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Fanfiction: My Little Shinobi: Jutsu de Amistad Capitulo: 3

¡Tercer capítulo! (Me disculpo de antemano por las malas rimas. No soy poeta)

Capitulo 3: Rayas y sospechas:

Twilight junto con Spike habían vuelto al punto de encuentro, obviamente no habían encontrado ni rastro del libro y estaban frustrados. Cuando se dió cuenta de que la tarde se volvía roja y Celestia comenzaba a bajar el sol, Twilight decidió terminar la búsqueda más temprano.

Al no estar ninguna de las otras ponis cerca, comenzó a inspeccionar los restos de los Timberwolfes. Antes no lo había hecho por cierto miedo a que de alguna manera volvieran a reanimarse, pero esta vez no creyó que fuera peligroso puesto que la mayor parte del día esas ramas estuvieron ahí tiradas, y no se movieron de su lugar.

Intentó encontrar alguna pista de qué había hecho eso a un grupo de depredadores que podrían ser un problema para ellas, aunque realmente no esperaba encontrar nada. Es por eso que se sorprendió cuando descubrió un pequeño objeto que apenas lo vio supo que no era parte del animal: Un pedazo de metal de cuatro puntas con forma de estrella.

La alicornio realmente no sabía lo que eran, pero tenía la impresión de haberlas visto antes. Continuó la búsqueda y encontró varias más clavadas en distintas partes de los antes animados cuerpos.

Cuando terminaba de recoger la sexta cuando apareció Rarity, con paso elegante y realmente limpia, por lo que daba la impresión de que realizó la búsqueda "limpia y ordenadamente". Luego apareció Applejack, cubierta de fango y hojas contrariamente a Rarity.

A los pocos minutos llegó Fluttershy a paso lento y temblando de pies a cabeza mientras miraba nerviosamente para todos lados, Pinkie Pie, con su paso de a saltos y su mirada alegre, y Rainbow llegó volando y se posó en el suelo, ninguna daba muestras de ánimo.

- ¿Alguna poni tuvo suerte?

- Nah-ah- contestó Rainbow con aburrimiento- Es como buscar una aguja en un pajar. ¿No podemos dar por perdido el libro?

- ¡No pienso dar por perdido un libro! Pero aun así... encontré algo más misterioso- dijo mientras les mostraba con su magia las seis pistas que encontró.

Cada poni las miró detenidamente y hasta Rainbow se mostró interesada.

- ¿Que son esas cosas?- preguntó Applejack

- No tengo idea. Las encontré clavadas en los Timberwolfes, y no pueden ser parte de ellos porque estas cosas son de metal.

- ¡Son shurikens!- saltó Dash con entusiasmo y agarrando una- Leí sobre ellas en algunos comics. ¡Son geniales!

- Y... ¿Para qué sirven?- intervino Rarity sin entender.

- ¡Para esto...!- gritó la pegaso mientras la arrojaba con su pezuña contra un árbol. Aunque no estaba acostumbrada a lanzarlos por lo que le salió el tiro por la culata y cortó algunos pelos de Pinkie antes de clavarse en un arbol opuesto- Mmhhh... Por lo menos se entiende la idea.

- Esto no es un juguete Rainbow- le reprochó Twilight arrancando la estrella del árbol- ¡Esto es un arma! Y quien sea que se haya enfrentado a los Timberwolfes las utilizó para derrotarlos.

- ¿O sea que hay una especie de poni-lanza shurikens por los alrededores?- preguntó Spike mientras miraba hacia todos lados.

- Sea lo que sea. Está pasando algo extraño. Primero desaparece mi libro a pesar de que lo vimos aparecer por el portal que abrí aquí en alguna parte. ¿Y ahora nos encontramos con alguien o algo que utiliza armas extrañas para derrotar Timberwolfes en el bosque?

- Creí que era bueno que esos Timberwolfes estuvieran muertos- Dijo Fluttershy con su voz suave.

