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Black Dem Capitulo 3 y 4

Para Ver los primeros 2 capitulos click aquí: http://www.taringa.net/posts/arte/18228789/Black-Dem-cap-1-Mi-Barrio.html?notification#comment-1318407


Capítulo 3: Black Dem.
Todos los meses mi tío Bill me envía cartas y varias fotografías de los lugares en donde reside, se pasa su vida viajando por el mundo conociendo lugares extraños y deshabitados.
Desde pequeño Bill era un gran fanático de historias de terror y leyendas urbanas, aunque aun así se asustaba por cualquier situación le sigue agradando. Solía asustarme con historias de fantasmas en casas abandonadas, muertos vivientes, vampiros etc. Por esta razón Bill y yo no somos muy unidos, a pesar de sus tantos años sigue siendo el mismo niño cruel y egoísta del que mi padre me hablaba.
En esta ocasión Bill se hospeda en un pueblo viejo y abandonado llamado Black Dem, no sobrepasa los 300 habitantes y según él es muy tranquilo a pesar de su mala imagen. La mayoría del año el pueblo se ve cubierto por blanca y fría nieve de invierno, a fines de Julio la nieve se derrite y comienza una corta etapa de calor.
Parece agradable, tranquilo, todo lo que era mi barrio antes de lo sucedido, claramente extrañare mi casa, mi ventanal, todo… pero todo eso que amaba, ya se había ido.
Empaque lentamente, no quería apresurarme y cada segundo que me tomaba el mudarme a otro lugar era preciado para mí, me ponía excusas a mí mismo, perdía el tiempo en todas las oportunidades que tenía ya sea una mancha en la pared o un cuadro que volvía a colocar en una posición recta y presentable para simplemente descolgarlo y empacarlo nuevamente. Al terminar de guardar todas mis pertenencias y de desechar cada minuto y segundo que podía no me quedaba más que cerrar la puerta e irme, pero no quería hacerlo, realmente no sé lo que quería, me costaba despedirme de todo lo que había pasado en estos últimos años, después de todo, ese era mi hogar, pero mi hogar era totalmente satisfactorio eso ya termino, prefiero alejarme de las cosas que arruinaron una tonta pero satisfactoria parte de mi vida,
cerré la puerta y con un “Adios” me aleje de mi hogar.
Una vez en la estación de Ómnibus esperando al transporte que me llevaría a Black Dem no hice mas que reflexionar, una y otra vez, con las palmas sobre mi frente y mis ojos fijamente centradas en el piso áspero y degradado del la estación. ¡Jeason ya basta! Repetía en mi cabeza una y otra vez, no me creía que un ventanal y un sol que salía al amanecer podrían deprimirme tanto, después de todo ya encontrare otro hogar.
El ómnibus arribo en la estación numero 44, había más de 100 personas esperando sentadas en sus sillas, al llegar los vehículos se levantaron todos al mismo tiempo y se dispersaron hacia su destino, pero casi nadie se formo en la fila del ómnibus numero 44, solo unas dos o tres personas que ocuparon los asientos más alejados de la cabina del conductor.
Pasaron las horas, Black Dem no quedaba nada cerca, unas 6 o 7 horas de viaje, aunque en lo que a mi consta, sin nada con que lograr pasar el tiempo, e incluso con la ventanilla de mi asiento empañada por el frio, el viaje duplicaba su duración.
Las personas que se encontraban a bordo del ómnibus no eran nada agradables, serios y callados.
Uno de los hombres estaba sentado a unos 5 asientos del lado contrario a donde yo me encontraba, tenia su cabeza apoyada contra el respaldo de su asiento próximo, miraba fijamente sus pies y murmuraba cosas, al menos eso creo, lo veía moviendo lentamente sus labios pero no lograba distinguir ni una palabra de lo que decía.
En la parte trasera del ómnibus se encontraba un anciano, era de una piel blanca y una cara retorcida y amargada, sus labios estaban caídos y decolorados por el frio, temblaba lentamente pero parecía no importarle, oscilaba cuidadosamente acompañado por los bruscos movimientos del ómnibus.
A unos 3 asientos de distancia se encontraba una mujer, vestida de negro y con una larga cabellera oscura, su cara no mostraba mínima expresión salvo seriedad, no movía su cabeza mientras limaba sus largas y cuidadas uñas.
Ninguno de ellos me agradaba, en ciertos instantes el sueño me ganaba y al cerrar mis ojos podía ver a mis viejos vecinos sentados en el lugar que ocupaban los pasajeros, me emocionaba y rápidamente abría mis ojos, esto me quitaba el sueño todo el tiempo en el ómnibus.
