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¿Se siente capaz de matar una persona?

¿Se siente capaz de matar una persona?

LA MISANTROPÍA Y YO, ENEMIGOS AL ACECHO
Escrito por: Lic Ramón D: Peralta

Anoche no tuve mas remedio que cenar con toda mi familia, fue una noche "inolvidable"; que quisiera se repita (una vez cada mil años). Es verdad lo que teorizan sobre los estúpidos, soy un estúpido. El debate central, fue instigado por mi yerno, quien se conoce en nuestra "etnia" como el "psicólogo". Tipo muy avezado en alquimia, versomancia y ciencias exocultas. Muchos psicólogos se parecen entre sí, y de entre todos ellos, mi yerno es el "mejor parecido". Menos mal que la "evolución", me enseñó las artes del "autismo inducido", ingeniería minimalista que me permite estar presente sin estarlo. Pongo mi cuerpo en cada una de esas tertulias, pero nada mas.




Se tocó el tema del homicidio en masas acaecido hace algunas horas es EE.UU, donde el atacante ultimó a 20 niños y seis adultos, incluyendo alguien que vivía con él, en la escuela primaria de Sandy Hook en Newton, Estado de Connecticut, donde viven 27.000 habitantes, situada a 130 kilómetros al noreste de Nueva York, para luego suicidarse.

Luego de la larga exposición, me pregunta finalmente: ¿para usted don Diego, qué tipo de persona haría eso?... y respondí: -- contando conmigo, cualquiera. El silencio no se hizo esperar, quién desgraciadamente no duró lo que había deseado. Mi yerno siguió hablado, esgrimiendo una sólida batería de conocimientos tan empíricos como envasados, lo cual le granjeó una artificial admiración intrafilial, la misma que se puede comprar con dos pesos en cualquier bazar del barrio. La conclusión de mi yerno, quien posiblemente este leyendo, es que solo una serie bien definida de personas con patologías y trastornos de la personalidad, pueden llegar a cometer un acto semejante al de Connecticut. Es muy lindo saber que hay personas que saben tanto de cosas que yo y la filosofía ignoran por completo.




¿Quiénes son esos hombres capaces de matar de esta manera?. Mi yerno detectó la segmentación desde su ámbito científico, que es lo mismo que decir que el agua en estado líquido moja, pero en estado sólido seguramente no. ¿Creo en la psicología?, pues claro, sin dudas creo que existe, pero jamás utilizaría los servicios de un profesional del área. No porque ignore los beneficios, sino porque decidí serle indiferente a mis "típicos" problemas. Muchas enfermedades psicológicas hoy de moda, no conculcaban de joven y solo porque nadie las conocía. En mis tiempos mozos nadie se estresaba en el trabajo, y el único pánico que existía era claramente detectable y descriptible (no hacían falta terceras opiniones). Lo que antes estaba en manos de los confesionales (sacerdotes), con la nihilista modernidad, pasó a los psicólogos, psicoanalistas y psicoterapeutas. Los otrora pecados, ahora hayan redención en la psicología. Otra pregunta que me hicieron: ¿Como hacer para controlar el abuso de las armas en EE.UU ante semejante proliferación de venta y usuarios civiles?: -- pues restrinjan la venta de balas. Valga la exageración, licenciemé la ironía.

Claro que la psicología y psiquiatría aplicado a la criminalística tiene un rol importante, como auxiliar en los procesos de investigación de asesinos seriales que en apariencia siguen determinado patrón creados a partir de ciertos "tópicos", lo cual no obsta de que augure una condición tautológica de tipo testimonial. Con cada caso, la ontología se mueve, y con cada nueva experiencia, aparece una nova axiología, demostrando que las tipologías y taxonomía tienen su techo en la demografía (cantidad de seres humanos en el mundo). De ahí que sea tan importarte festejar toda repetición, aunque esa repetición se sostenga mas en vocación identitaria, que en las equivalencias de la repetición como causa sui.



Cuando hablamos de misantropía, quizás hablemos de cosas distintas, dependiendo de las ganas de divagar o controlar los sentidos de la filosofía del lenguaje tengamos. Ciertamente en internet encontrarán una amplia gama de delirios y sandeces, en medio de algunos conceptos muy potables. El problema es que lo mejor de internet no siempre se halla en las primeras páginas. Le ruego, tampoco tome como válido este escrito, porque está elucubrado por un auténtico estúpido.

En filosofía, cuanto menos en la mía, la misantropía o la aversión hacia el género humano, tiene un lado oscuro, uno gris, otro fucsia, para finalmente toparse con la paleta de colores primarios, con quienes pincelar matices, sombras, brillos y contrastes.

El odio a la humanidad, es un silogismo que en si mismo no significa nada que no sea parte del instinto mas humano y esencial. Inconscientemente todo ser humano lleva consigo la carga instintiva de supervivencia, que le lleva a incluir entre las usinas mas importantes, ergo generadoras de miedo, a los demás hombres. Así como los elementos nos demandan en temeridad, los hombres también son piedra angular de ese íntimo y profundo miedo al hombre. El odio, no es un sentimiento definido, ni siquiera está descrito con claros delineamientos falsables, postulables o universalisables. Tal es así, que es frecuente escuchar el cliché: "yo no se que es el odio", "yo no se que es odiar", o bien "yo no podría odiar a nadie". Como tampoco es incontrastable desde la semántica, semiótica y el mas críptico metalenguaje, el silogismo: "yo te odio", quien puede pendular entre significar muchas cosas, y que signifique nada. Algunos creen ser conscientes del uso que le dan a esa palabra, la mayoría realmente le da un uso simbólico, abstracto e impersonal.



