Check the new version here

Popular channels

Meteoritos sin control! y el gobierno no hace nada





El meteorito de Peekskill es, posiblemente, uno de los avistamientos de meteoritos más famosos del mundo. Y quién sin duda fue protagonista de primera mano aquel 9 de octubre de 1992, día en que el bólido entró en la atmósfera y se fragmentó a lo largo de Kentucky, es la norteamericana Michelle Knapp.

Esta chica, que por aquel entonces tenía 17 años, conducía de vuelta a casa con un Chevrolet Malibu cerca de Peekskill, Nueva York, lugar donde cayó uno de los trozos, que atravesó literalmente la parte de atrás de su auto.

Este Chevy rojo tiene el honor de ser el único coche en el mundo al que le ha impactado un meteorito y acaba de ser enviado desde un garaje en Nueva York para ser la estrella de una exposición sobre los meteoritos en el Museo de Historia Natural alemán en Oldenburg.

Michelle recuerda que al principio no se dio cuenta de lo que pasaba hasta que oyó el tremendo impacto en la parte posterior del maletero. Entonces salió con un amigo, que iba en el asiento del copiloto, para investigar el ruido; y cuando vieron a los daños sufridos por el automóvil, buscaron debajo de él y descubrieron el meteorito, situado en un pequeño cráter que había hecho en la calle. Estaba todavía humeante.

Gracias a los muchos vídeos disponibles (casi 16 distintos) de los casi 40 segundos en que el meteorito cruzó varios estados, los astrónomos pudieron calcular el ángulo con el que había impactado contra la atmósfera terrestre, que fue de 3.4 grados.

La roca “Peekskill” pesó en báscula 12 kilogramos y, a pesar del impacto, sobrevivió al accidente intacta; sólo terminó con una mancha pequeña de restos de pintura roja del coche a la izquierda de su superficie.

El meteorito fue cedido también al museo alemán y se exhibirá al lado del coche, justo en el sitio donde una incrédula Michelle Knapp le echó el ojo por primera vez. Por cierto, se desconoce si la mujer tenía el seguro al día contra imprevistos cósmicos, pero el caso es que el coche se ha conservado tal y cómo quedó aquella noche.









Ann Hodges, Primera persona impactada por un Meteorito

El meteorito Sylacauga cayó el 30 de noviembre de 1954 a las 2:46pm en el pueblo de Sylacauga, Alabama. A menudo es erróneamente denominado Meteorito Hodges, el cual fue realmente un fragmento del propio meteorito.

El Meteorito Hodges es el primer objeto extraterrestre del que se tiene constancia, que ha lesionado a un ser humano. Fue un fragmento del tamaño de un pomelo que se desprendió meteorito Sylacauga y Perforó limpiamente el techo de la casa de madera situada en Oak Grove, Alabama, atravesó las sucesivas capas y estantes de un mueble de madera, rebotó en una radio situada en una de las habitaciones y golpeó a Ann Elizabeth Hodges (1923-1972); que estaba durmiendo en un sofá en ese momento. La mujer, que tenía 31 años, fue gravemente golpeada en uno de sus costados. Logró sobrevivir pero el incidente le causó secuelas psicológicas. El evento recibió atención mediática mundial.

El Meteorito Hodges no es el único objeto extraterrestre que ha impactado con un humano. En 1992 un fragmento muy pequeño del meteorito Mbale golpeó a un joven ugandés, pero había sido frenado por un árbol y no le causó ninguna lesión.




Desde el principio de los tiempos han llovido meteoritos como el que cayó en Rusia, pero solo ha habido una víctima de un impacto directo. Y vivió para contarlo.



En la mañana del pasado 15 de febrero un meteorito que pesaba aproximadamente 10.000 10 toneladas chocó contra la Tierra. El impacto en la atmósfera sobre la ciudad de Cheliábinsk, Rusia, produjo un boom sónico que dejó a más de 1.000 personas heridas. Momentos después del incidente, gracias a la Internet y a la costumbre rusa de instalar cámaras de video en los carros, el mundo entero pudo presenciar el evento astronómico.

Esta no es la primera vez que un meteorito cae en la Tierra, pero que haya ocurrido sobre una ciudad es insólito, ya que la mayor parte de la superficie terrestre está deshabitada. Más improbable todavía es que un meteorito le caiga encima a una persona. Eso ya es tener demasiada mala suerte.

