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Trabajo del peronismo para la escuela!


El Golpe de 1943


La dictadura militar surgida del golpe de estado de 1943 se había propuesto, entre otras cosas, terminar con las políticas fraudulentas característicos de la “década infame”.
En las fuerzas armadas había mucha preocupación, los militares percibían que al gobierno de Castillo le costaba mantener la neutralidad y que se inclinaba por un candidato a sucesor favorable a los aliados: el estanciero salteño Robustiano Patrón Costa. También preocupaba la creciente actividad sindical de signo izquierda y la posible influencia de esas ideas en el país.
Así lo entendían los militares del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), una logia que fue creciendo en influencia dentro de las filas castrenses. Los militares no ocultaban su admiración por el nazifascismo y se declaraban partidarios de la neutralidad, anticomunistas, pero contrarios al fraude electoral.
Finalmente el GOU se decidió actuar el 4 de junio de 1943 derrocando al presidente Castillo. Tras unos días de confusión asumió la presidencia el General Pedro Pablo Ramírez y en su presidencia Perón fue designado al frente del departamento nacional del trabajo.
Las primeras medidas militares fueron:
• Que se decreto la educación religiosa obligatorias en las escuelas estatales
• Fueron expulsados de las universidades los docentes que no hicieran una explícita adhesión al culto católico
• Prohibir el uso del lunfardo en los tangos
En el campo internacional el gobierno mantuvo la neutralidad y se decidió aprovechar la situación económica mundial que favoreciera a nuestro país.

El Movimiento Obrero

El movimiento obrero en argentina se produjeron grandes cambios en la década del 30.Los trabajadores recién llegados del campo a las grandes ciudades trajeron su inexperiencia política y sindical y no se sintieron del todo representado por las dirigencias sindicales de izquierda que predominaban en el movimiento obrero. De tendencias más conservadoras, los trabajadores provenientes del campo promovieron un sindicalismo más negociador que combativo.
Los gobiernos conservadores, que se sucedieron a partir de 1930, no desarrollaron ningún tipo de política social, y no se sancionaron leyes laborales en ese periodo. Esto produjo una verdadera acumulación de demandas por partes de la clase trabajadora.
Perón ocupo, en octubre de 1943, el departamento nacional del trabajo, el cual pronto fue convertido en Secretaria y desde allí llevo adelante llevo una política sindical práctica que irá dando los resultados esperados: desplazar a los sindicalistas de izquierda de los sindicatos y ganarse a favor de la mayoría de la clase trabajadora.
Algunas de las medidas que tomo fueron:
• El pago de las vacaciones y del sueldo anual complementario
• La sanción de estatuto del peón, que determinaba el reconocimiento de derechos para los trabajadores rurales
• Impulso la firma de convenios colectivos de trabajo


Con estas acciones, Perón fue ganándose el apoyo de muchos trabajadores y sindicatos.

El 17 de octubre de 1945

La situación dentro del propio cuerpo militar también era complicaba ya que muchos militares miraban con recelo el avance de Perón dentro del gobierno.
A esta escena se sumo el nuevo embajador norteamericano, Spruille Branden, que estaba convencido del carácter nazi-fascista del gobierno de Farell. El embajador consideraba que debía invertir en la política argentina para acabar con la amenaza representada por los supuestos seguidores de Hitler y, sobre todo, por quien, según Branden, era el más importante de esos seguidores: el coronel Perón.
El 9 de octubre lo obligaron a renunciar a todos sus cargos, unos días después, Perón fue encarcelado y enviado a la isla Martin García.
El 17de octubre de 1945, en una acción anticipada y coordinada por los comités de huelgas locales, miles de columnas de trabajadores provenientes del conurbado bonaerense ocuparon la plaza de mayo exigiendo la libertad de Perón. El gobierno, desconcentrado, cedió a la presión popular y al anochecer de ese día, el coronel se dirigió a la multitud desde los balcones de la Casa Rosada.
Este acontecimiento se convirtió en el mito de origen del peronismo. Pero, además, tuvo dos consecuencias fundamentales. La primera fue el lanzamiento de la candidatura de Perón a la presidencia de argentina y la segunda fue el lugar crucial que, a partir de ese momento, empezó a ocupar la clase trabajadora en la vida política nacional.

