Arte

Algunas películas que cambiaron la historia del cine.

Bienvenidos Taringueros a mi último post espero que disfruteis





Kes (1969)



Dirección: Ken Loach

La película: Tras formarse en la BBC, Loach empezó su carrera cinematográfica con simplicidad y crudeza para capturar las alegrías amargas de la vida.

Su influencia: El realismo social llega al cine británico para quedarse.





Celebración (1998)



Dirección: Thomas Vinterberg

La película: Siguiendo el llamamiento del profeta Lars Von Trier, Vinterberg rueda un filme sin planificación, sin apenas guión y sin música extradiegética. Una película Dogma, en definitiva.

Su influencia: Como sabemos, el Dogma 95 acabó entregando mucha morralla y unos pocos títulos interesantes. Pero, sin su ejemplo, nadie habría caído en que se puede rodar una película usando sólo una cámara digital.





Al final de la escapada (1960)



Dirección: Jean-Luc Godard

La película: Aunque su odiado Truffaut (aquí, aunque parezca mentira, coguionista) hubiera inaugurado la Nouvelle Vague el año anterior con Los 400 golpes, Godard irrumpió en el cine dejando claro quién era el más chulo, y el más innovador.

Su influencia: Saltándose todas las normas del oficio (especialmente en lo relativo al montaje) y rompiendo la cuarta pared como si tal cosa, Al final de la escapada sigue siendo el parangón para los cineastas gamberros y con ganas de epatar. Com un tal Tarantino, sin ir más lejos.





The Thin Blue Line (1988)



Dirección: Errol Morris

La película: El documental con filosofía sencilla (simplemente exponer los hechos) pero potencial infinito. Su relato de la situación de un preso injustamente condenado a muerte en Dallas echa por tierra cualquier justificación de la pena de muerte.

Su influencia: Aparte de conseguir que el reo fuera liberado, lo que no es moco de pavo, Morris asentó la gramática básica de cientos de miles de documentales posteriores intercalando declaraciones con reconstrucciones dramáticas.





Cita en St. Louis (1944)



Dirección: Vincente Minnelli.

La película: ¿Un musical donde las canciones y números de baile no detienen la historia sino que se integran con la narración y aportan mayor profundidad a los personajes? ¡Pero bueno!

Su influencia: Por sí sola, la mera unión de Minnelli y MGM propició la gran edad de oro del género musical en EE UU y sus mayores cotas de depuración artística, como refrendaríaJacques Demy años después.





Spinal Tap (1984)



Dirección: Rob Reiner

La película: Parece un documental sobre el auge y la caída de la banda de heavy metal más palurda del mundo… pero en realidad es una farsa divertidísima.

Su influencia: Con los trabajos posteriores de Christopher Guest, al público no le quedó más remedio que aprender el concepto de “mockumentary” o falso documental.





Aguirre, la cólera de Dios (1972)



Dirección: Werner Herzog

La película: ¿Qué mejor manera para contar la locura de una expedición española del siglo XVI por el Amazonas que recreándola con Klaus Kinski como protagonista?

Su influencia: En una época sin tecnología digital, esta superproducción de aventuras gonzodejaba los terremotos de Cecil B. DeMille a la altura del betún. Apocalypse Now viene a ser lo mismo, pero en Asia y con más presupuesto, como admite el propio Coppola.





Perdición (1944)



Dirección: Billy Wilder

La película: Sabía hacer reír al público como nadie, eso es cierto, pero Wilder también tenía sus rincones oscuros. Perdición supuso el primer ejemplo canónico del género noir, ya en plena posesión de su sordidez y sus ambiguedades morales.

Su influencia: La combinación entre el crimen y la vida diaria (¡esa conversación en un supermercado!) y la frialdad de Barbara Stanwyck (mujer fatal con todos los galones) siguen haciéndose notar en el género.





Roma, ciudad abierta (1945)



Dirección: Roberto Rossellini

La película: Con la II Guerra Mundial recién terminada, ¿a quién se le podía ocurrir rodar un filme sobre la II Guerra Mundial? Pues a un Rossellini que aún no había conocido a Ingrid Bergman, y que estaba a punto de agregar un nuevo término al diccionario del cine:“neorrealismo”.

Su influencia: El estilo documental y callejero de Roma, ciudad abierta sigue siendo el ejemplo a seguir por todas las películas con ambiciones de compromiso sociopolítico.