- No digo que sea algo malo. Solo me resulta extraño que de todos los lugares en los que hay Timberwolfes encontremos a estos tres aquí con estas armas que no creo que ningún poni normal utilizaría.

Pinkie tomó una de las Shurikens y la arrojó, con tal prodigio que atravesó una hoja que caía partiéndola al medio y clavándola en un árbol justo en el medio

Yo las utilizaría- dijo alegremente mientras todas la miraban atónitas.

- Como sea, no encontramos el libro- Intervino Applejack algo cansada- Se está siendo de noche y realmente no quisiera quedarme a buscar algún tipo prodigioso con estas cosas raras más allá de Pinkie.

- Si... supongo que tienes razón- se rindió Twilight- Tendré que escribirle a la princesa acerca de que este nuevo hechizo tuvo ciertos efectos secundarios. Spike... ¿crees que podrás escribirle una...?- Vio como este bostezaba y se acomodaba en su lomo con una cara somnolienta- Oh Spike... creo que tendremos que dejar ese reporte para mañana.

Todos los ponis rieron mientras se dirigían hacia fuera del bosque de regreso a casa.

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Mientras tanto, en una choza en medio del bosque...

Naruto poco a poco abrió los ojos y lo primero que sintió fue que su cabeza le dolía un poco, así como el brazo derecho. Se vio la herida y descubrió que estaba vendada y que su chaleco se lo habían quitado para dejarlo en un perchero cerca de la cama en donde estaba.

Fue ahí que se dio cuenta de que estaba dentro de lo que parecía una casa pequeña tallada en el interior de un árbol enorme. Se encontraba acostado sobre una cama suave y rodeado de lo que parecían ser pociones y ungüentos. En el centro de la casa había un caldero burbujeando y las paredes estaban decoradas con las mismas máscaras que recordaba haber visto en la parte de afuera.

- ¡Ah, veo que mi extraño visitante a despertado, me alegra ver que ahora te encuentras en buen estado!- le dijo una voz profunda en una esquina de la casa.

Cuando Naruto prestó atención distinguió a una criatura parecida a una yegua pero con rayas de color negro, anillos en el cuello y oreja junto con una crin firme.

- AAhhh...-se preguntó Naruto un poco confundido aunque no sorprendido ya que no era raro para él ver animales que hablen- ¿Un caballo rayado que habla?

- Veo que puedes hablar...-Contestó la sabia con una mirada seria ante el comentario- pero en ti, los buenos modales son otro cantar. Soy una cebra, por si no lo sabes, me llamo Zecora y gracias a mi fue posible que sanes.

- "Ya veo. Este animal habla en rimas como el tio Bee"- Pensó mientras intentaba asimilar la situación en la que estaba- Lo siento mucho. Disculpa.

- Eso está mejor. Ahora, ¿Puedo preguntarte quien eres y de dónde provienes? - Preguntó con una sonrisa.

- Soy Naruto Uzumaki, y vengo de la Aldea de Konoha- Contestó señalando su insignia.

- ¿Konoha, dices? Nunca he oído ese nombre. Y tampoco he visto ninguno de tu clase antes, ¿Vienes acaso de una tierra distante?

- ¿Nunca viste antes a un humano?

- Mocoso, te dije que no estamos en el País del Fuego. Mejor pregúntale donde estamos antes de preguntar a donde vamos.

- ¡Ah, cierto!- Se dijo a sí mismo ante la confundida mirada de la cebra- ¿Podrías decirme en dónde estoy?

- ¿No sabes dónde te estás? Cada vez me siento más curiosa por tu historia detrás. Pero ya que no lo sabes, te diré que estás en el Bosque Everfree, en la tierra de Equestria, ¿Significan algo para ti?

- No...- Sintió la negativa de su compañero en su interior- No sabemos dónde estamos ni a donde debemos ir.

- ¿"Estamos", vienes con alguien más?

- Es... difícil de explicar. - Se apresuró a decir, intentando cambiando el tema. No consideraba prudente hablar de Kurama con todo el mundo- De todas formas. Gracias por ayudarme a curar mis heridas.

