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Resumen de rebelión en la granja- George Orwell

CAPITULO 1 : »Camaradas: os habéis enterado ya del extraño sueño que
tuve anoche. Pero de eso hablaré luego. Primero tengo que decir
otra cosa. Yo no creo, camaradas, que esté muchos meses más
con vosotros y antes de morir estimo mi deber transmitiros la
sabiduría que he adquirido.
nuestras vidas son tristes, fatigosas y
cortas. Nacemos, nos suministran la comida necesaria para mantenernos
y a aquellos de nosotros capaces de trabajar nos obligan
a hacerlo hasta el último átomo de nuestras fuerzas; y en el
preciso instante en que ya no servimos, nos matan con una
crueldad espantosa.
El hombre es el único enemigo real que tenemos.
El hombre es el único ser que consume sin producir
Ése es mi mensaje, camaradas: ¡Rebelión!
Ningún animal debe matar a otro animal. Todos los
animales son iguales.
¡Bestias de Inglaterra, bestias de Irlanda!
¡Bestias de toda tierra y clima!
¡Oíd mis gozosas nuevas que cantan un futuro feliz!
Tarde o temprano llegará la hora
en la que la tiranía del Hombre sea derrocada
y las ubérrimas praderas de Inglaterra
tan sólo por animales sean holladas.
De nuestros hocicos serán proscritas las argollas,
de nuestros lomos desaparecerán los arneses.
Bocados y espuelas serán presas de la herrumbre
y nunca más crueles látigos harán oír su restallar.
Más ricos que la mente imaginar pudiera,
el trigo, la cebada, la avena, el heno, el trébol, la alfalfa
y la remolacha serán sólo nuestros el día señalado.
Radiantes lucirán los prados de Inglaterra
y más puras las aguas manarán;
más suave soplará la brisa
el día que brille nuestra libertad.
Por ese día todos debemos trabajar
aunque hayamos de morir sin verlo.
Caballos y vacas, gansos y pavos,
¡todos deben, unidos, por la libertad luchar!
¡Bestias de Inglaterra, bestias de Irlanda!
¡Bestias de todo país y clima!
¡Oíd mis gozosas nuevas que cantan un futuro feliz!

el alboroto armado despertó al señor Jones
Tomó la escopeta, que estaba permanentemente
en un rincón del dormitorio, y disparó un tiro en la oscuridad.
Los perdigones se incrustaron en la pared del granero y la
sesión se levantó precipitadamente

Capitulo 2: Tres noches después, el Viejo Mayor murió apaciblemente
mientras dormía. Su cadáver fue enterrado al pie de la huerta.
Eso ocurrió a principios de marzo. Durante los tres meses siguientes
hubo una gran actividad secreta.
Elementos prominentes entre ellos eran dos cerdos jóvenes
que se llamaban Snowball y Napoleón, a quienes el señor Jones
estaba criando para vender.
Snowball era más vivaz que Napoleón, tenía mayor facilidad de
palabra y era más ingenioso, pero lo consideraban de carácter mas débil.
un sistema completo de ideas al que dieron el
nombre de Animalismo.
Los animales odiaban a Moses(cuervo) porque era chismoso y no
hacía ningún trabajo.
Los discípulos más leales eran los caballos de tiro Boxer y
Clover. Ambos tenían gran dificultad en formar su propio juicio,
pero desde que aceptaron a los cerdos como maestros, asimilaban
todo lo que se les decía y lo transmitían a los demás animales
mediante argumentos sencillos
Llegó junio y el heno estaba casi listo para ser cosechado
El hambre sublevó a los animales, que ya no resistieron
más. Una de las vacas rompió de una cornada la puerta del
depósito de forrajes y los animales empezaron a servirse solos
de los depósitos. En ese momento se despertó el señor Jones. De
inmediato él y sus cuatro peones se hicieron presentes con látigos,
azotando a diestro y siniestro. Esto superaba lo que los
hambrientos animales podían soportar
los animales habían perseguido a Jones y sus peones hacia
la carretera y, apenas salieron, cerraron el portón tras ellos estrepitosamente.
Jones fue expulsado
y la «Granja Manor» era de ellos
Esos siete Mandamientos serían inscritos en la pared; formarían
una ley inalterable por la cual deberían regirse en adelante,
todos los animales de la «Granja Animal
LOS SIETE MANDAMIENTOS
1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
2. Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es un
amigo.
3. Ningún animal usará ropa.
4. Ningún animal dormirá en una cama.
5. Ningún animal beberá alcohol.
6. Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales.

