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Semiología UBA XXI - Resumenes 2014 (en proceso)




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¿QUÉ ES LA SEMIÓTICA?

La semiótica es una ciencia que depende de la “realidad de la comunicación”.
Primero vivimos y practicamos la comunicación, y en un segundo momento reflexionamos sobre su sentido, su estructura y funcionamiento. Eso es la semiótica. La teoría de los signos fue bautizada
con el nombre de “semiología” por Saussure. Pero pronto el término entró en colisión con la palabra “semiótica”, utilizada con anterioridad. Ferdinand de Saussure, desde la vertiente lingüística, reivindicó el derecho a una ciencia “que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social... la denominaríamos semiología (del griego semeion, ‘signo’). Ella nos enseñaría en qué consisten los signos, qué leyes los regulan”. Saussure sostiene que la lingüística es sólo una parte de la ciencia general de los signos, o sea, de la semiología. Históricamente, se instalaron dos tradiciones etimológicas, cuyas dos palabras representaban una mirada de doble foco: La de F. Saussure que usó el término semiología, y la del filósofo Ch. Peirce que optó por la palabra semiótica. La corriente saussuriana ha tenido su base sobre todo en Europa, se difundió hasta Rusia y, en parte, también en América Latina. Mientras el término semiótica se impuso más en los países anglosajones.
Saussure consideró la semiología relacionada con la psicología social y asociada a los procesos que de ella se derivan, pero siempre dentro de los límites de la lingüística. En cambio la perspectiva de Peirce desde la lógica filosófica, fue más general. Para él todo está integrado en el campo de
las relaciones comunicativas. A pesar de ser contemporáneos, Saussure y Peirce no se conocieron en vida. Finalmente en 1969, al instituirse en La Haya, la Asociación Internacional de Estudios Semióticos, se convino en unificar las posiciones, y se adoptó el término semiótica.

a) El objeto principal de la semiótica, es estudiar los conceptos básicos y generales que atañen a la problemática sígnica. La semiótica se presenta, como una mirada acerca del modo en que las cosas se convierten en signos y son portadoras de significado. Su radio de acción, incluye y presta atención a la semiosis, es decir, a la dinámica concreta de los signos en un contexto social y cultural dado. La semiosis es un fenómeno operativo contextualizado, en el cual los diversos sistemas de significaciones transmiten sentidos, desde el lenguaje verbal al no verbal, pasando por los lenguajes audiovisuales, hasta las más modernas comunicaciones virtuales.

b) Lenguaje común y lenguaje científico. Las ciencias operan y funcionan con hipótesis, y eso rige también para la semiótica. Cada realidad se rige con nociones a escalas diferentes. Y es bueno
que así sea, porque “la realidad” constituye una “resistencia” para cualquier ciencia, pero eso permite una continua renovación de interacciones entre los fenómenos reales y las representaciones científicas. El lenguaje de éstas se vincula con los niveles de la realidad desde el estatuto del observador (del semiólogo investigador), el cual aplica su inteligencia (un punto de vista teórico y el desarrollo de un método) a la descripción y comprensión de los fenómenos.
La utilización de hipótesis funciona al mismo tiempo como argumentos eurísticos, como guías que orienten la marcha de la investigación.

c) El punto de vista semiótico, es analizado desde múltiples puntos de vista. La semiotica presta atención a la multitud de objetos, de seres y de hechos que llenan nuestra realidad, especialmente aquellos que son fruto de la cultura humana. Pero, lo propio de la semiótica es considerar los fenómenos y los hechos de cultura “sub specie communicationis”, esto es, desde el ángulo o el punto de vista de la comunicación, analiza específicamente la red de signos y de hechos de semiosis que se tejen en las culturas, con sus dimensiones de significados comunicados.

Resumiendo, el espacio semiótico, incluye todos los aspectos que tocan las formas y las relaciones sígnicas de las cosas, por tanto, es como si todo fuera materia significante de semiosis, o sea, signos y lenguajes que alimentan fenómenos de significación. Se pasó, pues, de la semiótica entendida como “ciencia de los signos”, a la semiótica comprendida como “ciencia de las significaciones”. Pero ambos aspectos van unidos, no pueden separarse. De este modo, la semiótica permanece como la ciencia de los signos que circulan y producen sentido en el ámbito de las culturas y sociedades humanas, tomando en cuenta sus lenguajes, lo que ellos revelan, lo que
dicen y como dicen las cosas que la gente hace. La semiótica no se cree omnipotente, ya tiene fronteras epistemológicas que regulan su quehacer.

A lo largo de la relativamente corta historia de esta disciplina, se suelen clasificar en
tres etapas:
a) Semiótica de primera generación: Tuvo origen ya en la década de 1950, cuando apenas se iniciaban los estudios de semiología. Al inicio los enfoques fueron eminentemente lingüísticos en la línea de la tradición saussuriana. Entonces la pregunta básica era acerca de la “arquitectura
de un texto”. Desde ese planteo, el acercamiento a los problemas de la comunicación, consistía en hallar y descomponer los elementos constitutivos de cada texto o discurso.
La semiótica estructural asumió el postulado según el cual todo lector es un decodificador y el mensaje una obra. Roland Barthes, uno de los exponentes más conocidos de la década del 60 de esta semiótica, afirmaba, en efecto, que toda obra es un fragmento de una sustancia que tiene un cuerpo y ocupa un espacio, lleva en sí misma un significado y es fruto de una tarea de producción.
Las semióticas de primera generación se remitieron a este bagaje conceptual estructuralista.
A pesar de sus límites, estas semióticas de primera generación, han tenido el mérito de ensanchar el horizonte restringido de la vieja lingüística y se han preocupado por abarcar no sólo el lenguaje verbal, sino también las formas audiovisuales de comunicación.
b) Las semióticas de segunda generación: A partir de los años 1970, los estudios semióticos sufrieron un viraje hacia nuevas posturas teóricas y metodológicas. La semiótica postestructuralista, impone hipótesis más pluralistas que contribuyeron a cambiar los enfoques de los estudios y los proyectos de investigación. En semiótica se revisaron las formas en que se relacionaban los signos, los individuos o actores y las redes sociales. Entre esos elementos ya no existía aquella unidad que aparentemente se pretendía. Por lo cual se empezaron a indagar
otros hechos extra-lingüísticos y otros procesos comunicativos. En las semióticas de esta nueva generación hallamos diversos pensadores que se interesaron por el análisis de textos concretos de los lenguajes. No se trató de un horizonte completamente homogéneo, ya que aparecieron
concepciones teóricas diversificadas, pero todas, de una manera u otra, confluyeron en la indagación semiótica. En síntesis podemos nombrar las siguientes tendencias principales:
El deconstruccionismo. La hermenéutica.
c) Las semióticas de tercera generación: A mediados de 1980 vemos aparecer un nuevo escenario semiótico, más complejo aún. Las semióticas anteriores habían aportado el interés por los “actores”
que desarrollaban roles sociales. Ahora se plantean dos nuevos problemas. En el plano textual se
trataba de diseñar el perfil y el rol del interlocutor, a partir de los límites que el mismo texto sugiere, pero yendo más allá. Esta nueva tendencia emergente traía implícita la pregunta acerca de los actores sociales y cuál sería la perspectiva con la cualhabía que postular su estudio.
Para responder a estas cuestiones, era necesario abrir la semiótica al cognoscitivismo de otras disciplinas que ayudaran a redefinir algunos núcleos centrales de la indagación sobre los sujetos de la comunicación, analizar su postura mental, las estrategias de sus acciones, y las situaciones en que la desarrollaban. De manera general podemos afirmar que se instaló un
nuevo paradigma, pero con un enfoque plural: el interaccionismo. Éste se caracteriza por la descripción de la comunicación en sus múltiples aspectos, de las formas discursivas y el análisis de los anunciados ubicados en sus contextos empíricos. Diversas disciplinas contribuyen a definir
contenidos y métodos semióticos: la sociolingüística, la psicología social, la sociología cognitiva, la kinésica y proxémica, los estudios etnográficos, etcétera. El postulado epistemológico de base, consistió en aceptar que los textos y discursos son construcciones sociales realizadas por
múltiples actores. En adelante, para la semiótica el lector es considerado como un interlocutor que el texto halla delante de sí; el texto a su vez, construye a su lector o espectador dándole un espacio activo y guiándolo por cierto recorrido. Este enfoque general ha sido asumido -aún con matices diversos- por varias escuelas y autores. La llamada “escuela de Costanza” aportó fecundas reflexiones, lo mismo que las teorías de interacción social estudiada por la escuela de Palo Alto; la Escuela de Birmingham que analizó las relaciones procedimentales de los diálogos y la estructura de sus léxicos; la Escuela de Ginebra que propuso una tipología de los intercambios entre actores de diferentes rangos. Resumiendo, estas semióticas de tercera generación, además de reocuparse por indicar cómo se comunica un texto, prestan atención al modo como los actores mediáticos interactúan en los más diversos contextos.