La cebra era lista, y tenía curiosidad por conocer más acerca de su extraño visitante. Pero entendió que no sería prudente preguntarle demasiado, por lo que cambió el tema acercándose a la cama.

- Tuviste suerte, el veneno de hidra es mortal, pero también eres una criatura fuerte, y pude suprimirlo con un ungüento natural.

- ¿Tienes que hablar siempre en rima, rayas?- Preguntó el chico con evidente irritación.

- Está en mi naturaleza, es algo que poseo. Pero puedo hablar normalmente, si así lo deseo. ¿Pero qué es esto?- Se sorprendió cuando retiró las vendas- Los cortes cerraron ¿Solo unas horas de descanso y tus heridas sanaron?

- Si... bueno...- Dijo con una sonrisa humilde- Suelo sanarme bastante deprisa. ¿Crees que haya alguien que me pueda ayudar a volver a casa?

- Conozco a alguien quien te puede ayudar. Está bastante lejos, pero se puede contactar. La Princesa Celestia es la gobernadora de Equestria, podría ayudarte a llegar a tu casa y no le causará molestia.

- ¿Y a donde la encuentro?

- Está muy lejos, en la ciudad de Canterlot. Su estudiante, Twilight Sparkle, vive aquí cerca y podría ayudarte a encontrarte con ella.

- ¡Oye, eso no rima!

- Como dije, puedo hablar normalmente. El pueblo de Ponyville fuera del bosque es donde se encuentra la estudiante de Celestia. Puedo llevarte ahí.

- ¡Muy bien!- Exclamó saltando de la cama y tomando su chaleco- ¡Andando!

La cebra lo miró de arriba abajo y luego miró hacia afuera, ya era de noche. Le devolvió la mirada y sacudió la cabeza.

- No creo que sea prudente. Es de noche, y causarás mala impresión si apareces allí de repente. Espera hasta la mañana, descansa tus huesos, luego te llevaré al pueblo, y le contarás a Twilight los sucesos.

- ¡Pero no estoy cansado!- Protestó el chico

-Naruto...- Le dijo su compañero interior- Tu no estarás cansado pero yo sí. El veneno de esa serpiente te debilitó rápidamente y tuve que darte mi chakra para que permanecieras vivo. Tal vez recuperaste tus fuerzas, pero yo gasté mucha energía manteniéndote vivo. Además, ¿Preferirías llegar de noche a un pueblo lleno de equinos como si fueras un fantasma y tocar puerta a puerta preguntando por una yegua en particular? Más discreto sería llegar en mi modo Kiuby a saludarlas yo mismo.

- Ya veo...- se lamentó Naruto mientras abría los ojos, los había cerrado momentaneamoente para hablar con su Bijuu- Supongo que no queda más remedio que quedarme por esta noche.

- ¿Otra vez te hablabas a ti mismo? Hace un momento me hablabas normalmente, ¿Es acaso que hay algo extraño que confunde tu mente?

- "¿Más allá de él mismo? No"- Dijo Kurama a la cebra con su telepatía, los ojos de ella se volvieron como platos.

- ¡Por Equestria, ahora escucho cosas! ¿Acaso eres tu quien me hace una broma poco ociosa?

- No es ninguna broma, Cebra. Y no es tu imaginación. Mi nombre es Kurama, y tal vez podamos hablar ya que me salvaste la vida tanto a mí como a mi humano acompañante.

- ¡Hey!

Las siguientes horas las pasaron charlando entre los tres, le contaron su historia a la cebra y esta a su vez escuchó más de lo que habló. En cierto momento Naruto comenzó a sentir hambre, por lo que Zecora le dio un par de manzanas y raíces que tenía guardadas, Naruto comió de buen grado las primeras, pero con las segundas tuvo que esforzarse un poco para tragarlas.

Cuando se hizo bien entrada la noche, Naruto decidió dormir en el suelo junto al fuego mientras Zecora recuperaba su cama, cosa que le agradeció bastante a los dos.

