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Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the Infinite Sadness


Las calabazas eran amigos. En una entrevista concedida, el grupo se muestra risueño y pueril, la felicidad les embargaba por dentro, como demuestran en una entrevista concedida a un diario local de la prensa de Chicago. Incluso se burlaban del carácter presentuoso de su líder y mandamás Billy Corgan, que lejos de la actitud huraña que desarrolló por esa época, se hace partícipe de la felicidad del grupo y ríe con ellos en la entrevista.
La camaradería entre Billy Corgan, James Iha, D'Arcy y Jimmy Chamberlain demuestra el fabuloso estado de gracia en el que los americanos se encontraban en aquel momento, bailando entre dos aguas: por un lado el fenecimiento y posterior declive del Grunge. Por otro lado: el revival noventero del brit pop sesentero que bandas como Blur, Oasis, Pulp, Elastica o Suede estaban llevando a cabo, como respuesta al inquebrantable dominio de los americanos durante la primera mitad de los años 90.


La banda venía auspiciada por el éxito de "Siamese Dream" (1993), un álbum que sirvió para que la banda fuese despegando poco a poco, interviniendo en diversos festivales como el celebérrimo Lollapalooza, el festival musical original de los Estados Unidos, que ofrecía bandas de rock alternativo, rap y punk rock; donde también habían actuaciones cómicas y de danza. Organizado en 1991 por el cantante de Jane's Addiction, Perry Farrell, Lollapalooza se realizó anualmente hasta el año 1997. El festival encorsetaba la cultura joven de los años 1990, algo parecido a lo que Woodstock hizo en los años '60. "Generación Lollapalooza" es a veces sinónimo de "Generación X".



Después de la gira promocional de trece meses del álbum Siamese Dream. Corgan comenzó inmediatamente a escribir canciones para el siguiente álbum de The Smashing Pumpkins. Desde el principio tuvo la intención de realizar un doble disco. Corgan observaba con interés que la evolución que la banda llevaba a cabo era la que él tenía previsto desde el momento en el que escribieron el material para el "Siamese". Siamese Dream en su primigenia iba a ser un álbum doble, de hecho, Corgan tenía material suficiente como para haber hecho de éste un doble álbum, pero la amplitud musical que estaba adquiriendo paulatinamente la banda, prefirió reservarla para lo que sería sin lugar a dudas su álbum definitivo.


Los Pumpkins se pasaron aquel verano trabajando de 12 a 16 horas diarias, algo que habría hecho palidecer a Marx y a Engels para conformar lo que en palabras de Corgan, en un delirio de melomanía y presuntuosidad presentaría como el "The Wall" de los años 9o. Para tan difícil cometido, decidieron prescindir del afamado Butch Vig, el hombre que llevó la babuta en las sesiones del Nevermind, el hombre que tocó la batería en Garbage y el hombre que había ayudado a la banda a despertar lentamente. Prescindieron de sus servicios en pos de que con Vig podían estancarse. La premisa no era grabar algo parecido a lo anterior, el fín: romper con la estadística y promover un antes y un después no sólo en la marcha artística de la banda; sino en el rock de la segunda mitad de los 90, huerfano tras la caída voluntaria de Cobain.


Mark Ellis "Flood" se encargó de la producción. Para aquel entonces, la banda no entraba directamente en el estudio de grabación, para nada seguían un método convencional de grabar, como el resto de bandas. Flood, que venía avalado por ser el ingeniero de sonido del The Joshua Tree de U2 cambió la mentalidad de la banda en este aspecto, conminó al cuarteto a promover un cambio en la forma de grabar, ya que había una alarmante contingencia entre el sonido del disco, y el sonido que la banda transmitía en directo. Por ende; la banda empezó a grabar sonidos más arcanos y virulentos a petición de Ellis, para así ir poquito a poco formando el borrador del nuevo disco. Durante las grabaciones con Flood, el productor insistió en que la banda se tomara un rato al día para improvisar o componer, prácticas que la banda nunca había hecho durante las sesiones de grabación. Corgan dijo: "Trabajando así hizo que todo el proceso fuera muy interesante- haciendo que no llegase a un punto muerto".