El enemigo público (1931)



Dirección: William A. Wellman

La película: Tras el estreno ese mismo año de Hampa dorada, la Warner Bros. siguió apostando fuerte por los gángsters de cine. Esta película no sólo acabó de codificar el género, sino que consagró a James Cagney como hampón supremo.

Su influencia: Violencia física y visual, amor por lo grotesco y un pomelo estampado en la bonita cara de Mae Clarke. Con estos ingredientes, El enemigo público enamoró al público… Y puso a los censores de uñas, convirtiéndose en precedente de futuros escándalos.





El nacimiento de una nación (1915)



Dirección: D. W. Griffith

La película: “¿Por qué demonios tengo que rodar cortos de media hora?”, se preguntó Griffith antes de convertirse en el padre del largometraje tal y como hoy lo conocemos. Y, a fuerza de perseverar en su idea, terminó entregando a los espectadores un megafilme de tres horas.

Su influencia: Vale, El nacimiento de una nación es un panfleto racista que, a día de hoy, resulta intolerable. Pero, antes de tirarla a la basura, recuerda todos esos filmes de larguísima duración que tanto te gustan, y asume que esta película es su lejana (y odiosa) antepasada.





Sucedió una noche (1934)



Dirección: Frank Capra

La película: Claudette Colbert es una heredera fugitiva. Clark Gable, el cínico periodista que la persigue. Cuando ambos se conocen, saltan las chispas, y nace un género: la comedia romántica.

Su influencia: Además de llevarse los cinco Oscar más importantes (película, director, guión, actor principal y actriz principal), este filme puso los cimientos de una larga, larguísima serie de filmes que nos hacen reír con los tópicos del ‘chico conoce chica’.





Desmadre a la americana (1978)



Dirección: John Landis

La película: Con Harold Ramis al guión y John Belushi como bomba de relojería en pantalla, el género cómico cambió los anquilosados trajes de etiqueta por la ligereza y transparencia de una toga.

Su influencia: La inmadurez crónica y el mal gusto escatológico pasaron a convertirse en el esperanto de la comedia bruta, por no hablar de la afición que tomaron los cómicos delSaturday Night Live en dar el salto al cine durante generaciones…





El cantor de jazz (1927)



Dirección: Alan Crosland

La película: Pues sí, eso de pintarse la cara y cantar imitando (burlescamente) a los negros resulta hoy políticamente incorrectísimo. Pero, en 1927, que el protagonista de un filme fuera judío e hijo de un rabino también lo era. Y si, al héroe se le oía cantar de verdad, ni te contamos la que se podía armar, pero por otras razones.

Su influencia: El primer largometraje sonoro de la historia puso Hollywood patas arriba, sacó de sus casillas a Chaplin y, en suma, cambió para siempre el séptimo arte. Unos años después de su estreno, nadie se imaginaba que un filme mudo (The Artist) volvería a triunfar entre el público.





Easy Rider (1969)



Dirección: Dennis Hopper

La película: Peter Fonda y Dennis Hopper le hacen un corte de mangas al Hollywood establecido y emprenden un viaje en moto en busca del ‘sueño americano’. Al final del camino les esperan un premio al mejor debut y una nominación a la Palma de Oro en Cannes.

Su influencia: Además de la puesta de largo fílmica de la contracultura hippie, y de esos destellos que tanto le gustan a J. J. Abrams, Easy Rider innovó con una banda sonora compuesta íntegramente por temazos rockeros de alto octanaje. En cuatro palabras: Born to Be Wild.





El séptimo sello (1957)



Dirección: Ingmar Bergman

La película: Tan optimista como de costumbre, Bergman implica a un caballero medieval(Max Von Sydow) en una partida de ajedrez contra la mismísima Muerte. En esta película, hasta los momentos de humor (que los hay) son lúgubres y tenebrosos.

Su influencia: Cual vaharada de gélido viento del Norte, El séptimo sello inauguró el cliché del cine de autor como un páramo habitado por depresivos existencialistas. Sí, Lars Von Trier: estamos pensando en ti.





El gabinete del Doctor Caligari (1919)



Dirección: Robert Wiene

La película: Este cuento de médiums e hipnotizadores malvados no fue el primer filme de terror de la historia, pero sí el primero que osó distorsionar la realidad para cumplir su objetivo: poner al público de los nervios.

Su influencia: Animados por el ejemplo de Wiene, directores alemanes como Fritz Lang y F. W. Murnau se dedicaron a manipular los ángulos de cámara, a encargar decorados absurdos y a experimentar con los contraluces. ¿Te suena la palabra “expresionismo”? Tranquilo: a Tim Burton sí, y mucho.