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En el castillo de Canterlot.

Luna, princesa de la noche, observaba su obra con orgullo mientras observaba a sus súbditos irse a dormir y se entristeció al ver a muy pocos que admiraban su noche.

Como era su costumbre, abrió sus alas y se dejo llevar por la brisa nocturna mientras su cuerno brillaba con su magia activa y sus ojos brillaban cuando observaba los sueños de sus diferentes amigos. No entraba directamente en sus sueños, sino que vigilaba que no fueran pesadillas las que enturbien su descanso.

Sin embargo, esta noche había algo que la inquietaba. A medida que se acercaba a Ponyville se le hacía más evidente una extraña presencia que en vez de dormir, durante la noche su fuerza aumentaba y su ánimo subía.

No podía saber que era, pero estaba allí. Una fuerza desconocida que no le hablaba con un sueño propio, sino que la sentía como un eco entre las voces de sus dependientes. Se acercó a investigar, pero cada vez que se esforzaba por encontrarla el eco desparecía, como si de alguna manera sintiera su presencia y la ocultara de su vista.

Frustrada ante tal fallo, regresó a Canterlot donde le esperaba su recámara en donde podría relajarse un poco antes de volver a su deber diario. Grande fue su sorpresa cuando encontró a su hermana esperándola con una mirada seria y preocupada en vez de esa sonrisa benevolente con que generalmente la asociaba.

- ¿Hermana, que haces despierta a estas horas?

- Lo mismo que tú, Luna. Pienso acerca de extraños sucesos.

- ¿Qué? ¿Entonces... tú también lo sentiste?

- Solo llegué a dormir por un momento cuando me despertó una extraña visión. En ella veía una criatura de fuerza inigualable que demostraba su enorme poder. No podía ver su forma, pero su energía era muy poderosa, no parecía cosa de magia. Pese a que no vi mal en ella, sentí una gran furia y enojo que emanaba de ella cuando trataba de acercarme.

- Yo no sé qué pensar- contestó Luna mientras miraba al cielo nocturno- Yo sentí una extraña sensación de euforia, de alegría, de libertad mientras me acercaba a Ponyville. Aunque creí que era un sueño de alguno de mis súbditos, después me di cuenta de que sea lo que sea que se alegraba de mis noches no estaba dormido en lo absoluto, sino que se mantenía despierto y crecía a medida que la noche avanzaba.

- ¡Santo Cielo! Esto es algo que debemos resolver enseguida- concluyó la princesa del sol mientras volvía adentro y se dirigía hacia las puertas- No sé qué es lo que vino a Equestria o porque. Pero si no encontramos pronto a esta criatura y averiguamos que desea, podría suponer una gran amenaza. Mañana iré a visitar a Twilight Sparkle y veré si también notó algo. Si esta fuerza es tan grande como en mi visión. Puede que los Elementos de la Armonía deban ser utilizados otra vez.

- Iré contigo.

- ¡No!-Dijo con firmeza- Te necesito observando desde aquí, se ves algo que escape a nuestra vista. Tú serás la única que pueda avisarme mientras estoy fuera.

- Como desees, hermana- contestó Luna con evidente molestia. Al ver esto, Celestia se acercó y puso una pesuña sobre su hombro

- No te sientas mal, hermana. Si algo, sea lo que sea, aparece. Te avisaré y te haré venir de inmediato si te necesitamos.

- Muy...bien...- Dijo Luna mientras regresaba a su cielo nocturno y volvía a emprender el vuelo.

Esta vez Luna no escuchó nada parecido al eco, pero había algo en él que parecía agradarle. En muchos años no había sentido algo parecido, le hacía sentir como si su noche fuera especial. Realmente había algo que disfrutaba de su oscuridad.

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En lo profundo del Bosque Everfree, Naruto y Zecora permanecían dormidos mientras en el interior de Naruto, Kurama sonreía ante su hallazgo.

