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Visita al templo del silencio


Como teníamos un considerable trabajo que hacer antes de cruzar los
Himalayas, decidimos que el lugar más adecuado para instalar nuestro
cuartel general era este pueblo, Asmah. El compañero que habíamos
dejado en el pueblo para observar a Emilio se unió a nosotros aquí, e
informó que él había conversado con Emilio hasta cerca de las cuatro del
día que éste debía recibirnos en Asmah. Su cuerpo quedó inactivo y
reposó sobre un diván como dormido. Estuvo en esta postura hasta las
siete de la tarde, cuando gradualmente se hizo más tenue y desapareció.
Fue en este momento de la tarde cuando Emilio se unió a nosotros en el
alojamiento del pequeño pueblo.
La estación no estaba bastante avanzada para que intentásemos cruzar la
montaña. Me refiero a nosotros, como comprenderán. Con esto me refiero
a los miembros de nuestro grupo, que llegamos a considerarnos como
meros impedimentos. Comprendimos que nuestros tres grandes amigos
-advertirán que los llamo grandes, porque realmente lo eran-, habrían
podido cubrir la distancia en menor tiempo que nos tomaría a nosotros,
pero no se quejaban.
Hicimos muchas pequeñas excursiones desde el cuartel general con Jast o
Neprow acompañándonos, y en cada ocasión mostraron sus excelentes
cualidades y valía. En una de estas excursiones Emilio, Jast, y Neprow nos
acompañaron a un pueblo donde estaba situado un templo conocido como
Templo del Silencio, el Templo No Hecho por Mano Humana.
Este pueblo contiene el templo y las casas de los servidores, y está situado
en el lugar de un antiguo pueblo que había sido asolado por hordas de
animales salvajes y epidemias. Se nos contó que los Maestros visitaron
este lugar y encontraron unos pocos habitantes residuales, de los tres mil
que eran previamente.
Ellos atendieron a estas gentes y las hordas de animales salvajes y las
epidemias cesaron. Los pocos aldeanos hicieron votos de que, si ellos eran
protegidos, dedicarían desde entonces sus vidas a Dios, sirviéndole en
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cualquier modo que eligiese. Los Maestros partieron y cuando retornaron
más tarde encontraron erigido un templo con servidores a cargo de él.
El templo es muy bello, situado sobre una elevación que domina una vasta
extensión del país. Tiene unos seis mil años de antigüedad, y está
construido de mármol blanco, no necesitando jamás ser reparado, ya que
cuando una pieza se desconcha se reemplaza ella misma, como fue
comprobado por miembros de nuestro grupo. Emilio dijo:
“Este se llama el Templo del Silencio, el Lugar de Poder. Silencio es
poder, porque cuando penetramos en el lugar del silencio de la mente,
hemos alcanzado el lugar de poder –el lugar donde todo es uno, el único
poder-, Dios. ‘Permaneced silenciosos y sabed que Yo Soy Dios’. El poder
disperso es igual a ruido. El poder concentrado es silencio.
Cuando, a través de la concentración (dirigiéndola a un centro), hemos
concentrado todas nuestras fuerzas en un punto, contactamos a Dios en
silencio, somos uno con Él y por tanto uno con todo poder. Esta es la
herencia del hombre. ‘Yo y el Padre somos Uno’.

Hay tan sólo un modo de ser uno con el poder de Dios y es contactar
conscientemente con Dios. Esto no puede hacerse en el exterior, porque
Dios se manifiesta internamente. ‘El Señor está en Su templo sagrado; que
toda la tierra se mantenga en silencio delante de Él’.
Solamente cuando pasamos de lo externo al silencio interno podemos
esperar hacer una consciente unión con Dios. Comprenderemos que Su
poder es para que lo usemos, y lo usaremos en todo momento. Entonces
sabremos que somos uno con Su poder”.
“Entonces comprenderemos a la humanidad. El hombre aprenderá a
desembarazarse de auto-desilusiones y vanidades. Comprenderá su
ignorancia y pequeñez. Entonces estará preparado para aprender.