La división de la semiótica en tres ramas: la Sintáctica, la Pragmática y la Semántica.
La primera, considera, es la más estudiada en lingüística, en lógica y en matemáticas. Esto es, la primera establece condiciones formales de los signos y sus relaciones entre sí. Un lenguaje se puede transformar en cosas y éstas en oraciones de acuerdo a una regla sintáctica que se divide en dos: reglas de formación y reglas de transformación. Distingue tres tipos de signos a partir de sus relaciones de denotación, singular, general, y universal:
1. Signos indéxicos
2. Signos caracterizadores
3. Signos universales
La segunda se entiende la ciencia de la relación de los signos con sus intérpretes, con las
personas que utilizan los signos de modo concreto. Le interesa el estudio de los diálogos conversacionales, los casos que reporta la etnolingüística, los enunciados de los medios masivos, la relacion con fenómenos psicológicos, biológicos y sociológicos respecto a la función del signo.
La tercera se ocupa de la relación de los signos con sus designata y, por ello, con los objetos que pueden denotar o que, de hecho, denotan dos tipos de semántica, una pura y otra descriptiva. La primera proporciona los términos, los aspectos teóricos para hablar de la semántica en relación a la semiosis; en cambio, la segunda se ocupa de cuestiones prácticas o “reales”.
Un signo denota aquello que se afirma en una regla semántica, mientras que la regla en sí
establece las condiciones de designación. Los signos entonces se dividen en esta dimensión por sus caracterizaciones, así como por sus relaciones de designación en tres:
1. Índice,
2. Icono y
3. Símbolo.

El origen etimológico de las palabras: Naturaleza (del latín “natura - ae”) y de cultura (también del latín “cultura” , “cultus-um”), designan dos dimensiones capitales y complementarias de la vida humana, por un lado la presencia del mundo natural, y por otro, la actividad primordial del ser humano en contacto con él. Naturaleza y cultura constituyen, pues, un binomio en mutua relación dinámica, donde, sin embargo, la potencia cultural, o sea, la iniciativa y creatividad de la persona, es más fuerte y agresiva que la mansa naturaleza.


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1. ¿Cuál es la diferencia entre lengua y lenguaje?

Es un objeto bien definido en el conjunto heteróclito de los hechos de lenguaje. Se la puede localizar en la porción determinada del circuito donde una imagen acústica viene a asociarse con un concepto. La lengua es la parte social del lenguaje, exterior al individuo, que por sí solo no puede ni crearla ni modificarla; no existe más que en virtud de una especie de contrato establecido entre los miembros de la comunidad. Por otra parte, el individuo tiene necesidad de un aprendizaje para conocer su funcionamiento; el niño se la va asimilando poco a poco. Hasta tal punto es la lengua una cosa distinta, que un hombre privado del uso del habla conserva la lengua con tal que comprenda los signos vocales que oye.

2. ¿Qué fenómenos entran en juego en el acto de comunicación que denominamos
“conversación”?

Este acto supone por lo menos dos individuos: es el mínimum exigible para que el circuito sea completo. Sean, pues, dos personas, A y B, en conversación:


El punto de partida del circuito está en el cerebro de uno de ellos, por ejemplo, en el de A, donde los hechos de conciencia, que llamaremos conceptos, se hallan asociados con las representaciones de los signos lingüísticos o imágenes acústicas que sirven a su expresión.
Supongamos que un concepto dado desencadena en el cerebro una imagen acústica correspondiente: éste es un fenómeno enteramente psíquico, seguido a su vez de un
proceso fisiológico: el cerebro transmite a los órganos de la fonación un impulso correlativo a la imagen; luego las ondas sonoras se propagan de la boca de A al oído de B: proceso puramente físico. A continuación el circuito sigue en B un orden inverso: del oído al cerebro, transmisión fisiológica de la imagen acústica; en el cerebro, asociación psíquica de esta
imagen con el concepto correspondiente. Si B habla a su vez, este nuevo acto seguirá —de su cerebro al de A— exactamente la misma marcha que el primero y pasará por las mismas fases sucesivas que representamos con el siguiente esquema:

El circuito, tal como lo hemos representado, se puede dividir todavía:
a) en una parte externa (vibración de los sonidos que van de la boca al oído) y una parte interna, que comprende todo el resto
b) en una parte psíquica y una parte no psíquica, incluyéndose en la segunda tanto los hechos fisiológicos de que son asiento los órganos, como los hechos físicos exteriores al individuo;
c) en una parte activa y una parte pasiva: es activo todo lo que va del
centro de asociación de uno de los sujetos al oído del otro sujeto, y pasivo
todo lo que va del oído del segundo a su centro de asociación;
Por último, en la parte psíquica localizada en el cerebro se puede llamar ejecutivo todo lo que es activo (c -> i) y receptivo todo lo que es pasivo (i -> c).
Es necesario añadir una facultad de asociación y de coordinación, que se manifiesta en todos los casos en que no se trate nuevamente de signos aislados; esta facultad es la que desempeña el primer papel en la organización de la lengua como sistema.

3. ¿Qué es el habla? ¿Cuáles son los rasgos que la diferencian de la lengua?

