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signos que demuestran que eres exitoso

El dinero, las propiedades y los lujos son consecuencia de ese estilo de vivir. Quizás, ahora mismo, no te consideres exitoso, pero aunque no te des cuenta puedes estar en el camino correcto para serlo. ¿Cómo descubrirlo? Si tienes la mayoría de estos 15 hábitos ya puedes considerarte un exitoso en la vida:

Ansías tener más conocimiento:

No te duermes en tus laureles. Si bien ya acabaste la universidad, la búsqueda del conocimiento es algo natural en ti. No hay excusas para ti para aprender más cada día, ni el trabajo, ni los hijos ni la TV quiebran esas ansias de eterno aprendizaje.

Te gusta planificar:

Tú no vives bajo la incógnita de lo que te pasará la próxima semana, el próximo mes o el año venidero. Ya tienes todo planificado, te encanta tenerlo todo listo ante cualquier eventualidad que surja. La planificación es el sello de fábrica de todo exitoso.


Te despiertas temprano:

No es una cuestión netamente de ganarle tiempo al tiempo. Despertarnos temprano también demuestra cuánto amamos vivir.

Tienes facilidad para conseguir amigos:

Y es que en la vida no todo es dinero. Podemos tener dinero, pero sin gente que nos quiera de verdad a nuestro alrededor, ese dinero poco importa o vale. Es por ello que los exitosos de verdad cuentan con ese don mágico de establecer relaciones con facilidad. Hemos venido a este mundo a dejar una huella, una huella que se perennizará en la figura de esas personas que más te quieren hoy.

Te gusta ayudar a otros:

Quienes piensan que ésta es una cualidad secundaria de los exitosos, están completamente equivocados. Es más, este don guarda correspondencia directa con nuestra capacidad de generar dinero. ¿Cómo así? Las más grandes ideas de negocios surgieron por el afán de ayudar a otros, y no necesariamente por la idea de acumular riqueza.

Te levantas fácilmente tras un fracaso:

Hay una definición del fracaso que forma parte de la mente de todo exitoso: fracaso no es fallar en nuestro intento de lograr algo, fracaso es dejar de hacer algo por temor a caernos de nuevo.

Eres disciplinado:

Sabes cuándo decir no y las cosas que tienen prioridad en tu día a día. Eres disciplinado, eso quiere decir que estás en el rumbo de los ganadores. La disciplina y la perseverancia son dos cualidades aún más poderosas que la creatividad y la innovación.

Siempre estás motivado: La adrenalina fluye por tu cuerpo a cada instante. ¿La pereza? Aún te preguntas qué es. Muy bien, sigue así, ya eres un exitoso.

Todos quieren estar contigo: Tienes un imán que te permite atraer a las personas alrededor de ti. No sabes definir con palabras ese poder de atracción con el que cuentas, pero sabes que lo tienes, y qué bueno, ese es un don que ni siquiera muchos de los más grandes multimillonarios del planeta lo tienen.


Tienes amigos exitosos:

El hecho que cuentes con amigos exitosos demuestra que tú también eres exitoso. La gente tiende a rodearse con personas de su misma condición.

Dejas pasar las cosas negativas:

No hay motivo para rencores en tu corazón. Has aprendido que cuando alguien quiere hacerte un daño, es mejor pasar la página y enfocarte en algo positivo.


Sabes que necesitas de los demás:

El mundo es como un gran matrimonio. Necesitamos de otras personas para lograr nuestros sueños. Es por ello que nunca desdeñas o subestimas a los demás.

Manejas el tiempo a tu antojo:

Decía el sabio chino Lao Tzu que “El tiempo es una creación. Decir que no tengo tiempo es como decir que no quiero hacerlo”. No tienes poco tiempo en tu vida. Tú ordenas ese tiempo de acuerdo a tus prioridades. Es el mantra de los exitosos.

No críticas a los demás:

De algo originariamente negativo no puede surgir nada positivo. Es lo que ocurre con la crítica destructiva. Menos mal que has aprendido que para ser mejor no necesitas hablar mal de los demás.



Buscas ser mejor con el tiempo:


A fin de año llegas a la conclusión de que has mejorado una infinidad en todos los aspectos de tu vida en comparación a hace un año, 5 años o una década. Y eso es algo que muy pocos hacen. Vivir bajo el piloto automático no es nada bueno. Debemos ser como una empresa en miniatura, y averiguar si estamos creciendo con el tiempo o nos estamos camino a la bancarrota.

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