“Braden o Perón” Las elecciones de febrero de 1946

Luego de los sucesos de octubre, comenzaron a delinearse los dos bloques que se enfrentarían en las elecciones de febrero 1946.
Esta alianza estaba integrada por la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Democrático Progresista y el Partido Comunista, las candidaturas de presidente y vicepresidente recayeron en los radicales José Tamborini y Enrique Mosca.
Que se enfrentaba a la Unión Democrática, se formo otra alianza constituida por el Partido Laborista, una organización política de base sindical creada pocos días después del 17 de octubre de 1945, y la Unión Cívica Radical-Junta Coordinadora. Está coalición sostenía como candidatos a presidente Juan Domingo Perón y Hortensio Quijano, un hombre radical.
La campaña electoral estuvo rodeada de diversos incidentes entre los partidarios de una y otra alianza, pero, tal vez, una de las cuestiones más controvertidas fue la activa participación de Spruille Braden, que impulso desde el departamento de estado de los Estados Unidos la publicación del libro azul, donde se acusaba al golpe militar de colaborar con los nazis.
Como la acción de Braden parecía intentar favorecer a la Unión Democrática, el peronismo planteo la campaña también como una lucha por la soberanía nacional. Esto quedo resumido en una consigna que fue famosa en los días previos a las elecciones “Braden o Perón”.
Finalmente el 24 de febrero de 1946, tuvieron lugar las elecciones, en ellas se formulo Perón-Quijano se impuso sobre la de Tamborini-Mosca por el 54% de los votos. Este rotundo respaldo electoral le permitió al peronismo obtener la mayoría de la Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación, y el gobierno de trece de las catorce provincias existentes en ese momento. La única que había quedado fuera de su control fue Corrientes, que posteriormente fue intervenida.

La primera presidencia de Perón (1946-1952)

Desde que Perón asumió la presidencia de la nación el 4 de junio de 1946, comenzó a tomar medidas para consolidar el poder.
Una de las primeras fue el de impulsar un juicio político a la Corte Supremas de Justicia y al procurador general de la nación con la acusación de haber convalidado los gobiernos de facto de 1930 y 1943. El juicio concluyo un año más tarde, con la destitución y el consecuente reemplazo del procurador y de tres jueces de la Corte Suprema.
Otras iniciativas tendieron a restar capacidad de maniobra a los partidos políticos opositores, de los cuales el más fuerte era la UCR. Entre ellas estuvo la prohibición de que estos utilizaran espacios radicales durante las campañas electorales. También clausuro los periódicos que criticaban sus medidas, en tanto que, en las universidades, los profesores contrarios al peronismo fueron despedidos. Pero para el presidente, consolidar su poder no solo significaba reducir el de sus adversarios sino también restringir el de sus aliados. En particular, a Perón le preocupaba dos de ellos: el Partido Laborista y la CGT. Lo que alarmaba al coronel era la autonomía del Partido Laborista y de la CGT, y la estrecha relación existente entre ellos.
La base del partido Laborista estaba formada por poderosos sindicatos de la CGT, como el ferroviario, el metalúrgico y el de la carne. En su programa político, el Partido Laborista proponía lograr una organización económica y social para el país basada en la redistribución de ingresos y la mejora de las condiciones de los trabajadores. El Partido Laborista reivindicaba la autonomía política, es decir, su independencia frente al gobierno y el estado. Perón ordeno la disolución y la intervención de varios de los sindicatos que la integraba, así como la destitución del Secretario General de la CGT.
Otras iniciativas, en tanto, le permitieron ampliar su base de apoyo que, hasta ese momento, era fundamentalmente obrera. Las fuerzas armadas, en particular el ejército, empezaron a alinearse tras Perón debido a su política industrialista y al incremento del presupuesto destinado al equipamiento y a la modernización militar.
Perón fue muy hábil para dividir a los empresarios industriales, pues invitaba a discutir de política económica a los pequeños y medianos propietarios, excluyendo a los grandes, que eran los que comandaban la Unión Industrial Argentina (UIA), una de las corporaciones más influyentes del país. En mayo de 1946 Perón dio un paso más: intervino la UIA e impulsó la organización gremial de los empresarios dedicados al mercado interno en una situación aparte. Este proceso concluyo en 1953, cuando la UIA fue finalmente disuelta por el gobierno y se formo la Confederación General Económica (CGE).
Por último, Perón estrecho sus vínculos con la iglesia católica gracias a la constante participación oficial en ceremonias religiosas y una sanción de una ley en 1947 que implantaba la enseñanza religiosa, medidas que valieron un respaldo aun mayor.

