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José Enrique Rodó

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José Enrique Rodó





La corta vida de José Enrique Rodó es algo interesante de descubrir y estudiar. En tan corto tiempo este uruguayo había hecho de todo. Como uno de los líderes literarios de la época modernista, Rodó era maestro, escritor y político. Él impactó al mundo que le rodeaba con su fuerte personalidad, amor a su país, y escritos fulminantes. Este hombre influyente nunca se casó y tuvo una vida un poco rara, pero al final de su vida, José Enrique Rodó había escrito y publicado unas quince obras y tenía mucho que ofrecer.

Hijo de un próspero hombre de negocios, José Rodó Janer, y una señora de una familia de la clase alta, Rosario Piñeiro y Llamas, Rodó nació el 15 de julio de 1871 en Montevideo, Uruguay— fue el menor de siete hijos.

Su carrera empezó a los 4 años de edad cuando su hermana mayor le enseñó a leer. Después de poco tiempo, cuando tenía 11 años, él cofundó un periodiquito de estudiantes para su escuela primaria. Asistía a una escuela prestigiosa (Liceo Elbio Fernández de Montevideo) pero después de unos serios problemas relacionados a su padre, Rodó comenzó a asistir a una escuela estatal. En 1885 cuando su padre murió y Rodó tenia 14 años, él tuvo que ayudar a proveer para su familia. Durante estos años de su vida, se portaba diferente y errático, dejando todos sus estudios, menos la historia y la literatura.

Poco se sabe de los siguientes años de su vida pero sabemos que por tener interés precisamente en la historia y la literatura, él abandonó la escuela completamente en 1894, antes de graduarse. Poco después, en 1895, se publicó en el periódico Montevideo Noticioso por la primera vez un escrito de Rodó- un poema llamado “La Prensa.” También en 1895, él fundó con tres otros hombres (Víctor Pérez Petit y Carlos y Daniel Martínez Vigil) un revistita llamada La Revista Nacional de Literatura y Ciencias Naturales. En esta revista se publicó el primero de sus ensayos famosos, “Él que vendrá”- donde se ve un profeta benéfico para las generaciones jóvenes. Unos meses después, publicó La Novela Nueva también.

En Mayo de 1898, menos que un mes antes del comienzo de la guerra hispanoamericana, el escritor empezó a trabajar como profesor de literatura en la Universidad de Montevideo donde enseño por 3 años. Fue en estos años cuando Rodó desarrolló su mente y sus pensamientos como escritor. Durante este tiempo, él formó las ideas básicas para sus dos obras más conocidas: Ariel y Motivos de Proteo.

Entonces, en 1901, se unió al Partido Colorado, lo más liberal de los dos partidos políticos principales de Uruguay y fue elegido como miembro de la Cámara de Representantes, un puesto de tres años. Aunque fue elegido otra vez el 8 de febrero 1905, renunció de la Cámara de Representantes. Fue durante los años desde 1904 a 1907 que pudo completar los 158 capítulos de su obra Motivos de Proteo. En 1907, empezó a escribir para el periódico famoso La Nación de Buenos Aires, Argentina. Estos artículos fueron colectados y publicados en una colección se llama El Mirador de Próspero.

Volvió a la vida política y a la Cámara de Representantes de nuevo en 1908 y una vez más en 1911 donde ponía los intereses del estado sobre los de su propio partido, apoyaba con atención especial los proyectos culturales y trataba de presentar un punto de vista nacional.



José Rodó siempre apoyaba muchísimo a que los artistas y escritores viajaran ya que creía que esto daba inspiración. Rodó siempre quiso ir a Italia, la cual consideraba su propia meca cultural. Su sueño se hizo realidad en 1916 cuando salió hacia Europa después de rechazar otra oferta a un puesto como profesor de literatura en la Universidad de Montevideo. Su plan era ir a ver Francia, España, Suiza, Italia y últimamente, quedarse en Paris, pero al llegar a España, sufrió problemas monetarios y de salud. Durante su viaje, escribía sus experiencias e impresiones de Europa y también unas entrevistas con personajes interesantes y/o famosos para Caras y Caretas,revista argentina. Al comienzo, tenía bronquitis pero empeoró en los meses de otoño e invierno subsiguientes. No obstante, él pasó un mes en Florencia, dos meses en Roma, y visitó unos otros pueblos del campo antes de llegar a Palermo, Italia donde murió el primero de mayo de 1917 a la edad de 48 años.

En los años desde 1880 hasta 1920, había muchos autores en todo el mundo quienes participaron en el movimiento literario del ‘modernismo’. Este movimiento ponía mucho énfasis en un estilo de escribir en cual el uso de las palabras, muchas veces, es difícil entender, pero también mostraba la habilidad del autor de escribir sus ideas en una manera complicada e interesante. Pero este estilo no enfocaba solamente en la presentación de las ideas; también había temas típicos cuales aparecieron en los escritos. Uno de estos incluye una perspectiva pesimista de la sociedad moderna y una preferencia para el racionalismo de pensamiento sobre la conciencia interna. José Enrique Rodó enfoque en estos dos temas en su obra modernista Ariel, en cual describe las acciones de los Estados Unidos como poderoso y peligroso.

