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Un poco de historia: El Virreinato del Río de la Plata





El Virreinato del Río de la Plata



El virreinato del Río de la Plata fue un gobierno que estableció la Corona española en América en los años 1776 (de manera provisoria) y 1777 (de manera permanente) y que formaba parte del Imperio español. Su capital fue la ciudad de Buenos Aires.

El virreinato del Río de la Plata nació de una porción del Virreinato del Perú. El territorio abarcado por el virreinato estuvo integrado por las actuales repúblicas de Argentina, Uruguay,Paraguay, Bolivia y partes del Sur de Brasil, del Norte de Chile y del Sureste de Perú, así como también las islas Malvinas.

La enorme superficie que abarcaba el virreinato del Perú dificultaba las tareas de gobierno, lo cual fue un poderoso motivo para la división del territorio. Otras de las causas principales de la creación del virreinato fueron el avance de Portugal sobre la Banda Oriental y las sucesivas expediciones del Reino Unido y de Francia sobre las costas de la Patagonia.



Las Invasiones Inglesas

Las Invasiones Inglesas fueron dos expediciones militares fracasadas que la corona británica emprendió en 1806 y 1807 contra el Virreinato del Río de la Plata —perteneciente a la Corona española— con el objetivo de anexarlo.

En la primera invasión, las tropas ocuparon la ciudad de Buenos Aires. Ante la inmovilidad de las autoridades virreinales, los vecinos de la ciudad (criollos y españoles por igual) comenzaron a armarse para defenderse por sus propias manos. El comerciante y político español Martín de Álzaga conformó un ejército secreto. Antes de que los rebeldes porteños pudieran llevar a cabo su plan, nuevas tropas arribaron a Buenos Aires: las comandadas por el francés Santiago de Liniers. A los 45 días de la invasión, todos juntos lograron la reconquista de Buenos Aires.


Santiago de Liniers

Previendo un contraataque inglés, Santiago de Liniers, nombrado virrey del Río de la Plata a principios de 1807, ordenó formar batallones de milicias en toda la región. El más numeroso fue el Regimiento de Patricios, formado por voluntarios de infantería nacidos en Buenos Aires y comandado por el militar Cornelio Saavedra, quien se convertiría en una figura política local.

En la segunda invasión, las tropas británicas intentaron avanzar sobre Buenos Aires luego de tomar Montevideo de 1807, pero volvieron a fracasar en su intento.

Hasta entonces los criollos, los nacidos en el continente americano, siempre habían sido relegados en la toma de decisiones y las disputas de poder. Pero la victoria contra las tropas inglesas alentó los ánimos independentistas ya que el virreinato había logrado defenderse solo de un ataque externo, sin ayuda de España.



La asonada de Álzaga

Liniers y Álzaga eran los héroes de las Invasiones Inglesas pero pronto entraron en conflicto, tanto por el pésimo gobierno del virrey, como por el hecho de que aquél era francés y España se encontraba en guerra con Francia.

Se conoce como asonada de Álzaga, ocurrida el 1 de enero de 1809, al intento de destituir al virrey del Río de la Plata, Santiago de Liniers, por parte de un grupo afín al Cabildo de Buenos Aires encabezado por uno de sus miembros, el alcalde Álzaga.

Liniers declaró que renunciaría, y se inició la redacción de un acta en el que constaría su renuncia. Pero antes de que el acta estuviera completada, Saavedra y los demás comandantes exigieron firmemente que se suspendiera el acto, sosteniendo que el grupo que exigía la renuncia no representaba al pueblo.

Las milicias criollas encabezadas por Cornelio Saavedra rodearon la plaza, provocando la dispersión de los sublevados. Los cabecillas fueron desterrados y los cuerpos militares sublevados fueron disueltos. Como consecuencia, el poder militar quedó en manos de los criollos que habían sostenido a Liniers.


Cornelio Saavedra

El Cabildo fue purgado de varios de sus miembros, y un nuevo grupo de dirigentes, ligados especialmente al jefe de los Patricios y a los demás jefes militares criollos, asumió el mando del mismo. No obstante, la mayor parte de ellos — a diferencia de Saavedra — no participarían en la Revolución.

En España, la Junta Suprema Central decidió reemplazar al virrey Liniers por don Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien arribó a Montevideo en junio de 1809. Cisneros rearmó las milicias españolas disueltas tras la asonada contra Liniers, e indultó a los responsables de las mismas.

Mientras tanto en Buenos Aires, los jefes militares se encontraban ideando un plan para tratar de desconocer la autoridad del nuevo virrey. Este plan tendría el apoyo de personajes como Saavedra, Belgrano, Eustoquio Díaz Vélez, Juan José Viamonte, Miguel de Azcuénaga, Castelli y Paso, pero no con el visto bueno de Liniers, que se mantendría leal a los realistas.



La Revolución está llegando

El 14 de mayo de 1810 llegaron a Buenos Aires las noticias de que la Junta Suprema Central había sido disuelta al ser tomada la ciudad de Sevilla por los franceses. La Junta era uno de los últimos bastiones del poder de la corona española, y había caído ante el imperio napoleónico, que ya había bajado con anterioridad al rey Fernando VII mediante las Abdicaciones de Bayona.


La coronación en España de José Bonaparte sembró dudas sobre la legitimidad de la autoridad virreinal.


Cisneros intentó ocultar las noticias incautando todos los periódicos que desembarcaron de los barcos, pero uno de ellos llegó a manos de Manuel Belgrano y de Juan José Castelli. Éstos se encargaron de difundir la noticia, que ponía en entredicho la legitimidad del virrey, nombrado por la Junta caída.

También se puso al tanto de las noticias a Cornelio Saavedra, jefe del regimiento de Patricios. Él consideraba que, desde un punto de vista estratégico, el momento ideal para proceder con los planes revolucionarios sería el momento en el cual las fuerzas napoleónicas lograran una ventaja decisiva en su guerra contra España. Y ese momento había llegado...




Continuará en otro post con la Revolución de Mayo.
¡Gracias por pasar!




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