Comprenderá que no se puede enseñar el orgullo. Sabrá que solamente
la humildad puede percibir la Verdad. Sus pies sentirán la firme roca, y
nunca desfallecerá, y será calmado en tomar decisiones”.
“Comprender que Dios es solamente poder, sustancia, e inteligencia,
puede ser confuso al principio. Pero cuando el hombre entiende la
verdadera naturaleza de Dios y lo manifiesta en expresión activa, usará
su poder en todo momento. Sabrá que conscientemente contacta Su
poder en todo instante –cuando come, cuando corre, cuando respira, o
cuando realiza el gran trabajo que le compite hacer-. El hombre no ha
aprendido a hacer los grandes trabajos del poder de Dios porque no ha
comprendido la grandeza del poder de Dios, y no ha conocido que el
poder de Dios existe para ser usado por el hombre
”.
Dios no nos oye a través de altas y vanas repeticiones, ni por mucho
hablar. Debemos buscar a Dios a través del Cristo interno, la invisible
conexión con lo que poseemos dentro de nosotros mismos. Cuando el
Padre interno es adorado en Espíritu y Verdad, oye las llamadas de esa
alma que sinceramente se abre a Él. Aquel que hace la conexión con el
Padre en secreto, sentirá el poder fluyendo a través de él mismo
manifestándose como el cumplimiento de cada deseo. Porque quien ve al
Padre en el secreto lugar de su propia alma, y reside ahí, el Padre lo
recompensará abiertamente.
¡Cuán a menudo reveló Jesús su contacto individual con el Padre! Ved
como se mantuvo Él constantemente en consciente comunicación con su
Dios interior. Ved como habló Él con Dios como si estuviera
personalmente presente. Ved cuán poderoso le volvió este secreto e
interno contacto con Dios.
Él reconoció que Dios no habla en el fuego, el terremoto, o la tempestad,
sino en la queda, pequeña voz –la pacífica, pequeña y profunda voz de
nuestras almas-“.
“Cuando el hombre aprenda esto, llegará a ser sereno. Aprenderá a
reflexionar sobre las cosas. Las viejas ideas se desvanecerán, y las
nuevas ideas se reajustarán. Pronto encontrará paz y eficiencia.
Aprenderá, por fin, a sopesar las cuestiones que le dejan perplejo en esta
silenciosa hora. No es que las solvente, sino que se familiarizará con
ellas. Después no tendrá que correr y pelear durante el día, ni sentir que
su propósito haya fracasado”.
“Si el hombre quiere conocer al mayor extraño existente –él mismo- que
entre en su gabinete de trabajo y cierre la puerta.
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Se encontrará con su más peligroso enemigo y aprenderá a dominarlo.
Entonces encontrará a su verdadero ser. Allí encontrará su más fiable
amigo, su más sabio maestro y su más seguro consejero –él mismo-.
Encontrará el altar sobre el cual Dios es el sempiterno fuego, la fuente
de todo bien, toda fortaleza, todo poder –él mismo-.
Sabrá que Dios está en la parte más profunda del silencio. Encontrará
que dentro de él mismo reside el Santo de los Santos. Sentirá y sabrá que
cada uno de sus deseos está en la mente de Dios y son, por tanto, deseos
de Dios. Sentirá y sabrá la proximidad de la relación de Dios y el
hombre, el Padre y el Hijo. Comprenderá que sólo hubo separación en
conciencia de quienes parecieron dos –lo que parecía ser espíritu y
cuerpo- pero que en realidad son uno”.
“Dios llena el cielo y la tierra. Fue la gran revelación que tuvo Jacob en
el silencio. Él se había dormido en la piedra del materialismo. En un
gran estallido de iluminación vio que lo externo es tan sólo la expresión
material de la imagen sostenida internamente. Tan impresionado quedó
con esto que dijo en voz alta: ‘Seguramente que el Señor (o ley) está en
este lugar (tierra o cuerpo) y yo no lo sabía’.
Esta no es otra que la casa de Dios y es la puerta para el cielo. ‘El
hombre reconocerá, como dijo Jacob, que la puerta auténtica hacia el
cielo está en su propia conciencia”.
