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Unas cuantas curiosidades que he traído para ti

 




¿Que es curiosidad?



La curiosidad, junto a la búsqueda de novedad y la apertura a la experiencia, representa el deseo humano de adquirir conocimiento y vivir experiencias. Lo opuesto a la curiosidad es el aburrimiento (que, a su vez, está asociado a ansiedad y depresión), el desinterés y el hastío.

La curiosidad puede manifestarse en cualquier momento en nuestras vidas diarias, desde la atenta lectura de un determinado email, hasta observar a un gorrión cazar insectos en el aire o dedicar un rato a mirar un post en T!



¿qué nos aporta?



Tanto la curiosidad como la búsqueda de novedad están asociadas con emociones positivas, creatividad, disposición a desafiar los estereotipos, preferencia por los retos en el trabajo, mayor sensación de control, menos aburrimiento y menos sensación de padecer estrés.


La curiosidad promueve emociones positivas como excitación, disfrute y atención, facilita la toma de decisiones complejas y aumenta la perseverancia para alcanzar las metas.


Los estudiantes más curiosos (los más interesados en aprender) encuentran su experiencia en clase más satisfactoria y más importante para su futuro, tienen mejores relaciones con los profesores y una sensación de que tendrán éxito. Los estudiantes más curiosos preguntan en clase hasta 5 veces más que los poco curiosos.


Una mayor curiosidad está asociada con un mayor aprendizaje y una mayor implicación y rendimiento en los estudios y en el trabajo.


No siendo mas, los dejo curiosear!








Científicos de la Universidad de Harvard descubren por qué nos gusta guardar recuerdos ordinarios y mundanos: nos provocan un inmenso placer al redescubrirlos.


Para aprovechar la tarde, imagina que decides relajarte en la última cafetería que han abierto en el barrio. El camarero, muy amable, te guiña un ojo mientras decora la espuma de tu café con leche con un dibujo de unas hojas. Sonriendo, sacas una fotografía con el teléfono y subes la imagen a Instagram. A diario vivimos pequeños momentos como éste, que se convierten en recuerdos imborrables en las redes sociales.


El escritor Ernesto Sábato decía en su novela El Túnel” que “vivir consistía en construir futuros recuerdos”. La memoria permite que archivemos nuestros grandes y pequeños momentos, puesto que gracias a esta actividad mental podemos ser y recordar quiénes somos.


La investigación, sin embargo, aún no ha podido desvelar los secretos que esconde nuestro cerebro para archivar nuestras vivencias. Por ejemplo, a día de hoy sigue siendo un misterio por qué no podemos recordar los primeros años de nuestra vida. Otra de las grandes curiosidades es la necesidad de guardar y compartir nuestros momentos, por pequeños e insignificantes que sean.



El ejemplo del café e Instagram no es excepcional. A diario escribimos en la red qué hacemos, comemos, dónde vamos en nuestros ratos de ocio o cuál ha sido nuestra última escapada. La paella del domingo en Instagram, nuestra actividad deportiva en RunKeeper o Endomondo, las fotografías de las últimas vacaciones en Flickr o Facebook y el check-in en los cines en Swarm. ¿Sirve para algo compartir todas nuestras actividades en las redes sociales?


Científicos de la Universidad de Harvard han indagado en el “placer” que nos produce redescubrir nuestros momentos mundanos. Esas vivencias pequeñas que forman parte de nuestro día a día tienen un valor inesperado, descubierto ahora por los investigadores en el artículo publicado en la revista Psychological Science.


Según Ting Zhang, científico de la Harvard Business School, “generalmente no pensamos que los pequeños momentos sean experiencias que vale la pena redescubrir en el futuro”. Sin embargo, estamos muy equivocados. En palabras de este psicólogo, “su última investigación con 135 voluntarios ha logrado determinar que lo hoy consideramos ordinario, nos parece realmente extraordinario tiempo después”. 


Tal vez ésta sea la razón por la que nos guardar y compartir nuestros pequeños momentos en las redes sociales. El placer que sentimos disfrutando del café decorado se tornará mayor con el paso del tiempo, cuando volvamos la vista atrás para rememorar viejos recuerdos y experiencias.




