadano promedio. Tiene los valores de justicia e igualdad bastante altos en su escala, y aunque es soñadora e idealista pues aspira a una democracia real para las sociedades del mundo, su realismo la hace ver a ratos cínica y pesimista.



Quino juega con símbolos poco sutiles para poner en claro las ideas de Mafalda, y un ejemplo de lo anterior es Burocracia, nombre de la tortuga que la heroína de la serie tiene como mascota. Puede observarse la simpatía que Quino tenía hacia las sociedades civiles revolucionarias, en la personalidad contestataria de Mafalda: su inconformismo con el status quo la empuja a un cuestionamiento constante de la realidad que la convierte en la pesadilla de sus papás y de quienes la rodean. Si se toma en cuenta que la época de publicación de esta caricatura coincidió con el caos geopolítico de la invasión estadounidense a Vietnam, son perfectamente comprensibles las constantes apelaciones a la defensa de los derechos humanos y llamados a la paz mundial a lo largo de las tiras.





Es aparente su carácter utópico en el sentido que, a pesar de que se muestra crítica de las instituciones burocráticas globales, aspira a que con la gente correcta, funcionen de manera más congruente con sus propósitos.



Mafalda también refleja el progresismo de su época con comentarios feministas que reflejan su apoyo a las conquistas sociales de la mujer: no sólo demuestra tener ambiciones profesionales, sino también critica veladamente las elecciones de su mamá, lo que podría interpretarse como simpatía al feminismo de segunda ola, tan propio del pensamiento del momento.




Los amigos de Mafalda: conceptos, parodias e ideologías


Para contrastar el cinismo de Mafalda, Quino introdujo a Felipe, que representa la utopía y el idealismo medio ingenuo de muchos pensadores. El personaje de Felipe parece caricaturizar a muchos intelectuales a lo largo de la historia, que sueñan y teorizan mucho a la vez que hacen muy poco. De corazón noble, Felipe se muestra permanentemente agobiado por las tareas.




Manolito es una parodia, más que del capitalismo, del mercantilismo o corporativismo. A través de este personaje no muy brillante pero de grandes ambiciones y buenas intenciones, Quino hace una crítica del mercantilismo latinoamericano en el que se tiende a darle forma al poder a través del dinero y así favorecer las transacciones comerciales por cualquier medio posible. A través de Manolito, Quino hacía una crítica al materialismo pero también al conservadurismo, pues el personaje ve la modernidad y los grupos de moda con desconfianza, y obtiene seguridad en la preservación del status quo.





Susanita es uno de los personajes que no se dibujó con el fin de caricaturizar o parodiar un concepto o una ideología sino a una clase social. Susanita es la mejor amiga de Mafalda, pero sus aspiraciones distan mucho de las del personaje principal. Susanita es la caricaturización de la oligarquía del momento: aspira a una vida acomodada, pero no a través de su esfuerzo individual sino por medio de su matrimonio con algún soltero solvente. Lo extremo de sus comentarios racistas, clasistas, superficiales e ignorantes es precisamente lo que hizo irresistible a este personaje, que sirvió de vehículo para el humor negro de Quino.





Libertad fue el último personaje en ser introducido por Quino. Es, desde el punto de vista ideológico, el personaje con menos áreas grises. Se encuentra a la izquierda de Mafalda en términos del espectro político, y aunque también cínica, tiende a ser menos realista que el personaje principal. Quino transmitió a través de este personaje sus propias ideas políticas, pero lo contrastó con el realismo de Mafalda para que sirviera como autocrítica a los errores de sus líderes ideológicos. Libertad es bajita, lo que se vuelve un chiste recurrente a lo largo de la serie, para demostrar simbólicamente la opresión que muchos gobiernos autoritarios latinoamericanos sostenían sobre sus ciudadanos en aquel momento. A través de Libertad, Quino también criticaba muchas características de la retórica socialista, que mientras defiende ideas simples, muchas veces tiende a hacerlo a través de confusos conceptos sobre-intelectualizados.




Resistente al paso del tiempo

En una entrevista concedida a la Revista Viva, se le pregunto a Quino de qué habría hablado Mafalda si hubiera aparecido unas cuantas décadas más tarde, en los noventas:

No sé, de lo mismo… del sida, las injusticias, la ecología, la manipulación genética… Es que en realidad desde que dejé de hacerla no me puse a pensar en qué diría.


Muchos otros personajes, a través del humanismo demostrado en situaciones cotidianas, reflejan las aspiraciones de un ciudadano promedio: a un sistema que funcione y en que se le permita conseguir sus sueños y aspiraciones, aunque no se tengan muy claros los métodos para lograr lo anterior. Múltiples publicaciones agrupan las tiras que a diario publicara Quino en diversos rotativos argentinos y posteriormente latinoamericanos y mundiales. ¿De qué habría hablado Mafalda en esta época de constantes innovaciones y revoluciones digitales?


















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