CAPITULO 3: ¡Cuánto trabajaron y sudaron para entrar el heno! Pero sus esfuerzos
fueron recompensados, pues la cosecha resultó incluso
mejor de lo que esperaban.
Todos admiraban a Boxer. Había sido
un gran trabajador aun en el tiempo de Jones, pero ahora más
bien semejaba tres caballos que uno; en determinados días parecía
que todo el trabajo descansaba sobre sus forzudos hombros.
Tiraba y arrastraba de la mañana a la noche y siempre
donde el trabajo era más duro. Había acordado con un gallo que lo despertara media hora antes que los demás para empezar a trabajar voluntariamente. Su respuesta para cada problema,
para cada contratiempo, era: « ¡Trabajaré más fuerte
También se descubrió que los más estúpidos como las ovejas,
las gallinas y los patos eran incapaces de aprender de memoria
los siete mandamientos. Después de mucho meditar, Snowball
declaró que los siete mandamientos podían reducirse a una sola
máxima expresada así: «¡Cuatro patas sí, dos pies no!
Al principio, las aves hicieron ciertas objeciones
pues les pareció que también ellas tenían solamente dos patas;
pero Snowball les demostró que no era así.
—Las alas de un pájaro —explicó— son órganos de propulsión
y no de manipulación. Por lo tanto deben considerarse como
patas. La característica que distingue al hombre es la «mano
», útil con el cual comete todos sus desafueros
Napoleón no se interesó por los comités creados por Snowball.
Dijo que la educación de los jóvenes era más importante
que cualquier cosa que pudiera hacerse por los adultos.
El misterio del destino de la leche se aclaró pronto: se mezclaba
todos los días en la comida de los cerdos.
Nuestro único objeto al comer estos alimentos es
preservar nuestra salud. La leche y las manzanas
Por vuestro bien tomamos
esa leche y comemos esas manzanas. ¿Sabéis lo que ocurriría si
los cerdos fracasáramos en nuestro cometido? ¡Jones volvería!
Sí, ¡Jones volvería!
Ciertamente, si había algo de lo que estaban completamente
seguros los animales, era de no querer la vuelta de Jones.

CAPITULO 4:
Todos los días, Snowball y Napoleón enviaban bandadas de palomas con
instrucciones de mezclarse con los animales de las granjas colindantes,
contarles la historia de la Rebelión y enseñarles los
compases de «Bestias de Inglaterra».
Rumores acerca de una granja maravillosa de la que se había
expulsado a los seres humanos y en la que los animales administraban
sus propios asuntos, continuaron circulando en forma vaga
y falseada, y durante todo ese año se extendió una ola de rebeldía
en la comarca.
A pesar de todo, la tonada y hasta la letra de «Bestias de Inglaterra
» eran conocidas por doquier. Se habían difundido con una
velocidad asombrosa
Cualquier animal que era sorprendido cantándola, se le azotaba
en el acto. Sin embargo, la canción resultó irreprimible
A principios de octubre, cuando el maíz había sido cortado Jones y todos sus peones, con media
docena más de hombres de Foxwood y Pinchfield, habían
atravesado el portón y se aproximaban por el sendero hacia la
casa. Todos esgrimían palos, exceptuando a Jones, que marchaba
delante con una escopeta en la mano. Evidentemente iban a
tratar de reconquistar la granja.
se habían adoptado las precauciones necesarias.
Snowball, que había estudiado las campañas de Julio César en
un viejo libro, hallado en la casa, estaba a cargo de las operaciones
defensivas. Dio las órdenes rápidamente y en contados minutos,
cada animal ocupaba su puesto de combate.
al oírse el chillido de Snowball, que era la señal para retirarse,
todos los animales dieron media vuelta y se metieron, por
el portón, en el patio.
Los hombres lanzaron un grito de triunfo. Vieron —es lo que
imaginaron— a sus enemigos en fuga y corrieron tras ellos en
desorden. Eso era precisamente lo que Snowball esperaba
Snowball dio la señal para la carga. Él
mismo acometió a Jones. Éste lo vio venir, apuntó con su escopeta
e hizo fuego. Los perdigones dejaron su huella sangrienta
en el lomo de Snowball, y una oveja cayó muerta. Sin vacilar un
instante, Snowball lanzó sus quince arrobas contra las piernas de
Jones, que fue a caer sobre una pila de estiércol mientras la escopeta
se le escapó de las manos.
Todos los hombres se habían ido, menos uno. Allá en el patio,
Boxer estaba empujando con la pata al mozo de caballeriza
que yacía boca abajo en el barro, tratando de darle vuelta. El
muchacho no se movía.
—Yo no deseo quitar una vida, ni siquiera humana —
repitió Boxer con los ojos llenos de lágrimas.
—¿Dónde está Mollie?
Al final, la encontraron escondida en su casilla, en el establo,
con la cabeza enterrada en el heno del pesebre. Se había escapado
tan pronto como sonó el tiro de la escopeta.3
Al finarse la llamó la «Batalla del Establo de las Vacas
», pues fue allí donde se realizó la emboscada. La escopeta
del señor Jones fue hallada en el barro y se sabía que en la casa
había proyectiles. Se decidió colocar la escopeta al pie del
mástil, como si fuera una pieza de artillería, y dispararla dos
veces al año; una vez, el cuatro de octubre, aniversario de la
«Batalla del Establo de las Vacas», y la otra, el día de San Juan,
aniversario de la Rebelión.