Uno de los juegos más divertidos de los niños consiste en soplar burbujas de jabón. ¿Por qué presentan diferentes tonalidades? La propiedad del color estructural tiene la respuesta.


En 1704, el físico Isaac Newton identificó por primera vez la característica conocida como color estructural en el pavo real, un ave que despierta nuestra admiración desde hace siglos por la increíble gama de colores que tienen los machos de esta especie. En su publicación Optiks, el científico británico describe a la perfección qué es esta propiedad:


‘The finely colour’d feathers of some birds, and particularly those of the peacocks’ tail, do in the very same part of the feather appear of several colours in several positions of the eye, after the very same manner that thin plates were found to do.’




El color estructural, sin embargo, es muy diferente del concepto de color que conocemos normalmente. Éste deriva de la absorción selectiva de determinadas longitudes de onda, debido generalmente a la existencia de una serie de pigmentos específicos. Podríamos decir entonces que la propiedad común del color está relacionada con la absorción electrónica.





Como explica el investigador José Ramón Alonso en su blog, el color estructural se asocia con la estructura de los materiales. En este caso, “se produce por la interacción de la luz con moléculas o nanoestructuras periódicas de un orden de magnitud similar a la longitud de onda de la luz visible”.


Y a pesar de que suene muy diferente del color común, lo cierto es que el color estructural se puede encontrar en muchos productos y objetos de nuestra vida cotidiana. Además del pavo real que describiera Newton, las burbujas de jabón, los charcos y otras especies animales, cuentan con esta interesante característica.


El material que compone el charco, la burbuja o la cola del pavo real es el mismo. Sin embargo, dependiendo de cómo sea su estructura y los cambios ópticos producto de reflexiones o refracciones, podemos ver diferentes colores dependiendo del ángulo desde el que los observemos.





En la naturaleza, como anticipara Newton, es común encontrarnos con especies animales y vegetales que presentan color estructural. Éste es el caso de las mariposas del género Morpho de América Latina, que al igual que ocurre con las burbujas de jabón, presentan nanoestructuras que difractan la luzeliminando así la mayor parte de longitudes de onda del espectro visible.


Las diferentes estructuras, invisibles para el ojo humano, que provocan estos cambios de tonalidades según el ángulo óptico, son una gran inspiración para la biomímesis. Y es que en el futuro, crear polímeros que sean capaces de ‘imitar’ a estas nanoestructuras que difractan la luz podría ayudar, por ejemplo, a evitar falsificaciones bancarias.


Detrás de una pregunta tan sencilla como la del color estructural de las pompas de jabón, el pavo real o los charcos, se esconde en realidad un potente uso tecnológico. Ya lo anticipó Louis Pasteur hace más de un siglo: “no existe la ciencia aplicada, sólo aplicaciones de la ciencia“. Incluso la relacionada con las burbujas de jabón de nuestra infancia.








¿Es posible crear un zoo sin animales reales? Minimaforms cree que sí con su proyecto Petting Zoo, únicamente con animales robóticos.


Durante los últimos años y décadas, las figuras de los zoológicos han saltado a la escena en muchos casos por parte de colectivos que pedían sus cierres, reformas o al menos replanteamientos. Muchos de estos zoos quedaron atrás por ser simples escaparates en los que los animales vivían completamente enjaulados, sin margen de movimiento, sin ninguna otra actividad posible en su día a día que no fuese comer y sentarse en su jaula a contemplar a los visitantes.


De aquellos zoos se pasó a otro concepto de zoológicos: abiertos, más pensados como grandes parques temáticos integrados en la naturaleza, con recreaciones lo más fidedignas y espaciosas posibles para que los animales se sintiesen cuanto más en su entorno, mejor. Los zoos compuestos de barrotes y suelo metálico para los animales fueron siendo desterrados como idea. Un ejemplo de esta adaptación es el Bioparc de Valencia.





No obstante, hay quien va un paso más allá. Con evitar la cautividad de los animales como uno de sus motivos, nació Petting Zoo, un zoo compuesto en su totalidad de animales robóticos que si bien no guardan una apariencia demasiado similar a la de los animales que emulan, sí intentan reflejar su comportamiento, su carácter, e incluso su respuesta a los visitantes.


