¿Se puede confiar en las noticias?

MUCHAS personas desconfían de lo que ven y escuchan en las noticias. Por ejemplo, en una encuesta Gallup realizada en 2012 en Estados Unidos se preguntó a las personas cuánto confían en la imparcialidad y exactitud de las noticias que presentan los periódicos, la radio y la televisión. De cada 10 entrevistados, 6 respondieron “no mucho” o “nada”. ¿Está justificada su desconfianza?
Un gran número de periodistas, así como las agencias para las que trabajan, han expresado su compromiso de producir reportajes informativos y confiables. Sin embargo, hay factores que despiertan dudas. Analicemos algunos de ellos.
LOS MAGNATES DE LA COMUNICACIÓN. Los principales medios de comunicación están en manos de un pequeño pero poderoso grupo de corporaciones. Este ejerce una gran influencia a la hora de decidir qué historias se cubrirán, cómo se contarán y cuánta publicidad se les dará. Como la mayoría de esas corporaciones busca ganar dinero, dichas decisiones pueden estar condicionadas por intereses económicos. De modo que si una noticia amenaza con reducir sus ganancias, tal vez no salga a la luz.
LOS GOBIERNOS. Muchas de las noticias tienen que ver con asuntos políticos. Los gobiernos tratan de convencer a la gente para que apoye a sus dirigentes y sus programas. Y como son una de las fuentes más importantes de información, no es raro que haya cooperación entre sus portavoces y los reporteros.
LA PUBLICIDAD. En la mayoría de los países, los medios de comunicación necesitan dinero para operar, y casi todo proviene de la publicidad. En Estados Unidos, por citar un caso, las revistas obtienen entre el 50 y el 60% de sus ganancias de la publicidad; los periódicos, el 80%, y la radio y la televisión, el 100%. Como es natural, los anunciantes prefieren no patrocinar programas que puedan dañar la imagen de sus productos o su forma de hacer negocios. Si no les gusta lo que se presenta, por ejemplo, en un canal de noticias, siempre pueden anunciarse en otro. Sabiendo esto, algunos editores eliminan historias que podrían perjudicar a sus patrocinadores.
LA DESHONESTIDAD. No todos los periodistas dicen la verdad; algunos fabrican sus historias. Hace unos años, por ejemplo, un reportero de Japón decidió hacer un documental sobre el daño que estaban causando los buzos a los corales de Okinawa. Como no encontró ningún coral dañado, él mismo mutiló uno y lo fotografió. También se pueden manipular las fotografías para engañar al público. Los programas de edición fotográfica son muy efectivos y hay algunas alteraciones que son prácticamente imposibles de detectar.
EL ENFOQUE DE LA NOTICIA. Aunque los hechos sean tan sólidos como la roca, la forma en la que se presentan dependerá del criterio del reportero. ¿Qué información se incluirá en la historia y cuál no? Quizás un equipo de fútbol haya perdido un partido por dos goles. Ese es el hecho, pero la razón por la que ha perdido es una historia que el periodista puede contar de muy diversas maneras.
INFORMACIÓN INCOMPLETA. A fin de hacer más impactantes las noticias, muchos reporteros suelen eliminar los cabos sueltos y los detalles que complican la historia. Esto resulta en que algunos datos se exageren y otros se minimicen. Y como en televisión a veces solo hay un minuto para presentar una historia compleja, los presentadores y los reporteros se ven obligados a omitir detalles importantes.
LA COMPETENCIA. En las últimas décadas se ha multiplicado la cantidad de estaciones de televisión, de modo que la gente pasa cada vez menos tiempo viendo un solo canal. A fin de mantener su interés, los canales de noticias se ven forzados a ofrecer un producto original o entretenido. El libro Media Bias (Parcialidad en las noticias) dice lo siguiente: “Las noticias [de televisión] se han convertido en una sucesión interminable de imágenes impactantes. Además, las historias se han acortado para ajustarse a la capacidad de concentración [cada vez menor] de los televidentes”.
LOS ERRORES. Los periodistas son seres humanos y cometen errores. Una palabra mal escrita, una coma mal puesta o un error gramatical pueden distorsionar el sentido de una oración completa. O quizás no se documenten con cuidado todos los hechos. Y si un reportero tiene prisa porque le han puesto fecha límite, es fácil que tenga problemas con las cifras. Por ejemplo, podría escribir “10.000” en lugar de “100.000”.
CONCLUSIONES EQUIVOCADAS. Dar una noticia cien por cien exacta no es tan fácil como se cree. Lo que hoy parece un hecho, mañana podría no serlo. Por citar un caso, antes se creía que la Tierra era el centro del sistema solar, pero hoy sabemos que gira alrededor del Sol.
El equilibrio es importante
Es cierto que no podemos creer todo lo que vemos en las noticias, pero eso no quiere decir que no debamos creer absolutamente nada. La clave está en ser cautelosos y objetivos.
. A continuación se enumeran algunas preguntas que le ayudarán a “probar” las palabras que lee y escucha:
¿QUIÉN PRESENTA LA NOTICIA? ¿Es confiable la persona u organización que la presenta? ¿Tiene fama de ser seria, o sensacionalista? ¿Quién aporta los fondos?
¿CUÁL ES LA FUENTE? ¿Se nota que se ha realizado una buena investigación? ¿Cuántas fuentes hay? ¿Son confiables y objetivas? ¿Son equilibradas las historias, o han sido seleccionadas para presentar un solo punto de vista?
¿CUÁL ES EL OBJETIVO? ¿Se busca informar, o entretener al público? ¿Se está tratando de vender algo o de apoyar alguna causa?
¿CUÁL ES EL TONO? ¿Refleja enojo, malicia o afán de criticar? Entonces, lo más probable es que se trate de un ataque y no de una noticia imparcial.
¿CONCUERDAN LOS DATOS CON LOS DE OTRAS FUENTES? Si las historias se contradicen, tenga cuidado.
¿ESTÁ ACTUALIZADA LA INFORMACIÓN? Algo que hace veinte años se consideraba cierto puede que hoy no lo sea. Por otro lado, las noticias de última hora suelen estar incompletas.
En conclusión, ¿debemos confiar en las noticias? El rey Salomón responde con estas sabias palabras: “El imprudente cree todo lo que le dicen; el prudente se fija por dónde anda” (Proverbios 14:15, Dios habla hoy, 1994).