CAPITULO 5:
Y yo estaba a cierta distancia,
pero estoy casi segura de haberte visto: él te estaba hablando
y tú le permitías que te acariciara. ¿Qué significa eso, Mollie?
—¡Él no hizo nada! ¡Yo no estaba! ¡No es verdad!
Escondido
bajo la paja, había un montoncito de terrones de azúcar y varias
tiras de cintas de distintos colores. Tres días después Mollie desapareció
Daba la impresión de que estaba a gusto», dijeron
las palomas. Ninguno de los animales volvió a mencionar a
Mollie. En enero hizo muy mal tiempo. La tierra parecía de hierro
y no se podía hacer nada en el campo. Se realizaron muchas
reuniones en el granero principal; los cerdos se ocuparon en formular
planes para la temporada siguiente.
los cerdos, que eran manifiestamente más inteligentes que los
demás animales, resolverían todas las cuestiones referentes al
manejo de la granja, aunque sus decisiones debían ser ratificadas
por mayoría de votos. Este arreglo hubiera resultado bastante
bien a no ser por las discusiones entre Snowball y Napoleón.
Los dos estaban en desacuerdo en todos los puntos donde era
posible que hubiera discrepancia. Snowball con sus brillantes discursos llegaba a convencer
a la mayoría pero Napoleón le ganaba, cuando se trataba de
obtener apoyo al margen de las sesiones.
Napoleón
no presentó ningún plan propio, pero decía tranquilamente
que los de Snowball se quedarían en nada y su actitud
era la del que parece esperar algo. Pero de todas sus controversias,
ninguna fue tan enconada como la que tuvo lugar respecto
al molino de viento.
En la larga pradera, cerca de los edificios, había una pequeña
loma que era el punto más alto de la granja. Después de estudiar
el terreno, Snowball declaró que aquél era el lugar indicado para un molino de viento, con el cual se podía hacer funcionar
una dinamo y suministrar electricidad para la granja
Vote por Snowball y la semana de
tres días» y «Vote por Napoleón y el pesebre lleno»
podrían hacer otra tentativa,
más resuelta que la anterior, para recuperar la granja y restaurar
al señor Jones. Tenían aún mayores motivos para hacerlo, pues
la noticia de la derrota se difundió por los alrededores y había
vuelto a los animales más descontentos que nunca. Como de
costumbre, Snowball y Napoleón estaban en desacuerdo. Según
Napoleón, lo que debían hacer los animales era procurar la obtención de armas de fuego y adiestrarse en su manejo. Snowball
opinaba que debían mandar cada vez más palomas y fomentar la
rebelión entre los animales de las otras granjas.
Uno argumentaba
que si no podían defenderse estaban destinados a ser conquistados;
el otro argüía que si había rebeliones en todas partes no
tendrían necesidad de defenderse. Los animales escuchaban
primeramente a Napoleón, luego a Snowball, y no podían decidir
quién tenía razón; a decir verdad, siempre estaban de acuerdo
con el que les estaba hablando en aquel momento. Luego Napoleón se levantó para contestar.
Dijo tranquilamente que el molino de viento era una tontería y
que él aconsejaba que nadie lo votara.
Granja Animal» cuando el vil
trabajo fuera aligerado de las espaldas de los animales. Su imaginación
había ido mucho más allá de las desgranadoras y las
segadoras. «La electricidad —dijo— podría mover las trilladoras,
los arados, las rastrilladoras, los rodillos, las segadoras y las
atadoras, además de suministrar a cada cuadra su propia luz
eléctrica, agua fría y caliente, y un calentador eléctrico.
Los perros persiguen a Snowball y lo sacan de la granja.
eran los cachorros que Napoleón había quitado a sus
madres y criado en secuestro
Napoleón, con los canes tras él, subió a la plataforma que
ocupara Mayor cuando pronunció su histórico discurso
Anunció que desde ese momento se habían terminado las reuniones
de los domingos por la mañana. Eran innecesarias, dijo,
y hacían perder tiempo. En el futuro todas las cuestiones
relacionadas con el gobierno de la granja serían resueltas por
una comisión especial de cerdos, presidida por él. pero no habría más debates.
Cuatro jóvenes puercos de la primera fila
emitieron agudos gritos de desaprobación, y todos ellos se
pusieron en pie bruscamente y comenzaron a hablar al mismo
tiempo. Pero, repentinamente, los perros que estaban sentados
alrededor de Napoleón dejaron oír unos profundos gruñidos
amenazadores y los cerdos se callaron, volviéndose a sentar.
n paso en falso, y nuestros enemigos
caerían sobre nosotros. Seguramente, camaradas, que ustedes
no desean el retorno de Jones, ¿verdad?
«Si el camarada Napoleón lo dice, debe de estar
en lo cierto»
«Napoleón
siempre tiene razón»
«Trabajaré
más fuerte»
El tercer domingo después de la expulsión de Snowball, los
animales se sorprendieron un poco al oír a Napoleón anunciar
que, después de todo, el molino de viento sería construido
Él había aparentado oponerse al molino,
pero simplemente como una maniobra para deshacerse de
Snowball, que era un sujeto peligroso y de nociva influencia.
Todo aquel año, los animales trabajaron como esclavos.
El molino de viento presentó dificultades inesperadas
Clover a veces
le advertía que tuviera cuidado y no se esforzara demasiado,
pero Boxer jamás le hacía caso. Sus dos lemas: «Trabajaré
más fuerte» y «Napoleón siempre tiene razón», le parecían
respuesta satisfactoria para todos los problemas
Se había puesto
de acuerdo con el gallo para que éste lo despertara por la
mañana tres cuartos de hora más temprano, en vez de media hora.
Más adelante también habría necesidad de semillas y abonos
artificiales, además de diversas herramientas y, finalmente,
lo más importante: la maquinaria para el molino de viento.
Nadie podía imaginar cómo se iban a obtener todos estos artículos.
Napoleón anunció que había decidido
adoptar un nuevo sistema. En adelante, «Granja Animal
» iba a negociar con las granjas vecinas; y no por supuesto
con algún propósito comercial, sino simplemente con el fin de
obtener ciertos materiales que hacían falta con urgencia
necesidades del molino están por encima de todo lo demás»,
afirmó. En consecuencia, estaba tomando las medidas necesarias
para vender una parte del heno y otra de la cosecha de
trigo de ese año, y más adelante, si necesitaban más dinero,
tendrían que obtenerlo mediante la venta de huevos, para los
cuales siempre había mercado en Willingdon.