La tarea de Corgan también se encaminó a difuminar del todo las tensiones previas que predominaron durante las sesiones del anterior plástico, donde todos estaban prácticamente hasta el hartazgo los unos de los otros. Corgan se enfadaba porque al tener que trabajar todos en un mismo estudio, tenía que esperar una eternidad en que Iha montara sus partes de guitarra para aunarlas con las suyas, así que, para cambiar el desaguisado que supuso el anterior disco a la hora de grabar.


La banda decidió contrarrestar la inactividad usando dos salas de grabación de forma simultánea. Esta táctica permitió a Corgan trabajar en las voces y los arreglos de los temas mientras se grababa en la otra sala. Durante estas sesiones, Flood y Corgan trabajaban en una de las salas mientras que Moulder, el guitarrista James Iha, y el bajista D'arcy Wretzky trabajaban en la otra. Iha y Wretzky tuvieron un papel más importante en la grabación de este álbum, al contrario que en Siamese Dream, donde se llegó a decir que Corgan había grabado él mismo todas las partes de guitarra y bajo. Después de las sesiones en locales de ensayo,
la banda grabó overdubs en el Chicago Recording Company. Se utilizó el Pro Tools para las piezas de guitarra además de para los loops y samplers de la post-producción. Wretzky también grabó gran cantidad de coros, aunque no aparece ninguno excepto los de la canción "Beautiful".13 Cuando acabaron las sesiones de grabación, la banda disponía de 57 canciones terminadas para ser incluidas en Mellon Collie. El álbum iba a contener 32 canciones, aunque finalmente se decidió que fueran 28.


"Mellon Collie And The Infinite Sadness" es un álbum de carácter conceptual a modo de doloroso tránsito entre la vida y la muerte pasando por la tormentosa vida que Corgan llevaba por aquel momento. Se decía que las canciones fueron escritas por él solo en un apartamento de Chicago sin más adornos que unos pocos muebles, drogas y una botella de whisky como acompañantes. Al mismo tiempo; Corgan definió el disco como una exaltación de la pena, la flema y la melancolía de nuestra condición humana a modo de rasgo definitorio. El hombre desdichado suele buscar un consuelo en la amalgama de su pena con la pena del otro. Este ostentoso álbum conceptual es un enorme repaso, o más bien un homenaje, a las emociones, a los sentimientos, al hombre en sí: armonía, rabia, belleza y pasión se suceden de una canción a otra, y a veces incluso dentro de un mismo tema, conformando así las dos mitades del disco: Dawn to Dusk y Twilight to Starlight. Imposibles de separar, suman uno de los discos más soberbios de los 90.
Billy Corgan, compositor de prácticamente todo el álbum, fue capaz de enhebrar unas letras predominantemente oscuras con sonidos innovadores con un alcance artístico pocas veces igualado en la música de las dos últimas décadas, mezclando géneros como el punk, el rock y el pop, sin limitarse a lo qué puede y no puede hacer una banda de rock. La variedad de sonidos desde el principio hasta el fin de las canciones es sorprendente, llegando a alternar entre pianos, sintetizadores y fragmentos casi orquestales, le da una viveza y una variedad de sabores a la música de los Smashing Pumpkins que es difícil encontrar en las composiciones de otras bandas. Juegan continuamente con los elementos progresivos, la dulzura y crudeza de la música gótica e incluso elementos más propios del heavy.


Mellon Collie And The Infinite Sadness abre la primera cara del álbum, conocida como "Dawn To Dusk". Una bella melodía de piano que sirve para introducirnos en este vasto océano de sabores y sentimientos que Corgan pretende meternos a modo de memorandum, para recordar quiénes somos y lo que fuimos una vez. Una intro sencillamente deliciosa. ¿Qué decir de Tonight Tonight a estas alturas?. Un vídeo sencillamente precioso, evocador, como salido de una película de Tim Burton y de Pixar al mismo tiempo que se entremezcla con perfecta melodía pop que se hizo con el honor de convertirse en el primer single del álbum y una orquestación tremendamente elegante y melancólica. Canción que viaja sobre el ritmo que le impone una orquesta compuesta de 30 instrumentos de cuerda como sobre una nube, dando al tema una toque casi colosal. El videoclip que se rodó para el tema, de gran belleza, es uno de los más conocidos y representativos de la década.


