Canales populares

Auguste Dupin, el post que se merece

Este es un homenaje a un personaje ficticio que, a pesar de tener tan poca aparición (Sólo 3 en relatos cortos), ejerció mucha influencia en el mundo de la literatura. Poe fue un pionero en la novela detectivesca.

Aparece por primera vez en ”Los crímenes de la calle Morgue” (1841), donde se presenta por primera vez el personaje y se les muestra las características: Es intuitivo y muy analítico. Es el típico personaje de Edgar: Bastante excéntrico, con una inteligencia sobrenatural, incluso puede leer la mente a través de un análisis. Intenta ponerse en la piel del otro. Resuelve un asesinato con varias pistas, adelantándose a los policías.
El segundo es “El misterio de Marie Rogêt” (1842), es también otro asesinato, pero más largo. En éste compara los tipos de jugadores con sus personalidades.
El tercero es “La carta robada” (1844), es más corto, pero también desmuestra cómo hace para descubrir al ladrón de la carta.



Su pequeña biografía

Dupin vive en París con su cercano amigo, el anónimo narrador de las historias. Los dos se conocieron por accidente mientras buscaban “el mismo raro y extraordinario libro” en una oscura librería de París. Esta escena y la búsqueda de ambos personajes para encontrar un libro oculto sirve como metáfora para representar el descubrimiento. Dupin es aficionado a los enigmas, acertijos y jeroglíficos. Lleva el título de Chevalier, queriendo decir ello que pertenece a la Légion d'honneur.
A lo largo de las tres historias, Dupin recorre tres escenarios. En “Los crímenes de la calle Morgue” recorre las calles de la ciudad; en “El misterio de Marie Rogêt” está al aire libre, en un descampado; y en “La carta robada”, en un encerrado espacio privado.
Dupin no es realmente un detective profesional y sus motivaciones cambian en sus distintas apariciones. En “Los crímenes de la calle Morgue” investiga los asesinatos sólo para entretenerse y probar la inocencia de un hombre falsamente acusado. Él rechaza una recompensa final en esta historia. Sin embargo, en “La carta robada”, realiza la investigación para deliberadamente obtener una recompensa financiera.

Inspiración y legado

Poe podría haber sacado el apellido “Dupin” de un personaje de una serie de historias publicadas en la Burton's Gentleman's Magazine en 1828 llamadas “Pasajes sin publicar en la Vida de Vidocq, el Ministro Francés de la Policía” (Unpublished passages in life of Vidocq, French Minister of Police). El nombre también insinúa duping, engañar o engaño, una habilidad que Dupin alardea en “La carta robada”. El género policial, sin embargo, no tenía precedentes y la palabra detective aún no era usada cuando Poe presentó a Dupin. El ejemplo más cercano en la ficción es Zadig de Voltaire (1748), en donde el personaje principal efectúa hazañas similares de análisis. Poe también sacó provecho del interés del momento. Su uso de un orangután en “Los crímenes de la calle Morgue” fue inspirada por la reacción popular respecto a un orangután que había estado en exposición en el Masonic Hall en Filadelfia en julio de 1839. En “El misterio de Marie Rogêt” se inspiró en una historia real que se había vuelto muy popular.
Dupin es generalmente reconocido como el primer detective en la ficción. El personaje sirvió como prototipo para muchos otros que fueron creados más tarde, incluyendo a Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle y Hércules Poirot de Agatha Christie Doyle una vez dijo: “Cada uno [de los relatos policiales de Poe] es una raíz de donde se ha desarrollado una literatura completa... ¿dónde estaban las historias de detectives hasta que Poe sopló sobre ellas el aliento de la vida?
Muchos tropos que luego llegarían a ser corrientes en las novelas policiales aparecieron primero en los relatos de Poe: el excéntrico pero brillante detective, el policía incompetente, la narración en primera persona por un amigo cercano. Dupin también inicia el mecanismo de narración donde el detective anuncia su solución y luego explica el razonamiento que lo condujo a ello. Al igual que Sherlock Holmes, Dupin usa su considerable destreza y observación para resolver crímenes. Poe también representa a la policía en una manera incompasiva como una especie de antítesis del detective.
El personaje ayudó a establecer el género policial, distinto del de misterio, con especial énfasis en el análisis y no al sistema de intento y error. Brander Matthews decía que “el verdadero cuento policial como lo concibió Poe no se basa en el misterio en sí, sino más bien en los sucesivos pasos que permiten al observador analítico resolver el problema que podrían ser desechados por cualquier ser humano”. De hecho, en las tres historias protagonizadas por Dupin, Poe creó tres tipos de cuentos policiales, los cuales establecieron un modelo para todas las futuras historias: el físico (Los crímenes de la calle Morgue), el mental (El misterio de Marie Rogêt), y una versión equilibrada de ambas (La carta robada).
Fyodor Dostoevsky calificó a Poe como un “enormemente talentoso escritor”, y criticó favorablemente sus cuentos. El personaje Porfiry Petrovich de la novela de Dostoevsky Crimen y castigo posee características muy similares a las de Dupin.
En la primera historia de Holmes, “Estudio en escarlata” (1887), el Doctor Watson compara a Holmes con Dupin, a lo que este responde: "no hay duda de que crees que estás halagándome... En mi opinión, Dupin era un tipo bastante inferior”, a pesar del hecho de que este detective está claramente inspirado en el otro.
Dupin aparece luego en una serie de siete historias en “La revista del misterio de Ellery Queen” (Ellery Queen's Mystery Magazine) de Michael Harrison en la década de 1960. Las historias fueron reunidas por la editorial Mycroft & Moran como Las hazañas de Chevalier Dupin (The Exploits of Chevalier Dupin). Las historias incluyen “El tesoro desaparecido” (The Vanished Treasure) de mayo de 1965 y “Los fuegos de la Rue St. Honoré” (The Fires in the Rue St. Honoré) de enero de 1967.
Dupin también tuvo un impacto considerable en el personaje Hercule Poirot de Agatha Christie, presentado por primera vez en El misterioso caso de Styles (1920). Después en la vida ficcional del detective, él escribe un libro sobre Edgar Allan Poe en la novela La tercera muchacha (1966).
"El hombre que fue Poe", una novela juvenil de Edward Irving Wortis, presenta a Dupin haciéndose amigo de un muchacho llamado Edmund. Los dos resuelven misterios en Providencia, Rhode Island. Después se revela que Dupin es en realidad Poe mismo.
El novelista George Egon Hatvary usa a Dupin en su novela El asesinato de Edgar Allan Poe (1997) como detective y narrador. En la novela, Dupin viaja por los Estados Unidos para investigar las circunstancias de la misteriosa muerte de Poe en 1849. Según la historia, Dupin y Poe se hicieron amigos cuando Poe se quedó en París alrededor de 1829, y fue Poe el que acompañó a Dupin en los tres casos sobre los cuales luego escribió. Hatvary escribe que Dupin tiene un gran parecido con Poe, al punto que mucha gente los confunde a los dos a primera vista.
Dupin aparece como invitado en el cómic de Alan Moore, The League of Extraordinary Gentlemen (1999), ayudando a localizar y someter al monstruoso Mr Hyde (quien está viviendo recientemente en París luego de fingir su muerte descrita en El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde).
La búsqueda del “Dupin verdadero” es el centro de la novela “La sombra de Poe” (The Poe Shadow) de Matthew Pearl, escrita en 2006.
Dupin hace una aparición, junto a Poe mismo, en la novela de 2007 “Edgar Allan Poe en Marte” (Edgar Allan Poe on Mars) de Jean-Marc Lofficier y Randy Lofficier.