Nunca tener trato alguno con los humanos, nunca
dedicarse a comerciar, nunca usar dinero», ¿no fueron ésas las
primeras resoluciones adoptadas en aquella reunión triunfal,
después de haberse expulsado a Jones?

Whymper: un hombre bajito, astuto, de patillas
anchas, la visión de Napoleón,
sobre sus cuatro patas, dándole órdenes a Whymper, que se
tenía sobre sus dos pies, despertó su orgullo y los reconcilió en
parte con la nueva situación.
Los seres humanos, por su parte,
no odiaban menos a «Granja Animal», ahora que estaba
prosperando; al contrario, la odiaban más que nunca.

llegaron a tener cierto
respeto por la eficacia con que los animales estaban administrando
sus propios asuntos. Uno de los síntomas de esto fue que
empezaron a llamar a «Granja Animal» por su verdadero nombre
y dejaron de pretender que se llamara «Granja Manor».
También desistieron de apoyar a Jones
Los cerdos se mudan a la casa.
Napoleon empieza a ser llamado líder.
La resolución fue contra las sábanas
Un cuadro terrible se ofrecía a su vista.
El molino estaba en ruinas.
SNOWBALL es considerado el culpable de destruir el molino, Recompensaré y nombraré «Héroe Animal de Segundo Grado»
y gratificaré con medio bushel de manzanas, al animal que lo
traiga muerto. Todo un bushel, al que lo capture vivo.

CAPITULO 7:
Se presentó un invierno crudo. Los humanos afirmaban que el molino se había derrumbado debido a que las paredes eran muy delgadas, entonces los animales las hicieron mas gruesas.
En enero escaseó la comida. La ración de maíz fue reducida
drásticamente y se anunció que, en compensación, se iba a otorgar
una ración suplementaria de patatas. Pero luego se descubrió
que la mayor parte de la cosecha de patatas se heló por no haber
sido protegida suficientemente.
Los animales no tenía que comer excepto paja y remolacha.

Napoleón conocía bien las desastrosas consecuencias que
acarrearía el descubrimiento de la verdadera situación alimenticia,
y decidió utilizar al señor Whymper para difundir una impresión
contraria.