El habla es un acto individual de voluntad y de inteligencia, en el cual conviene distinguir: 1° las combinaciones por las que el sujeto hablante utiliza el código de la lengua con miras a expresar su pensamiento personal; 2° el mecanismo psicofísico que le permita exteriorizar esas combinaciones.
La lengua, es el producto que el individuo registra pasivamente; nunca supone premeditación, y la reflexión no interviene en ella más que para la actividad de clasificar, de que hablamos.
Si pudiéramos abarcar la suma de las imágenes verbales almacenadas en todos los individuos, entonces toparíamos con el lazo social que constituye la lengua. Es un tesoro depositado por la práctica del habla en los sujetos que pertenecen a una misma comunidad, un sistema ramatical virtualmente existente en cada cerebro, o, más exactamente, en los cerebros de un conjunto de individuos, pues la lengua no está completa en ninguno, no existe perfectamente más que en la masa.
Al separar la lengua del habla, se separa a la vez:
1° lo que es social de lo que es individual; 2° lo que es esencial de lo que es accesorio y más o menos accidental.

4. ¿Qué es la semiología y cuál es su relación con la lingüística?

La lengua es un sistema de signos que expresan ideas, y por eso comparable a la escritura, al alfabeto de los sordomudos, a los ritos simbólicos, a las formas de cortesía, a las señales militares, etc., etc. Sólo que es el más importante de todos esos sistemas. Se puede, pues, concebir una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la vida social. Tal ciencia sería parte de la psicología social, y por consiguiente de la psicología general. Nosotros la llamaremos semiología. Las leyes que la semiología descubra serán aplicables a la lingüística, y así es como la lingüística se encontrará ligada a un dominio bien definido en el conjunto de
los hechos humanos. El problema lingüístico es primordialmente semiológico.

5. ¿Cómo está compuesto el signo lingüístico?

El signo lingüístico une un concepto y una imagen acústica. La imagen acústica no es el sonido
material, cosa puramente física, sino su huella psíquica, la representación que de él nos da el testimonio de nuestros sentidos; esa imagen es sensorial, y si llegamos a llamarla «material» es solamente en este sentido y por oposición al otro término de la asociación, el concepto, generalmente más abstracto.
El carácter psíquico de nuestras imágenes acústicas aparece claramente cuando observamos nuestra lengua materna. Sin mover los labios ni la lengua, podemos hablarnos a nosotros mismos o recitarnos mentalmente un poema. Y porque las palabras de la lengua materna son para nosotros imágenes acústicas, hay que evitar el hablar de los «fonemas» de que están compuestas. Este término, que implica una idea de acción vocal, no puede convenir más que a las palabras habladas, a la realización de la imagen interior en el discurso. Hablando de sonidos y de sílabas de una palabra, evitaremos el equívoco, con tal que nos acordemos de que se trata de la imagen acústica.

El signo lingüístico es, pues, una entidad psíquica de dos caras, que
puede representarse por la siguiente figura:


Estos dos elementos están íntimamente unidos y se reclaman recíprocamente. Ya sea que busquemos el sentido de la palabra latina arbor o la palabra con que el latín designa el concepto de 'árbol', es evidente que las vinculaciones consagradas por la lengua son las únicas que nos aparecen conformes con la realidad, y descartamos cualquier otra que se pudiera imaginar.
Esta definición plantea una importante cuestión de terminología. Llamamos signo a la combinación del concepto y de la imagen acústica: pero en el uso corriente este término designa generalmente la imagen acústica sola, por ejemplo una palabra (arbor, etc.).

Y proponemos conservar la palabra signo para designar el conjunto, y reemplazar concepto e imagen acústica respectivamente con significado y significante; estos dos últimos términos
tienen la ventaja de señalar la oposición que los separa, sea entre ellos dos, sea del total de que forman parte. En cuanto al término signo, si nos contentamos con él es porque, no sugiriéndonos la lengua usual cualquier otro, no sabemos con qué reemplazarlo. El signo lingüístico así definido posee dos caracteres primordiales. Al enunciarlos vamos a proponer los principios mismos de todo estudio de este orden.

6. ¿Qué quiere decir que el signo es arbitrario, lineal, inmutuable y mutuable?

El lazo que une el significante al significado es arbitrario, porque reside en el hecho que las distintas lenguas desarrollaron diferentes signos, esto es, diferentes vínculos entre significantes y significados; de otra forma, sólo una lengua existiría en el mundo. Ahora bien, es claro que esta conexión no es arbitraria para quienes usan una misma lengua, porque si esto fuera así, los significados no serían estables y desaparecería la posibilidad de comunicación.
El principio de arbitrariedad opera en forma conjunta con el segundo principio que afirma que el significante siempre es lineal. Lo que significa que los sonidos de los cuales se componen los significantes, dependen de una secuencia temporal.
Es inmutuable ya que la lengua es libre de establecer un vínculo entre cualquier sonido o secuencia de sonidos con cualquier idea, pero una vez establecido este vínculo, ni el hablante individual ni toda la comunidad lingüística es libre para deshacerlo. Tampoco es posible sustituir un signo por otro.
Y finalmente es mutuable , al ser un fenómeno social e histórico , se conserva y se modifica los dos factores principales de este fenómeno son : la masa hablante y el tiempo. Por ejemplo la palabra "ratón" adquiere un significado distinto en relación a las computadoras, en este caso, dos vínculos entre significado y significante coexisten simultáneamente.

10. ¿Cuál es la relación entre sincronía, diacronía, evolución y estatismo?

Saussure considera que no es posible describir plenamente un lenguaje si esto se hace de forma aislada en relación a la comunidad que hace uso de él y a su vez los efectos que el tiempo tiene sobre el lenguaje (su evolución).

Efectivamente, durante el transcurso del tiempo, el lenguaje evoluciona, lo que pone en evidencia que los signos cambian. En consecuencia, Saussure afirma que una lengua puede ser estudiada tanto en un momento particular como a través de su evolución en el tiempo. En este sentido, diferenciará dos modalidades respecto al uso del lenguaje:

Sincrónica: (syncronos, al mismo tiempo) Examina las relaciones entre los elementos coexistentes de la lengua con independencia de cualquier factor temporal. Permite describir el estado del sistema lingüístico, siendo esta descripción abarcativa de la totalidad de los elementos interactuantes en la lengua.

Diacrónica: (diacronos, a través del tiempo) Se enfoca en el proceso evolutivo y se centra en aquellos fragmentos que se corresponden con ciertos momentos históricos.

Para el lingüista que apunta a realizar una descripción completa de un lenguaje determinado, el análisis diacrónico y sincrónico, aunque esto no sea neceario para una comunidad lingüística. Esto significa que cuando se verbaliza el sistema de una lengua, solo intervienen elementos sincrónicos puesto que nadie necesita conocer la historia de una lengua para hacer uso de ella. Por otra parte, los factores diacrónicos no alteran al sistema como tal. Para explicar este punto, Saussure recurre a una metáfora planetaria, diciendo que si un planeta del sistema solar cambiara de peso y tamaño, tales cambios alterarían el equilibrio del conjunto en su totalidad, aunque de todas formas, el sistema solar, seguiría siendo un conjunto.