El único caso registrado en el que una persona fue víctima de un impacto directo ocurrió en noviembre de 1954 en la ciudad de Sylacauga, Alabama, en los Estados Unidos.

Ann Hodges estaba durmiendo una tarde en el sofá de su casa, reposando un dolor de cabeza, cuando un tremendo ruido la despertó. Abrió los ojos y vio que estaba sangrando, en el techo había un hueco donde entraba luz, y una piedra negra del tamaño de una papaya estaba tirada en el piso.

Mientras tanto, los que estaban afuera se preguntaban qué había causado la explosión que habían oído, y si estaba relacionada con la bola de fuego que había cruzado el cielo. La primera sospecha es que tenía algo que ver con la Unión Soviética, ya que vivían en plena Guerra Fría.

A la casa llegaban periodistas y vecinos curiosos. Su esposo, Eugene Hodges, tuvo que luchar contra la multitud para poder ver a Ann, quien estaba, además de adolorida, muy confundida.

Aunque la herida fue superficial y benigna, el médico que la atendió la internó cinco días para protegerla del público. Ya los medios reportaban la verdad, que un meteorito había caído en la zona y que uno de los fragmentos había herido una mujer.

Ann Hodges era la celebridad del momento. La gente estaba muy pendiente de su historia, y el teléfono no paraba de timbrar.

Esta historia también tuvo su polémica. Ella se quería quedar con el fragmento que le había caído del cielo, y las autoridades no tenían problema con entregárselo. Pero la dueña de la casa donde vivía Ann, Birdie Guy, sabía que por ley le pertenecía. La opinión pública, que ya estaba muy involucrada, no iba a dejar que a la víctima le robaran su meteorito, y Birdie Guy terminó cediéndolo a cambio de 500 dólares.

El meteorito no mató a Ann Hodges, pero sí le cambió la vida. Diez años después se divorció, y en 1972 murió a la joven edad de 52 años. Eugene, su ex marido, dijo que ella no había podido lidiar con la atención que recibió después del accidente, y nunca volvió a ser la misma.

La casa donde dormía, ese inolvidable día, se quemó en un incendio en 1998. La evidencia que queda del único caso registrado de un impacto directo, es el fragmento del meteorito, exhibido en el Museo de Historia Natural de Alabama.



Meteorito Sylacauga

Coordenadas: 33°11′18.1″N 86°17′40.2″O (mapa)
Meteorito Sylacauga, NMNH

El meteorito Sylacauga cayó el 30 de noviembre de 1954 a las 2:46pm (18:46 U.T.)1 en el pueblo de Sylacauga, Alabama.

A menudo es erróneamente2 denominado Meteorito Hodges (Hodges Meteorite), el cual fue realmente un fragmento del propio meteorito. El Meteorito Hodges es el primer objeto extraterrestre, del que se tiene constancia, que ha lesionado a un ser humano.3 Fue un fragmento del tamaño de un pomelo que se desprendió meteorito Sylacauga,2 que cayó el 30 de noviembre de 1954. Perforó limpiamente el techo de la casa de madera situada en Oak Grove, Alabama, atravesó las sucesivas capas y estantes de un mueble de madera dura, rebotó en una radio situada en una de las habitaciones y golpeó a Ann Elizabeth Hodges (1923-1972); que estaba durmiendo en un sofá en ese momento. La mujer, que tenía 31 años, fue gravemente golpeada en uno de sus costados. Logró sobrevivir pero el incidente le causó secuelas psicológicas. El evento recibió atención mediática mundial.

El Meteorito Hodges no es el único objeto extraterrestre que ha impactado con un humano. En 1992 un fragmento muy pequeño (3g) del meteorito Mbale golpeó a un joven ugandés,4 pero había sido frenado por un árbol y no le causó ninguna lesión.