La doctrina peronista

Estas ideas, que constituyen a lo que podemos denominar la “doctrina peronista”, fueron formuladas en diversos textos que publicitaban los principios y actos de gobierno, así como en discursos pronunciados ante multitudinarias movilizaciones.
¿Cuáles eran esas ideas fundamentales? Algunas pueden rastrearse en “Las veinte verdades del peronismo”, un catalogo de principios definitorios de la identidad peronista, sintetizados por su líder en ocasión del 17 de octubre de 1950. Entre ellas estaba tres de las “banderas” más conocidas de este movimiento político: la defensa de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
La justicia social, que aludía a la mejora de las condiciones de vida de los sectores de los trabajadores, y en particular de los pobres, debía ser el fruto no de un cambio revolucionario sino de las acciones del estado. Entre estas acciones se encontraban la redistribución de la riqueza y la mediación entre los patrones y los trabajadores. Por otra parte, la independencia económica apuntaba al logro de un desarrollo capitalista autosuficiente, libre de las dependencias de las potencias extranjeras. Este principio se enlazaba con el de la soberanía política, idea que aludía a evitar la intromisión de otros países en las decisiones internas del estado argentino. Pero también, la “bandera” de la soberanía política se vinculaba con otra noción de las doctrinas peronista: la de la “tercera posición”.
Según Perón, su movimiento era una alternativa a los dos grandes sistemas que en ese momento dividían el mundo: el capitalismo de los Estados Unidos y el comunismo de la URSS. En sus discursos, presentaba al capitalismo norteamericano como el grado extremo del individualismo, mientras que el sistema soviético era presentado como el grado extremo del colectivismo. En su razonamiento, la tercera posición significaba una superación de ambos.
Estas ideas debían regir, además, lo que él denominaba la “verdadera democracia”, a la que definía como “aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el pueblo”. Finalmente, todo debía conducir a la “unión nacional”.