11. ¿Qué papel juega el habla en la relación sincronía/diacronía?

Si bien los hechos sincrónicos y diacrónicos son autónomos, existe una relación de interdependencia entre ambos. No es posible conocer el estado de una lengua si no analizamos los cambios que sufrió.

Saussure dirá que el funcionamiento de una lengua es como el ajedrez. El ajedrez es, como el lenguaje, un grupo de valores diferentes que en conjunto, conforman un sistema completo. Las piezas del ajedrez interactuan igual que los elementos de un lenguaje en estado sincrónico. Cuando una pieza se mueve, el efecto es similar a un cambio lingüístico y este le incumbe al análisis diacrónico. Aunque el movimiento sea tan solo el de una pieza, este movimiento afectará a todo el sistema en su totalidad. El estado del tablero ha cambiado: es uno antes de la jugada, y se transforma en otro después, pero la movida, en sí misma, no pertenece a ninguno de esos dos estados (porque los estados son sincrónicos).

La lingüística sincrónica se ocupa de relaciones lógicas y psicológicas que vinculan los términos que coexisten en un sistema, la lingüística diacrónica se ocupa de términos que se reemplazan uno al otro cuando el sistema evoluciona, pero que no forman un sistema.


12. ¿Cuál es la función de la lengua entre el pensamiento y el sonido?
El vínculo entre el sonido y el pensamiento en el signo lingüístico produce FORMA y no sustancia

El lenguaje es un sistema de valores en el sentido en que todo signo lingüístico vincula sonidos e ideas. Si tal vínculo no existiera, sería imposible separar un pensamiento de otro. Los sonidos no se diferencian entre sí más que los pensamientos no expresados. La función del lenguaje no es crear un medio sonoro para expresar el pensamiento sino mediar entre el pensamiento y el sonido, de modo tal que el vínculo entre ambos dé por resultado unidades que se determinen mutuamente.

13. ¿Qué es el valor lingüístico? ¿Cómo están formados los valores?

El valor linguistico es la propiedad que tiene una palabra de representar una idea. En la lengua, cada término o elemento tiene un valor correspondiente por su oposición con los otros términos.
Los valores dependen de una convención inmutable: los principios de la semiología. Además son relativos, ya que la relación entre la idea y el sonido es arbitraria, y son negativos ya que un signo es lo que no es. Los valores están constituidos por: Algo distinto de cualquier otra cosa, con la que puede intercambiarse, y cuyo valor debe determinarse. Cosas similares a aquella cuyo valor se va a determinar. Valor en su aspecto conceptual (significado): el valor de todo término está determinado por lo que lo rodea. Los va-lores corresponden a conceptos ya que son referenciales, es decir, que están definidos por sus relaciones con los otros términos del sistema, teniendo como rasgo esencial ser lo que los otros no son. Un concepto simboliza la significación que sin los valores determinados por sus diferencias fónicas, que debido a su arbitrariedad y diferenciación, permiten distinguir esos signos de todos los demás, ya que poseen significación.

Valor en su aspecto material (significante): lo que importa en la palabra son las diferencias fónicas, que debido a su arbitrariedad y diferenciación, permiten distinguir esos signos de todos los demás, ya que poseen la significación.

14. ¿Cómo funcionan los valores en la escritura?
En la escritura:
1. Los signos de la escritura son arbitrarios: no hay ninguna relación, por ejemplo, entre la letra t y el sonido que designa.
2. El valor de las letras es puramente negativo y diferencial, así una misma persona puede escribir t con variantes tales como:

T t T T T

Lo único esencial es que dicho signo no se confunda en sus rasgos con el de la l, el de la d, etc.



15. Presten atención al carácter diferencial en la lengua.
En la lengua no hay más que diferencias. La lengua no consta ni de ideas ni de sonidos que preexistirían al sistema lingüístico, sino solamente de diferencias conceptuales y de diferencias fónicas derivadas de este sistema.

16. Reparen en la linealidad, la consecución y oposición de valores como características del
sintagma.
El sintagma se compone de dos o más signos consecutivos, de los que se debe considerar la relación que une las diversas partes de un sintagma y la relación que enlaza la totalidad con sus partes. La oración es el tipo de sintagma por excelencia. En conclusión, el sintagma es el grupo de elementos lingüísticos que forman una unidad dentro de una oración.

17. ¿Cuáles son las cualidades de las relaciones asociativas?

fuera del discurso, las palabras que ofrecen algo en común que asocian en la memoria, for-mando el tesoro de la lengua de cada individuo. Las asociaciones mentales serán tantas como relaciones diversas haya, ya que un término dado es como el centro de una constelación del cual convergen otros términos coordinados cuya suma es indefinida. No tienen orden!

No hay relaciones sintagmáticas sin asociativas.

El signo es articulado por el hecho de que está compuesto por unidades más pequeñas(es divisible) y doble articulación porque es posible dividirlo en dos niveles. Primero por monemas (que son unidades mínimas con significación) y la segunda división se puede dar por fonemas (son unidades que conforman los monemas, carentes de sentido).
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FORO UBA XXI RESUMEN HASTA EL MOMENTO POR EL PROFESOR DE CÁTEDRA.

1- La lengua es un sistema de signos para Saussure, los signos son la unidad mínima de la lengua. Cuando leas la distinción que hace el autor entre lengua y habla vas a entender por qué la lengua (y los signos, que la componen) son un fenómeno social. La lengua es un fenómeno social, el habla, uno individual. Entre otras cosas, porque la lengua únicamente se encuentra presente en la totalidad de la comunidad hablante (como conjunto), nadie conoce la totalidad de la lengua. De la misma manera, la lengua solo puede ser modificada por la sociedad, no por un individuo. El habla, en cambio, es individual, es el uso particular que cada hablante hace de la lengua.
La lengua forma parte del lenguaje es un proceso psíquico, pero en el caso de la lengua es el proceso receptivo (distinto al habla que es ejecutivo) y es un proceso pasivo y adquirido. Asociamos la imagen acústica al concepto sin pensarlo. la lengua como fenómeno social es la característica de ADQUIRIDA, esta característica es la que la hace social, el hecho de que la lengua la heredamos y a pesar de que la relación imagen acústica-concepto es arbitraria, la asociación esta preestablecida. También podríamos agregar que el caracter social de la lengua se funda en que solo está completa en la totalidad de la comunidad hablante.

2- La inmutabildad tiene que ver con lo arbitrario del signo y la mutabilidad con el uso y el paso del tiempo.

3- Los signos naturales no existen porque el signo es fruto de la actividad social, las sociedades crean los signos con el fin de poder referirse y significar otra cosa.

En el texto se da el ejemplo del humo que genera el fuego para diferenciar signo de fenómeno físico natural.

4- Saussure plantea todos sus conceptos de a pares. Por lo cual, el paradigma tenes que estudiarlo en relación al sintagma. El sintagma tiene que ver con la combinación de los signos en el tiempo, de forma lineal (horizontal, podríamos decir). En cambio, el paradigma tiene que ver con ciertos elementos que tienen algo en común y que pueden establecerse de a uno a la vez (en este sentido, de forma vertical). Por eso a estos últimos los caracteriza como "relación en ausencia", mientras que a los otros, "relación en presencia".

