Check the new version here

Popular channels

No cualquier pilucha entra en esta lucha




NO CUALQUIER PILUCHA ENTRA EN ESTA LUCHA:
Tetaterrorismo y nudismo subvertor
Por Manuela Verde Flúor


Hace poco, cuando Benedicto XVI anunció sorpresivamente su renuncia al trono papal, el conocido grupo Femen -quienes se hacen llamar feministas- hicieron una especie de protesta en la Catedral de Notre Damme, como siempre, con enorme cobertura de prensa y su consiguiente aparición instantánea en los medios de todo el mundo. Femen es un famoso grupo de mujeres ucranianas blancas, jóvenes y hegemónicamente bellas que buscan cuestionar el orden misógino utilizando como herramienta sus perfectos cuerpos desnudos con el fin de llamar la atención, lo que por supuesto logran, en una sociedad donde el consumo del cuerpo de las mujeres es algo cotidiano y aceptado.



Las fotografías -todas de alta calidad- con que se promocionan en sus páginas, muestran a estas verdaderas barbes humanas en distintas fotos "provocadoras": en una aparece una sonriente chica con pinta de modelo top sosteniendo en una mano unas gónadas masculinas y en la otra mano, una hoz ensangrentada. Otras fotos muestran a las chicas entrenando, haciendo abdominales, otras en una iglesia haciendo complicados pasos gimnásticos, o bien, una rubia espléndida con una métrica cabellera coronada de flores, que corta con una motosierra, una cruz cristiana. Ellas son llamadas las "cheer leaders feministas" y su lema es "Our God is woman, our mission is protest, our weapon are bare breasts" (Nuestro Dios es la mujer, nuestra misión es la protesta y nuestra arma, los pechos desnudos).

Pero frente a éstas imágenes que parecen publicidad vanguardista sacada de una revista de moda, nos preguntamos ¿Qué tan subversivo pueden ser estos mensajes si los cuerpos, el maquillake, las poses y todo eso, agradan al patriarcado?. La prueba es que cierto día, revisando el fan page de Facebook de las Femen, apareció una foto de unas chicas de Brasil (que aparece más abajo), con los pechos pintados al estilo de Femen y puños alzados, lo diferente es que se trataba de chicas normales, con pechos caídos, más gordas y morenas, lo que generó una avalancha de protestas entre los gans más acérrimos de la página: los hombres. Algunas manifestaciones eran "No queremos ver esto" "¿sobre qué protestan estas chicas, por la discriminación de las gordas?" o bien "Ustedes no son guerreras, son payasas, acomplejadas", un brasileño diciendo que le da "vergüenza ajena" y otro tipo escupiendo un agresivo y patriarcal: "Van por el camino equivocado, así con esos cuerpos nadie las va a escuchar".




Entonces la pregunta es ¿Dónde situamos la protesta con el cuerpo, nosotras lesbofeministas radicales y cuestionadoras? ¿Cómo nos manifestamos frente al patriarcado para molestarlos, incomodarlos, y re-significar nuestros cuerpos?

Tetaterrorismo: No es lo mismo que hacer topless en un concierto de rock, no es lo mismo.

Hace un tiempo sucedió algo que curiosamente después lo vi graficado en una caricatura. La cosa era la siguiente: en un restaurante de Estación Central, me encuentro a la hora de almuerzo con unas amigas, y en la mesa de al lado, una mujer amamanta a su hijo. Aparece el dueño del local algo molesto y ofuscado, diciéndole a la mujer "que es hora de almuerzo y nadie quiere ver eso, que es un acto privado". La mujer no dice nada, se descoloca y da algunas explicaciones, que no son escuchadas, el tipo le dice "señora, yo la entiendo, pero puede ir al baño si quiere, mire que a esta hora el restaurante se llena de gente y no es agradable que la vean en esta tarea". Lo curioso e indignante, es que pegado en una de las paredes de este mismo restaurante, había un póster con una publicidad de cerveza, que mostraba a una modelo exuberante y siliconada, con el pezón apenas cubierto por un ínfimo bikini. Entonces, el problema no era la teta en sí.

