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Resumen: Javier Auyero. "La villa es un campo minado...

Resumen - Auyero: “La villa es un campo minado...”

La identidad es aquello que la sociedad nos otorga y construimos en la vida. El trabajo era el dador de identidad. Permitía proyectar a futuro. El “ya soy...” marcaba un lugar en la sociedad y un status. Permitía reconocerse al individuo y establecer metas.

A partir de los ’90, del “no trabajo” en los sectores populares, se genera una gran exclusión (no expulsión), de estos sectores. Esta situación de desempleo da una nueva identidad: “vagos”, “jóvenes violentos”. Entonces, la construcción de la identidad en esos sectores excluidos, se basa en esa violencia, en la violencia que es vista como el único modo de resolver conflictos. Si desde el exterior se indica constantemente que un barrio es inseguro, los propios habitantes de ese barrio comenzarán a pensar que lo es, aun cuando no tengas motivos reales. Ese es el estigma sobre los sectores excluidos. El mismo que se creaba, durante los años peronistas, sobre los sectores de más bajos recursos con motes como “cabecita negra”, reaparece hoy en las voces de “villero”, “negro cabeza", etc.

Las expectativas de los jóvenes se adaptan al mismo tiempo a esa realidad. Se aspira por ejemplo a ser policía, no bajo la construcción imaginaria de que los policías son los que “persiguen a los malos”, sino desde la experiencia real y diaria, en la que los policías aprovechan su situación de poder para obtener beneficios a expensas del resto.

Este contexto está atravesado por relaciones de poder encadenadas (padre-hijo, hombre-mujer, transa-consumidor). Son todas relaciones violentas, no la lucha típica entre el rico y el pobre, sino entre los mismos pobres. El Estado forma parte de estas cadenas de violencia, específicamente en sus fuerzas policiales, que muchas veces toman parte en los hechos criminales y violentos en los barrios, mediante la inacción o la directa participación. Esta creencia, por más que no fuese cierta, está internalizado en la creencia popular y los hace tener una relación de antagonismo con la policía. La policía aparece como una entidad mafiosa que crea el peligro y al mismo tiempo ofrece protección.

A medida que las recetas neoliberales fueron surtiendo efecto, se fue haciendo presente en los relatos de las clases más bajas una institución: la cárcel. Por otro lado, una generación y media entró en su mayoría en el mercado del trabajo informalizado. A pesar de haber en la actualidad presencia estatal, los efectos de una década de medidas de exclusión sistemática son profundos. La brutalidad del día a día es peor de lo que sería, por ejemplo, la brutalidad de un evento concreto, porque de esta manera se naturaliza.

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