Los crímenes de la calle morgue


http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/los_crimenes_de_la_calle_morgue.htm

El misterio de Marie Rogêt


http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/el_misterio_de_marie_roget.htm

La carta robada

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/la_carta_robada.htm

Frases:

La verdad no está siempre en el fondo de un pozo. En realidad, yo pienso que, en cuanto a lo que más importa conocer, es invariablemente superficial. La profundidad se encuentra en los valles, donde la buscamos, pero no en las cumbres de las montañas, que es donde la vemos.


Hay que tener presente que, en general, el objeto de nuestros periódicos es crear una sensación – hacer ruido – que adelantar la causa de la verdad. Este último propósito es buscado solamente cuando parece coincidir con el primero.


Disputo, en particular, la razón extraída del estudio de las matemáticas. Las matemáticas son la ciencia de la forma y la cantidad; el razonamiento matemático es simplemente la lógica aplicada a la observación a la forma y la cantidad. El gran error consiste en suponer que hasta las verdades de lo que es llamado álgebra pura son verdades abstractas o generales. Y este error es tan extraordinario, que me confundo ante la universalidad con que ha sido recibido. Los axiomas matemáticos no son axiomas de validez general. Lo que es verdad de relación (de forma y de cantidad), es a menudo grandemente es falso respecto a la moral, por ejemplo. En esta última ciencia, por lo general, incierto que el todo sea igual a la suma de las partes. En química el axioma falla también. En el caso de una fuerza motriz falla igualmente, pues dos motores de un valor dado no alcanzan necesariamente al sumarse una potencia igual a la suma de sus potencias consideradas por separado. Hay muchas otras verdades matemáticas, que son verdades únicamente dentro de los límites de la relación. Pero el matemático arguye, apoyándose en sus verdades finitas, según es costumbre, como si ellas fueran de una aplicabilidad absolutamente general, como si el mundo imaginara, en realidad, que lo son. Bryant, en su recomendable Mitología, menciona una análoga fuente de error, cuando dice que "aunque las fábulas paganas no son creídas; sin embargo, lo olvidamos continuamente, y hacemos inferencias de ellas, como si fueran realidades". Entre los algebristas, no obstante, que son realmente paganos, las "fábulas paganas" son creídas, y las inferencias se hacen, no tanto por culpa de la memoria, sino por una incomprensible perturbación mental. En una palabra, no he encontrado nunca un simple matemático en quien se pudiera confiar, fuera de sus raíces y ecuaciones, o que no tuviera por artículo de fe, que x² + px es absoluta e incondicionalmente igual a q. Diga usted a uno de esos caballeros, por vía de experimento, si lo desea, que usted cree que puede presentarse casos en que x² + px no es absolutamente igual a q, y después de haberle hecho entender lo que quiere decir, eche a correr tan pronto como le sea posible, porque, sin ninguna duda, tratará de darle una paliza.


Tal vez sea la propia simplicidad del asunto lo que nos conduce al error.


0No hay comentarios