Napoleón ordenó que se llenaran con arena hasta
el tope, los depósitos casi vacíos de los cobertizos y que luego
fueran cubiertos con lo que aún quedaba de cereales y forrajes.
Mediante un pretexto adecuado, Whymper fue conducido a
través de esos cobertizos permitiéndosele echar un vistazo a los
depósitos. Se consiguió engañarle y continuó informando al
mundo exterior que no había escasez de alimentos en «Granja
Animal».
Napoleón pasaba su tiempo siempre encerrado en su casa pensando como haría para obtener más cereales, él estaba custodiado por sus canes. Estos canes ladraban a quién se le acercara. Ya no se le veía nunca y daba sus ordenes mediante Squealer

Por primera vez desde la expulsión de Jones había algo
que se asemejaba a una rebelión. Dirigidas por tres gallinas
jóvenes Black-Minorca, las gallinas hicieron un decidido intento
por frustrar los deseos de Napoleón. Su protesta fue volar hasta
los montantes y poner allí sus huevos, que se hacían pedazos al
chocar con el suelo. Napoleón actuó rápidamente y sin piedad.
Ordenó que fueran suspendidas las raciones de las gallinas y decretó
que cualquier animal que diera, aunque fuera un grano de
maíz, a una gallina, sería castigado con la muerte

Todas las noches, se decía, él se introducía al amparo de la
oscuridad y hacía toda clase de daños. Robaba el maíz, volcaba
los cubos de leche, rompía los huevos, pisoteaba los semilleros,
roía la corteza de los árboles frutales. Cuando algo andaba mal
se hizo habitual atribuírselo siempre a Snowball.

¡Snowball se ha vendido a
Frederick, el de la «Granja Pinchfield», y en este momento debe
de estar conspirando para atacarnos y quitarnos nuestra granja!
Snowball hará de guía cuando comience el ataque. Pero hay algo
Sabéis cuál era la verdadera
razón? ¡Snowball estaba de acuerdo con Jones desde el
mismo comienzo! Fue agente secreto de Jones desde siempre.
Esto ha sido comprobado por documentos que dejó abandonados
y que ahora hemos descubierto.
Nuestro Líder, el camarada Napoleón —anunció Squealer,
hablando lentamente y con firmeza—, ha manifestado categóricamente,
categóricamente, camaradas, que Snowball fue
agente de Jones desde el mismo comienzo de todo y en cualquier
caso, desde mucho antes de que se pensara siquiera en la
Rebelión.
—¡Ah, eso es distinto! —gritó Boxer—. Si el camarada
Napoleón lo dice, debe ser así.
—¡Ése es el verdadero espíritu, camarada!.

El perro chilló pidiendo misericordia y los otros huyeron con el
rabo entre las piernas. Boxer miró a Napoleón para saber si
debía continuar aplastando al perro hasta matarlo o si debía
soltarlo. Napoleón pareció cambiar de semblante y le ordenó
bruscamente que soltara al perro, a lo cual Boxer levantó su
pata y el can huyó maltrecho y gimiendo.
Pronto cesó el tumulto. Los cuatro cerdos esperaban temblando
y con la culpabilidad escrita en cada surco de sus rostros.
Napoleón les exigió que confesaran sus crímenes. Eran los
mismos cuatro cerdos que habían protestado cuando Napoleón
abolió las reuniones de los domingos. Sin otra exigencia, confesaron
que estuvieron en contacto clandestinamente con Snowball
desde su expulsión, colaboraron con él en la destrucción del
molino y convinieron en entregar la «Granja Animal» al señor
Frederick. Agregaron que Snowball había admitido, confidencialmente,
que él era agente secreto del señor Jones desde muchos
años atrás.

Y así continuó la serie de confesiones y ejecuciones hasta
que una pila de cadáveres yacía a los pies de Napoleón y el aire
estaba impregnado con el olor de la sangre, olor que era desconocido
desde la expulsión de Jones.

Aquellas escenas de terror y matanza no eran lo que ellos soñaron
aquella noche cuando el Viejo Mayor, por primera vez, los
incitó a rebelarse.

encontrar, empezó a cantar «Bestias
de Inglaterra». Los demás animales a su alrededor la imitaron
y la cantaron tres veces, melodiosamente, aunque de forma
lenta y fúnebre como nunca lo hicieran.
Apenas habían terminado de repetirla por tercera vez cuando
se acercó Squealer, acompañado de dos perros, con el aire de
quien tiene algo importante que decir. Anunció que por un decreto
especial del camarada Napoleón se había abolido el canto
de «Bestias de Inglaterra». Desde ese momento quedaba prohibido
cantar dicha canción.
Los animales quedaron asombrados. —¿Por qué? —gritó
Muriel.
—Ya no hace falta, camarada —dijo Squealer secamente—.
«Bestias de Inglaterra» fue el canto de la Rebelión. Pero la Rebelión
ya ha terminado. La ejecución de los traidores, esta tarde,
fue el acto final. El enemigo, tanto exterior como interior, ha
sido vencido. En «Bestias de Inglaterra» nosotros expresamos
nuestras ansias por una sociedad mejor en el futuro.
Esa sociedad ya ha sido establecida, por lo tanto la canción no tiene objeto.
En su lugar Mínimus, el poeta, había compuesto otra canción
que comenzaba así:
Granja Animal, Granja Animal,
¡Nunca por mí tendrás ningún mal!