Bola de fuego

El meteorito provocó una especie de bola de fuego visible a gran distancia que atravesó la atmósfera. El rayo de luz fue visto por numerosos testigos, a pesar de que el meteorito cayó cuando aún estaba amaneciendo.5
Acontecimientos

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos envió un helicóptero para transportar el meteorito. Eugene Hodges, el marido de la mujer que fue golpeada, contrató un abogado para recuperarlo. El dueño de la vivienda de los Hodges (vivían en una casa de alquiler), Bertie Guy, también lo reclamó, con la finalidad de reparar los daños que había ocasionado en la casa. Hubo ofertas de hasta 5.000$ por el meteorito. En el momento que fue devuelto a la familia Hodges, casi un año después, la atención mediática había disminuido y no fueron capaces de encontrar un comprador dispuesto a pagar una cantidad razonable.

Ann Hodges estaba molesta por el acoso de los medios y la disputa legal por la propiedad del meteorito le había causado mucho estrés. Así que, en contra de la voluntad de su marido, donó el fragmento al Alabama Museum of Natural History alojado en la Universidad de Alabama en Tuscaloosa.





Las piedras no pueden caer del Cielo, porque en el Cielo no hay piedras

Esta frase, atribuida al naturista francés Georges Cuvier (1769-1832), resume la postura de la Academia de Ciencias francesa que a principios del Siglo XIX catalogaba a los meteoritos como mera fantasía y negaba su existencia. Afortunadamente, las evidencias científicas nos han demostrado la caída de meteoritos a nuestro planeta, es decir, la caída de cuerpos menores del Sistema Solar que no se han llegado a desintegrar por completo durante la entrada a nuestra atmósfera y han terminado cayendo sobre la superficie del planeta como rocas incandescentes. Tal día como hoy pero hace 57 años, es decir, el 30 de noviembre de 1954, cayó meteorito a la Tierra que está catalogado como el primer meteorito documentado que, al caer, golpeó a un ser humano. Hoy vamos a recordar la historia del Meteorito Sylacauga.

Aunque es posible que otros meteoritos hubiesen caído con anterioridad en zonas pobladas, el Meteorito Sylacauga es el primer caso documentado que existe, si bien también se le conoce como Meteorito Hodges aunque ese nombre es el de uno de los fragmentos del objeto.

Corría 1954 cuando Ann Elizabeth Hodges (1923-1972) dormía plácidamente en el sofá de su casa a las 14:46 horas del 30 de noviembre de 1954 en su casa de Oak Grove (Alabama) cuando un meteorito cruzaba el cielo sobre el pueblo de Sylacauga, también en Alabama. De repente, un fragmento del meteorito se desprendió y cayó sobre el tejado de la casa de madera de Ann atravesando todos los pisos de la casa hasta impactar en un mueble de madera bastante dura, rebotar en él e impactar sobre una radio que había en el salón de la casa volviendo a rebotar e impactando sobre el costado derecho de Ann, hiriéndola gravemente. Además del susto y un tiempo de convalecencia por el impacto, Ann logró sobrevivir pero el incidente le causó secuelas psicológicas que la marcarían durante el resto de su vida.

El incidente captó la atención de medio mundo y la Fuerza Aérea de Estados Unidos envió un helicóptero a la zona para hacerse con el fragmento del meteorito que cayó sobre la casa de los Hodges, además de buscar el resto de fragmentos. Los militares se llevaron la roca pero el marido de Ann, Eugene Hodges, contrató un abogado para demandar al gobierno de Estados Unidos y reclamar la propiedad del meteorito. Además, dado que los Hodges vivían en una casa de alquiler, el propietario de la vivienda, Bertie Guy, también reclamó la propiedad de la roca como compensación por los daños ocasionados por la caída.

Tanta era la expectación que se llegaron a manejar cifras cercanas a los 5.000 dólares de la época de gente que estaba dispuesta a pagarlos por hacerse con la roca, en el caso que los Hodges o Guy la recuperasen. Tras un año de litigios, la roca fue devuelta a los Hodges pero la atención mediática del suceso había desaparecido y no lograron encontrar un comprador para la roca, así que, debido al agotamiento mental y al estrés sufrido, Ann decidió (en contra de la opinión de su marido) donar el fragmento del meteorito al Museo de Historia Natural de Alabama.

