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Ayer: "Entre el cielo y la tierra" Parte 18

Lo cierto es que ese día no logramos mas nada, igual consideramos que haberlas juntado a las tres ya de por sí era un gran avance.

Así que luego de algunas cortas rondas decidimos salir a festejar... ahí estábamos los tres sentados en aquel viejo bar, ocupando la mesa de la esquina, Carlos sentado a mi lado y Valentín enfrente nuestro a sus anchas, él siempre tenía ese aire de grandeza, de poderoso, un tipo reservado y misterioso, aunque nosotros sabíamos que en el fondo era como un cachorrito que solo necesitaba cariño.

Luego de un par de copas de más con Carlos adoptamos aire de investigadores privados y dado que ahora conocíamos a la víctima en persona decidimos preguntar por ella:

Carlos- Sabes su historia y sabes la mía...me parece que es momento que nos cuentes la tuya...ya basta de tanto misterio...estas entre hermanos
-Estoy totalmente de acuerdo con Carlos, estamos desparejos, tu puedes chantajearnos pero y nosotros no tenemos con que...es hora de que nos digas todo - Valentín largo una carcajada, ya que admito que mi forma de decirlo fue excedida en alcohol y por primera vez supimos su historia
Valentín- Mi historia no es tan parecida a la de ustedes, lo cierto es que no la ame por lo menos hasta que la conocí.
Verán la conocí una tarde cuando apenas tenía 9 años, iba persiguiendo a mi hermano menor cuando sin siquiera percatarme la tenía enfrente mío, nos chocamos, mis labios rozaron los suyos y mi cabeza estalló con sus recuerdos...enseguida se levantó y empezó a gritarme desesperada:
- Lo siento, lo siento, esto no está bien, el regalo no era para ti, lo siento perdóname - Cuando por fin dejo de doler, la miré extrañado y caí en cuenta de lo que me decía:
- ¿Regalo?, ¿Ese dolor es regalo?, ¿Puedo devolverlo? - Ella inclinó su cabeza sorprendida y me miró con una sonrisa
- Eres lindo, pero no sé cómo se devuelve, probemos haciendo lo mismo - Ella posó sus labios junto a los míos un instante nuevamente - creo que no ocurre nada…
- Si eres un ángel, ¿Porque no tienes alas? Mi madre me ha enseñado que los ángeles nos cuidan y tienen unas enormes alas blancas - Ella se rio dulcemente.
- No todos son así.
- Creí que tu padre era bueno pero ya no lo parece tanto, mi madre debería saber estas cosas sobre...
-No, calla…- Ella tocó con su dedo índice mis labios para callarme - No debes decirle a nadie, podemos hacerlo tú y yo, te enseñaré pero no debes decirle a nadie, ¿Lo prometes?
-Está bien, no lo diré, lo prometo - En ese instante mi hermanito aparece y nos queda mirando
-¡Tienes novia, le contaré a papá que tienes novia!
- ¡Ella no es mi novia!
- Pero yo los vi besarse, ¡tienes novia y se besan, se van a casar! - Él parecía burlarse de mí
- No, ¡cállate!, eso no es cierto - Empuje a mi hermanito, quien enseguida salió corriendo gritándole a mi madre.
- Debo irme - Le dije a aquella niña de ojos verdes, cabellos oscuros y piel blanca como la nieve mientras la miraba
- Esta bien, te buscare mañana. - Me fui corriendo de allí, persiguiendo a mi hermanito que le continuaba gritando a mi madre.

Luego de ese día ella pasó por mi todos los días, pasábamos horas reunidos ella me enseñaba de su mundo y yo le enseñaba a vivir en el nuestro, le enseñaba a jugar, a reír, nos volvimos inseparables.
Hasta que un día él apareció, ya saben, no entiendo como los pudieron hacer tan diferentes y la vez tan justos el uno para el otro se complementan tan bien que es imposible romper esas cadenas que los une y ahí estaba yo, justo en el medio pero distante, siendo como un hermano a la distancia, observando cómo lentamente ella caía en sus brazos, en su destino.
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