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Los directores y profesores de teatro: Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero, en su libro: -actuación de vanguardia-, en el capitulo tres se detienen en entrenamiento del actor en su relación con el cuerpo y su entrenamiento.

A continuación conceptos del capitulo citado desde mi punto de vista.

Federico Herrero y un concepto inicial: el actor debe desarrollar sus esquemas de propio entrenamiento a partir de sus virtudes y necesidades.

Federico Herrero afirma que en el tema del entrenamiento corporal los ejercicios deben ser personales.

Partir de las experiencias y dinámicas de cada actor.

Para él, todo el cuerpo participa en cada uno de nuestros movimientos; teniendo en cuenta que a su parecer el trabajo del actor es la creación de formas plásticas en el espacio, debe estudiar y ser un perfecto conocedor de la mecánica de su propio cuerpo, pues cualquier manifestación de fuerza está sujeta a las mismas leyes del movimiento y la interpretación del actor no es otra cosa que una manifestación de fuerza del cuerpo humano.

Para Federico Herrero el entrenamiento debe incluir: como un juego, lo circense, del deporte y del ritmo, de la danza: equilibrio y movimiento, todo conjugado de un modo ordenado y consciente, con una formulación rigurosa.
Los directores afirman que lo citado sirve al actor como medio de expresión de un personaje.
Federico Herrero afirma: la naturaleza del actor debe ser especialmente apta para responder a los reflejos, reproducir los movimiento, el sentimiento y la palabra, una tarea propuesta desde el exterior.
En la ultima parte del capitulo del libro citado.
Los directores y el siguiente concepto: los modos de expresión afirma Federico Herrero, se deben dar en tres tiempos.
La determinación, que es la fase intelectual de la tarea, propuesta por el dramaturgo, el director o por el propio actor.
La realización, que comprende un ciclo de reflejos: movimientos y desplazamientos en el espacio y reflejos vocales.
La acción, que sigue a la realización, que atenúa el reflejo anterior y prepara para una nueva intención, que daría lugar a un nuevo ciclo de interpretación.