5- Para Saussure el valor de cada signo (completo, significado y significante) se da en su relación con el resto de los signos del sistema, el valor radica en ser (o significar) lo que los otros no son (o no significan). Voy a intentar explicártelo con un ejemplo muy simple, ¿qué es tibio? lo que no es ni frío ni caliente. (En este caso tibio sería +, frío - y caliente -) ¿qué es frío? lo que no es ni caliente ni tibio.(En este caso frío sería +, tibio - y caliente - ) Cada signo tiene el valor de ser lo que todos los otros no son.

6- Para Peirce, el signo es todo aquello que está en lugar de otra cosa, sea una palabra, un objeto, una imagen. Para Saussure, es la unidad mínima de la lengua, formada por la suma de significado y significante, pero únicamente se refiera al signo lingüístico, solo hay signo en la lengua para Saussure.

7- Cuando Saussure dice que el signo es arbitrario se refiera a que no hay una relación lógica entre el significado y el significante, esta relación es inmotivada. Lo ilustra con el ejemplo de sur, dice que así como en nuestro lenguaje la sucesión de sonidos s-u-r dan la idea de ese signo cardinal, podría haber sido cualquier otro sonido. También es arbitrario desde el punto de vista del hablante, que no puede elegir ni modificar qué significado se une con qué significante para formar cada signo.

8- La diacronía y la sincronía no modifican el sistema de la lengua, son ejes de observación para estudiarla. Son dos perspectivas diferentes con objetivos distintos. Estudiar la lengua siguiendo el eje diacrónico implica observar cómo se modifica un elemento particular de la lengua con el transcurso del tiempo (nunca se puede estudiar el cambio de la lengua en su totalidad a través del tiempo, siempre hay que enfocarse en un aspecto particular). El sincrónico, en cambio, es tomar un momento particular de la lengua (el castellano en el siglo xix, por ejemplo) y estudiar el sistema completo de la lengua en ese período particular.

9- lo sincrónico es un corte en el eje temporal para estudiar un estado particular de la lengua (no en el tiempo, sino en un tiempo particular) El signo es inmutable en lo sincrónico por lo que decís en la segunda parte de tu pregunta, porque la lengua es una convención social, es decir que todos los hablantes que compartimos este estado de la lengua tenemos que entender que silla significa silla y no, mesa, sino la comunicación sería imposible. Sin embargo, el signo puede verse modificado en el transcurso del tiempo por el uso, por el habla,

10- el habla es la que hace avanzar a la lengua. En este sentido, el habla y la diacronía van de la mano.

11- ¿por qué el transcurso del tiempo hace que la lengua se mantenga estática?
Saussure expresa en una parte que si se toma a la lengua en el tiempo (excluyendo al habla) no veríamos ninguna alteración, el tiempo no influiría en ella.

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VITALE, ALEJANDRA (2002), La semiótica de Peirce, en El estudio de los signos: Peirce y
Saussure (9-60), Buenos Aires, Eudeba.

1. ¿Qué lugar ocupan los signos dentro de la teoría del conocimiento de Charles Sanders Peirce?
El único pensamiento que puede conocerse, sostiene Peirce, es pensamiento en los signos, no se puede pensar sin signos.

2. En las primeras páginas encontrarán una definición conjunta del signo, la semiosis y la semiótica?
La semiótica tiene por objeto de estudio a la semiosis, que es el instrumento de conocimiento de la realidad, es un proceso triádico de inferencia mediante el cual a un signo (llamado representamen) se le atribu¬ye un objeto a partir de otro signo (llamado interpretante) que remite al mismo objeto. La semiosis es una experiencia que hace cada uno en todo momento de la vida, mientras que la semiótica cons¬tituye la teoría de esa experiencia, cuyos componentes formales son el representamen, el objeto y el interpretante.

3- ¿Cual es la definición especifica del sigo?
Un signo, es algo que, para alguien, representa o se refiere a algo en algún aspecto o carácter. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente, o, tal vez, un signo más desarrollado... El signo está en lugar de algo, su objeto… no en todos los aspectos, sino sólo con referencia a una suerte de idea, que... he llamado el fundamento del representamen.

Esta definición implica que existen tres condiciones para que algo sea un signo:
1) Condición necesaria pero no suficiente: el signo debe tener cualidades que sirvan para distinguirlo.
2) Segunda condición necesaria pero no suficiente: el signo debe tener un objeto, aunque la relación del representamen con el objeto no basta para hacer de uno el signo de otro. Para ello es necesario un interpretante.
3) Tercera condición necesaria y suficiente: la relación semiótica debe ser triádica, comportar un representamen que debe ser reconocido como el signo de un objeto a través de un interpretante.

4. ¿Qué formas puede adquirir el interpretante?
Es otro signo, o sea otra representación, que se refiere al mismo objeto que el representamen y que puede asumir diversas formas:
* La traducción del término a otra lengua.
* La traducción del término a otro de la misma lengua mediante un sinónimo. Por ejemplo, "remedio" para "medicamento".
* Una asociación emotiva con un valor fijo. Por ejemplo, el interpretante de la palabra "perro" puede ser "fidelidad".
* Un signo equivalente de otro sistema semiótico. Por ejemplo, el interpretante de la palabra "perro" puede ser el dibujo de un perro, es decir un signo de otro sistema semiótico respecto del lenguaje verbal al que pertenece dicha palabra.

5. ¿Cuál es la diferencia entre el interpretante inmediato, el interpretante dinámico y el
interpretante final?

El interpretante inmediato (el interpretante pensado como concepto), el interpretante dinámico (el interpretante pensado como electo real en el intérprete) y el interpretante final (el interpretante pensado como hábito) son tres instancias de la interpretación de un signo que funcionan simultáneamente en un acto de semiosis.

6. Recomendamos reparar en la relación del pragmatismo, la lógica y la ética.
El Significado lógico de los conceptos se encarna en hábitos generales de conducta, lo que nosotros entendemos que estamos dispuesto hacer, aplicando la ética.

7. ¿Cómo se constituye el objeto? ¿Puede considerarse un signo?
El objeto tiene también la naturaleza de un signo, dado que pensamiento y signo son en Peirce equivalentes.
A su vez, Peirce distingue en el objeto dos tipos: el objeto inmediato (interior a la semiosis) y el objeto dinámico (exterior a la semiosis). El Objeto Inmediato, es el Objeto tal como es representado por el Signo mismo. El Objeto Dinámico es una realidad que tiene una existencia independiente de la semiosis, pero para que el signo pueda decir algo de él es necesario eme ya haya sido objeto de semiosis anteriores a partir de las que el intérprete tiene un conocimiento de dicho objeto, que es, por ello, concebido también como un signo.
En síntesis, el objeto dinámico es el objeto de una Los tres componentes formales de la semiosis (representamen-objeto-interpretante) son signos

8. ¿De qué modo el signo representa a su objeto?
Peirce afirma que el signo representa a su objeto "no en todos los aspectos, sino sólo con referencia a una suerte de idea", que ha llamado el fundamento del representamen.
Es el fundamento del representamen lo que construye al objeto inmediato, es decir que el signo instituye al objeto inmediato por medio del fundamento. El fundamento es un componente del significado del signo, entendido como la suma de rasgos semánticos que caracterizan su contenido.

