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Historias o Relatos - Capitulo 1

Capitulo uno
Equis El Espectro era un individuo poco usual, no tenía vista pero eso no le impedía saber cómo eran las cosas. Como todo espectro que vaga por las sombras y se aventura a la luz cuando sus fuerzas están completas Equis nunca se dejaba debilitar. Poseía un gran interés por la vida humana y su curiosidad estaría por despertar. Ya que las habilidades de los espectros son desconocidas uno no podrí imaginar que ellos vean a través de nuestros ojos, y esa era la actividad favorita de Equis. Una tarde en pleno día de buen clima sobre la ciudad apareció dentre las oscuras paredes de los callejones, y poco a poco avanzo espiando un día cotidiano de ciudad y sus costumbres. Al pasar de ventana en venta conoció los oficios de los hombres y sus mujeres que a su pensar se veían como esclavas, los niños y criaturas extrañas mantenidas por ellos a las que llaman mascotas. Una tarde tranquila en la que siguió, cruzo las calles hasta llegar a los parques y ahí de la mirada de los presentes saco imágenes únicas, nuevas y sorprendentes. De la perspectiva de los niños vio el verde mundo más grande, de la de los ansíanos un incomparable atardecer, de la de los que eran padres vio la precaución de las actividades, y de la vista de los jóvenes vio la velocidad en aceleración y la agilidad que los representa. Así entre la mayor expresión de lo Humano se quedó hasta que el atardecer culmino y imperceptible para él la oscuridad llego.
Claro que sabía de este cambio porque estaba en los ojo de los hombre, pero lo comprendió como un final o despedida de las labores cotidianas. La oscuridad no era más que una manera diferente en que los hombres entendían lo que era para él su hogar; Así es que ver a las parejas o familias tener apuro por macharse solo era comparable cuando un espectro llega tarde a las reuniones de grupos o a perderse su programa favorito. Esto le valió quedarse solo o con pequeños destellos de Luz de día llamados lámparas, y regreso a la penumbra de donde salió. Ya entre sus pares conto a sus allegados sobre la Gran bola de fuego y las diferentes velocidades de los hombres y sus hembras, como una rareza entre los presentes. Con esto rodaron varias historias, algunas viejas, sobre el mundo desigual de los mortales apestosos. Y así un intento más por perderle interés al no sano mundo de los de carne, difíciles de entender y innecesario para los ocupados espectros protectores de la eternidad y de lo que sí es importante.
Aun así los seres de carbón eran de verdad una rareza, ya que un espectro no es un ser y no puede morir ni entender el concepto de vida. Estas entidades desmienten a los sólidos humanos como inteligentes o de valor de estudio. Salvo por Equis, claro. Apreciaba lo distinto, lo no usual, y esos sólidos representaban una oportunidad inusual a su entender. No despreciaba las creencias, cultura ni costumbre de su pueblo en penumbras pero lo intriga la cantidad de calor con la que se rodeaban los sólidos de carbono. Si era un gran disfrute algún factor climático tenía que ver con su forma de actuar o composición material, aun si no fuera de disfrutarse. Entenderlo llevaría varias visitas al mundo del desorden donde nada se hace a su tiempo y las pautas no son más que un recordatorio de cómo alguien más lo hizo alguna vez anterior. Comparación inesperada surgía en su interior ya que venir del Mundo Olvidado era la gran parte de su personalidad; Y la actividad de visitar la luz no lo cambiaria pero si se volvería parte de su composición.
Visito nuevamente a los habitantes del Mundo Desordenado pero esta vez lo hizo durante la media noche. Así recorrió todos los rincones preguntándose si no fuera por las lámparas no sería un lugar muy distinto al Mundo Olvidado, su tierra. Encontró a las criaturas que vagaban solo en ese horario y a los que lo aprovechaban para descansar, asombrándose con unos felinos que eran de su agrado que a su vez parecían sentir su presencia y a gusto con él. Cuál sería la procedencia de estos no lo sabría pero sospechaba que bajo el pelaje y la carne poseían una parte de sí mismos, aunque pequeña fuera, sería similar a su composición astral. Disfrutando se su paseo el comportamiento de los que mandaban en este mundo era extraño ya que según entendía las mismas normas no se aplicaba ahora y la libertad se mezclaba con la voluntad de hacer cuanto quisieran cada bicho, criatura, ser humano o sus mascotas. Sí, eso no le bastaba para comprender aquellas actividades sin supervisión o poco vistas por más de un individuo: Busco a donde irían los conjuntos de jóvenes o las parejas en esta situación. Donde mirara no le respondía su pregunta y volvió a las zonas más obscuras donde estaba más cómodo; Ya en momento de ir de regreso a su morada encontró una lumbre en el imperceptible horizonte. En lo que solo se distinguía como un barrio poco visitado, poco habitado allí se alojaba un niño con su ventana abierta en la noche, iluminado de unas brasas de lo que había sido un gran fuego ahora extinto y su pantalla de la cual disfrutaba una especie de entretenimiento con el cual interactuaba a la vez. Y al intentar comprenderlo puso su atención en la mirada del nene lo cual le fue imposible de soportar. Qué extraña aparición, la noche es solitaria pero para los que suelen habitarla, después de toda una vuelta y los ejemplos que percibió hasta el final este sería el último y único de su tipo con el que se había topado. Para estudiarlo y su comportamiento eligió un sitio más alto, sobre las ramas de un árbol seco sin hojas como buen otoño que era. Paso unas horas allí esperando pacientemente con la brisa fría de la madrugada, hasta observar que el interés del muchacho disminuyo y se levantó de donde estaba y fue por comida, en lo que tardo él bajo hasta la ventana y apago lo que parecía daba funcionamiento a la pantalla de luz. Quieto donde inesperadamente desapareció.
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