Arte

Al borde del precipicio (texto propio)

Situación sentimental: Al borde del precipicio.

Siempre fui de esas personas que odia las mentiras y los engaños ¿Sabes? Creo que es lo único bueno que rescaté de mi padre, más allá de los gustos musicales y otros insignificantes detalles. No imagino algo más horrendo que una persona engañando a otra, en especial en las relaciones amorosas, debe ser horrible que tu pareja se fije en alguien más y te engañe, sin importarle todo el amor que le des ni el cariño que le dediques sólo a él… o… a ella…

Otra cosa que siempre odié fueron los sentimientos entre dos amigos de distintos sexos, o en todo caso los amigos con derechos. ¿La razón? Simple, si se supone que son amigos, no me parece que se usen como objetos sexuales, ni tampoco me parece que uno de ellos ame y que no sea correspondido por el otro, ¿me explico?
Supongo que la razón por la cual me siento tan mal conmigo misma es porque en estos momentos estoy yendo en contra de la corriente, de mi propia corriente. Me aborrece tener que admitir que estoy yendo en contra de mis propias morales, por haber incluido en mi vida estas dos estúpidas situaciones.
Verás, como aclaré anteriormente, yo nunca consideré enamorarme de algún amigo hombre, y eso que tengo muchos, es más lo veía como un pecado. Pero este año… él fue la excepción…
¿Qué es lo que me atrajo de él? No sabría con exactitud como decirlo, es más, aún me sigo preguntando por qué me siento así con él. Es decir, no tiene la mejor personalidad de todas, ni tampoco el mejor físico, ni cumple con mi tipo de hombre. Pero aún así estoy endemoniadamente loca por él.
No pienso revelar su nombre, pero les aseguro que si él estuviera leyendo esto, sabría de quien estoy hablando.
Se preguntaran si acaso me he dignado a conquistarlo…
Pues… bueno, en primer lugar sí, peleé, no mucho, pero… lo hice. El tema es que sus acciones me confundían en ese entonces y me siguen confundiendo, al igual que sus palabras, las cuales a veces pueden ser tan duras como dulces al mismo tiempo. Tengo que admitirlo, siempre que hablamos obtengo tanto arrepentimiento como placer, en el buen sentido de la palabra.
¿Por qué dejé de pelear? Sencillo, la persona en cuestión ya tiene a su ser amado, o al menos eso es lo que parece. Y como he dicho en la primera parte de esta pequeña confesión, me aborrece y me daría asco quitarle el novio a alguien, sin importar quien sea, no se lo merece. Nadie lo merece.
De ahí, llegué al otro punto, la mentira. Hace unas semanas, algunas personas, no sé bien por qué, le contaron de mis sentimientos a esa persona y realmente me desbaraté. No quería que nadie lo supiera, por fuera parecía una piedra, pero… por dentro… simplemente me veía a mí misma llorando desconsoladamente contra un rincón de la habitación. No quería que lo supiera, no quería para nada. A todo esto, él me pidió que le diera una explicación y yo… simplemente mentí, le dije que no lo quería, pero que lo había querido y que no entendía por qué esas personas decían esas cosas… me sentí aliviada porque mi secreto podía seguir siendo mío y él seguía sin saber ni haber visto nada…
Si algo había de él que me servía de ayuda y me sigue sirviendo, para ocultar mis sentimientos es su distracción y su poca memoria.

Lo único malo es la mentira.
En ese entonces le mentí, ahora le sigo mintiendo al fingir que lo quiero solo como a un amigo, y estoy más que segura de que si me preguntara algo en el futuro, le mentiría de nuevo.

Durante meses, me convencí a mi misma de que podríamos seguir como estábamos e incluso continúo mintiéndome a mi misma con ese tema.
Pero hay un problema, mi ser interior, mi hambre, mis ganas o lo que mierda sea… está aguantando cada vez menos… y eso me asusta. Tengo miedo de dejarme llevar mis impulsos y arruinar todo.
Consideré la idea de dejar de hablarnos, dejar de ser amigos. Pero no sería lo correcto, no se puede terminar esa amistad por culpa de mis estúpidos sentimientos y de mi cobardía.
Así que aquí estoy, en la misma…
Siempre pensando, maquinando planes, evitando sentir más de lo que siento…
Evitando los comentarios de mis amigas y mi familia, creyendo que si los convenzo a ellos quizás pueda convencerme a mí misma…
Sigo sintiéndome culpable por su novia, es más me he puesto en su lugar y no me gustaría que alguna amiga de mi novio gustara de él... inclusive la agarraría de los pelos.
Sigo sintiéndome la peor amiga del mundo con él. Si alguna vez me atrevo a decirle… espero que me perdone, que entienda todo este espectáculo que estoy montando es por su bien y por el de su amada también. Que quería verlos felices a ambos juntos por una parte, pero por dentro sentía las punzadas en mi pecho cada vez que los veía.
Mi único deseo, es olvidarlo a él, a su novia, a todo lo relacionado con su mundo. Y encontrar a alguien que pueda llenar mi vacío y que me corresponda sólo a mí.