9. ¿Qué es la semiosis infinita?
Los componentes formales de la semiosis son el representamen, el objeto y el interpretante. Dado que el interpretante es también un signo, está en lugar de un objeto y remite a su vez a un interpretante. Este interpretante es, asimismo, un signo, que está en el lugar de un objeto y está ligado a un interpretante, que es un signo, y así de modo ilimitado.

10. Examinen detenidamente las cualidades de las tres categorías, a partir de las cuales pueden ser pensadas las ideas.
La concepción triádica del signo en Peirce (representamen-objeto-interpretante) tiene como origen la división triádica de las categorías, que son el objeto de reflexión de lo que Peirce denomina faneroscopía (es la descripción de lo que está frente a la mente o en la conciencia, tal como aparece).
Las tres categorías que postula Peirce son tres modos de ser del fanerón, tres maneras en que el fanerón está presente en la mente. Peirce sostiene que todos los fanerones (o ideas) pueden ser pensados desde tres categorías: la Primeridad, la Segundidad y la Terceridad.
La categoría de primeridad implica considerar a algo tal como es sin referencia a ninguna otra cosa; a su vez, la primeridad se vincula con las ideas de libertad, posibilidad, indeterminación, comienzo, no¬vedad. Peirce da como ejemplo de primero a la cualidad tomada independientemente de cualquier realización existencial; en tanto tal, es una pura posibilidad indetermi¬nada. En el signo, el representamen (cualidad) se corresponde con la categoría de primeridad.
La categoría de segundidad implica considerar a algo tal como es pero en relación con otra cosa, es decir, establecer una relación diádica que no involucre a una tercera cosa. Peirce vincula la cate¬goría de segundidad con la idea de existencia y de hecho en bruto. En el signo, el objeto se correspon¬de con la categoría de la segundidad, la de existencia, pero si nos limitáramos a la relación diádica entre un primero (el representamen) y un segundo (el objeto) nos encontraríamos ante una relación sin regularidad.
La categoría de terceridad es la que hace posible la ley y la regularidad. En el signo, el interpretante se corresponde con la categoría de terceridad, pues constituye una ley que pone en relación a un primero (el representamen) con un segundo (el objeto) con el que él mismo está en relación.

11. Revisen todos los tipos de signos que se encuentran en el apartado 1.4 “Los tipos de signos” desde la, atendiendo a sus definiciones y ejemplificaciones. Hagan especial hincapié en el ícono, el índice y el símbolo.

12. Concluyan la lectura del texto con la comprensión de los tres tipos lógicos de inferencia. ¿Cómo se corresponden estos con las categorías de primeridad, segundidad y terceridad?
El interpretante, como tercero, incorpora una auténtica rela¬ción triádica, pues establece: a. La relación del primero (representamen) con el segundo (objeto); b. Su propia relación con el segundo (objeto); c. El hecho de que la relación entre el primero (representamen) y el segundo (objeto) es la misma que la del segundo (objeto) con el tercero (interpretante).
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PEIRCE, CHARLES SANDERS (1974), Ícono, índice, símbolo, en La ciencia de la semiótica
(45-62), Buenos Aires, Nueva Visión.

1. Reflexionen sobre la definición de signo.
Un signo o representamen es un Primero que está en una relación triádica genuina tal con un Segundo, llamado su Objeto, que es capaz de hacer que un Tercero, llamado su Interpretante, asuma la misma relación triádica con su Objeto que aquella en la que está él mismo respecto al mismo Objeto. La relación triádica es genuina, esto es, sus tres miembros están vinculados por ella de una forma que no consiste en ningún complejo de relaciones diádicas. Esa es la razón por la que el Interpretante, o Tercero, no puede estar en una mera relación diádica con el Objeto, sino que debe estar con él en la misma relación que aquella en la que está el Representamen mismo. La relación triádica en la que está el Tercero tampoco puede ser meramente similar a aquella en la que está el Primero, pues esto convertiría la relación del Tercero con el Primero en una mera Segundidad degenerada. El Tercero debe en efecto estar en una relación tal, y de este modo debe ser capaz de determinar un Tercero propio; pero, además de eso, debe tener una segunda relación triádica en la que el Representamen, o más bien la relación de éste con su Objeto, será su propio Objeto (del Tercero), y debe ser capaz de determinar a un Tercero respecto a esa relación. Todo esto debe ser igualmente verdadero respecto a los Terceros de los Terceros, y así indefinidamente; y esto, y más, está implicado en la idea común de Signo; y tal y como se usa aquí el término Representamen, no está implicado nada más. Un Signo es un Representamen con un Interpretante mental. Posiblemente puede haber Representamenes que no sean Signos. De este modo si un girasol, al girar hacia el sol, llega a ser por ese mismo acto completamente capaz, sin ninguna otra condición, de reproducir un girasol que gira hacia el sol de una forma exactamente correspondiente, y de hacerlo con el mismo poder reproductivo, el girasol llegaría a ser un Representamen del sol. Pero el pensamiento es el modo de representación principal, si no el único.

2. Intenten comprender por qué el ícono se corresponde con la primeridad. Reparen en la
división del ícono en imágenes, diagramas y metáforas. Identifiquen en el texto los ejemplos
que da el autor.
Un icono es un Representamen cuya Cualidad Representativa es una Primeridad de él como un Primero. Esto es, una cualidad que tiene quacosa hace que se adecue a ser un representamen. De este modo, cualquier cosa es adecuada para ser un Sustituto de algo a lo que se parece. (La concepción de "sustituto" implica la de propósito, y de este modo la de Terceridad genuina). Veremos si hay otras clases de sustitutos o no. Un Representamen por Primeridad sólo, puede tener únicamente un Objeto similar. De este modo, un Signo por Contraste denota a su objeto sólo en virtud de un contraste, o Segundidad, entre dos cualidades. Un signo por Primeridad es una imagen de su objeto, y más estrictamente hablando, sólo puede ser una idea, pues debe producir una idea Interpretante, y un objeto externo provoca una idea mediante una reacción sobre el cerebro. Pero más estrictamente hablando, ni siquiera una idea, excepto en el sentido de una posibilidad, o Primeridad, puede ser un Icono. Una posibilidad sola es un icono simplemente en virtud de su cualidad, y su objeto sólo puede ser una Primeridad. Pero un signo puede ser icónico, esto es, puede representar a su objeto principalmente por su semejanza, sin importar cuál sea su modo de ser. Si se requiere un sustantivo, un representamen icónico puede denominarse un hipoicono. Cualquier imagen material, como una pintura, es ampliamente convencional en su modo de representación, pero en sí misma, sin ninguna leyenda o rótulo, puede denominarse un hipoicono.