Finalmente logre dormirme, aunque no me di cuenta fui capaz de tumbarme en el asiento involuntariamente, eche un vistazo al ómnibus y todos los pasajeros seguían en la misma posición, pero algo cambio. Una gran nube de humo densa y de un color grisáceo se levantaba desde el asiento del conductor. Varias veces me hiso toser, pero no hice nada, hasta que furioso me acerque a la cabina del conductor.
Era un hombre de unos 35 años vestido con una ajustada camiseta negra y con un cigarrillo en su boca, barba negra de unos 3 días, su cara estaba plasmada en el camino de la ruta o al menos en el humo que se acumulaba en la ventana delantera.
Amablemente le dije si podía apagar su cigarrillo, me miro con una cara furiosa frunciendo sus cejas hacia abajo y moviendo de lado a lado el cigarrillo de su boca. Con su ultimo aliento aspiro todo el humo posible y soplándolo lentamente en mi cara, acto seguido fundió su cigarrillo en el cenicero de su lado derecho. Sin decir nada mas me aleje de su asiento.
Aun Faltaba mucho para llegar a Black Dem, por las ventanillas no se lograba ver nada a causa de la niebla, la gente seguia quieta, callada y aburrida. Al caminar hacia mi asiento un anciano saco de su bolso un diario y al leerlo logre ver en la primera plana la foto de una casa bastante descuidada, hecha de piedra con ventanas y puertas de madera las cuales parecían quemadas en las puntas, estaban abiertas rotas y salidas de su posición. Era una casa cerca del pueblo de Black Dem.
Recordé que mi abuelo y yo solíamos cazar en el bosque que rodeaba a Black Dem, y creo que esta casa estaba localizada en las afueras del pueblo, justamente en el mismo bosque donde solíamos cazar.
Al seguir leyendo el articulo me di cuenta de que era la casa de un asesinato, me quede helado al verlo y al comenzar a leer el texto el anciano me interrumpió con su voz ronca.
-¿Se te ofrece algo hijo?
Me quede callado y al reaccionar le conteste con otra pregunta…
-¿Usted es del pueblo?
-Si, vengo de mis vacaciones y hoy vuelvo a casa.
-¿Sabe algo de la casa del asesinato? (Le dije señalando la portada del diario)
El anciano dio vuelta el periódico y miro la portada con seriedad, se saco sus anteojos y dijo…
-Hace varios meses que se investiga este caso, Era un hombre que vivía solo con su esposa, no tenían hijos, y nunca lo desearon supongo, el era un hombre muy trabajador, muy querido por el pueblo, era el leñador de la ciudad. Siempre trabajaba duro por la mañana y volvía a su hogar a eso de las 5 de la tarde. No se lo que sucedió esa noche, nadie lo sabe, las autoridades no encontraron evidencia alguna salvo el cadáver de su esposa y grandes cantidades de fuego que rodeaban la casa, era el infierno, nadie lo encontró a su esposo después de eso… Si se sabe que el lo hizo, pero la pregunta es… ¿Por qué?

Capítulo 4: La llegada al Pueblo:
Me quede estupefacto ante la historia del anciano, me costaba pensar que yo y mi abuelo cazábamos en el mismo bosque, parecía tan pacifico, ¿que llevaría a una persona a hacer algo como eso? Mas bien, ¿quien?
Un par de horas después el ómnibus arribo en la estación, los pasajeros bajaron rápidamente, yo baje de este junto al anciano.
Una vez afuera seguí caminando hacia la calle y con mi mano levantada espere a que alguien frenara para llevarme. Lentamente el cielo se torno gris y las nubes opacaron el cielo, ligeras gotas de lluvia comenzaron a caer, por suerte un hombre freno.
Abrió su puerta trasera y dijo:
-Sube, no creo que te guste quedarte en la lluvia.
Cubriéndome de el agua subí rápidamente al auto y agitado le dije:
-Calle Cragstron 9201.
El auto acelero rápidamente, cruzamos toda la ciudad, hasta llegar a la casa de Bill. Jugaba con sus vecinos, 2 gemelos de unos 9 años, de un color pálido y con unos rizos dorados, ambos muy jóvenes y llenos de alegría, corrían por el césped.
Me emocione al ver de nuevo a mi tío Bil, salte rápidamente del auto y lo abrase con gran fuerza, este impresionado por mi aparición me abrazo también, temo que el no sabia que yo me quedaría con el por un tiempo.
-¡Jeason! ¿que haces aquí?
