Árbol sin sombra

Tus ramas secas queman mi piel,
mi oído se vuelve sordo al trinar de los pájaros.
Mi boca es la memoria del agua, y
mis oídos me llevan a cantos desconocidos.
Mi piel es la visión de una sirena
que no puedo tocar en el hechizo del mar.
Mi mano se extiende y toca una piedra
donde asoma mi alma encallecida;
veo el paso del tiempo
que me lleno de hieles y harapos, y
me dejo un espacio de hojas secas.