CAPITULO 8: Días después de las matanzas a los traidores los animales recordaron: que ningún animal debe matar a otro pero ahora se le agregaba sin ningún motivo, según lee Muriel.
Los animales tuvieron que trabajar aún más duro y la comida era peor que cuando estaba Jones. Los animales no pueden recordar como eran las cosas antes de la rebelión y Squealer les dice que “la producción cada vez aumenta más”.
Se anuncia que la escopeta será disparada cada año para el cumpleaños de Napoleón( Nuestro líder, camarada Napoleón): títulos como «Padre de todos los animales»,
«Terror de la humanidad», «Protector del rebaño de ovejas»,
«Amigo de los patitos»

El sentimiento
general de la granja estaba bien expresado en un poema
titulado «Camarada Napoleón», escrito por Mínimus y que decía
así:
¡Amigo de los desheredados! ¡Fuente de bienestar!
Señor de la pitanza, que mi alma enciendes
cuando afortunado contemplo
tu firme y segura mirada,
cuál sol que deslumbra al cielo. ¡Oh, Camarada Napoleón!
Donador señero
de todo lo que tus criaturas aman
—sus barrigas llenas y limpia paja para yacer—.
Todas las bestias grandes o pequeñas,
dormir en paz en sus establos anhelan
bajo tu mirada protectora.
¡Oh, Camarada Napoleón!
El hijo que la suerte me enviare,

Se pinta un retrato de Napoleón y el poema en el granero.

Al mismo tiempo corrían
rumores insistentes de que Frederick y sus hombres estaban
conspirando para atacar «Granja Animal» y destruir el molino,
cuya construcción había provocado una envidia furiosa en él.

Se descubre que las gallinas inspiradas por Snowball tienen un plan para asesinar al líder, Napoleón las mata y este toma medidas de seguridad en donde cuatro perros lo custodiaría y Pinkeye probaría la comida de Napoleón para comprobar de que no este envenenada

Cuando estaba finalizando el verano y
la construcción del molino llegaba a su término, los rumores de
un inminente ataque a traición iban en aumento. Frederick, se
decía, tenía intención de traer contra ellos a veinte hombres, todos
armados con escopetas, y ya había sobornado a los magistrados
y a la policía para que, en caso de que pudiera obtener los
títulos de propiedad de «Granja Animal», aquellos no indagaran.
Además se filtraban de Pinchfield algunas historias terribles respecto
a las crueldades de que hacía objeto Frederick a los animales.
Había azotado hasta la muerte a un caballo; mataba de hambre
a sus vacas, había acabado con un perro arrojándolo dentro
de un horno, se divertía de noche con riñas de gallos, atándoles
pedazos de hojas de afeitar a los espolones. La sangre les hervía
de rabia a los animales cuando se enteraron de las cosas que sehacía a sus camaradas y, algunas veces, clamaron para que se les
permitiera salir y atacar en masa la «Granja Pinchfield», echar a
los seres humanos y liberar a los animales. Pero Squealer les
aconsejó que evitaran los actos precipitados y que confiaran en
la estrategia de Napoleón.

Snowball parece haber mezclado las semillas con su complice un ganso, el ganso se suicida y la gente parece no recordar que a Snowball se le atribuyo alguna vez el título de héroe animal de primer grado, este título se transforma en leyenda.

Napoleón felicita a todos los animales por su trabajo en el molino y lo llamo Molino Napoleón

Quedaron estupefactos cuando Napoleón
les anunció que había vendido la pila de madera a Frederick.
Los carros de Frederick comenzarían a llevársela. Durante
todo el período de su aparente amistad con Pilkington, Napoleón
en realidad había estado secretamente de acuerdo con Frederick