“Ella es ’la escalera’ de conciencia, revelada a Jacob, que cada uno de
nosotros debe subir antes de entrar a ese silencioso y secreto lugar del
Más Alto, y encontrar que estamos en el mismo centro de cada cosa
creada, uno con todas las cosas visibles e invisibles, dentro de la
Omnipresencia.
En la visión de Jacob fue mostrada la escalera que subía de la tierra al
cielo. Él vio ángeles de Dios descendiendo y ascendiendo sobre ella –las
ideas de Dios descendiendo desde el espíritu a la forma, y ascendiendo
de nuevo-. Fue la misma revelación que tuvo Jesús cuando ‘los cielos le
fueron abiertos’ y vio la maravillosa ley de la expresión por la cual las
ideas concebidas en la mente Divina se exteriorizan y manifiestan como
formas. Tan perfecta era esta ley de expresión revelada al Maestro que
al mismo tiempo vio que toda forma puede ser transformada en otra,
mediante un cambio de conciencia con relación a ella.
Su primera tentación fue cambiar piedras en pan para satisfacer su
hambre personal, pero con la revelación de esta ley de expresión, llegó la
comprensión que las piedras, lo mismo que toda otra forma visible
provienen de la Sustancia mental Universal, Dios, y son en sí mismas
auténticas expresiones de la Mente Divina; y todas las cosas deseadas,
(no formadas) están todavía en la Sustancia Mental Universal, listas
para ser creadas o exteriorizadas, para llenar cualquier deseo.
Por ello, la necesidad de pan tan sólo mostró que la sustancia para
crearlo o crear cualquier otra cosa necesaria está al alcance de la mano
sin límites, y el pan puede ser creado de esta sustancia justo lo mismo
como pueden ser creadas las piedras.

Todo buen deseo que tiene el hombre es un deseo de Dios; por ello, hay
un ilimitado abastecimiento en la Sustancia Mental Universal a nuestro
alrededor, para llenar cada deseo. Todo lo que necesitamos hacer es
aprender a usar lo que Dios ya tiene creado para nosotros, y esto es lo Él
desea que hagamos, para que podamos ser libres de toda limitación, y ser
de este modo ‘abundantemente libres’ “.
“Cuando Jesús dijo, ‘Yo soy la puerta’, quiso decir que el ‘Yo Soy’ en
cada alma, es la puerta a través de la cual se exterioriza, plenamente
expresada a través del individuo, la vida, el poder y la sustancia del gran
‘I AM’ o ‘Yo Soy’, que es Dios.
Este ‘I AM’ o ‘Yo Soy’ tiene tan sólo un modo de expresión y es a través
de la idea, el pensamiento, la palabra y la acción. Este Ser Divino Yo
Soy, que es poder, sustancia, e inteligencia se moldea en forma mediante
la conciencia; y por esta razón dijo el Maestro, ‘Que se haga según
vuestra fe’, y ‘Todas las cosas son posibles para el que cree’”.

“Al mismo tiempo que Dios es en el alma poder, sustancia e inteligencia
–también es, en otros términos espirituales, sabiduría, amor y verdad-, y
se exterioriza en la forma o expresión mediante la conciencia. La
conciencia que existe en la infinita mente de Dios y en el hombre está
determinada por el concepto o creencia de que sea mantenida en la
mente. Fue la creencia de separación del espíritu quién posibilitó la edad
(vejez) y la muerte.
Cuando veamos que el espíritu lo es todo y que la forma se expresa
constantemente a partir del espíritu, comprenderemos entonces que todo
eso que nace o es exteriorizado desde el Espíritu, es Espíritu”.
“La siguiente gran verdad a ser revelada a través de esta conciencia es
que cada individuo, siendo un concepto de la Mente divina, es
mantenido en esa mente como una idea perfecta. Ninguno de nosotros
tiene que concebirse a sí mismo.
Hemos sido perfectamente concebidos y estamos siempre mantenidos en
la mente perfecta de Dios como seres perfectos. Con esta comprensión en
nuestra conciencia, podemos contactar la Mente divina y re-concebir de
este modo lo que ya Dios concibió para nosotros. Esto es lo que Jesús
llamó, ‘nacer de nuevo’. Es el gran don que el silencio tiene para
ofrecernos; porque contactando la mente de Dios podemos pensar con
mente-Divina y conocer cómo somos nosotros mismos en realidad, y no
como pensábamos que éramos.