- "Ya veo"- Pensó con cierta emoción y una sonrisa algo pícara-"Hay seres en este mundo capaces de sentirme pese a estar dentro de un Jinchuriki. Parece que se alertaron al notar que me recupero por las noches, y sea quienes sean son poderosos, y agradables... Puede que esta tierra extraña sea bastante interesante"

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Al mismo tiempo que ocurrían todos estos acontecimientos en Equestria, también se movían fuerzas oscuras en las fronteras. Muy al sur, en un reino ya destruido y olvidado, una criatura de gran maldad y apetito voraz se encontraba con el que antes fue un gran dictador.

- Entonces...- decía la reina mientras sus súbditos miraban a su invitado con cierto respeto, casi se diría temor- Sabiendo que las princesas no saben de ti ni de tu... retorno, ¿Que me propones, una alianza?

- Antes se podía decir que éramos reyes entre mortales. Ahora míranos: Miserables y apenas recordados como un mal sueño. Debemos demostrar a esas ponis quienes somos, y hacer que sientan miedo de a oscuridad una vez más.

- ¿Y qué me darías a cambio de nuestra ayuda?

- ¿Qué precio sería justo?

- Twilight Sparkle, junto con sus amigas, entre nuestros colmillos. Junto con Canterlot y la mayor parte de Equestria. Mis súbditos necesitan alimentarse.

- Hecho. A cambio... me ayudarás a conquistar una vez más lo que fue mi Imperio, y dejarás a esa pequeña rata mascota de la princesa me pague con creces su maldito error.

- Tienes mi palabra.

- Entonces, así se forma un pacto. Un Rey junto a una Reina.

De las entrañas del castillo infestado comenzaron a sonar las risas de los dos nuevos aliados. Deseosos de llevar a cabo su plan, esperando que esta vez les salga una bien.

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Mañana siguiente. Dos horas después del amanecer:

- ¡Buenos días!- gritó Naruto sobresaltando a la Cebra y haciéndola caer de la cama- ¡Hora de ir a por esa princesa, o lo que sea!

- Admiro tu decisión- contestó Zecora mientras se levantaba molesta y se dirigía hacia un montón de capas apiladas- Pero temo que si entras así el pueblo causarás una conmoción. Usarás un atuendo parecido al mío, así aunque llames la atención podrás mantener un clima tranquilo

Le arrojó una capa marrón que estaba en buenas condiciones e increíblemente le quedaba perfecta a pesar de las dimensiones del chico.

- Uuhhmmm... Ok- Dijo mientras se colocaba la prenda. La capa incluía una capucha, pero el chico no se la puso.

Salieron de la choza y caminaron por el bosque sin decirse una palabra hasta que avistaron el pueblo.

Naruto sintió que se encontraba en una especie de país de ensueño. Estaba acostumbrado a ver extraños pueblos dedicados a la perfección de su poderío militar, o ciudades de apuestas donde había bullicio y mucha actividad. Sin embargo, se encontró con una pequeña villa de casas humildes, en donde distintos ponis de diferentes colores se encargaban de vivir pacíficamente sus vidas.

Tragó saliva al ver tal cantidad de equinos ir y venir y se sorprendió más al ver tantos seres extraños como unicornios y pegasos en el mismo lugar. Todos hablando y viviendo su vida tranquilamente, este no era algo que pudiera ver todos los días.

- Veo que no era como lo imaginabas. Pero de seguro pocas cosas en la vida son como esperabas. Te acompañaré hasta la casa de la princesa Twilight Sparkle, con ella podrás contarle tu situación, y ella podrá preguntarle a Celestia acerca de una posible solución.

- Muy bien- dijo colocándose la capucha cosa que le oculte en mayor parte su rostro y solo se le pudiera ver la cara si se lo miraba de cerca- Encontremos esa princesa.

A varios kilómetros de distancia, la Princesa Celestia volaba a gran velocidad mientras seguía pensando en su extraña visión y en lo que había contado su hermana la noche anterior.
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