3. ¿Cuándo un índice es genuino y cuándo es degenerado?
Un Índice o Sema es un Representamen cuyo carácter Representativo consiste en que es un segundo individual. Si la Segundidad es una relación existencial, el Índice es genuino. Si la Segundidad es una referencia, el Índice es degenerado. Un Índice genuino y su Objeto deben ser individuos existentes (ya sean cosas o hechos), y su Interpretante inmediato debe ser del mismo carácter. Pero, ya que todo individuo debe tener caracteres, se sigue que un Índice genuino puede contener una Primeridad, y de este modo un Icono, como una parte constituyente de él. Todo individuo es un Índice degenerado de sus propios caracteres. Examinemos algunos ejemplos de índices. Veo un hombre que camina balanceándose. Esa es una indicación probable de que es marinero. Veo un hombre con las piernas arqueadas con pantalones de pana, polainas y chaqueta. Esas son indicaciones probables de que es un jinete o algo por el estilo. Un reloj de sol o un reloj normal indican la hora del día. Los geómetras señalan con letras las diferentes partes de sus diagramas y luego usan esas letras para indicar esas partes. Las letras son usadas de forma similar por abogados y por otras personas. De este modo, decimos, si A y B están casados uno con otro y C es su hija mientras que D es hermano de A, entonces D es tío de C. Aquí A, B, C y D cumplen la función de pronombres relativos, pero son más convenientes puesto que no requieren una colocación especial de las palabras. Un golpe en la puerta es un índice. Cualquier cosa que centra la atención es un índice. Cualquier cosa que nos sobresalta es un índice, en tanto que señala la unión entre dos porciones de la experiencia. De este modo una explosión tremenda indica que algo considerable sucede, aunque no sepamos exactamente cuál es el evento, pero puede esperarse que se conecte con alguna otra experiencia.

4. Reparen en la relación establecida entre el ícono, el índice y el símbolo con los modos
potencial, imperativo e indicativo. Índices genuinos e Índices degenerados.
Los iconos y los índices no afirman nada. Si un icono pudiera interpretarse mediante una frase, esa frase debería estar en un "modo potencial", esto es, meramente diría, "supón que una figura tiene tres lados", etc. Si un índice se interpretara así, el modo debería ser imperativo o exclamativo , como "¡mira ahí!" o "¡cuidado!". Pero la clase de signos que vamos a considerar ahora están, por naturaleza, en el modo "indicativo" o, como debería llamarse, declarativo. Por supuesto, pueden servir para la expresión de algún otro modo, ya que podemos declarar que las afirmaciones son dudosas, o meras interrogaciones, o requeridas imperativamente.

5. ¿A qué hace referencia un símbolo y cómo se transmite?
Un signo es o bien un icono, un índice o un símbolo. Un icono es un signo que poseería el carácter que le convierte en significante incluso aunque su objeto no existiera, así como una raya de lápiz representa una línea geométrica. Un índice es un signo que perdería al instante el carácter que le convierte en signo si su objeto desapareciera, pero no perdería ese carácter si no hubiese interpretante. Tal, por ejemplo, es un trozo de madera con un orificio de bala en él como señal de disparo, pues sin disparo no habría habido orificio. Pero hay un orificio ahí, tenga alguien el buen sentido de atribuírselo a un disparo o no. Un símbolo es un signo que perdería el carácter que lo convierte en signo si no hubiera interpretante. Tal es cualquier expresión de habla que significa lo que significa sólo en virtud de que se comprende que tiene esa significación.

6. Identifiquen otra caracterización del índice.
Los índices pueden distinguirse de otros signos o representaciones por tres señales características: primera, que no tienen ninguna semejanza significante con sus objetos; segunda, que se refieren a individuos, a unidades singulares, a colecciones de unidades singulares, o a continuos singulares; tercera, que dirigen la atención a sus objetos por fuerza ciega. Pero sería difícil, si no imposible, tomar un caso de un índice absolutamente puro, o encontrar algún signo absolutamente privado de cualidad indéxica. Psicológicamente la acción de los índices depende de la asociación por contigüidad, y no de la asociación por semejanza o de operaciones intelectuales.

7. SÍMBOLO:
2.307 Un signo que se constituye como signo mera o principalmente por el hecho de que es usado y comprendido como tal, ya sea el hábito natural o convencional, y sin considerar los motivos que originalmente gobernaron su selección.
Aristóteles usa Symbolon en este sentido muchas veces en el Peri hermeneias, en el Sophistici Elenchi y en otros lugares.

2.308 THEMA: una palabra propuesta en 1635 por Burgersdicio [Burgerdijk] en su Lógica (I, ii, parágrafo 1) para aquello "quod intellectui cognoscendum proponi potest", pero lo que parece que él quiere decir es lo que Aristóteles en ocasiones expresa vagamente por logos, el objeto inmediato de un pensamiento, un significado.

Es de la naturaleza de un signo, y en particular de un signo que llega a ser significante por un carácter que reside en el hecho de que será interpretado como signo. Por supuesto nada es un signo a menos que sea interpretado como signo, pero el carácter que hace que sea interpretado como refiriéndose a su objeto puede ser uno que podría pertenecerle con independencia de su objeto y aunque ese objeto no hubiera existido nunca, o puede estar en una relación respecto a su objeto que sería exactamente la misma si fuera interpretado como signo o no. Pero el thema de Burgersdicio parece ser un signo que, como una palabra, está conectado con su objeto por una convención de que se entenderá así, o más bien por un instinto natural o acto intelectual que lo toma como representativo de su objeto sin que tenga lugar necesariamente ninguna acción que pudiera establecer una conexión fáctica entre signo y objeto. Si éste era el significado de Burgersdicio, su thema es lo mismo que el "símbolo" del presente escritor.

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BAJTÍN, MIJAIL (1982), El problema de los géneros discursivos, en Estética de la
creación verbal (248-293), México, Siglo veintiuno editores.

1. Verifiquen la relación que el autor establece entre la diversidad de las actividades del
hombre y la diversidad de géneros discursivos.
Todo lo referido a la actividad humana se relaciona con el uso de la lengua. El uso de la lengua se lleva a cabo en forma de enunciados (orales o escritos) concretos y singulares.

Estos enunciados reflejan las condiciones específicas y el objeto de cada una de las esferas por:

Su contenido (temático)
Estilo verbal (selección de léxicos)
Esta relacionado con los tipos de vinculaciones entre el hablante y los otros participantes de la comunicación discursiva.

Composición o estructuración
Los tres momentos están vinculados en todo el enunciado. Cada enunciado es individual y cada esfera elabora sus propios enunciados llamados géneros discursivos.

La cantidad de géneros discursivos es muy amplia porque en cada esfera hay muchos géneros que se diferencian y crecen a medida que se desarrolla y complica la misma esfera.

Los géneros discursivos son,

- compuestos por enunciados y

- son heterogéneos


2. ¿Cómo diferencia el autor a los géneros discursivos primarios de los géneros discursivos
secundarios? ¿Por qué a estos últimos les llama “ideológicos”?
- primarios, se transforman dentro de los géneros secundarios y pierden relación con la realidad.
- secundarios, surgen de una comunicación cultural más compleja, principalmente escrita y utilizan géneros discursivos primarios los absorben y reelaboran (más elaborados, escritos, novelas, tratado de filosofía etc.)

