Hombre en dos. (propio)
Me sigue dando un poco de vergüenza subir lo que escribo pero esta bueno poder compartir lo que uno "hace".
Esto es, mas que nada, para despuntar el vicio.
Se agradecen y entienden las criticas, como también los puntos y recos.
El texto se llama "Hombre en dos" porque siempre hay dos mitades en uno, adaptandose, molestandose, buscando cual va a ser la reinante.
Dejo tres temas que me parecen que van con lo escrito
link: http://www.youtube.com/watch?v=eAO7CEcCD3s
link: http://www.youtube.com/watch?v=5UQvBzo_rJA
link: http://www.youtube.com/watch?v=KtfpsLmmdVI
Hombre en dos
Las mitades eran un encastre perfecto que erigían al hombre. Ese hombre era Manuel, de 30 años. Empleado municipal, casado con 2 hijos.
Manuel mitad coraza usaba traje sin corbata, escapando de formalismos, jugaba al futbol los jueves con sus amigos y se escapaba del trabajo, cada vez que podía, para ver a sus hijos actuar en los actos escolares.
Manuel mitad corazón soñaba con ser una drag queen de renombre.
Su fantasía empezaba temprano, mientras su esposa se vestía. Contemplaba la escena embelesado, veía el recorrer de las suaves telas sobre su cuerpo, deseaba no solo ese cuerpo, sino también la femineidad que lo envolvía. Deseaba las uñas pintadas color carmesí, deseaba el pelo arreglado y hasta se animaba a soñar con un lunar cerca del labio, a lo Marilyn. Pero como su fantasía comenzaba, terminaba y lo hacia con otra mujer viviendo su sueño.
Una mañana, se animo. Separo un par de medias de su esposa, la más delicadas de todas, sin que ella lo viera y se las puso. El traje las ocultaba del mundo, podía disfrutar sin temor a que alguien las notase. La sensación le fue indescriptible, necesitó más.
La mañana siguiente, buscó repetir esa bocanada de aire, buscó acercarse nuevamente a su fantasía. No advirtió que su mujer lo estaba observando. Ese día no se hablaron mas que para desearse las buenas noches.
Siguieron varias semanas así, de silencios y desencuentros planeados, hasta que su esposa sugirió tomarse un fin de semana libre, salir de su ciudad y discutir su situación en otro clima. Armaron las valijas y salieron.
Al llegar a su habitación de hotel se abrazaron. Ella le dijo suave al oído que lo entendía que había estado esperando mucho tiempo que llegara ese momento. Acto seguido abrió la valija y sacó una selección de vestidos, sacó tambien zapatos y maquillaje.
En ese momento, ambas mitades se fundieron. Ese ritual las amalgamó. Nunca fue mas feliz.
Esto es, mas que nada, para despuntar el vicio.
Se agradecen y entienden las criticas, como también los puntos y recos.
El texto se llama "Hombre en dos" porque siempre hay dos mitades en uno, adaptandose, molestandose, buscando cual va a ser la reinante.
Dejo tres temas que me parecen que van con lo escrito
link: http://www.youtube.com/watch?v=eAO7CEcCD3s
link: http://www.youtube.com/watch?v=5UQvBzo_rJA
link: http://www.youtube.com/watch?v=KtfpsLmmdVI
Hombre en dos
Las mitades eran un encastre perfecto que erigían al hombre. Ese hombre era Manuel, de 30 años. Empleado municipal, casado con 2 hijos.
Manuel mitad coraza usaba traje sin corbata, escapando de formalismos, jugaba al futbol los jueves con sus amigos y se escapaba del trabajo, cada vez que podía, para ver a sus hijos actuar en los actos escolares.
Manuel mitad corazón soñaba con ser una drag queen de renombre.
Su fantasía empezaba temprano, mientras su esposa se vestía. Contemplaba la escena embelesado, veía el recorrer de las suaves telas sobre su cuerpo, deseaba no solo ese cuerpo, sino también la femineidad que lo envolvía. Deseaba las uñas pintadas color carmesí, deseaba el pelo arreglado y hasta se animaba a soñar con un lunar cerca del labio, a lo Marilyn. Pero como su fantasía comenzaba, terminaba y lo hacia con otra mujer viviendo su sueño.
Una mañana, se animo. Separo un par de medias de su esposa, la más delicadas de todas, sin que ella lo viera y se las puso. El traje las ocultaba del mundo, podía disfrutar sin temor a que alguien las notase. La sensación le fue indescriptible, necesitó más.
La mañana siguiente, buscó repetir esa bocanada de aire, buscó acercarse nuevamente a su fantasía. No advirtió que su mujer lo estaba observando. Ese día no se hablaron mas que para desearse las buenas noches.
Siguieron varias semanas así, de silencios y desencuentros planeados, hasta que su esposa sugirió tomarse un fin de semana libre, salir de su ciudad y discutir su situación en otro clima. Armaron las valijas y salieron.
Al llegar a su habitación de hotel se abrazaron. Ella le dijo suave al oído que lo entendía que había estado esperando mucho tiempo que llegara ese momento. Acto seguido abrió la valija y sacó una selección de vestidos, sacó tambien zapatos y maquillaje.
En ese momento, ambas mitades se fundieron. Ese ritual las amalgamó. Nunca fue mas feliz.
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