En Ariel, hay dos protagonistas quienes sirven como símbolos de los propósitos de Rodó. El primero de estos es Calibán, quien representa Norte América. Sus cualidades más prominentes son bestialidad y sensualidad; dos ideas en cuales Rodó creía que los norteamericanos ponían mucho énfasis. El otro protagonista era Ariel, para quien la obra está nombrada, y quien es como un “espíritu alado” y muy pura. Ariel representa los hispanoamericanos.



También, los dos sirven para representar dos sistemas de pensamiento en la política. Calibán, “símbolo de sensualidad y torpeza,” representa para los norteamericanos el utilitarismo en el gobierno, un sistema que cree en lo mejor para la mayoridad de las personas usando cualquier manera. Pone énfasis en la felicidad sobre el doler. Ariel, en contraste, tiene valores espirituales y en este, Rodó está demostrando su desdén para las cosas norteamericanas cuales, en la opinión del autor, enfoquen más en el exterior que el interior. Rodó lo describió con estas palabras, “Ariel es el imperio de la razón y el sentimiento sobre los bajos estímulos de la irracionalidad…” Ariel, por medio del uso de simbolismo, critica Norte América con un enfoque especial en las creencias modernistas de Rodó.

Parece que una de las primeras críticas de Rodó a los norteamericanos fue que tenían un deseo fuerte para la belleza y lo bien en toda la vida, pero a causa de su utilitarismo, olvidaron la realidad. Rodó hace una analogía en cual una novia se viste en su vestida y vela y espera su novio, pero el nunca viene. Ella quiere el gozo de la boda y todo eso y ella se viste muchas veces para su boda sin la llegada de su novio. En la misma manera, la humanidad—especialmente los norteamericanos—tenían un enfoque y una esperanza tan fuerte en la juventud que no pueden entender ni resolver los problemas de hoy. “La humanidad,” escribe Rodó, “viste otra vez sus galas nupciales para esperar a realidad de ideal sonado con nueva fe, con tenaz y conmovedora locura.”

Rodó escribe de una manera contraria a los pensamientos del ser humano de los hispanoamericanos. Los norteamericanos tienen una pintura parcial de los problemas, dice Rodó. Tienen un deseo de mejorar la sociedad, pero no saben como hacerlo; en vez de corregir lo interior, esperan que la generación próxima vaya a traer soluciones. El consejo de Rodó es: “Aspirad, pues, a desarrollar en lo posible, no un solo aspecto, sino la plenitud de vuestro ser.” No vamos a hacer la sociedad más bonita sin cambiar en nuestros almas, y no podemos hacer un mundo bonito sin un ser bonito. Eso es el fracaso de Calibán en contraste con Ariel; la diferencia entre la sensualidad y lo espiritual cuales los dos representan. Aunque es posible que los norteamericanos tengan intenciones buenas de remedir la sociedad, no van a hacer nada si no puedan cambiar sus enfoques de su propia alegría hasta el bienestar de toda la humanidad.

“Una vez más,” explique Rodó, “el principio fundamental de vuestro desenvolvimiento, vuestro en la vida, deben ser mantener la integridad de vuestra condición humana.” En la opinión del autor, hay una puridad de la humanidad que necesitamos guardar. La opresión que existe, en este texto, es una referencia a Norteamérica y representa una de las creencias más dominantes de Rodó; que relaciones con los norteamericanos impediría el desarrollo de los países latinoamericanos. A causa de esto, Rodó pide a sus lectores que sean listos de defender su propia identidad porque “la meditación desinteresada” limitaría todo que puedan ser los hispanoamericanos.

Entonces, Rodó viene a la conclusión que “la conciencia del deber le dará, con la visión clara de lo bueno la complacencia de lo hermosa.” Y también, usa las palabras de Kant, “‘Dormía y soñé que la vida era belleza, desperté, y advertí que ella es deber.’” En estos dos, hay un gran contraste. Rodó parece decir que los norteamericanos quieren toda la belleza sin usar sus esfuerzos para conseguirlo, pero la perspectiva de Rodó es que con una apreciación de la ley, se puede disfrutar de la belleza de sus deberes. “Ninguna distinción mas fácil de confundirse y anularse en el espíritu del pueblo que la que enseña que la igualdad democrática puede significar una igual posibilidad, pero nunca una igual realidad, de influencia y de prestigio, entre los miembros de una sociedad organizada.” Eso es el comentario de Rodó sobre la influencia norteamericana en su país, porque hay muchos que creen en la oportunidad de igualdad, pero la realidad de igualdad es una cosa muy diferente—la diferencia es la habilidad de usar poder.

Los comentarios de Rodó en Ariel enfoquen en los malhechos de Norte América, pero también en su sistema de pensamiento incorrecto. Calibán muestra muchas cualidades de arrogancia y un énfasis en lo superficial. Por medio de su carácter, Rodó podía criticar la influencia de Norte América como algo que va a impedir el desarrollo de los hispanoamericanos en su sociedad, su país, y sus creencias de “mantener la integridad de vuestra condición humana.” Los norteamericanos, dice Rodó, “tienen el culto pagano de la salud, de la destreza, de la fuerza; templan y afinan en el músculo el instrumento precioso de la voluntad; y, obligados por su aspiración insaciable de domino a cultivar la energía de todas las actividades humanas, modelen el torso del atleta para el corazón del hombre libre.” De esto, debemos aprender que todos tienen una responsabilidad de proteger el corazón del hombre libre sobre todo—aun nuestra felicidad.


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