Jellybelly hace gala de una potencia descomunal, con una distorsión tremenda y con numerosos cambios de ritmo acertados de Chamberlain, podemos observar una tónica predominante en la música de los Pumpkins aquí: la combinación de una distorsión uniforme y desordenada al estilo Nirvana y el uso de un estribillo más accesible por momentos, acercándose si cabe un poco al pop. Zero es otro clásico inefable de la banda. ¿Quién no ha visto alguna vez a Corgan ataviado con la clásica camiseta del grupo de color negro, con la estrella y la palabra "Zero"? Tema emblemático donde los haya, ya no sólo por la descomunal fuerza que desprende ese riff de guitarra y esa amenaza desesperada que profiere Corgan a mitad de la canción, sino también por el taimado y a veces desesperado uso de la electrónica que hace la banda, y que a partir de su siguiente álbum; se haría más palpable.


Tras Here No Why llega una de las canciones de cabecera del rock de los 90 como es Bullet With A Butterfly Wings ue el primer single publicado, y bien podría ser considerada como la mejor canción del disco, de no ser porque es casi imposible dar ese título a ninguno de los muchos y muy buenos temas que lo pueblan. Comienza con la advertencia de Corgan, “The world is a vampire”, que da paso a una melodía sencillamente irresistible, y que crece hasta explotar con un estribillo demoledor, potencia, distorsión, afinaciones graves en do sostenido y una canción con varios matices. El primero: esa acertada base a modo de preludio entre Chamberlain y D'Arcy, quienes parecen sumergirte en un sinuoso y a la vez oscuro mundo de melodías rancias, grunges, cuasi punkies. La segunda parte al comienzo de la canción: más calmada, con unos punteos más melosos de Corgan, secundados poco después por la perfecta labor de gregario de Iha para luego desmelenarse todos, fiereza a rabiar y tema para enmarcar.


To Forgive nos sumerge en un mundo de sensibilidad y cautela, con el Corgan más meloso y humano hasta el momento. Tras An Ode To No One cuya base rítmica y especialmente la sección de guitarra que enhebran Iha y Corgan es para enmarcar, cuyos riffs desquiciados, adentrándose casi de forma subrepticia en el heavy nos da paso a Love, el tema más flojito del disco hasta el momento, pero es que hasta ahora llevamos varias bombas de relojería escuchadas. Cupid Da Locke es preciosa, la melodía es dulce, azucarada, Corgan te transporta a los brazos de Morfeo y la instrumentación, sazonada con saleros e incluso tijeras culminan uno de los delirios melómanos por excelencia del disco, y una de las piedras angulares para la experimentación de Corgan.
Galapogos y Muzzle, Porcelina Of The Vast Ocean es curiosa, ya que Las varias secciones de este tema se grabaron en momentos distintos, con diferentes instrumentos y efectos de grabación, y compuestos digitalmente con Pro Tools. Corgan e Iha comparten los solos; con Iha demostrando que puede rallar a la misma altura que su jefe. Aquí las responsabilidades de guitarra están al 50% en el álbum. Take Me Down cierra la primera cara, con una composición exclusiva de Iha, y casualmente también cantada por él. Buen tema para finiquitar este primer conglomerado de sabores y texturas y afrontar el segundo.


La segunda cara del disco, cuyo nombre es Twilight To Starlight desata las hostilidades con la trallera Where boys fear to tread nos da la bienvenida, avisándonos de lo que nos espera. Uno de los comienzos de canción más bonitos, y tal vez desconcertantes, de la discografía de los Pumpkins. Bodies on una sección rítmica muy parecida a su predecesora ero sin duda con más gancho que aquélla. La manera en la que Corgan escupe aquello de que el amor es nada más y nada menos que un suicidio deja patente la clarividencia, el predominio de los sentimientos incluso casi por encima de los propios instrumentos. Impresionante exhibición de Jimmy Chamberlain a las baquetas. Y siguiendo con el contraste que preside el disco, la sublime Thirtythree que fue otra de las piezas seleccionadas como single y una de las caricias más dulces y cariñosas del plástico, un auténtico tratado de emociones y sentimientos.


