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Inmortal

Ahora sé que no me voy a morir jamás, me hice inmortal. Pero no fue tan fácil.


Tenía tan solo 11 años, muy pequeña, pero fue la primera vez que conocí a un ángel. Tenía un nombre raro, algo de "tales". Obviamente no sabía que era un ángel y no me animaba a hablarle. Poco a poco fui conociendo a este ángel que se hacía llamar de esa forma tan extraña, pasaron varios años... Y aprendí demasiadas cosas sobre él. Él me contó sobre su verdadero nombre, sobre sus gustos y sus disgustos, sobre las cosas que amaba hacer y sus preferencias. Era una persona totalmente normal para mí y para todos, obviamente. ¿Quién podría descubrir que era un ser angelical? Afortunadamente, yo lo hice.

Eramos amigos pero a medida que el tiempo pasaba yo comenzaba a conocer más a este ser, estaba conociendo algo muy valioso de él, su personalidad. Descubrí que era sensible, muy sensible, pero que aparentaba ser fuerte. También descubrí que era tímido y que no le gustaba hablar sobre él o sus cosas. Él prefería escuchar a los demás porque era muy observador. No era su hobbie pero le gustaba escribir, decía que era una manera de descargarse... Eso me interesó demasiado.

El problema comenzó cuando comencé a sentirme atraída hacia este ser, que era completamente diferente a mí con respecto a gustos y disgustos. Supuse que esto se me iba a pasar pero a medida que hablábamos a mí me gustaba más y más. Era su mejor amiga, según él, y no pasaba nada más.

Un día decidí contarle que es lo que sentía pero este ser no reaccionó nada bien. Incluso se molestó conmigo y dijo cosas bastantes hirientes en ese momento. Luego de todas esas bombas de cosas, me comentó que no quería que nada cambiara, quería que sigamos siendo mejores amigos. Eso por una parte me alegró bastante.

Decidí que seguiría siendo su amiga, obviamente, y que iba a superar esta tontería que sentía. Lamentablemente no fue así. Cada vez que cruzábamos palabra mi corazón latía con gran velocidad y yo sentía la necesidad de decirle todo lo que lo apreciaba. Por lo que tomé una decisión difícil, la cual fue: no verlo más.

Un día me fui sin dar explicaciones, sabiendo que ese ser no me extrañaría y que iba a superar mis sentimientos. No lo vi más por varios meses, creo que fueron unos cinco o seis meses, los cuales fueron suficientes para olvidarle. Cuando estaba segura de haber borrado cualquier tipo de sentimiento, volví. No eramos los mismos "mejores amigos" de antes pero hablábamos varias horas como solíamos hacer. Pero, ahí estaba, aún tenía esa personalidad que me encantaba y esas palabras tan finas que me calmaban. A pesar de haber sido hiriente, era muy bueno conmigo, siempre.

Obviamente, volvieron los sentimientos... Pero ésta vez eran más fuertes, más intensos... Lo que era agobiante. Pero ésta vez la suerte estaba de mi lado e inesperadamente ese ser comenzó a sentir cosas por mí. Aunque eso lo descubrí meses después. Así que este ser me abrió sus alas y me arropó en ellas. Me invitó a su mundo, a disfrutar y a volar. Dijo que él no me soltaría la mano jamás, que no me haría caer del cielo de esa manera.

Por lo que volamos, volamos juntos. Desgraciadamente volamos juntos unos cuatro meses, no más.

Un día hizo lo que dijo que jamás iba a hacer, soltó mi mano y me dejo caer. Caí a un vacío inmenso, en el cual todo me recordaba a él. Sentí que jamás iba a superarlo, realmente lo amaba. Aún no descubría que era un ángel y menos iba a descubrirlo en ese momento, había roto mi corazón.

Seguimos hablando como amigos y al poco tiempo me enteré que estaba volando con alguien más. Me sentí destrozada, aún tenía intenciones de recuperarlo. Él era muy importante para mí. Obviamente estas no son cosas que hace un ángel.

Cuatro meses después le confesé que estaba locamente enamorada de él. No se molestó ni dijo cosas hirientes. Es más, dijo que también me amaba. Debido a eso volvimos a surgir, volábamos a escondidas en su mundo. Había extrañado demasiado su mundo, era totalmente perfecto para mí. Siempre a escondidas, eso lo hacía emocionante.

Dos meses después dejamos de volar a escondidas y comenzamos una relación oficial. Fue luego de tres meses de eso que descubrí su secreto, que era un ángel. ¡Cómo no me había dado cuenta! Tenía una voz perfecta, suave, nada ronca, muy angelical, era obvio... Pero por supuesto, me había dejado llevar por las locas ideas que tenía, sus errores y sus vicios.

Ese ángel mucho después comenzó a escribir cosas. Cosas muy lindas, desde luego. Yo también escribía, pero desde mucho antes. Y fue ahí cuando me convirtió en inmortal, en una persona que no moriría nunca. Entonces, decidí devolverle el favor y también lo convertí en una persona inmortal aunque si era un ángel, nunca moriría.

Dicen que cuando un poeta escribe sobre ti, nunca mueres. Y ese ángel escribió, escribió sobre mí y de nosotros, sobre cuanto me amaba y adoraba... También escribí sobre él y sobre nosotros.
Incluso ahora lo estoy haciendo.

Ahora sé que a pesar de que muera, que mi cuerpo ya no viva, mis pulmones ya no funcionen, mi boca ya no hable y que mis dedos ya no escriban... Ahora sé que siempre viviré, escrita en un papel, viva en una historia escrita por él y sonriendo porque en su corazón, también, siempre viviré.







02/01/14.
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