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¿Qué será de Uruguay después de José Mújica?

El presidente se despide este domingo en unas elecciones con ganador incierto

Las encuestas aseguran que se celebrará una segunda vuelta el 30 de noviembre


La era Mújica termina en medio de una de las campañas electorales más competitivas y con más incertidumbres en la historia de Uruguay. ¿Será capaz el Frente Amplio de lograr un tercer gobierno o darán la sorpresa los partidos tradicionales (Nacional y Colorado)? Lo más probable es que hasta finales de noviembre no sepamos la respuesta, ya que todas las encuestas indican que habrá segunda vuelta. Pero de momento, la sociedad uruguaya tiene una cita con las urnas este domingo 26. A priori, las condiciones son favorables al partido oficialista del Frente Amplio (FA), la coalición de izquierdas que llegó al gobierno en 2005, pero peligra la mayoría absoluta de la que ha gozado en estas dos legislaturas.

Sin duda en estos nueve años el FA ha transformado el país: el índice de pobreza pasó del 38% al 11% y el desempleo se sitúa en el 6,7%, una de las cifras más baja registradas, según datos del Instituto Nacional de Estadística. También ha mejorado la productividad de forma significativa y se ha multiplicado el Producto Interior Bruto, pero una vez superadas las urgencias económicas que dejó la crisis de 2002, ahora la ciudadanía exige nuevas demandas. Para muchos ciudadanos la educación y la seguridad son las dos grandes asignaturas que le han quedado pendientes al FA.

"Una gestión exitosa genera ciudadanos más exigentes, que quieren seguir progresando, y eso es lo que le sucede a la sociedad uruguaya. El FA ha conseguido la reconstrucción social tras la crisis, pero no ha podido consolidar la transformación de la educación ni una mayor cohesión social quitando temor a una población envejecida muy preocupada por la inseguridad. Tampoco ha habido una renovación en sus elencos y eso ha generado descontento.

Quien ahora elige es la sociedad del 2014 y, entre otras medidas, exige esa renovación generacional, una mejor educación, unos servicios públicos de calidad y que los impuestos no carguen fundamentalmente sobre la clase media. Tal vez exige mucho, pero es el resultado de una sociedad mejor", explica Gerardo Caetano, historiador y politólogo.

Que la intención de voto para el partido oficialista se haya debilitado varios puntos respecto a las elecciones anteriores tiene también que ver con "la capacidad de la oposición para señalar errores", apunta Adoldo Garcé. "En Uruguay la oposición es muy fuerte y la regla de oro es que quien está en el Gobierno siempre se debilita". Así, los últimos sondeos de las principales encuestadoras le dan de media al FA un 44% de los votos, mientras que el Partido Nacional se sitúa en torno al 33% y el Partido Colorado en el 17%.

¿Qué aporta cada candidato?

La experiencia del candidato del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, quien ya fue presidente de Uruguay de 2005 a 2010, es uno de sus mejores aliados. Al doctor Vázquez -es oncólogo- se le considera una persona seria, competente y fue bien valorado durante su mandato. De cara a una segunda vuelta es una apuesta fuerte, ya que ha demostrado su capacidad de captar el voto moderado, pero en la campaña ha sufrido duras críticas. Se ha negado a debatir con el resto de candidatos y ha hecho caso omiso de los datos que arrojan las encuestas ante la posible pérdida de la mayoría de la que disfruta el partido.

Por su parte, el Partido Nacional (PN, centro-derecha) ha sido el que ha dado la sorpresa en la campaña. Contra todo pronóstico, el joven candidato Luis Lacalle Pou (41 años e hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle) venció en las internas a Jorge Larrañaga -candidato en las anteriores elecciones- y, a partir de ahí, comenzó una campaña con un estilo más renovador explotando la diferencia generacional con el candidato del FA. Si bien su discurso no es nuevo en lo ideológico, sí lo es a nivel de comunicación. "Hay una franja volátil de un 15% o 20% de gente indecisa, descontenta con el centro y la izquierda y está más receptiva a un mensaje de novedad que de experiencia. Eso sí, en una segunda vuelta tendría que demostrar que es innovador en sus propuestas, no solo valdría ya ese cambio comunicacional", señala Gerardo Caetano. Lacalle Pou tampoco se ha librado de las críticas y en varias ocasiones ha quedado en evidencia su endeble discurso.

El Partido Colorado (PC, derecha), con Pedro Bordaberry a la cabeza -es hijo del ex dictador Juan María Bordaberry- es la formación que más tiempo ha gobernado en Uruguay y también ha sido el que más sufrió las consecuencias políticas de la crisis de 2002: los votantes que le acusaban de haber llegado a esa situación le castigaron retirando su voto. "Pedro Bordaberry ha permitido que el partido volviera a crecer, pero ahora compite directamente por los mismos electores del Partido Nacional", comenta Adolfo Garcé y en las encuestas no sale muy bien parado.

Por último, el Partido Independiente, cuyo candidato es Pablo Mieres, representa al centro izquierda. Reúne muchos menos votos que sus contrincantes, pero puede ser importante si logra representación parlamentaria: se convertiría en un partido bisagra y ya ha anunciado que pactará con cualquiera de los vencedores.

Uruguay, personificado en su hasta ahora presidente José Mujica es uno de los principales ejemplos de buen gobierno en América Latina y sin embargo ahora todas las opciones están abiertas.
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