Para ello, los animales robóticos hacen uso de cámaras Kinect, desarrolladas por Microsoft para sus videoconsolas Xbox 360 y Xbox One. Gracias a ellas pueden observar a los espectadores, seguir e interpretar sus movimientos, y responder les con movimientos o pequeños destellos de luz.





Además, los animales robóticos son capaces de aprender unos de otros para afinar cada vez más en sus movimientos y respuestas, así como ofrecer respuestas más complejas a sus espectadores e incluso a sus compañeros de zoo.








Los fallos del piloto y los errores mecánicos suponen el 72% de los casos, seguido de incidencias climatológicas, sabotajes y otros errores humanos.


Según las estadísticas de accidentes mortales registrados por la Unión Europea desde 2008, viajar en moto es hasta 500 veces más peligroso que viajar en avión. Hoy en día el avión lidera el ranking de los medios de transporte colectivo más seguros, pero también es cierto que en caso de accidente aéreo la probabilidad de supervivencia se reduce drásticamente con respecto al resto. Los expertos aseguran que las causas de accidentes aéreos se reducen básicamente a cinco, siendo los errores humanos y mecánicos dos de las más comunes con un 72% del total de los casos.





Aunque la tecnología actual establece numerosos mecanismos de control que reducen la probabilidad de un accidente aéreo, deben darse un cúmulo de fatales casualidades para que esto ocurra. Desde un ataque al corazón del piloto durante el vuelo, el impacto de un rayo en la aeronave o un defecto de diseño, pueden acabar derribando un avión. Pero, veamos cuales han sido hasta la fecha las 5 causas más comunes de accidentes aéreos, según las estadísticas registradas en la historia de la aviación civil:


1. Fallo del piloto

Según las estadísticas, la mitad de los accidentes registrados hasta la fecha fueron causados por un error del piloto. A pesar de estar preparados para volar en condiciones climatológicas adversas, actuar frente a posibles problemas mecánicos en pleno vuelo y ejecutar despegues/aterrizajes de emergencia, los estudios apuntan al exceso de confianza o la malinterpretación de una señal de alarma como los principales causantes de los accidentes por este tipo de errores.
En cambio, existen otras causas que pueden incapacitar al piloto y al resto de la tripulación en pleno vuelo, como el caso del vuelo Helios Airways que en 2005 se estrelló en Grecia debido al despresurizado de la cabina de vuelo o el accidente del avión sudafricano AW en 1976, momentos antes de que el piloto sufriera un ataque al corazón en pleno vuelo.





2. Fallo mecánico

Según los expertos, es la segunda causa más común de accidentes aéreos con un 22% de los casos. En estos casos, la pericia del piloto y su experiencia en vuelo es fundamental para intentar controlar la situación y poder realizar un aterrizaje de emergencia. Para ello se realiza un mantenimiento exhaustivo del avión con unarevisión obligatoria antes de cada vuelo, con el propósito de evitar cualquier tipo de error mecánico en pleno vuelo.
Sin embargo, algunos de estos errores mecánicos se deben a defectos de diseño como el ocurrido en el vuelo de Turkish Airlines a Francia en 1974, que se estrelló por un defecto en el picaporte de la puerta de carga. En otros casos, los defectos del material son los responsables de la aparición de grietas en las alas como el accidente aéreo del vuelo West African Airways a Nigeria en 1955.
En otras ocasiones, la mala suerte hace que el choque con aves en el aire sean las responsables de al menos siete accidentes de avión hasta la fecha, como el caso del cisne que arrancó el estabilizador horizontal izquierdo del vuelo United Airlines en 1962.





3. Inclemencias climatológicas

A pesar de tener una incidencia de 12% en los accidentes de avión, es una de las más temidas por los usuarios de este medio de transporte. Es bastante habitual volar en medio de una tormenta, fuertes vientos e incluso niebla, pero los rayos suelen ser especialmente peligrosos ya que pueden causar fallos eléctricos, incendiar los tanques de combustible o causar ceguera temporal a los pilotos.
Pero las condiciones climáticas más leves también pueden causar accidentes de avión como el caso del vuelo al Libano en 1977, que debido a la espesa niebla que rodeaba el aeropuerto impidió varios intentos de aterrizaje agotando el combustible disponible en pleno vuelo.