La economía del primer gobierno peronista

Sin embargo una vez una vez pasados los efectos de las crisis, y con el ascenso del peronismo, no hubo un retorno absoluto al modelo agro exportador. Por el contrario, la industria paso a ocupar un lugar privillejado en la economía argentina. Además, como la guerra había obligado a restringir las importaciones, existía una gran acumulación de divisas, disponibles para fomentar el desarrollo de la industria.
¿Cómo hizo el gobierno peronista para orientar esas divisas hacia la industria?
Básicamente, lo hizo través de IAPI (Instituto Argentino para la Promoción y el Intercambio), un organismo puesto bajo el control del Banco Central de la República Argentina, nacionalizado en 1946. Por medio del IAPI el estado controlaba el comercio exterior fijando los precios de las exportaciones agrícolas y regulando las importaciones.
¿De qué modo?
El IAPI compraba toda la producción agropecuaria local para exportar luego a mayor precio. Eso le permitía tener mayor ganancia, que se volcaba a préstamos para la industria.
Además los otorgamientos de créditos, el impulso de la industria estuvo relacionado con una política arancelaria que aumentaba los impuestos a la importación de productos industriales que competían con la producción argentina, pero facilitaba la importación de maquinarias e insumos necesarios para la industria local. Las dos ramas más favorecidas por esta política fueron la industria metalmecánica y la metalurgia liviana.
Para llevar adelante esta política, Perón se propuso a introducir en la economía los principios de la planificación, es decir, el establecimiento de objetivos económicos y de las líneas de acción para concretarlos. Con ese propósito se elaboro el Primer Plan Quinquenal (1946-1951). Dicho plan fue presentado como el camino para lograr la “independencia económica” y sus metas contemplaban el fomento de la industria, la redistribución de la riqueza a favor de los asalariados, la nacionalización de los servicios públicos y las fuentes de energía y el rescate de la deuda externa.
La redistribución de la riqueza propuesta por el plan, en realidad, otro instrumento que contribuía al crecimiento industrial, pues el aumento del ingreso de los trabajadores les permitía aumentar el consumo de los productos manufacturados en el país.
Con respecto a la nacionalización de importantes sectores de la economía, tales como los correspondientes a los servicios públicos y las fuentes de energía, el estado adquirió los ferrocarriles, en manos de los británicos, y la unión telefónica, que dependía de la empresa norteamericana ITT. A ello se le sumo la creación de empresas estatales como gas del estado, agua, y energía eléctrica y aerolíneas argentina. Estas empresas, además de abaratar las tarifas y permitir la expansión del empleo, evidenciaron el nuevo rol que el gobierno de Perón le otorgaba al estado: el papel de estado empresario.
Finalmente, durante ese periodo, el estado nacional pudo cancelar la deuda externa y logro mantenerse al margen de los organismos internacionales de crédito creados durante la post guerra.

Peronismo y política social

Para modificarlas condiciones de vida de estos sectores sociales y mantener su apoyo, el gobierno acompaño la política de intervencionismo en la economía con una política de intervención social. Esto dio lugar a la parición del estado de bienestar en nuestro país.
La piedra angular de la intervención estatal era el aumento del gasto social. Esto significaba que el estado destinaba parte de sus recursos a financiar los servicios sociales básicos para la población, como la salud, la educación y la vivienda. Además, el gobierno peronista favoreció el pleno empleo, fijo salarios mínimos y acordó precios máximos para los artículos de primera necesidad. El impacto de todas estas iniciativas en las condiciones de vida de la población fue muy importante.
La política social también abarco ámbitos relacionados con el descanso y la recreación, generando nuevas posibilidades para usar el tiempo libre. A tal fin se formularon programas como el turismo social que, destinados a los trabajadores y acompañando el derecho a vacaciones pagas fijado anteriormente, les facilitaba el acceso a lugares de veraneo.
Otra intervención social importante fue la realizada en el deporte, el estado fomento la práctica del boxeo, del básquet, del automovilismo. En el diseño de esta política social tuvo mucho que ver la esposa del presidente: María Eva Duarte de Perón.
Eva Perón
Eva no ocupo su lugar de primera dama restringida a ser la esposa del presidente. Por el contrario, tuvo una participación sumamente activa y su protagonismo político abarco muchos escenarios. Así fue impulsadora de la sanción de la ley que otorgo el voto a las mujeres en 1947 y de la creación del partido peronista femenino en 1949.
Creo la fundación Eva Perón, este espacio institucional fue creado en 1948 y estaba dirigido personalmente por Eva. La fundación desplego una intensa acción social: atención de pedidos individuales, creación de hogares para niños y ansíanos, edificaciones de hogares de transito para mujeres trabajadoras, centro educativos, colañas de vacaciones, policlínicos y ciudades estudiantiles.
El ascenso de liderazgo de evita dentro del movimiento peronista fue tal que, durante la campaña presidencial de 1941, la CGT la propuso como candidata a vicepresidente, integrado la formula con perón como a candidato a presidente.