Nausicaä del Valle del Viento (1984)



Dirección: Hayao Miyazaki

La película: Un relato de fantasía post-apocalíptica y mensaje ecologista que Miyazaki adaptó de su propio manga, con Isao Takahata a la producción y Joe Hisaishi a la música.

Su influencia: El gran éxito que tuvo en Japón propició la creación del Studio Ghibli y todas las obras maestras de la animación para todas las edades que vinieron después. En Occidente, y pese a las artimañas de distribuidores poco escrupulosos, también abrió los ojos de millones de espectadores más allá del canon Disney.





Centauros del desierto (1956)



Dirección: John Ford

La película: En su amado Monument Valley y reunido una vez más con el amigo John Wayne, Ford dinamita como si tal cosa los estereotipos raciales y morales del western: los indios no son tan malos, y los cowboys no son buenos en absoluto.

Su influencia: Centauros del desierto es un ejemplo perfecto de obra maestra ignorada por la crítica: tuvieron que pasar muchos años para que los expertos (sobre todo en Francia) apreciaran su labor subvirtiendo las constantes del cine de género.





El acorazado Potemkin (1925)



Dirección: Sergei M. Eisenstein

La película: El camarada Eisenstein (y sus colegas bolcheviques como Vertov, Kulechov y Pudovkin) descubrieron en plena revolución una palabra mágica: “montaje”.

Su influencia: Gracias a El acorazado Potemkin, cineastas de todo el mundo descubrieron que la combinación de imágenes no era sólo una forma de contar una historia, sino también de transmitir ideas y sensaciones. En el día de hoy, nadie puede sustraerse a sus hallazgos.





Bonnie and Clyde (1967)



Dirección: Arthur Penn

La película: Un director veterano con ganas de dar la nota, una estrella (Warren Beatty)que también produce, y un equipo creativo enamorado de la nueva ola francesa: eso suena a relevo generacional, ¿no?

Su influencia: Sacando la cámara fuera de los estudios, mostrando rostros desconocidos pero con gancho (ay, esa Faye Dunaway, qué bien le quedaba la boina) y cosechando tantas polémicas como dólares, Bonnie and Clyde persuadió a los ejecutivos de que los artistas jóvenes y con ideas también podían ser rentables.





La noche de Halloween (1978)



Dirección: John Carpenter

La película: ¿Recuerdas esos asesinatos espeluznantes sobre los que lees en las noticias de sucesos? Pues uno está teniendo lugar en la casa de al lado.

Su influencia: Todos los tics y recursos del género slasher: desde la mirada subjetiva inquietante hasta la necesidad de tener un asesino tan invencible como la fuerza icónica de la máscara que le cubre el rostro (y posibilita tantas secuelas como haga falta).





Los siete samuráis (1954)



Dirección: Akira Kurosawa

La película: Tras hacerse famoso en Occidente gracias a Rashomon, Kurosawa deglute las normas del western y las regurgita en forma de épica con kimono, katana y Toshiro Mifune.

Su influencia: Tras esta batalla entre nobles caballeros y bandidos sin escrúpulos, el cine de acción jamás volvería a ser el de antes. Los directores de Hollywood tomaron buena nota, especialmente los directores de westerns como Los siete magníficos.





Un perro andaluz (1928)



Dirección: Luis Buñuel, Salvador Dalí

La película: Al aragonés y a su (por entonces) compadre de Figueres no les gustaba que el cine fuese algo tan normal, tan burgués y tan de andar por casa. Por ello, pergeñaron este desmadre surrealista que entraba a navajazos en los ojos de los espectadores.

Su influencia: Desde Kenneth Anger a David Lynch, todos los directores dados a lo vanguardista y lo onírico se han nutrido de esta película y de su salvajismo siniestro.





Uno de los nuestros (1990)



Dirección: Martin Scorsese

La película: Desde que tuvo uso de razón, ‘Marty’ siempre quiso contar la historia de un gangster de a pie, de esos que curran como ‘soldados’ de los grandes jefes. El relato autobiográfico del criminal Henry Hill le dio la ocasión idónea.

Su influencia: Voces en off, steadycam, imágenes detenidas… El desbordante vocabulario de Scorsese eclosionó como nunca en esta película. Las consecuencias de su enfoque sobre el mundo del hampa caben en un título: Los Soprano.





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