4. Sabotajes

Solo representan el 9% del total de accidentes aéreos, pero el secuestro o la detonación de una bomba por parte de grupos terroristas o personas con problemas mentales puede derribar un avión durante el vuelo, matando a cientos de personas. Uno de los casos más notables en la historia de la aviación civil fue el secuestro de los tres vuelos y su posterior atentado suicida contra las torres gemelas ocurrido el 11 de septiembre de 2001, por parte de miembros de la red yihadista Al Qaeda.





5. Otros errores humanos



Aunque solo representa un 7%, los errores de control de tráfico aéreo también han causado accidentes aéreos como el aterrizaje en pistas ocupadas o el choque de aviones en el aire. En este apartado destaca el llamado ‘error por falta de combustible‘, uno error que provocó que el vuelo Coastal Airlines se estrellara en1948, debido al escape de combustible de uno de sus tanques por una incorrecta colocación de las válvulas de combustible. O el error de navegación del vuelo de Air Mali en 1974 hacia una ciudad equivocada y el mal cálculo del combustible, hizo que se estrellara sin remedio.










La realidad aumentada, pese a no ser llamada así, apareció por primera vez hace más de medio siglo.


El término realidad aumentada aparece en torno al año 1990, acuñado por el investigador de Boeing Tom Caudell, que estaba implicado en los desarrollos que la compañía realizaba para mejorar sus procesos de fabricación, donde se usaba un software para desplegar los planos de cableado sobre las piezas producidas. Pero esto no quiere decir que antes no hubiera habido avances. Lo primero es aclarar el concepto. La realidad aumentada se puede definir como la superposición de elementos virtuales sobre una visión de la realidad, de manera que aporten información adicional a dicha realidad.
En efecto, hace tiempo que inventos fabricados por el hombre pueden relacionarse con el entorno y proporcionar información adicional a sus usuarios. La protohistoria de la realidad aumentada comienza con una curiosa máquina inventada por el polifacético Morton Heilig, filósofo, visionario y realizador de cine. En 1957 empieza a construir un prototipo con un aspecto similar a una máquina de video juegos arcade como las que inundaron el mercado en los años 90. La llamó Sensorama, un nombre que pretendía condensar la experiencia del producto, pues este proyectaba imágenes en 3D, a lo que sumaba un sonido envolvente, hacía vibrar el asiento y creaba viento lanzando aire al espectador.





A primera vista la máquina de Heilig es un producto de realidad virtual (su autor está considerado como el padre de esta tecnología), pero hay ciertos matices de realidad aumentada en Sensorama. Las imágenes con las que el inventor mostraba su creaciónproducían la sensación de estar montando en bici por las calles de Brooklyn. Era un metraje sin editar, una grabación de la realidad en la que a medida que surgían nuevos objetos o situaciones la máquina aportaba los correspondientes estímulos sensoriales al usuario, es decir, información adicional.


Y es que se puede decir que el nacimiento de la realidad aumentada está ligado al de la realidad virtual desde los comienzos de ambas. Será bastante más adelante, cuando la tecnología esté lo suficientemente perfeccionada como para separar las dos ramas. En 1966 aún es pronto para esto, el profesor de Ingeniería Eléctrica de Harvard, Ivan Sutherland, creó un dispositivo que será clave en el futuro, el HMD o human mounted display. Lejos de parecerse a unas gafas como hoy en día, el HMD del 66 era una maquinaria descomunal que colgaba del techo del laboratorio para que el usuario se colocara en el lugar preciso.


Al mismo tiempo que el investigador de Boeing Tom Caudell inventaba el término realidad aumentada, la tecnología nacía propiamente dicha de otros dos trabajos. Surge el que está considerado como el primer sistema de realidad aumentada, de mano de L.B. Rosenberg, que trabajaba para la fuerza aérea de Estados Unidos. Es un dispositivo que da consejos al usuario sobre cómo realizar ciertas tareas a medida que estas se presentan, una especie de guía virtual.
La otra investigación que dio pie a la realidad aumentada procedía de la Universidad de Columbia, donde un equipo de científicos inventó un HMD que interactuaba con una impresora. El dispositivo, bautizado como KARMA (Knowledge-based Augmented Reality for Maintenance Assistance), proyectaba una imagen en 3D para dar instrucciones a su usuario sobre cómo recargar la impresora, en lugar de acudir al manual de uso.