Perón y movimiento obrero

Perón implemento medidas tendientes a satisfacer diversas demandas obreras e impulso iniciativas que reconocían sus derechos.
La presidencia en 1946, Perón profundizo esta política de beneficios para los trabajadores. Las medidas provocaron un crecimiento en la organización del movimiento obrero y de las tasas de sindicalización, ya que los resultados exitosos que las organizaciones sindicales obtenían en sus acercamientos con el Estado, alentaban a los trabajadores a incorporarse a ellas.
Perón intento subordinar a las organizaciones sindicales, limitando la independencia de su accionar y estableciendo la verticalizacion de sus estructuras y dirigentes. Ese intento se produjo en varios espacios.
Perón ordeno la disolución del partido laborista luego de las elecciones de febrero de 1946 y creo, en su lugar, el partido peronista en 1947.
Los activistas sindicales que se opusieron a esta orden fueron encarcelados.
La CGT fue integrado al movimiento peronista y perdió su capacidad de acción independiente.
Otra herramienta importante para acotar la independencia sindical fue el decreto 23.582, dictado en 1945. Este decreto permitía la libertad de asociación sindical y clasificaba a los sindicatos en dos modalidades: Los simplemente inscriptos y aquellos que tenían personería gremial.
El decreto modifico el sistema de representación al agrupar a los trabajadores por actividad económica, en lugar de agruparlos por empresa o por oficio tal como había sido hasta ese entonces. Esto favoreció el establecimiento de una mayor distancia entre los líderes máximos de los sindicatos y los trabajadores, dificultando el control de estos últimos sobre sus dirigentes y facilitando su burocratización.
Los trabajadores respaldaban al peronismo, pero también aprovecharon una coyuntura política y económica favorable y presionaron al propio Estado para que hiciera cumplir las leyes existentes o incorporara otras a partir de nuevas demandas.

Peronismo y cultura[/b]

El gobierno peronista intento impulsar una política cultura propia. Esta decisión tenía varios propósitos. Por un lado, pretendía poner al alcance de una pública masivo productos culturales que antes estaban reservados a los sectores medios y altos. Además, buscaba ganarse el apoyo de los intelectuales, un sector que, en general, le había sido hostil. Por último, se proponía difundir lo que suponía que era la “verdadera” cultura argentina y dentro de ella, el lugar central que ocupaba el “pueblo peronista”.
Perón aumento el presupuesto destinado a la política cultural y creó una nueva área dentro del organigrama estatal: La subsecretaria de cultura, donde funcionaba una Junta Nacional de Intelectuales. El propósito de este organismo era promover la “investigación y la creación literaria, artística, científica y técnica”, y velar “por todas las manifestaciones de la cultura y su difusión.
Otra actividad cultural que recibió amplia atención fue el teatro, donde se privilegio el acercamiento de los textos clásicos a los sectores populares.