A las palomas se
les comunicó que debían evitar la «Granja Pinchfield» y que
modificaran su lema de «Muera Frederick» por «Muera Pilkington
». Al mismo tiempo, Napoleón aseguró a los animales que
los rumores de un ataque a «Granja Animal» eran completamente
falsos y que las noticias respecto a las crueldades de Frederick
con sus animales, habían sido enormemente exageradas
“Estos rumores habían sido elaborados por SNOWBALL”
Tres días después de que el líder le vendiera la madera a Friedrik, se dan cuenta de que los billetes son falsos.
Napoleón reunió inmediatamente a todos los animales y con
terrible voz decretó sentencia de muerte para Frederick. Cuando
fuera capturado, dijo, Frederick debía ser escaldado vivo. Al
mismo tiempo les advirtió que después de ese acto traicionero,
debía esperarse lo peor. Frederick y su gente podrían lanzar su
tan largamente esperado ataque en cualquier momento. Se apostaron
centinelas en todas las vías de acceso a la granja. Ademas
se enviaron cuatro palomas a Foxwood con un mensaje conciliatorio,
con el que se esperaba poder restablecer las buenas relaciones
con Pilkington.
Se produce una batalla entre los animales de la granja y Friederick, estos llevan 15 escopetas y los animales tienen que retroceder. El líder pide auxilio a Pilkington y este le responde lo tienen merecido.

Los hombres explotan el molino y lo destruyen.
Luchan los animales y Friederick , y los animales vencen pero están heridos.
Se escucha un disparo y Boxer pregunta porque es a Squealer, este le responde que es por la victoria obtenida, Boxer dice que el molino fue destruido, y el siente que no tiene la misma fuerza que antes para reconstruirlo.

Se anunció que la batalla sería llamada
del Molino y que Napoleón había creado una nueva condecoración,
la «Orden del Estandarte Verde», que él se otorgó a sí
mismo. En el regocijo general, se olvidó el infortunado incidente
de los billetes de banco.

Squealer sale y les dice que El Lider estaba muriendo.
Se difundió el
rumor de que Snowball, a pesar de todo, había logrado introducir
veneno en la comida de Napoleón. Como último acto suyo sobre la
tierra, el camarada Napoleón emitía un solemne mandato: la
acción de beber alcohol sería castigada con la muerte

Pasados unos cuantos días, cuando Muriel estaba leyendo los
siete mandamientos, notó que había otro que los animales recordaban
malamente. Ellos creían que el quinto mandamiento decía:
«Ningún animal beberá alcohol», pero pasaron por alto dos
palabras. Ahora el Mandamiento indicaba: «Ningún animal beberá
alcohol en exceso».

CAPITULO 9:

Al principio, cuando se formularon las leyes de «Granja
Animal», se fijaron las siguientes edades para jubilarse; caballos
y cerdos a los doce años, vacas a los catorce, perros a los nueve,
ovejas a los siete y las gallinas y los gansos a los cinco. Se establecieron
pensiones generosas para la vejez. Hasta entonces
ningún animal se había retirado, pero últimamente la discusión
del asunto fue en aumento. Ahora que el campito de detrás de la
huerta se había destinado para la cebada, circulaba el rumor de
que alambrarían un rincón de la pradera larga, convirtiéndolo en
campo donde pastarían los animales jubilados. Para caballos, se
decía, la pensión sería de cinco libras de maíz por día y en invierno
quince libras de heno, con una zanahoria o posiblemente
una manzana los días de fiesta. Boxer iba a cumplir los doce
años a fines del verano del año siguiente.

En abril, «Granja Animal» fue proclamada República, y se
hizo necesario elegir un Presidente.
Había un solo candidato: Napoleón, que resultó elegido por
unanimidad.
El mismo día se reveló que se descubrieron nuevos
documentos dando más detalles referentes a la complicidad
de Snowball con Jones.

Después de habérsele curado el casco, Boxer trabajó más que
nunca. Ciertamente, todos los animales trabajaron como esclavos
aquel año.

Nuevamente Clover y Benjamín le advirtieron que cuidara su
salud, pero Boxer no prestó atención. Su duodécimo cumpleañosse aproximaba. No le importaba lo que sucediera, con tal que se
hubiera acumulado una buena cantidad de piedra antes que él se
jubilara.


Boxer manifestó que no lamentaba lo que había
pasado. Si se reponía, podría vivir unos tres años más, y pensaba
en los días apacibles que pasaría en el rincón de la pradera
grande. Sería la primera vez que tendría tiempo libre para
estudiar y perfeccionarse. Tenía intención, dijo, de dedicar
el resto de su vida a aprender las veintidós letras restantes del
abecedario.

Sin embargo, Benjamín y Clover sólo podían estar con
Boxer después de las horas de trabajo, y a mediodía llegó un
furgón para llevárselo

—«Alfredo Simmonds, matarife de caballos y fabricante de
cola, Willingdon. Comerciante en cueros y harina de huesos.
Se suministran perreras». ¿No entienden lo que significa eso?
¡Lo llevan al descuartizador!

