Arte

Dos breves cuentos propios

DUELO

Ahí estaban, enfrentados, como batidos en un duelo, mirándose a los ojos en los últimos instantes de sus vidas. Sé habían hecho mucho daño, se traicionaron y habían logrado abrirse grandes heridas que parecían sanadas.
Pero eso ya era pasado, el momento de la verdad había llegado. Estaban en la misma posición, los dos con el arma en la mano, transpirando, pero sin dejar de mirarse a los ojos. Son esos momentos en que los humanos somos pura inconsciencia y, por ende, pura valentía.
Él levanta su brazo, amenazando el disparo, y su rival lo imita fielmente. Podrían haber disparado, pero no se atrevieron. Acabar con la vida de una persona, por mas que sea tu peor enemigo, es una tarea engorrosa que conlleva a décadas de culpa y mal dormir por pesadillas.
Pero la decisión ya estaba tomada. Su mano temblaba al filo del gatillo, queriendo disparar, volarle los sesos a ese ingrato que tanto mal había causado, y lo mismo pensaba su rival, estaba seguro. El también estaba nervioso, a el también le temblaba el pulso.
Son los últimos respiros. Pronto alguien va a dejar este mundo. Los segundos se hacen densos y los nervios crecen mas y más. Ya con lagrimas en los ojos el ejecuta el disparo que tanto le había costado. Pero el demonio de la culpa lo atacó más rápido de lo que pensaba, por lo que instantáneamente después de gatillar el revolver contra su enemigo, lo hizo contra su sien.
La policía llego varias horas después a la escena del crimen, donde lo encontraron tendido en un mar de vidrios con un disparo en su sien. El espejo de su casa estaba despedazado.

VOLAR

Extraño el cielo... extraño poder ver las tormentas desde arriba, ver las casas como pequeños planos de ciudades y, por sobre todo, extraño ese embriagante poder que da estar sobre toda la sociedad. Son aproximadamente 14 horas de gloria entre Buenos Aires y Barajas.
Pero eso ya paso... ya estoy viejo para conducir un avión comercial o de carga, y mi incapacidad visual tampoco me permite conducir cualquier otro avión.
Hasta hace poco maneje un pequeño Cessna desinfectante en los campos. Con ese chiquito me divertía mucho... Pasaba mis tardes haciendo acrobacias para la sorpresa de todos los chicos y pueblerinos de Dolores. Una vez casi me estrello contra la plantación de girasoles de Don Ernesto, pero una subida heroica levantó las ovaciones de todos. Hoy mi parcial ceguera me corto las alas; y no hay nada más doloroso que cortarle las alas a quien nunca las tuvo.
Hoy vivo solo en este frío departamento, en un primer piso que posee un nulo paisaje. Ni siquiera mi ventana me permite ver la ciudad desde lo alto.
Hay días en los que pienso que tendría que dejar todo lo que tengo, vender mi casa y comprar un pequeño avión viejo, pero esas ideas duran poco... Mi departamento no vale nada, y es lo único que tengo.
Por eso es que ya tome la decisión. Por eso es que voy a subir hasta la terraza del edificio, que comienza luego del piso 22, por eso voy a pararme sobre la medianera y tocar tierra por ultima vez, para luego volar por ultima vez en mi vida, y para siempre.


Bueno, volvi a los posts de autoria propia, espero criticas (buenas, malas, todo aporta)

No sean malos conmigo, soy nuevo, pero buenito...

Au Revoir