La política exterior

La guerra fría aparejo un cambio de estrategia hacia los países latinoamericanos, en la medida en que la nueva prioridad de los estados unidos estaba orientada a prevenir el avance comunista. Este hecho se tradujo en una paulatina normalización de relaciones con el gobierno argentino.
Perón que había firmado con reticencia el tratado internacional y asistencia Reciproca (TIAR) en 1947, lo hiso ratificar por el congreso en 1950 aunque con fuerte oposición.
El TIAR significo en su conjunto un triunfo de la diplomacia norteamericana, que impuso su criterio en temas decisivos como la utilizaciones de la fuerza en caso de conflicto interhemisferico. En el contexto internacional la posibilidad de una 3ra guerra mundial hacia necesario asegurar los mercados externos para argentina en caso de que la misma se materializara.
Frente al contexto exterior de la guerra fría, perón propuso la tercera posición. La tercera posición supuso en el terreno de la filosofía política y económica un rechazo tanto del sistema estatal absoluto soviético como liberalismo clásico y en el campo internacional, una toma de distancia de los bloque s conducidos por estados unidos y la unión soviética.
La constitución de 1949
En épocas en que eran frecuentes las críticas al liberalismo se creyó necesario en nuestro país modificar el carácter de nuestra constitución nacional. En general, había acuerdo aun entre los liberales para producir una reforma, ya que los principios liberales clásicos de la constitución de 1853 habían comenzado a ser cuestionados a partir de la crisis de 1929 y el avance del intervencionismo estatal. Se sostuvo que la constitución del 53 había sido pensada para abrir el país a las empresas extranjeras.
EN consecuencia, en 1949 promediando su primera presidencia, perón convoco a elecciones para una asamblea constituyente.
El amplio triunfo peronista en los comicios para elegir constituyentes permitió incluir en el texto de la constitución la posibilidad de la reelección del presidente.
También fueron incorporados en el nuevo texto constitucional los derechos sociales del trabajador, de la familia, de los acciones, de la educación popular, de la función social de la propiedad. Se propicio el intervencionismo de estado en la economía y se convirtieron en bienes de la nación todas las fuentes de energía, estableciéndose la prestación directa por parte del estado de todos los servicios públicos.
Esta reforma, junto con la ley de voto femenino, sancionada gracias al impulso de Evita, llevaran en 1951 a perón a un amplio triunfo electoral y a un segundo periodo de gobierno. El voto femenino, de algún modo, sintetiza esta transformación revalorizado de la condición de la mujer trabajadora, que ahora tenía también derechos y los hacía respetar.
La segunda presidencia de Perón
Gracias a una reforma constitucional de 1949, perón se presento para su reelección presidencia y en noviembre de 1951 las primeras elecciones a nivel nacional en la que participaron las mujeres, la formula presidencia Perón Quijano se impuso por el 62% de los votos sobre la de la Unión Cívica Radical, conformada por Ricardo Balbin y Arturo Frondizi. La situación económica que imperaba en estas elecciones era muy distinta de la situación económica que había existido en la primera elección de perón en 1946.
Desde 1949, la fase expansiva del desarrollo industrialista se había detenido por varios motivos. El primero de ellos estaba relacionado con la disminución de las reservas de divisas que se habían acumulado durante la segunda guerra mundial.
A esta baja de las reservas se sumaba la caída de los ingresos provenientes de las exportaciones agrícola-ganaderas debido a la perdida de los mercados europeos (por el plan Marshall, Europa estaba obligada a comprarle solo a los estados unidos) y a la caída de la producción provocada por la sequia, malas cosechas y la desinversión.
Frente a este panorama, al que se sumo una fuerte inflación, el segundo mandato de perón comenzó con un cambio de rumbo que se plasmo en el segundo plan quinquenal, puesto en marcha a fines de 1952.
Este fue un plan de ajuste que intento reducir el consumo popular para detener la inflación. Así, se estableció el congelamiento de los convenios colectivos de trabajo y de los salarios por dos años, y se condicionaron los aumentos salariales a los incrementos de la productividad de los trabajadores. También se impuso el recorte de los gastos del Estado y la reorientación de los recursos del IAPI hacia la actividad agropecuaria para alentar la producción de bienes primarios y aumentar las exportaciones.
Otro de los objetivos del plan era favorecer la industrialización pesada para disminuir las importaciones de maquinarias e insumos industriales. Con ese objetivo, el gobierno pretendía recurrir a capitales internacionales promoviendo una ley de inversiones extranjeras, que contradecía el nuevo texto constitucional de 1949.
Hacia 1954, la economía se había recuperado, pero también había concluido la tregua salarial. Los sindicatos reiniciaron la lucha por la redistribución del ingreso y por mantener los derechos conquistados a mediados de la década de 1940. Uno de los focos de conflicto fue la negativa de los trabajadores a aceptar la clausula del aumento de la productividad como condición para el aumento de salarios. La situación de conflictividad en enfrentamiento, sin embargo, excedía al movimiento obrero y de hecho los otros sectores comenzaron a oponerse de manera cada vez más contundente al estado peronista.