Un algoritmo logra descifrar la evolución musical de los Beatles, mediante la creación de representaciones gráficas de las canciones del grupo británico.


Corría el año 1969, y el fotógrafo Ian MacMillan se disponía a apuntar con su cámara a aquella calle londinense, siempre llena de gente y coches. Aquel día era especial, la policía había cortado el tráfico para permitir el trabajo del escocés. Su objetivo enfocaba a los cuatro componentes de los Beatles cruzando Abbey Road.


La imagen de la portada del último disco que grabarían juntos John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr y George Harrison fue, sin duda, simbólica. De alguna manera reflejaría la evolución de uno de los grupos de música más importantes de la historia. Y es que desde el multitudinario y colorido Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band a la fotografía de MacMillan se observaría un cambio en The Beatles, la banda nacida en Liverpool en 1960.
La fotografía, sin duda, mostraba la sobriedad y madurez del grupo. Hicieron faltacuatro pruebas y multitud de disparos para que los cuatro componentes de los Beatles quedaran reflejados para la posteridad. Con aquella imagen nacía el disco de Come Together, el último que grabaron juntos en estudio, y el penúltimo en salir al mercado, antes de Let it be.




La evolución musical de los Beatles inmortalizada para siempre en aquellas portadas ha sido ahora desentrañada por un algoritmo. Y es que desde la publicación de Please Please Meel grupo británico había despertado la ‘beatlemanía’, tras conquistar a jóvenes de medio mundo con sus canciones.


Investigadores de la Lawrence Technological University han desarrollado un algoritmo que permite ahora seguir la evolución musical de los Beatles. Estos científicos, que previamente habían trabajado en el desarrollo de tecnologías de análisis de la comunicación vocal entre ballenas, decidieron concentrar sus esfuerzos en la inteligencia artificial y la música.


El algoritmo transforma cada canción en un ‘espectrograma’, una representación visual del contenido musical. A partir de las imágenes resultantes, se pueden determinar 3.000 descriptores numéricos que permiten evaluar patrones como la forma, textura y distribución de los píxeles que representan las canciones de los Beatles.





El sistema creado analizó 11 canciones de cada uno de los 13 álbums de estudio de los Beatles, y consiguió asociar los temas de los primeros discos del grupo. Gracias al algoritmo, los científicos lograron que el programa determinara por ejemplo que las canciones de Let it be eran anteriores a las de Abbey Road (fueron compuestas y grabadas antes, aunque el álbum se comercializara después).


Como explica Lior Shamir, “las personas que no son aficionadas a los Beatles no pueden determinar si ‘Help!’ es o no anterior a ‘Rubber Soul’; sin embargo, este algoritmo sí puede predecir los cambios musicales del grupo”.  El uso de la inteligencia artificial demuestra que algoritmos de este tipo pueden ser utilizados en la búsqueda, clasificación y análisis de la historia de la música.










Un negocio de cebo y anzuelo consiste básicamente en aplazar la rentabilidad de un producto, incorporando parte de su teórico precio a sus consumibles.


El modelo de negocio de cebo y anzuelo viene de antiguo. Cualquier venta de un producto que necesite unos servicios asociados durante un tiempo, que a la larga incrementen considerablemente el precio por usar este producto, se puede denominar así. El ejemplo moderno más claro, a partir del cual comenzó a popularizarse este modelo de negocio, es el de las maquinillas de afeitar. Éstas son relativamente baratas, los repuestos de cuchillas son los que realmente aportan ingresos al fabricante.


A finales del siglo XIX un comercial llamado King Camp Guillette tuvo una idea inspirada en los tapones de corcho que vendía su compañía. Se dio cuenta del valor que podía tener un negocio basado en un producto que se desechaba tras unos pocos usos. Por aquel entonces la gente se afeitaba a navaja, aunque ya habían surgido las maquinillas de afeitar, basadas en cuchillas.


El problema de estas maquinillas de afeitar, al igual que ocurría con las navajas, era que se tenían que afilar cada cierto tiempo. En el caso de las maquinillas, que ya incorporaban protección para la piel, había que extraer la cuchilla y sacarle filo, con la incomodidad que esto suponía. Guillette diseñó una maquinilla donde la hoja de afeitar era desechable al cabo de unos usos.





