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delirios (capitulo 2)

este más que de suspenso es una conexión para lo que pasará después, y que sepan un poco más de la protagonista.

capitulo 2

Era mi primer día después del infierno de la noche, baje a desayunar, nadie sabía sobre lo ocurrido y yo consideraba que así era mejor.
-señorita Rodriguez, podría acompañarme un momento?-me preguntó el señor Black, seguro quería saber sobre el incidente, él era el dueño del edificio, según me enteré esta mañana por las enfermeras, su amor a su profesión lo hizo levantar este lugar hace muchos años.
-por supuesto, le respondí.
Lo acompañé hasta su despacho.
-señorita Rodriguez yo quisiera...
-Guillermina, dígame por mi nombre por favor.
-de acuerdo, Guillermina, yo quisiera pedirle disculpas por los incidentes ocurridos la noche anterior, como le dije la paciente está cada vez peor, hoy vendrán unos especialistas a ver su condición, que tan saludable es para ella tenerla aquí, si tenemos suerte tal vez sea trasladada a un lugar que sea más conveniente para todos, sobre todo para su bienestar.
Eso me dejo impresionada, se la iban a llevar, me estaba diciendo que no le importaba lo qué pasara con esa señora, yo no estaba tan segura ya de que estuviera loca.
-y qué si lo que dice es cierto?
-perdón?
-y que si la señora Beewer no miente sobre el asesino, si hay alguien tratando de inculparla.
-por favor, señorita... Guillermina, no creerá usted en el testimonio de una paciente de psiquiatría que padece de, un ya comprobado, delirio.
-y qué si le creo?.
-no me venga a decir eso, piénselo bien, mató a su hija.
-eso usted no lo sabe en realidad.
-al llegar a la casa ella estaba cubierta de sangre, las puertas estaban cerradas con llave, solo estaban ellas dos dentro. Además, ayer mató una enfermera.
-eso usted tampoco lo sabe, de hecho nadie lo sabe, no había testigos, ella también estaba asustada cuando la encontré, vi sinceridad en sus ojos.
-lamento decirle que lo que vio es una victima de sus propios delirios, debe tranquilizase, ha estado bajo mucho estrés al aceptar venir aquí y soportar la situación que se le presentó anoche, hoy puede tomarse el día libre y mañana comenzar con las prácticas, o cuando considere que ya está preparada para afrontarse a esto, hasta entonces le aconsejo que descanse un poco, anoche no ha debido dormir bien.
Estaba a punto de decirle que podía meterse mi estrés por... cuando entró la enfermera Ester.
-han llegado los especialistas, pero la señora Beewer se reusa a verlos, en cuanto los vio empezó a gritar, no entendemos muy bien que pasó, pero aparentemente no quiere ver a nadie, a excepción de... la señorita Rodriguez.
Ambos me miraron.
-dígale que no esta disponible en este momento.
-usted no puede hablar por mi.
-dígale.
-no, yo aún reconozco cuando puedo, o no puedo con algo, y yo puedo con esto, iré.
-dije que no.
-y yo que si, adiós doctor.-y me fui con la enfermera dando un portazo.
Al llegar al pasillo, me acobarde un poco, aún había rastros de sangre, no era algo muy cómodo, entre el la habitación 523, donde la señora Beewer se encontraba hecha una bolita en una esquina, parecía asustada, vulnerable, como una niña que vio por accidente una escena de una película de terror.
-señora Beewer, soy yo.
-oh, eres tu, gracias al cielo querida.
Ester se fue y nos dejo solas, a pedido mio, era una locura para muchos, pero para mi no, estaba convencida de que la señora Beewer estaba en completo uso de sus facultades.
-señora Beewer...
-Eva, dime Eva mi niña.
-Eva, cómo se encuentra?
-terrible, él vino a verme hoy, estuvo aquí hoy, él vino a verme, me amenazó, el no quería que yo le contara nada, estaba peor que nunca.
-Ester-la llame.
Vino enseguida.
-cuanto tiempo estuvo sola la señora Beewer, Eva, hoy?
-no mucho, luego de anoche vinimos a hacer una revisión, intentamos ver como estaba psicológicamente, pero no vimos nada raro más allá de los delirios normales, un poco más presentes solamente, ya que ocurrió anoche, pero nada más, solo estuve yo con ella luego de eso, suminitrándole las pastillas, y el señor Black vino a ver a la paciente, para analizarla, como hace regularmente, nada fuera de lo normal, no pudo estar mucho tiempo sola.
-jamás estoy sola, él siempre está aquí, vigilándome.
-habla como si fuera un fantasma.-dijo Ester.
-fantasma no, acosador.
-acosador...

-dijo un acosador, eso no suena tan loco.
-por favor señorita Guillermina, es una paciente con trastornos psicológicos, en su infancia sufrió mucho a causa de sus padres, ellos eran muy rectos, eso debió provocar en ella sus delirios, repercutió en su mente, no diga sandeces, usted misma debería saberlo, estudia psiquiatría.-me decía exasperado el doctor Black, me hablaba como si retara a su hija por sacarse una mala nota en un examen de la primaria.
-si, lo se, pero según el cuadro que usted me expone ella sufre de paranoia, no es así?
-exactamente.
-alguien que sufre de paranoia no debería de ser agresivo?, ella solo está asustada, eso es de una persona normal que se siente perseguida, no de una enferma mental.
-ella mató a su hija.
-quizás no fue ella.
-y quién fue entonces?
-un acosador.
-por favor no diga estupideces-dijo gritándome histérico-eso es imposible.
-por qué piensa así? podría ser.
Él se relajo un poco, tomo aire y me miró.
-mire, debe descansar, ya discutimos esto por varias horas, no seguiré discutiendo toda la noche, es evidente que fue ella, pero está tan ciega que no puede verlo. A ocurrido algo en su vida que la dejara con la errónea idea de que una paciente en estado psicológico crítico esta perfectamente bien a nivel mental?
Puso el dedo en la llaga. Me quede en silencio.
-entonces es eso. Mire, no se qué le paso, pero esa mujer es peligrosa y no podemos seguir teniéndola aquí, así que convenza a la señora Beewer de que la revisen los especialistas y la lleven a donde debe estar, con los locos, o en prisión.
Sabía que no debía meterme, pero no dejaría que se llevaran a Eva a un manicomio, ella no estaba loca, y yo iba a probarlo, se lo debo a mi madre.
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