Nosotros contactamos la mente de Dios mediante el pensamiento
verdadero y de este modo exteriorizamos una verdadera expresión;
mientras que en el pasado, quizá debido a pensamientos falsos, hemos
exteriorizado incorrectas expresiones. Pero, tanto que la forma sea
perfecta o imperfecta, el Ser de la forma es perfecto poder, sustancia e
inteligencia de Dios.
No es el Ser de la forma lo que deseamos cambiar sino la forma que
asumió el Ser. Esto se debe conseguir mediante la renovación de la
mente, o a través de un cambio desde un concepto imperfecto a otro
perfecto, desde el pensamiento del hombre al pensamiento de Dios.
¡Cuan importante es entonces encontrar a Dios, contactar con Él, ser
Uno con Él y exteriorizarlo en expresión! ¡Cuan importante es
igualmente el silencio o aquietamiento de la mente personal, para que la
mente-Divina, en todo su esplendor, pueda iluminar la conciencia!
Cuando se logra, entonces comprendemos como ‘el sol de justicia se
eleva, trayendo curación en sus alas’.
La mente de Dios inunda la conciencia, del mismo modo que la luz del
sol inunda una habitación a oscuras. La infusión de Mente Universal en
la mente personal es como la llegada a la inmensidad del aire exterior,
de la impureza de algo que ha sido mantenido por largo tiempo en un
lugar cerrado.
Esta Mente permanece sola, suprema, y comprendemos que debemos
construir tan sólo un templo. El Templo del Dios Viviente es la mezcla de
lo mayor con lo menor, a través de lo cual lo menor se hace uno con lo
mayor.
La impureza fue causada por la separación de lo menor de lo mayor. La
pureza es causada por su unión, de modo que nunca más haya mayor ni
menor, sino un único, bueno, y total aire puro. Incluso así debemos
saber que Dios es Uno y todas las cosas visibles e invisibles son Una con
Él. Es la separación de Él lo que causa el pecado, la enfermedad, la
pobreza, y la muerte. La unión con Él lleva a uno a ser un Ser total o
consciente del todo”
“La separación de la unidad es el descenso de los ángeles en la escalera
de la conciencia. El retorno a la unidad es el ascenso de los ángeles
escalera arriba. El descenso es bueno, porque la unidad puede
expresarse en la diversidad, pero en la diversidad no debe haber
conceptos de separación.
La diversidad ha sido malentendida desde lo personal, o externo punto
de vista, como separación. El gran trabajo de cada alma es elevar el
punto de vista personal a tales alturas en conciencia que llegue a ser uno
con el todo.
Cuando todos puedan ‘reencontrase en un mismo acuerdo y lugar’ ese
lugar en conciencia donde es comprendido que todas las cosas visibles e
invisibles tienen su origen en el Dios uno, entonces se habrá llegado al
Monte de la Transfiguración. Primero vemos a Jesús y con Él a Moisés y
Elías; o la Ley y la Profecía, y después el Cristo, (el poder dentro del
hombre para conocer a Dios).
Y soñamos en construir tres templos, pero el significado profundo de la
visión aparece. Se nos permite comprender la inmortalidad del hombre y
saber que esa divinidad nunca se pierde, que ese hombre Divino es
inmortal, eterno. Después Moisés –la Ley-, y Elías –la Profecía-,
desaparecen; y el Cristo permanece supremo y sólo, y comprendemos
que tan sólo es necesario crear un templo –el Templo del Dios Vivientedentro
de nuestros mismos seres. Entonces el Espíritu Santo llena la
conciencia y las ilusiones sensuales del pecado, la enfermedad, la
pobreza, y la muerte dejan de existir. Este es el gran propósito del
silencio”.
“Este templo del cual vosotros podéis romper un fragmento y ver la
rotura reparase instantáneamente tan sólo tipifica el templo de nuestro
cuerpo, del cual Jesús ha hablado, el templo no hecho por manos
humanas, eterno en los cielos, aquel que debemos exteriorizar aquí,
sobre la tierra.
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