Tres días
después se anunció que había muerto en el hospital de Willingdon,
no obstante recibir toda la atención que se podía dispensar
a un caballo. Squealer anunció la noticia a los demás. Él había
estado presente, dijo, durante las últimas horas de Boxer.

El furgón fue anteriormente propiedad del descuartizador
y había sido comprado por el veterinario, que aún no
había borrado el nombre anterior. Así fue como nació el error.


Los animales quedaron muy aliviados al escuchar esto

CAPITULO 10: Pasaron los años. Llegó una época
en que ya no había nadie que recordara los viejos días anteriores
a la Rebelión, exceptuando a Clover, Benjamín, Moses el cuervo,
y algunos cerdos.
Muriel había muerto; Bluebell, Jessie y Pincher habían
muerto. Jones también murió; falleció en un hogar para borrachos
en otra parte del país. Snowball fue olvidado. Boxer lo había
sido, asimismo, excepto por los pocos que lo habían tratado.

La granja estaba más próspera y mejor organizada; hasta
había sido ampliada con dos franjas de terreno compradas al señor
Pilkington. El molino quedó terminado al fin, y la granja
poseía una trilladora y un elevador de heno propios, agregándose
también varios edificios. Whymper se había comprado un coche.
El molino, sin embargo, no fue empleado para producir
energía eléctrica. Se utilizó para moler maíz y produjo un saneado
beneficio en efectivo. Los animales estaban trabajando mucho
en la construcción de otro molino más; cuando éste estuviera
terminado, según se decía, se instalarían las dinamos. Pero
los lujos con que Snowball hiciera soñar a los animales, las cuadras
con luz eléctrica y agua caliente y fría, y la semana de tres
días, ya no se mencionaban

De algún modo parecía como si la granja se hubiera enriquecido
sin enriquecer a los animales mismos; exceptuando, naturalmente,
los cerdos y los perros.

Si pasaban hambre, no lo era por alimentar a tiranos
como los seres humanos; si trabajaban mucho, al menos lo
hacían para ellos mismos. Ninguno caminaba sobre dos pies.
Ninguno llamaba a otro «amo». Todos los animales eran iguales.

Relinchó de
nuevo y todos se lanzaron al galope entrando precipitadamente
en el patio. Entonces contemplaron lo que Clover había visto.
Era un cerdo, caminando sobre sus patas traseras.
Sí, era Squealer

«¡Cuatro patas sí, dos patas mejor!

Por primera vez Benjamín consintió en romper la costumbre
y leyó lo que estaba escrito en el muro. Allí no había nada excepto
un solo Mandamiento. Éste decía:
TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS
ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS.

Los cerdos parecían encontrarse en
las sillas completamente a sus anchas. El grupo estaba jugando
una partida de naipes, pero la habían suspendido un momento,
sin duda para brindar.


« ¡Si bien ustedes tienen que lidiar con sus animales inferiores
—dijo— nosotros tenemos nuestras clases inferiores!».
Esta ocurrencia les hizo desternillar de risa; y el señor Pilkington
nuevamente felicitó a los cerdos por las escasas raciones,
las largas horas de trabajo y la falta de blandenguerías
que observara en «Granja Animal».

»Él no creía —dijo— que aún quedaran rastros de las viejas
sospechas, pero se acababan de introducir ciertos cambios
en la rutina de la granja que tendrían el efecto de fomentar,
aún más, la mutua confianza. Hasta entonces los animales de la
granja tenían la costumbre algo tonta de dirigirse unos a otros
como "camarada". Eso iba a ser suprimido. También existía otra
costumbre muy rara, cuyo origen era desconocido: la de desfilar
todos los domingos por la mañana ante el cráneo de un cerdo
clavado en un poste del jardín. Eso también iba a suprimirse, y
el cráneo ya había sido enterrado. Sus visitantes habían observado
asimismo la bandera verde que ondeaba al tope del mástil. En
ese caso, seguramente notaron que el asta y la pezuña blanca
con que estaba marcada anteriormente fueron eliminados. En
adelante, sería simplemente una bandera verde.

que el nombre de "Granja Animal" había sido abolido.
Desde ese momento la granja iba a ser conocida como "Granja
Manor", que era su nombre verdadero y original.

Pero no habían dado veinte pasos cuando se pararon bruscamente.
Un enorme alboroto de voces venía desde la casa. Regresaron
corriendo y miraron nuevamente por la ventana. Sí, se estaba
desarrollando una violenta discusión: gritos, golpes sobre la
mesa, miradas penetrantes y desconfiadas, negativas furiosas. El
origen del conflicto parecía ser que tanto Napoleón como el señor
Pilkington habían descubierto simultáneamente un as de espadas
cada uno.
Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No
había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos.
Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al
hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al
hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién
era otro.
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