El meteorito de Sylacauga, durante su entrada, generó una estela que fue visible en toda la región, de hecho, en un primer momento se pensó que era la estela de un avión que estaba a punto de estrellarse, aunque el impacto en la casa de los Hodges demostró que era otra cosa bien distinta. El meteorito se cree que se dividió en tres fragmentos, aunque únicamente se encontraron dos:

El fragmento Hodges de 3,86 Kg de peso que fue el que atravesó la casa de Ann Hodges y la golpeó en el costado derecho y tiene el extraño honor de ser el primer objeto extraterrestre documentado que ha golpeado a un ser humano.
El fragmento McKinney, con 1,68 Kg de peso, que fue encontrado al día siguiente del impacto.
Se cree que cayó un tercer fragmento en algún lugar en los alrededores de Childersburg, también en Alabama, a pocos kilómetros de la casa de los Hodges.







Un susto de muerte, o la muerte misma, nos puede llegar en cualquier momento desde el cielo de manera inesperada en forma de roca extraterrestre. Bien lo vivió en sus carnes la estadounidense Ann Hodges cuando en 1954 un meteorito perforó limpiamente el techo de su casa de madera en Sylacauga, Alabama, y le cayó encima. Salió viva del impacto, pero con un susto de infarto y un hematoma que le cubría medio torso de recuerdo.

A un chaval del pequeño pueblo de Mbale (Uganda) le cayó hace nueve años en la cabeza un pequeñísimo fragmento de meteorito de solo 3,6 gramos. Tuvo mucha suerte, porque las ramas de un bananero amortiguaron el impacto. La velocidad a la que estos bólidos llegan desde el espacio es de entre 10 y 70 kilómetros por segundo. Esto los convierte, por minúsculos que sean, en un arma letal. No corrió tanta suerte el perro sobre el que cayó un meteorito marciano en Nakhla (Egipto) en 1911. Murió volatilizado por el impacto. O al menos eso es lo que cuenta un testigo de la caída.

Al día llegan a la Tierra entre 50 y 100 toneladas de material extraterrestre. La mayoría es polvo de asteroides y cometas. Son partículas de menos de medio milímetro de diámetro que arden al entrar en la atmósfera por el calor del rozamiento y producen un efecto completamente opuesto al terror y la muerte: las estrellas fugaces.
Los fragmentos de material extraterrestre realmente peligrosos son los que se muestran como grandes bolas de fuego que atraviesan el cielo. Estos son mucho menos numerosos, del orden de miles. Son porciones de grandes asteroides que sobreviven al impacto de la atmósfera. La mayoría caen en los océanos (constituyen aproximadamente el 70% de la superficie del planeta) y solamente una pequeña fracción son vistos por algún humano.

Una joya científica escasa
“Por término medio, únicamente se recuperan tres o cuatro ejemplares de meteoritos al año con un tamaño de entre uno y cuatro kilogramos”, asegura a Quo Jesús Martínez Frías, geólogo planetario del Centro de Astrobiología (INTA/CSIC). Tras más de 25 años de su vida dedicado al estudio de las rocas extraterrestres, ha tenido entre sus manos meteoritos de todo tipo, entre ellos el más grande que ha caído en España. Golpeó el pueblo murciano de Molina de Segura en la madrugada de la Nochebuena de 1858. Por fortuna, cayó sobre un bancal de cebada. Un testigo describe que vio descender “un globo de fuego brillantísimo y de hermosos colores, que no parecía sino que caía a la Tierra una de las estrellas del cielo”. Meses después, durante la siega, encontraron un fragmento de 112,5 kilogramos. Hoy, este meteorito reposa en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, que tiene la colección más completa de todo el país.

Además de para rompernos la crisma, los meteoritos sirven para investigar sobre la formación del Sistema Solar. Cada meteorito es una joya científica que puede aportar una información única sobre la evolución de nuestro sistema planetario. “Nos permiten realizar un viaje al pasado y conocer las características mineralógicas y geoquímicas del polvo primigenio con el que se formó la Tierra”, explica apasionado el experto del Centro de Astrobiología.

El Sistema Solar se formó hace unos 4.500 millones de años. Una nube de polvo, gas y bloques de piedra orbitaban a gran velocidad alrededor del Sol. Los bloques fueron chocando unos con otros y uniéndose poco a poco hasta dar lugar a los planetas. Los trozos más pequeños se aglomeraron y formaron el cinturón de asteroides, situado entre Marte y Júpiter.

