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Nietzsche - El Anticristo Introduccion y Prólogo.



¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de la potencia, la voluntad de la potencia, la potencia en sí.
¿Qué es lo malo? Todo aquello cuyas raices residen en la debilidad.
¿Qué es la dicha? La sensacion que experimentamos cuando la potencia crece, cuando nos percatamos de que hemos vencido una resistencia.
¡Que los débiles y los fracasados perezcan!, primer principio de nuestro amor a los hombres. Y que se les ayude a bien morir.


Con estas palabras Friedrich Nietzsche comienza su alegato contra el falso progresismo, contra todos los sacerdocios y contra todo lo que nos remita a la moral contemporánea, a la "moralina". El Anticristo, un libro cuya lectura requiere templanza y animosidad de carácter.

F. Nietzsche que vive de 1844 a 1900 ha sido uno de los filósofos que más han influido en los pensadores modernos. Fue un crítico terrible pero imparcial de la moral y religión de sus antecesorres y contemporáneos.
De 1879 a 1880 se dedicó solamente a escribir. Vivía en forma muy modesta y cada libro representaba un triunfo sobre sus ojos medio ciegos y sus fuertes dolores de cabeza, que se contaban entre sus múltiples dolores físicos. Sin embargo, estos trabajos, escritos en medio de una sórdida soledad en Suiza e Italia son los mejores que produjo.


La "mujer fatal" en la vida de Nietzsche y en su póstuma reputacion, fue su hermana. A la muerte de éste ofreció sus obras a los nazis. Aunque los nazis lo aceptaron y publicaron algunas engañadoras antologías del pensamiento de Nietzsche, todos los estudiosos serios de la materia están de acuerdo en que la versión nazi de las obras de este autor representan una perversión poco escrupulosa del pensamiento de éste.

El filósofo alemán en el curso de sus observaciones psicológicas, llega a la conclusión de que todo el comportamiento humano debe regirse por la voluntad. La voluntad de existir, de crear, de vencer el dolor, de obtener una fortaleza interior. Concepto que va íntimamente ligado, según su criterio, al de sublimación. Nietzsche considera que a lo que aspira el hombre, es a un ser más poderoso, en el cual con un gran y constante esfuerzo, llega a vencer su estado de impotencia. El hombre aspira a ser cada vez mejor, a dar diario nacimiento a sus potencialidades. Cuando fracasa en su intento de ser creador y se resigna a su fracaso, entonces busca dominar no ya sobre sí mismo, sino sobre los demás seres y cosas.
El estado más alto del hombre, recibe de Nietzsche el nombre de: Übermensch. El Übermensch es aquel que siendo dueño de sus actos y pensamientos, se gobierna a así mismo, sin necesidad de pertenecer a un rebaño y ser guiado y manipulado. Aunque Nietzsche declara en su Así hablaba Zaratustra que nunca ha existido hasta ahora el tipo de superhombre, dice en la presente obra que el éxito, en casos individuales, se encuentra constantemente aun en los más diversos lugares y culturas, pues el tipo de "hombre superior" es, en relacion con el resto de la humanidad, el grado más alto del hombre. Enfatiza la cuestion de si un Leonardo Da Vinci o un Goethe llegaron a ser "superhombres", si no fueron en algunos espectos "demasiado humanos".



Acerca del contraste entre el hombre inferior y Dios -del cual se habla también en Así hablaba Zaratustra-, dice un párrafo: "...Perteneced fieles a la tierra y no creáis en aquéllos que os hablan de esperanzas ultraterrestres. En vez de resignarnos, de entregarnos y ser demasiado humanos adorando la perfección, podríamos tratar de mejorar y perfeccionar nuestra vida en este mundo".

La imagen de la eternidad es, para Nietzsche, un círculo. Creyó en la eterna repeticion de los mismos acontecimientos a intervalos gigantescos. Consideró ésta la más científica de sus teorías. "Si no nos aferráramos a la creencia o idea religiosa de la creación, supondríamos que no hay comienzo alguno en el pasado, ni un fin... Esta lenta araña que se arrastra a la luz de la luna, y esta luz de la luna misma y tú y yo a la entrada, ... no puede todo y todos haber estado allí antes: regresar... ¿No debemos eternamente regresar?"

Esta idea vuelve a las especulaciones de los estoicos, cuya teoría dice que el mundo no está gobernado por un propósito; es un eterno juego sin sentido en el que estamos condenados a jugar el mismo papel una y mil veces más. Para Nietzsche, el "hombre inferior" y la eterna repeticion son dos ideas que van juntas, esta idea del hombre inferior es un reto, una antítesis de Dios, como la eterna repeticion de los mismos acontecimientos es una antítesis del concepto cristiano del tiempo y de la historia.

Contrariamente a lo que opinan personas que desconocen sus obras, no predicó la falta de disciplina y el libertinaje. Su "inmoralismo" no era más que una vigorosa reaccion contra el conformismo; y al elegir la palabra lo hizo porque "moral" generalmente designa un código social en donde ser "moral" es lo mismo que ser conformista.

Según Jaspers, Nietzsche y Kierkegaard señalan el inicio de la filosofía contemporánea. Heideggers ve en Nietzsche al último gran metafísico y el fin de una etapa iniciada por Platón. Thomas Mann creó el héroe de su "Doctor Fausto" inspirándose en sus obras, al igual que, inspirándose en el autor Camus, Stefan Zweig y el mismo Thomas Mann escribieron ensayos.










El presente libro es para muy pocos, tal vez no sea todavía para nadie.
Los que comprendan mi Zaratustra, serán a lo sumo, los únicos que podrán leerme. ¿Acaso puedo ser confundido con quienes ahora son comprendidos? Me pertenece el pasado mañana. Hay quien nace póstumo.
¿Que condiciones habrán de reunir los que deseen entenderme? Ser íntegro en las cosas del espíritu, íntegro hasta la dureza, para poder soportar, nada más que soportar, mi austeridad y mi pasión; estar acostumbrados a vivir en la cumbre de las montañas y a ver muy por debajo la despreciable charlatanería de la política y del egoísmo de los pueblos; haberse vuelto indiferente; no preguntar jamás si la verdad es útil, si puede llegar a convertirse en destino de alguien. Hácese precisa la predilección de los fuertes por las cuestiones que al presente nadie tiene el valor de dilucidar, el valor de buscar el fruto prohibido, la predestinacion del laberinto. Una experiencia de siete soledades. Oídos nuevos para música nueva. Ojos nuevos para las cosas que emergen de las ocultas lontananzas. Conciencia nueva para verdades mudas hasta hoy. Y la voluntad de economía del gran estilo: concentrar su fuerza, su entusiasmo. El respeto a sí mismo, el amor, la absoluta libertad respecto de sí mismo...

Para esos he escrito mi Anticristo. Estos serán mis únicos, mis verdaderos lectores, mis lectores predestinados; ¿qué importan los demás? Los demás no son más que humanidad. Hemos de ser superiores a la humanidad en espíritu, en energía... y en desdén.
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