La ruptura con la iglesia

EN julio de 1954, perón acuso a los jefes de la iglesia de apoyar la creación de un partido, de orientación demócrata cristiana que, según alegaba, buscaba adeptos en los sindicatos. Perón se ofendió porque consideraba que su partido era democrático y cristiano y no veía la necesidad de crear otro. La acción católica auspicio en córdoba marchas antigubernamentales de estudiantes. El gobierno respondió anulando el carácter legal de acción Católica, sanciono la ley de divorcio y legalizo los prostíbulos. El enfrentamiento se agudizo en 1955. En mayo de ese año se suprimió la obligatoriedad de la enseñanza religiosa. En 11 de junio la procesión de acusaciones públicas del presidente obligaron a exiliarse al obispo Tato y la canónigo Novoa.
El descontento eclesiástico alentó la disconformidad del ejército, que comenzó a preparar un nuevo golpe cívico militar.
La cuestión de petróleo
En mayo de 1955 se firmo un contrato formal con la Standart Oil Company de California que desprestigio al gobierno por distintos motivos.
El contrato asignaba a la compañía el derecho exclusivo de explotar, extraer y explotar petróleo en un área de 50 mil km cuadrados al sur de la Patagonia: El petróleo y otros hidrocarburos que se descubrieras debían ser entregados a YPF hasta tanto se cubriera la demanda interna.
La oposición señalo el contrato faltaba a lo dispuesto por el artículo 40 de la constitución justicialista de 1949, que prohibía enajenar los depósitos de petróleo y contradecía la proclamada defensa de la independencia economía. También lo desaprobaron quienes tenían intereses económicos en que la argentina siguiera dependiendo de la importación de petróleo. El radicalismo, que siempre había defendido el monopolio de YPF para la producción de petrolífera, denuncio, por medio del presidente del Comité Nacional de la UCR, Arturo Frondizi, que el contrato era un ardid para destruir al organismo petrolero estatal.
En el parlamento, diputados peronistas comenzaron a dudar en aprobarlo hasta que finalmente se efectuaron enmiendas el contrato original y se reabrieron las negociaciones con los representantes de la compañía Standart Oil.

Crónica de un golpe de estado

Las dificultades económicas y las tensiones sociales por las que atravesaba el segundo gobierno peronista se combinaron con una situación política cada vez más conflictiva en la que los enfrentamientos con la oposición cobraron una dimensión cada vez más explosiva.
Los principales focos opositores estuvieron en la Iglesia católico, las corporaciones patronales, los partidos políticos y las fuerzas armadas.
Las buenas relaciones que había mantenido la Iglesia Católica con el peronismo cambiaron drásticamente entre 1954 y 1955.
El descontento estallo definitivamente con el decreto presidencial que eliminaba la enseñanza católica de las escuelas estatales y con la persecución desatada por Perón contra los sacerdotes acusados de favorecer conspiraciones de la oposición.
Las críticas de los partidos de la oposición en que tanto, iban en aumento. La reforma constitucional que había permitido la reelección de Perón ya había generado importantes manifestaciones contrarias a las que se sumaban acusaciones de autoritarismo basadas en el monopolio estatal de los medios de comunicación y la presión ejercida sobre los opositores.
A este coro de voces se sumaban las corporaciones patronales, fundamentalmente los terratenientes agrupados en la Sociedad Rural Argentina, perjudicados por el accionar del IAPI durante el primer plan quinquenal y los industriales de la UIA, recelosos ante el avance de los derechos de los trabajadores.
Por último, si bien las fuerzas armadas habían sido pilares del régimen, en sus filas comenzó a crecer el descontento debido a la permanente intervención de perón y la insistente exigencia de lealtad a la doctrina peronista.
El apoyo social político a perón había quedado reducido a un sector del empresariado y el movimiento obrero. Las fuerzas armadas, entonces, apoyadas por una alianza entre diversos actores de la sociedad civil, decidieron sacar a Perón del gobierno por la fuerza.
Tres meses más tarde, el 16 de septiembre, las fuerzas armadas, encabezadas por le almirante Isaac Rojas y los generales Pedro Aramburu y Eduardo Lonardi, comandaron un nuevo intento, esta vez exitoso. Comenzaba, así, una dictadura a la que los propios militares denominaron Revolución Libertadora.
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