3. Reflexionen sobre la relación que el autor plantea entre género y estilo.
Todo estilo está indisolublemente ligado con el enunciado y, por supuesto, con los géneros discursivos. De hecho, donde hay un estilo hay un género discursivo. Todo enunciado, en mayor o menor medida, puede reflejar la individualidad del hablante o del escritor; es decir, puede poseer un estilo individual. Decimos que esto sucede "en mayor o menor medida" porque hay géneros discursivos que se prestan especialmente para absorber o reflejar la individualidad del autor del enunciado; por ejemplo, los géneros literarios. En este caso (novela, poesía, cuento, teatro), la manifestación de ese estilo individual esparte del propósito mismo de este enunciado.

4. ¿Cómo influye el paso del tiempo en la vida de los géneros y los estilos al interior del uso de
la lengua?

5. ¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre el concepto de enunciar y el de oración?
Enunciado:
-Su contexto es una situación comunicativa concreta, la realidad.
-Se relaciona con los enunciados anteriores y posteriores.
-Pertenece a un hablante concreto.
-Posee expresividad.
Oración:
-Su contexto es el del discurso de un mismo hablante.
-Se relaciona con otros enunciados del mismo hablante.
-No tiene autor.
-Posee cierta entonación gramatical.

6. ¿Por qué el concepto de enunciado cuestiona la idea de un “hablante” y un “oyente” como
partes estancas de un diálogo?
El oyente se prepara para una acción, completa el discurso, y la postura de respuesta del oyente esta en formación a lo largo de todo el proceso de audición y comprensión desde el principio, toda comprensión del discurso tiene un carácter de respuesta, la cual no tiene que ser siempre en voz alta, en el caso de una orden pude ser el cumplirla.
También el hablante busca una contestación. El momento de hacer comprensible su discurso es tan solo un momento abstracto. Todo hablante es un contestatario, el no es un primer hablante, quien ha interrumpido por primera vez el eterno silencio del universo, el cuenta con la presencia de enunciados anteriores, suyos y ajenos.


7. ¿Cómo propone el autor que reconozcamos dónde termina un enunciado y dónde comienza
otro?
Todo enunciado es un eslabón de la cadena de otros eslabones (se apoya en ellos, problematiza o supone conocidos por su oyente).

8. ¿A qué se refiere exactamente el autor cuando habla de un “carácter concluso” para la
unidad del enunciado?
9. ¿Qué utilidad tiene, según lo expresado por el autor, conocer los diferentes géneros
discursivos?
10. ¿Qué recursos expresivos nos permite indagar la unidad del enunciado, que no están
presentes en la oración?
11. ¿Por qué el autor habla de los enunciados como eslabones de una cadena?
12. ¿Qué implicancias tiene que un enunciado se encuentre siempre “destinado”, orientado
hacia alguien?

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KERBRAT – ORECCHIONI, CATERINE. 1997 (1987). “LA PROBLEMÁTICA DE LA ENUNCIACIÓN”, LA
ENUNCIACIÓN. BUENOS AIRES, EDICIAL: 17 – 44.
Guía de lectura

¿Cuáles son las críticas que la autora realiza al esquema de Jakobson?
En primer lugar, Orecchioni critica el concepto de código, que según Jacobson es el intercambio libre de los mensajes que fluyen entre los sujetos. Mientras que ella, considera que al código lo constituyen cada sujeto con sus competencias, por lo que contiene más elementos y se vuelve un circuito más complejo.

El código, por su parte, presenta dos problemas: el problema de la homogeneidad y el problema de la exterioridad. El primero propone que el código no es homogéneo ya que los hablantes nunca usan el mismo código y siempre se encuentra la presencia de idiolectos, uno del emisor y otro del receptor. Por otro lado, el segundo inconveniente, es que el código no es exterior a emisor y al receptor, ya que, como se mencionó anteriormente, el código es construido por el sujeto en función de sus competencias, es decir, por sus aptitudes como hablante para producir e interpretar mensajes.

¿Qué consideraciones específicas realiza la autora sobre las instancias de enunciación y
de recepción y qué competencias involucra en su concepción de un modelo de
producción y un modelo de interpretación?
Con respecto al universo del discurso, consideraba que había que también tener en cuenta la situación de comunicación, para considerar la naturaleza del emisor y el receptor, ambos activos (a diferencia de Jacobson para quien solo el emisor era activo). Por lo tanto, ambos individuos presentan competencias, estas son todas las posibilidades lingüísticas, y que se limitan por la elección del género. Además había que tener en cuenta, el espacio en la que se produce y las restricciones de género para no dejar de lado las condiciones estilístico-temáticas del discurso. Luego, agrega dos principios: las competencias no lingüísticas y los modelos de producción e interpretación. El primer principio, está compuesto por las determinaciones ¨Psi¨, que son determinaciones psicológicas y psicoanalíticas que influyen en la comunicación, y las competencias culturales e ideológicas que son los saberes propios del sujeto acerca del mundo. Mientras que el segundo, son los sistemas de reglas comunes a todos los hablantes, para producir e interpretar mensajes, que rigen los procesos de codificación y decodificación.

También es posible que se presenten dos formas de complejizar el circuito, por el lado del emisor, que puede ser único, o se puede desdoblar en muchos emisores, tal es el caso de una obra de teatro, quienes sus emisores son: los actores, productores, autor, escenógrafo, iluminaste, etc. Como también por el receptor, que se pueden presentar de distintos tipos:

Presente + locuente= intercambio oral cotidiano.

Alocutario: receptor directo. Presente + no locuente= discurso político, conferencia.

Ausente + locuente= comunicación telefónica, por chat.

Ausente + no locuente= comunicación escrita.

Receptor No alocutario: previsto/no previsto por el locutor.

Locuente: tiene la capacidad de responder. Conversaciones bilaterales.

No locuente: conversaciones unilaterales. Monólogos.

Ausente

Presente

¿Qué propiedades específicas reconoce la autora en la comunicación verbal y cuáles son
sus consecuencias?
La autora también considera que la comunicación social presenta tres propiedades: la reflexividad, ya que el emisor es siempre su receptor; la simetría, debido a la interacción constante que provoca que el que era emisor se convierta en receptor, por lo que se produce un cambio de roles constante, y la transitividad, que hace referencia a la capacidad que tiene la lengua de transmitirse de boca en boca.

A pesar de haberle sumado múltiples propiedades, con considera que el esquema continua siendo estático.

¿Qué se considera enunciación en un sentido “restringido” y qué se considera
enunciación en un sentido “ampliado”?
La lingüística de la enunciación puede estudiarse en forma ampliada o restringida.

Desde el punto de vista ampliado, la lingüística de la enunciación tiene como objeto de estudio las huellas del acto de enunciación en el enunciado, es decir, la relaciones entre el enunciado y las huellas que remiten al acto de enunciación, que constituyen el marco enunciativo (situación de comunicación) formado por el locutor y el alocutario y las condiciones de producción y recepción del mensaje.

Por otro lado, en el sentido restringido, que sal que apo
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