No había necesidad de afilar la hoja, aunque había que pagar por los recambios. Así podía vender la maquinilla de afeitar a un precio más bajo que sus competidores, porque obtendría rentabilidad a largo plazo con la venta de repuestos. Tan redonda le salió la idea a Guillette que el modelo de negocio que había puesto en práctica se bautizó popularmente como ‘razor & blades’ (maquinilla y cuchillas), aunque para describir mejor su base se denominó negocio de cebo y anzuelo.


En este modelo de negocio el fabricante de un producto opta por rebajar el precio de éste, a pesar de sacar muy poco o ningún margen por su venta (a veces hasta se pierde dinero), confiando en que lo rentabilizará a largo plazo, gracias a la venta de repuestos o consumibles, sin los que dicho producto no podría funcionar.


Hoy en día hay muchos ejemplos de negocio de cebo y anzuelo, tanto con productos físicos como en el mundo digital. Los fabricantes de impresoras de tinta se cuentan entre los que más han explotado este modelo. La compra de la máquina puede resultar relativamente barata, en comparación con el servicio que presta y la duración que ofrece. Sin embargo, la mayor parte de los ingresos se obtiene por la venta de cartuchos.



Con las videoconsolas ocurre algo parecido. Las nuevas Xbox One y PlayStation 4 cuentan con un hardware muy potente, pero su precio no es tan alto como cabría esperar de tales capacidades. En cambio, de cada videojuego sí que podría decirse que tiene un precio alto en comparación con la máquina. Amazon incluso perdía dinero con cada Kindle Fire que venía, pues el coste de fabricación era superior, pero planea recuperarlo con la venta de contenido.










Los sonidos holofónicos ofrecen al oyente una percepción en 3D de lo que está escuchando, casi como si se transportara al mundo que le llega a sus oídos


Notar cómo se enciende una cerilla al lado de tu oído o cómo alguien sirve un refresco burbujeante muy cerca, incluso asistir a una sesión de peluquería en la que el protagonista ¡eres tú! y al lado no hay nada. Lo único distinto es el sonido que llega a través de los auriculares, cambiante, sugerente, a veces hasta repulsivo.


La holofonía es una técnica para percibir el sonido en 3D y sus efectos son asombrosos. Cuando un peluquero virtual utiliza la tijera el oyente siente un cosquilleo y de verdad piensa que le están cortando el pelo; una pasada de la maquinilla eléctrica es aún más impresionante.


Los sonidos holofónicos fueron inventados en los años 80 por el ingeniero argentino Hugo Zuccarelli, quien hizo las primeras pruebas cuando aún estaba cursando estudios en la Universidad Politécnica de Milán. Con el paso del tiempo fue perfeccionando el método y ha llegado a descubrir ciertos fenómenos sobre la audición humana que han tenido una gran trascendencia. El siguiente vídeo es un ejemplo de cómo funciona esta técnica, pero eso sí, requiere el uso de cascos para que la experiencia sea plena.





Gracias a sus experimentos Zuccarelli concluyó que un sonido que llegue a los dos oídos al mismo tiempo no puede ser localizado, mientras que los sonidos de distinto origen podían ser localizados aunque sólo se emplease un oído. Se puede decir que estos dos supuestos conforman la base de los sonidos holofónicos.


Para lograr el efecto se utilizan cabezas de maniquí en cuyas orejas se colocan dos micrófonos. El objetivo es simular las condiciones auditivas humanas de la forma más exacta posible. Los micrófonos se complementan con una emisión interna de sonido que les permite registrar la interferencia entre el sonido exterior y el propio. Así es como se consigue la impresión de 3D.


En el primer vídeo se puede sentir cómo los sonidos holofónicos te envuelven y despiertan un cosquilleo magnético en la cabeza. Llegado un momento el que escucha está tentado de quitarse un auricular de un manotazo cuando suena el zumbido de una avispa.


El siguiente ejemplo tiene una temática más concreta, pero la escenificación es asombrosa. El oyente se encuentra en una barbería, dispuesto a cortarse el pelo.










Y bueno muchachos eso ha sido todo por hoy, espero aya gustado y gracias por pasar!





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