De allí procede la inmensa mayoría de los más de 41.000 meteoritos que hay catalogados. Los hay de tres tipos: rocosos, metálicos y una mezcla de ambos. Los metálicos son los más curiosos, porque la sensación cuando coges uno es inesperada. Tienen un peso extraordinariamente elevado en comparación con su volumen.

Vehículos de la vida
Los más interesantes desde el punto de vista científico son las condritas, un tipo de meteoritos rocosos. “Son, con mucho, las más numerosas –representan un 85% de los meteoritos conocidos– y probablemente también las más interesantes desde el punto de vista astrobiológico”, señala el propio Frías. A bordo de ellos pudieron llegar moléculas esenciales para el desarrollo de la vida en la Tierra, como el agua y otros compuestos inorgánicos y orgánicos.

De las decenas de miles de meteoritos que han caído sobre la Tierra, solo 150 proceden de la Luna, y poco más de 100 de Marte. Son las joyas de la corona, por su rareza. “Aquellos que presentan rasgos más característicos, inusuales o singulares, o una mineralogía o geoquímica especiales, son los que tienen mayor valor científico. Ahí destacan algunas condritas carbonáceas, y determinados ejemplares lunares y de Marte”, reconoce Frías.

Las rarezas también son el objetivo de los cazadores de meteoritos. Estas piezas se venden muy caras en el mercado. En la casa de subastas Christie’s han salido a la venta meteoritos por un precio mínimo de 80.000 euros. Aunque para hacerse con una de estas piezas no hace falta pujar; en la red es fácil encontrar páginas web donde también se venden meteoritos.

Coto de caza (de pedruscos)
Los cazadores de meteoritos recorren el planeta –sobre todo las zonas desérticas de África y América del Sur donde se distinguen bien las rocas sobre el terreno– en busca de este material extraterrestre para engrosar su colección personal, aunque muchos también los ceden a museos. Esta dedicación escuece a más de un científico. Aseguran desde el Foro Español de Meteoritos y Recursos Geológicos del Espacio que “quien encuentre un meteorito debe entregarlo a una institución, pues no le pertenece”. Son de la humanidad, aunque de vez en cuando su llegada a la Tierra nos deje con el corazón en un puño


link: http://www.youtube.com/watch?v=OCvJ0JvmobY



Meteorito perfora mano de adolescente alemán
Gerrit Blank regresaba de la escuela cuando un meteorito atravesó su mano y provocó un cráter en el asfalto


la mano de un adolescente alemán fue perforada por un objeto volador al rojo vivo: un meteorito.

Gerrit Blank, de 14 años, se encontraba un día como cualquier otro regresando de la escuela cuando súbitamente algo atravesó su mano causándole gran sorpresa, pero sobre todo un enorme dolor. El objeto, después de atravesar literalmente su extremidad, se estrelló contra el suelo causando un micro cráter del tamaño de una suela de zapato. Gerrit Blank puede considerarse un chico afortunado. A sus 14 años, puede presumir de haber sobrevivido al impacto de un meteorito. El chico iba caminando a la escuela cuanodo vio una bola de luz que se dirigía hacia él. Instantes después, un meteorito del tamaño de una judía rozaba su mano y se desviaba, dejando un cráter del tamaño de una huella de zapato.

No sé si considerarlo afortunado por sobrevivir al impacto de un meteorito, o desafortunado por caerle un meteorito encima.

Blank declaró al diario inglés The Telegraph:

link: http://www.youtube.com/watch?v=im6RiN8EVaE

“Al principio solo pude ver una pelota de luz, y súbitamente sentí dolor en la mano. Un instante después se produjo un enorme estruendo como el sonido de un relámpago. El sonido que se liberó de este impacto, y que vino justo después de la luz, fue tan estruendoso que mis oídos se quedaron zumbando durante horas”.

En 1991 se realizó un registro de impactos de meteorito tomando referencias desde 1790:

25 impactos sobre cuerpos humanos o que cayeron a una corta distancia

69 impactos sobre estructuras construidas por el hombre (automóviles, casas…)

1954 último impacto registrado sobre una persona




link: http://www.youtube.com/watch?v=zgGd1oDowtU
0
1
0
1Comment
EstaViejaEsPeorQ

Rusos rusos

0
xrobertynox

todo por la perestroica

0