Después de In The Arms Of Sleep llegamos a a uno de los momentos cumbres de la carrera de las calabzas; la joya pop por excelencia del disco y de la banda: 1979 es una maravilla nfinitamente más calmada que la anterior, casi demasiado. Un melodía extremadamente onírica, que parece traer recuerdos borrosos a la memoria del oyente. Un discreto jugueteo con la música electrónica, con la que más adelante compartirían palabras mayores en el discutido Adore. Porque es simplemente preciosa. Tales of a scorched earth cuya sección rítmica ralla también en el Metal, y es que no olvidemos que el grupo favorito de la banda -aunque no lo parezca- es Black Sabbath, excelente canción, tan buena como desapercibida para el público.


Thru the eyes of Ruby contiene aproximadamente setenta pistas de guitarra. ¿La duración?, quizás excesiva se suceden momentos de calma, con trances de mayor tensión. Bellísimo medio minuto final. Tras Stumbleine y el despliegue técnico de Chamberlain en X.Y.U y We only come out at night paramos en Beautiful viene para demostrarnos que en este disco también caben momentos de dulzura para lo que resultan de gran ayuda los coros de D’arcy. Lily (my one and only) porta la nota curiosa al disco, y es que Lily no es otra que la gata de Corgan. En cualquier caso, sirve de excusa para escribir otra bonita canción sobre amor.


By starlight Unas notas de piano finales, que no hacen otra cosa que indicarnos que ya, poco a poco, vamos llegando al final. Otra pieza de corte suave y evocador de gran belleza compositiva, cuyas guitarras finales te acercan a la calma definitiva. Y llegamos al punto y final de este disco, con la segunda pieza no escrita por Billy Corgan como es Farewell and goodnight con Iha de nuevo mostrando sus dotes compositoras. Parece que los cuatro integrantes del grupo desean despedirse de sus fans, cantando los cuatro al unísono. La última concesión de Billy. Su último canto de sirena en este álbum.


Un disco de verdaderos contrastes, que vapulea al oyente haciéndole pasar drásticamente de la alegría a la melancolía, y acto seguido a la rabia o a la emoción. Un disco grande en todos los sentidos, tanto en su duración como en su calidad, Este disco representa lo que fueron los Smashing Pumpkins, lo mejor y lo peor, con su grandilocuencia que sale por todos los lados, pero con las mejores canciones que hicieron. Lo malo es escucharlo de un tirón, que uno puede acabar o enamorado de Billy o bien con ganas de meterle un tiro, no obstante: una de las joyas del rock moderno, un 9, cinco cuernos y sin discusión, oiga.


DISCO 1
0:00:00 Mellon Collie and the Infinite Sadness
0:02:57 Tonight, Tonight
0:07:07 Jellybelly
0:10:09 Zero
0:12:50 Here Is No Why
0:16:35 Bullet with Butterfly Wings
0:20:53 To Forgive
0:25:11 F*ck You (An Ode to No One)
0:30:02 Love
0:34:25 Cupid de Locke
0:37:15 Galapagos
0:42:02 Muzzle
0:45:46 Porcelina of the Vast Oceans
0:55:07 Take Me Down

DISCO 2
0:58:02 Where Boys Fear to Tread
1:02:25 Bodies
1:06:37 Thirty-Three
1:10:48 In the Arms of Sleep
1:15:00 1979
1:19:26 Tales of a Scorched Earth
1:23:13 Thru the Eyes of Ruby
1:30:51 Stumbleine
1:33:46 X.Y.U
1:40:52 We Only Come Out at Night
1:44:58 Beautiful
1:49:16 Lily (My One and Only)
1:52:58 By Starlight
1:57:36 Farewell and Goodnight.
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