Le conté lo sucedido en mi barrio mientras caminábamos al patio donde los gemelos jugaban alegremente, parecía comprensivo lo cual definitivamente no era una cualidad en el. Me presento a los gemelos que se seguían corriendo por todo el patio sin quedarse ni por un segundo en su lugar, pero mi Bill parecía tener muy controlada la situación, un simple ¡CHICOS! Y ya estos estaban formados en una línea recta mencionando rápidamente sus nombres.
-El es mi sobrino Jeason, y ellos son Luke y Noah son los gemelos de mi vecino me pidieron que los cuide por una semana durante sus vacaciones.
Salude a ambos muy cordialmente pero estos no me hicieron mucho caso y siguieron con su juego de correteadas.
Bill y los niños entraron en la casa junto a mi, Luke y Noah subieron rápidamente la escalera mientras Bill y yo nos quedamos bebiendo un te en el salón principal frente a una chimenea.
Tras una larga conversación sobre lo sucedido en los pasados 5 años por los que nunca nos habíamos visto me atreví a preguntarle acerca del asesinato de aquella casa en bosque, aunque no fue nada fácil.
-Su nombre era Sophia Esposito, tenia unos 50 años antes de su muerte, una mujer muy pacifica y lo mas extraño es que era muy unida con su esposo, el señor Alexander Esposito. Ella trabajaba en una florería cerca de la plaza de Black Dem, era una fanática de la botánica, una adicta mejor dicho, su jardín estaba lleno de flores de todo color y tamaño. Por otro lado a el le encantaban los animales, tenía la oportunidad de convivir con muchos de ellos mientras estaba talando el bosque, gustos diferentes pero aun así almas gemelas.
La noche finalmente callo en Black Dem, las calles quedaron desiertas y todo rastro de niebla se esfumo, solo se veían las brillantes luces blancas que brillaban el los faroles de ambos lados de la calle, todo muy tranquilo, justo como me gustaba…
Por otro lado, en el interior de la casa no era la misma tranquilidad, los gemelos seguían con sus energías recargadas al 100%, saltaban de lado a lado en sus pequeñas camas con un ilustrado de dibujo animado. Pero como dije anteriormente Bill sabia controlarlos.
-Chicos, Chicos, Chicos
Decía repetidamente, aunque estos no les hacían caso, pero algo cambio en su rostro cuando Bill dijo…
-Lilith no estará feliz con su comportamiento, supongo que debería decirle…
Los niños pegaron su ultimo salto y entraron rápidamente a su cama sin dar ni un grito mas, Bill apago la luz y salió de la habitación, la paz se hizo en el hogar.
Al salir de la habitación le pregunte a Bill acerca de esa tal Lilith, aunque su respuesta no me agrado mucho.
-Hay cosas que no deberías saber Jeason, al menos no aun… (Me dijo susurrando mientras abría la puerta de su habitación)
Me levante por la mañana y decidí hacerle el Desayuno a Luke, Noah y Bill, había sido una noche tranquila, ni un ruido ni ninguna molestia durante todas las horas de la noche, al terminar el desayuno me senté frente a la ventana a ver el amanecer.
Era una ventana sucia, empañada por el frio, y ni un rastro de sol entraba por esta, definitivamente no era nada comparado a mi antiguo ventanal, pero eso ya es historia pasada.
Finalmente Bill y los Gemelos bajaron las escaleras, Bill bajo primero mientras ambos gemelos estaban totalmente dormidos. Se Sentaron, agradecieron la comida y todos desayunamos juntos. Fue muy agradable, era algo nuevo y bastante satisfactorio, aun mas que vivir solo en una pequeña casa, pero aun así extrañaba mi antiguo vecindario. Al salir el sol, Luke y Noah salieron corriendo hacia el jardín y de nuevo comenzaron a jugar su absurdo juego infantil. Bill y yo seguíamos charlando sobre el pueblo y todas sus cualidades pero algo nos interrumpió, los gemelos corrieron hacia adentro de la casa, a Bill no le agrado nada y me pidió que vaya a vigilarlos antes de que rompan algo de la casa.
Al entrar a la casa logre ver a Luke subiendo rápidamente de las escaleras llorando desconsoladamente mientras se agarraba con su mano derecha la cabeza, seguramente se había tropezado y golpeado con el piso.
-¿Qué paso? ( Le pregunte mientras me arrodillaba intentado revisar su herida)
-¡SE ENOJO! ¡Se enojo mucho esta vez!, odio cuando se enoja ¡por favor dile que deje de molestarme! (Me dijo entre llantos cada vez mas desconsolantes)
-Esta bien tranquilo, NOAH VEN AQUÍ AHORA MISMO! (Le grite de forma autoritaria y enojada)
-NO HABLO DE NOAH, HABLO DE LILITH, ESTA ABAJO Y ESTA ENOJADA…
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