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Verguenza, el gobierno sigue ocultando la pobreza




Kicillof admitió que no sabe cuántos pobres hay: "Es una medida bastante estigmatizante"
El ministro de Economía negó que el Gobierno quiera ocultar los índices de probreza e indigencia y defendió los planes sociales




inistro de Economía, Axel Kicillof , admitió hoy que no sabe "el número de pobres" que hay en el país, y consideró que esa medición "es bastante estigmatizante".

Al ser consultado sobre la falta de cifras oficiales sobre la pobreza e indigencia, Kicillof negó que el Gobierno quiera ocultar los índices y defendió los planes sociales.

"Cuántos pobres hay es una pregunta bastante complicada. Yo no tengo el número de pobres, me parece que es una medida bastante estigmatizante", afirmó el funcionario, en una entrevista con el programa No somos nadie, que se emite por radio Metro.

Y agregó: "Estamos en un mundo que está complicado. No me quiero sacar de encima los desafíos de la Argentina, falta mucho por recorrer, pero se ha hecho muchísimo".

El titular del Palacio de Hacienda resaltó que el país debe "seguir mejorando los ingresos, el poder adquisitivo, seguir fomentando la inversión de los industriales y de la producción".
Con respecto a la polémica por la falta de estadísticas oficiales sobre pobreza, Kicillof dijo que "hay 500 mediciones" sobre el tema, y explicó que "hay un índice que por los problemas de hacer homogénea la serie y hacerla nacional lleva más tiempo". "Cuando esté, se va a publicar", prometió.

"Mirá si este Gobierno va a ocultar los pobres. Este Gobierno ha hecho un trabajo muy fuerte, cuando sacamos lo que ellos [la oposición] llaman despectivamente planes sociales, creemos que hay un reconocimiento de derechos y que además tiene un efecto macroeconómico muy importante", aseveró.

De todas maneras, aseguró que "cualquier índice que se publique" desde la oposición "lo van a cuestionar", y afirmó que se trata de "una discusión que está un poco bastardeada".

Durante el reportaje radial, el ministro de Economía defendió el impuesto a las ganancias y descartó cambios en el mínimo no imponible frente al reclamo de los gremios que convocaron a un paro nacional para el martes próximo.


El peronismo sabe que la pobreza es funcional a su modelo




El filósofo Santiago Kovadloff es crítico al peronismo, a sus formas, a sus políticas. “El peronismo sabe que la pobreza es funcional a su modelo”, dice, y expone sus argumentos en contra de esta “dependencia estatal de gran parte de la población”.

En la entrevista con PUNTAL también se manifiesta en contra de la última medida del Gobierno de Cristina Kirchner. “Los jubilados están excluidos del país”, sostiene. Y agrega: “En la Argentina, donde los jóvenes se ven privados de los medios para formarse e incluirse dentro de la sociedad, los ancianos también se ven alcanzados por la intrascendencia cívica que afectaba a otros sectores de la población”.

Con tono pausado, masticando cada una de sus ideas, el filósofo repasa la actualidad nacional e internacional y, desde su disciplina, avanza en alternativas para salir de la crisis. “La Argentina es un país fragmentado, sin identidad nacional; la filosofía puede contribuir a identificar las causas de esa fragmentación, sugerir caminos de reflexión y acción”, postula.




-¿Por qué el país cae históricamente en estas crisis cíclicas?
-Porque no tiene políticas de Estado. Más allá de que comparte los vaivenes propios de todos los países, la Argentina es un país que no llega a ser una Nación porque no cuenta con políticas de estado vertebradas desde un mediano y largo plazo que permitan programar el presente. La diferencia entre una Nación, que puede administrar sus conflictos, y un país, que los produce y se ve afectados por ellos, es que la Nación tiene una serie de recursos interpretativos para que las políticas de estado puedan forjar la orientación de la sociedad en su conjunto.

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-¿Podría decirse que la Argentina sufre lo que se llama en psicología el síndrome de “Peter Pan”, es decir que tiene todo para crecer pero se niega a hacerlo?
-La Argentina no es que se niegue a crecer, sino que no existe aún como Nación capaz de administrar sus energías de desarrollo en una dirección que permita reconocerla como tal. Creo que la Argentina es todavía un nombre que encubre una fragmentación tenaz. ¿Qué relación real hay entre Formosa y Buenos Aires? Estamos atravesando una crisis de gobernabilidad, porque el Estado se concibe como un competidor más de las provincias y aún como un administrador indirecto de las provincias y no como la expresión del equilibrio que las provincias han sido capaces de alcanzar.

-¿Cuál es la mayor crítica que usted le hace al actual gobierno?
-Este Gobierno ha consolidado la cultura política del pasado y no ha abierto caminos hacia la cultura política del porvenir. En el centro de eso está el caudillismo, el monólogo y la instrumentación perversa del orden institucional. Perversa porque está puesta a servicio del poder y no el poder al servicio de la democracia. La afección fundamental que este gobierno le hace al país es sostenerlo en una concepción anacrónica de la democracia, donde las instituciones y las leyes son recursos de un poder personalizado y no institucionalizado.

-¿Cómo podríamos salir de ese círculo vicioso?
-Si pudiéramos caracterizar bien lo que nos pasa, tal vez podríamos orientarnos en otra dirección. Pero mientras no identifiquemos lo que nos pasa, la Argentina va a seguir estando más cerca del siglo XIX que del XXI. La falta de diagnóstico, es lo más preocupante. El peronismo tiene un diagnóstico unitario, no federal, que le sirve y que entiende que el sostenimiento de la dependencia del Estado por parte de los sectores mayoritarios. El peronismo tiene ese diagnóstico: sabe que la pobreza es funcional a su modelo. Esto está en el centro de su esquema. Lo que cuesta a los no peronistas es proceder para infundirle credibilidad a un modelo que se le oponga. Los fracasos sucesivos del partido radical son los fracasos del modelo alternativo. El peronismo apoya su organización sobre la dependencia del trabajo con respecto al Estado mediante políticas prebendarias. Perón le otorga identidad social importante a las clases medias bajas y bajas, pero la instrumentación ulterior que se hace de eso se traduce en la preeminencia de un Estado que reduce toda posibilidad de identidad a su hegemonía. Mientras no logremos corrernos de ahí, será muy difícil salir. El peronismo sabe que si sale de este esquema muere. Pasan los hombres de un peronismo conservador, progresista, distintos modelos, pero la estructura no puede alterarse y lo que lo prueba es la supervivencia constante del sindicalismo. Este pone de manifiesto qué es lo inalterable en la construcción del poder. Kirchner le reotorga a la organización sindical el papel que Perón le otorgó, porque comprende que con el peronismo no se juega.






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