Escribir o hablar contra la humanidad, puede significar muchas cosas, dependiendo de muchos agentes supraestructurales, y básicamente dependiendo del alfa y omega de cada dimensión en que se halla la mente humana en tal o cual momento de la temporalidad, emociones, alma, experiencia, sensaciones y razón. Lo curioso es que quien mas se manifiesta contra la humanidad, normalmente son los filósofos, escritores e intelectuales mas humanistas. Criticar el monismo de la materia y el hedonismo consumista, no parte de una misantropía destructiva, sino de su antimateria, el inane e inconmesurable amor por la humanidad. Es como el reto que se imparte a los hijos, en la creencia de que con ello, se evitará que sufran, golpeen y cometan errores que uno ya conoce.

Hay que amar mucho, para poder, siendo padre, retar y escarmentar en ese acto a un hijo. Nada mas fácil que el dejar pasar, y nada mas procaz e inhumano que la indiferencia, sin embargo hay padres que hoy ven esto con una visión difusa y dogmática. Muchos de esos padres son afectos a mandar a sus hijos, desde muy pequeños al psicólogo, merced a una serie de argumentaciones capciosas, snobistas y caprichosas, que solo descubren el estricto sometimiento a la ley del menor esfuerzo. El rol de un psicólogo no se podrá equiparar jamás con el de un padre, mucho menos con el de una madre (en la niñez) .



La misantropía a veces parte de un profundo desprecio introspectivo, fruto de una experiencia dura e ingrata desde lo humano, pero que se magnifica o degrada, con la sensibilidad del ser humano. Cada uno de nosotros conformamos un mundo aparte, aunque algunos profesionales insistan en encasillar y agrupar. Mi misantropía no es igual a la que tenía cuando solo disponía de 5 años, tampoco fue la misma a los 30, y ésta dista a su vez de los 40. Todos llevamos como condición, algo de misantropía adentro, en el inconsciente, aunque algunos portentosos cerebros son capaces de llevarlo a la superficie de la conciencia y regurgitarlo a gusto y piacere.

En cambio la filantropía, sobre todo, en tiempos del hombre posindustrial, y su heredero, el coetáneo hombre posinformático, hacen de esta palabra un atributo algo mas escaso, aunque no deja de develar otra condición innata del ser humano, la solidaridad. La cual, también se encuentra mimetizada y sepultada tras capas y capas de dogma, doctrina y cultura. Ese empirismo harto materialista, nos ha llevado a crear este monstruo que hoy es el ser humano: homo consumista. Es difícil por estos días ejercer el amor por la humanidad, cuando asumo que no puedo con la mía, pues siento que siempre me faltan cosas. Cuando tengo el I´pod IV, necesito ir por el V, y ciertamente soy demasiado importante para la humanidad como para que le preste atención. Nada mas misantrópico que el consumismo siglo XXI.



De entre todos, el mas hermoso ser, es el suicida, quien lejos de odiar a la humanidad, se siente poco para ella, o bien siente que el mundo de la materia no es verdadera vida, so humanidad. La gran depresión, puede ser el momento de mayor lucidez. Hay una exótica sensación de felicidad en el que no quiere vivir. El que solo siente autocompasión en la tristeza, nunca termina por quitarse la vida, y los que sostienen que el suicidio es cobardía, es porque no conocen la valentía. Finalmente la elección de vivir, responde a los instintos y naturaleza, mas que a cualquier estereotipo mediocrático.



La misantropía puede ser centrífuga, pero siempre es centrípeta a nivel de inconsciente, y aquí es donde una sólida cultura hace la diferencia. La patología recurrente inmanente a la falta de amor, se compensa con una sólida educación, pero una misantropía severa, por el contrario se potencia en esa culturización. Ese hombre de la gran urbe, plagado de sistemas de comunicación y tecnología, donde parece estar hipercomunicado, sin que se comunique con nadie. Ese gran soñador del posmodernismo, quien se cree unigénito, y al mismo tiempo se siente solo y se cree todo. Ese señor de sus propios dominios quien se reinventa a perpetuidad en la apoplejía de la cosmovisión del universo de fantasía que la televisión, internet y el mundo celular hacen de él y para él. Donde ese hombre en un todo se siente todo, pero también se siente nadie. Su vida se torna perpetua lucha para lograr que su invisibilidad se torne menos invisible. Es la angustia que genera el contraste de la invención de alucinaciones de la conciencia, que chocan con la intuición de una inconsciencia que le sopla al oído: nada de eso es verdadero. Recóndita lucha introyectiva entre el yo, mi alter ego, el superyo y el ello, donde uno termina reclamando encriptadamente no ser olvidado por la humanidad.



La "mente" quién posiblemente esté en el cerebro es nuestro órgano más misterioso, pues de él parten todas las órdenes y las regulaciones del organismo, los sentimientos y el alma, desde las más simples a las más complejas. El cerebro procesa la información sensorial, controla y coordina el movimiento, el comportamiento y las funciones corporales homeostáticas, como los latidos del corazón, la presión sanguínea, el balance de fluidos y la temperatura corporal, pero también subyuga y condiciona nuestros estados de ánimos, emotividad y performación. Quizás ante esto, la pregunta sea: ¿cuán misantrópico estoy en este momento? no hay mejor misantropía que aquella que parte de la indiferencia al materialismo, lo cual se traduce en profundo esperitualismo.....SEGUIR LEYENDO EN: http://www.copia-oculta.org/2012/12/la-misantropia-y-yo-peligro-al-acecho.html
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