Con esto nos escupieron en la cara, que es el patriarcado quien elige cuál teta quiere ver, y cuál teta no quiere ver, y por quiénes va a ser vista, pues está claro que al dueño del restaurante le importa un comino que las mujeres nos sintamos ofendidas por su publicidad groseramente sexista mientras comemos. Claro es que la que quiere ver es la que él se inventa según su necesidad y gusto, no la real, que le resulta repulsiva y asquerosa. El patriarcado, y tomo aquí una idea de Margarita Pisano, excluye a las mujeres e inventa el concepto de "femeneidad" diseñada por ellos y para ellos, con el fin de que quienes quieran ser "incluídas" cumplan una serie de requisitos que pasarán por este tribunal masculino, el que decidirá si deja entrar a esta mujer a su mundo, y en qué lugar la situará. En este entendido, la teta joven y turgente tiene un sitial privilegiado, como esclava de lujo, y la teta real, la de la madre que amamanta, la de la gorda que no usa sostén, es negada y escondida.

La rabia que nos provoca esto, es lo que desemboca en el chiste del tetaterrorismo, que consiste en sacas las tetas con el fin de molestar al patriarcado, pero que en cierta medida, es un chiste también, es ridículo, parece un fácil provocación, también fácilmente criticable por las mismas feministas, quienes no pocas veces nos han tildado de "poco pensantes y faranduleras", porque mostrar las tetas se parece más a un acto de adolescentes borrachas en un concierto de rock, que a un acto crítico lesbofeminista.

Permítanme discordar de tales dichos y plantear el porqué de estos actos tetaterroristas que han irrumpido algunos espacios como estos que nombro: En Plaza de Armas de Santiago mientras un grupo celebrara el triunfo en la alcaldía de la candidata de centro derecha Carolina Tohá, por sobre el ultra derechista Zalaquett, o en algunas muestras artísticas, marchas, protestas y también en actos amorosos grupales, como el IX Encuentro Lesbofeminista en La Paz, Bolivia. En todos estos actos, la teta estriada, gorda, plana, caída, flácida, negra, mestiza, la teta FEA, irrumpe insolente a molestar con su carne escondida, al patriarcado, quien mira horrorizado y burlesco, haciendo una mueca de desagrado e ira ante tanta desobediencia.

Y agreguémosle aún más: la teta junto a una panza inflamada por el alcohol y la ansiedad, o acompañando a un vientre estriado por parir los críos que secuestra el patriarcado, la teta cercenada por la medicina, esa teta es nuestra teta, la que no se descubre para despertar el deseo del hombre, sino para abofetearle el olvido y el rechazo que ha recibido, esa es la teta traicionada pues el patriarcado sigue aún mamando de su leche para engordar sus saciables egos.

Entonces vuelvo a decir que no, el tetaterrorismo es un chiste, pero no es un chiste tan ridículo como parece, porque hay que situarlo, hay que usarlo como protesta de verdad, no como coquetería de adolescente en busca de aceptación masculina, hambrienta de ser filmada para que suban el video a YouTube, el tetaterrorismo es molestoso, es feo, es denunciante, y por eso le colocamos el apellido de "terrorismo".

Nuestra lucha es incómoda, no sólo para ellos, ni para las mujeres heteronormadas, nuestra lucha lesbofeminista es incómoda también para nosotras mismas, porque aunque seamos el blanco de la crítica fácil al tildarnos de sectarias, estamos en un grupo al que no entra cualquier cuerpo, sino el sufriente, el hastiado, el cuerpo que ya está harto y se subleva al mostrarse tal cual es, en una colorida cachetada a la realidad consensuada.


NOTA: Los comentarios se encontrarán cerrados. Si deseas comentar hacé click en el banner de abajo.



0
0
0
0No comments yet